
El cine independiente generalmente sólo relata la vida de forma insípida y pesada, pero esta debe ser una excepción, pues lo que cuenta se cuenta de forma más atrayente de lo habitual, no se si debido a que la mitad de la película se haya rodado en Tokio, Japón, y con reparto japonés, lo que de por sí aumenta el interés.
David Zellner dirige de forma impecable contando esta extraña historia sobre una mujer trastornada. La protagonista es la actriz japonesa Rinko Kikuchi que hace un excelente trabajo. La acción sucede entre Japón y las tierras nevadas de Minnesota, en EE.UU., la excelente fotografía de Sean Porter, la música que a veces adquiere tonos a nivel subconsciente quizás expresando un efecto de introspección grave y el estupendo trabajo de dirección de Zellner hacen que verla sea una experiencia gratificante a la vez que interesante. David Zellner también interviene como actor haciendo del policía que intenta ayudar a la joven. Hay que mencionar que la parte final, por cierto brillante, a pesar de las apariencias, creo queda explicada por lo que vemos y es fácil imaginar su significado, que no se puede decir aquí.
Duración aproximada: 105 minutos.
