Revista Cultura y Ocio

La Barcelona de 1957 de Leopoldo Pomés

Publicado el 20 octubre 2012 por Srabsenta @srabsenta

La Barcelona de 1957 de Leopoldo Pomés
Hace unos días leía en el País la noticia sobre la inauguración de la exposición Barcelona, 1957 de Leopoldo Pomés  y pensé que dedicarle una entrada en el blog era cosa obligada por la temática de la exposición y mi admiración por el trabajo de este autor. Rápidamente me puse en contacto con los responsables de la Fundación Foto Colectania, solicité una entrevista con Pomés y visité la exposición que, por cierto, me encantó. Vayan a verla porque realmente vale la pena. Además aún están a tiempo ya que la clausura está prevista para el 26 de enero.
Aunque la fama de este fotógrafo barcelonés es muy amplia y no necesita presentación alguna, retrocederé en el tiempo para situarme más o menos en el contexto de esta historia.
Pomés realizó su primera exposición en el año 1955 en las Galerías Layetanas de Barcelona presentando unos retratos que gustaron mucho al grupo de artistas informalistas Dau al Set, entre los que se encontraban Brossa, Tàpies y Cuixart.

La Barcelona de 1957 de Leopoldo Pomés

El 27/05/1955 El diario La Vanguardia anunciaba así la prolongación de la exposición


A partir de los años 60 se adentró en el campo de la publicidad al fundar el Studio Pomés junto a Karin Leiz. Desde entonces se dedica a ello, siendo uno de sus trabajos más famosos la invención de la famosísima burbuja de Freixenet en 1967 (encarnada por primera vez por la propia Karin Leiz).
La historia de la actual exposición en la Fundación Foto Colectaniay la publicación (junto con La Fábrica) del libro “Barcelona 1957” empieza con el encargo, por parte de Carlos Barral (en 1957), de un libro de fotografías de Barcelona. Pomés, que entonces tenía 25 años, recorrió la ciudad cámara en mano captando la esencia de la Barcelona del momento. Un año más tarde, sin haber percibido un céntimo por el trabajo realizado, se presentó en la editorial dispuesto a enseñar lo que había hecho. Barral se entusiasmó con el resultado pero no ocurrió lo mismo con la gerencia de la empresa, que rechazó el proyecto por considerar que faltaban jardines en las fotos, además de parecerle triste y oscuro.
A partir de ese momento, los negativos de las fotos quedaron enterrados en el fondo de un cajón a la espera de una nueva oportunidad que tardó mucho en llegar. Fue en 1997, cuando una exposición en la Virreina dedicada a un consagrado Leopoldo Pomés (comisariada por Eduardo Mendoza) mostró por primera vez al público algunas de esas antiguas fotos de 1957-58. Luego volvieron al cajón de los recuerdos hasta que la Fundación Foto Colectania y la Fábrica decidieran sacarlas a la luz y publicar el libro 55 años después del encargo de Carlos Barral.

La Barcelona de 1957 de Leopoldo Pomés

Esta es una de las fotografías de "Barcelona 1957" que formó parte de la exposición de la Virreina


La muestra se compone de 80 imágenes del proyecto inicial. Todas ellas han sido incluidas en el libro, el cual también contiene un texto de Juan Manuel Bonet y una conversación muy interesante entre Eduardo Mendoza y Leopoldo Pomés.
En la exposición vi una Barcelona completamente distinta a la ciudad que es ahora. Hasta el punto de encontrarla irreconocible en ciertos aspectos, como el de la calle Aragón, por donde pasaba el tren al aire libre. La Barcelona de 1957 era ciertamente oscura, nada glamourosa. Por las Ramblas paseaban las familias, las monjas viajaban en metro y señoras de clase bien se dejaban ver por el Eixample. En Canaletas se montaban tertulias populares en las sillas de alquiler; ante el cine Poliorama (ahora reconvertido en Teatro) pasaban los marines de la Sexta Flota y en la Plaza Garriga y Bachs no asomaba ni un turista.
Todo esto me hace pensar que si el libro se hubiera publicado en su momento el significado que hubiera adquirido sería muy distinto a lo que conlleva ahora y por eso creo que ha valido la pena esperar. 
La Barcelona de 1957 de Leopoldo Pomés

Y ya sin nada más que decir al respecto les dejo con la entrevista que Leopoldo Pomés muy amablemente me concedió.Después de más de 50 años con las fotos guardadas en archivos ¿Cómo ha sido que al final se ha hecho el libro y la exposición? ¿De quién fue la idea de reemprender el proyecto de Barral?  La idea surgió un día que vino a mi casa Juan Manuel Bonet para seleccionar fotografíasde una exposición míade la que él era comisario en la Galería Artesonado,en  La Granja de San Ildefonso de Segovia. Le enseñé el no nato proyecto y literalmente se entusiasmó. Así que él fue el principal ideario con la colaboración de la "Fundació Foto Colectania" y el centro cultural “La Fábrica”.
Durante la conversación con Eduardo Mendoza, al principio del libro, dice usted que algunas de estas fotos fueron mostradas al público por primera vez en una exposición antológica que le dedicaron en la Virreina en 1997. ¿Que sensación tuvo al hacerlas públicas?
En la Virreina expuse algunas de estas fotos, pero no el proyecto completo ni mucho menos y, aunque la impresión siempre es buena no es comparable a verlo todo junto. Ver que tu obra está expuesta, todo bien enmarcado y en la galería de una prestigiosa fundación !medio siglo después! y además tener el libro editado y  perfectamente impreso,es volver al paraíso soñado.
También le cuenta a Mendoza que, una vez hechas las fotos y presentadas a la editorial, éstas fueron rechazadas por la imagen que proyectaban de Barcelona. Más triste y oscura de lo esperado. Cuándo recibió el encargo de realizar este reportaje ¿Le dieron indicaciones de cómo debían ser las fotos?
En absoluto, un año antes aproximadamente Carlos Barral me encargaba la portada de la primera novela de la colección Biblioteca breve, "La conciencia de Zeno" de Italo Svebo. A Barral le gusto mucho mi trabajo y propuso crear un libro sobre Barcelona. Yo estuve un año entero haciendo fotos de aquello que veía cada día queriendo captar la atmosfera de la ciudad. 
La Barcelona de 1957 de Leopoldo Pomés

De todas las fotografías que llegó a realizar ¿Hubo algunas que gustasen a la gerencia de la editorial?
A Carlos Barral  le gustó todo el material pero llegaron loscomerciales de la editorial y dijeron que no, que no aparecían monumentos ni jardines y que presentaba una ciudad muy gris.
Para terminar, en la conversación con Mendoza  comenta que le gustaría recibir el encargo de hacer eso mismo ahora. Es decir, captar con su cámara la Barcelona actual y plasmarlo en un libro ¿Esta ilusión se hará realidad?
Ilusión me hace a pesar o quizás por ello, porquées difícil y me estimulan los retos, pero  de momento, si aceptara, no sería un proyecto  a corto plazo.
La Barcelona de 1957 de Leopoldo Pomés


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