La Librería Lello&Irmao (1919) se presenta como la más bonita del mundo. La belleza tanto del interior modernista como la del edificio neogótico (1906) son indiscutibles. Las librerías tienen mucho de templo y no conviene comparar.
En ciertos momentos –con enormes colas- la saturación turística pueden causar cierta tristeza a quienes frecuenten con veneración las viejas librerías. Hoy se cierran o languidecen las librerías por los nuevos hábitos de compra y algunas sobreviven precariamente como papelerías. Visitar hoy la Lello&Irmao requiere abonar una entrada que se compensa con la compra de un libro: ¡veamos lo positivo!
Nos fijamos en una de las dos alegorías modernistas de la fachada: una joven con un compás mide un cráneo humano. El motivo alegórico da rienda suelta a la imaginación aunque quizá solo se trate de una simple evaluación de un esqueleto. Pesar, medir o contar han sido las tradicionales usos de la aritmética y el geométrico compás un auxiliar.
