Revista Arte

La ciudad de la Luz

Por Photosatriani @artimprove
La ciudad de la Luz

©Photosatriani

Os quiero contar una historia que he vivido recientemente. Una historia hecha de coincidencias que mágicamente se cruzan y que piden ser aprovechadas porque parecen ser propuestas por el “aliento del Universo” que conspira para que disfrutemos.

En Octubre, en una de mis noches Madrileñas de trabajo, decidí ir al cine y, después de mucho pensar, me decanté por algo relacionado con el arte visual; elegí ¡LUMIÈRE! Comienza la aventura de Thierry Frémaux. Una película BELLISIMA sobre el cinematógrafo de los hermanos Lumière. Esta pelicula es la secuencia de 158 “micro-peliculas” hechas entre los finales del ‘800/comienzos del ‘900 por los hermanos Lumière, que han sido recuperadas y restauradas por el Institut Lumière de Lyon. Thierry Fémaux, director de este instituto y además director del Festival de Cannes, ha recopilado con maestría estas películas, las ha estructuradas en “capítulos” y además proporciona la voz fuera de campo, que nos conduce en la exploración de los primeros pasos del cine y nos revela detalles que iluminan la inspiración creadora de los hermanos Lumière.

La ciudad de la Luz
imagen del Blog Macguffin007

Estos dos hombres fueron capaces de materializar una idea que “estaba en el aire”; se revelaron artistas y directores de cine, inventaron técnicas de toma que todavía usan los directores de cine actuales, crearon el moderno concepto de cineasta. Sus películas cuentan la vida de aquella época no solo en Francia sino también en otros Países del mundo (cine documental) pero también retraen verdaderas actuaciones de “actores” (cine cómico-grotesco). En aquella época, aquellas películas constituían la revolución de los conceptos relacionados a la percepción visual y los hermanos Lumière tenían un poder convocatorio impresionante en la alta burguesía de la época; al día de hoy sus películas son para nosotros una clave para que nuestra imaginación dibuje la vida de entonces y se emocione por los sencillos guiones con los cuales se contaban historias mínimas, hechas de gestos cotidianos y de alguna simpática sobre-actuación.

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El día después, todavía de resaca por las sensaciones probadas la noche anterior, decidí ir a ver la exposición de Alfonse Mucha, el fundador del Art Nuveau (hasta el 25 de Febrero en el Palacio de Gaviria). Mientras me sentía suavemente rozado por las litografías de mujeres estilizadas y de colores delicados de este artista Checo, pensaba que más o menos Mucha y los hermanos Lumière coincidieron en el “espacio-tiempo”: los años coincidían y Alfonse Mucha residió en Francia por mucho tiempo. Justo cuando estaba ensimismado en estas correlaciones, la audio-guía incluida en el precio del billete, habló de la vertiente artístico-fotográfica de Mucha y de la profunda amistad entre Mucha y los hermanos Lumière! No podía dar crédito a esta coincidencia tan inesperada. Mucha usó la fotografía como medio creativo (sus imágenes son muy actuales en los planos, poses y luces), además usó la fotografía como punto de partida de muchos trabajos que realizó. ¡Mucha pensaba que la fotografía iba a hacer morir la pintura! Mientras tanto, sus amigos (los hermanos Lumière) le mostraron el invento del cinematógrafo, antes de hacerlo público y la primera proyección cinematográfica hecha por los hermanos Lumière, se hizo en el atelier de Mucha.

En aquel momento no sabía que el día después me iba a ofrecer una pieza más del puzzle que estaba componiendo. Volviendo a casa en avión, estaba leyendo la revista de la aerolínea (cosa que no suelo hacer a menudo) y justo me encontré con la Fête de Lumières en Lyon ¡que desconocía totalmente! Lyon-Mucha-los hermanos Lumière…¡¡¡fue la cuadratura del círculo!!! No lo pensé dos veces, después de una rápida consulta con la familia, nos organizamos para cerrar el círculo y organizamos el viaje a Lyon para ver la Fête de Lumières y los lugares de los hermanos Lumière y de Mucha… y desde Lyon os estoy contando esta historia…

Lyon es una ciudad con carácter, elegante, acuática (está en medio de dos ríos: el Ródano y la Saona), con un centro histórico renacentista y unos barrios entre el bohemio y el “casual-chic”, en los cuales se percibe una importante componente artística en el estilo de vida de sus habitantes y sin lugar a dudas, una sensibilidad difundida en el apreciarla.

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La Fête de Lumières es algo único que merece la pena ser vivido, a pesar de las noches heladas y de la cantidad impresionante de personas que atrae. Por cuatro noches, muchos rincones de la ciudad, calles, plazas, parques, se visten de luz, creando una atmosfera mágica. Este festival tiene sus orígenes en la fiesta popular que los lioneses celebran el 8 de Diciembre; en este día cada lionés pone en la ventana de su casa una vela encendida en honor de la Virgen; esta tradición se ha ido evolucionando en el tiempo, hasta llegar a la dimensión de hoy, cuando ha llegado a ser el principal evento mundial de los artistas lumínicos.

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©Photosatriani

La oportunidad no podía ser desaprovechada, así que de día, cuando las instalaciones lumínicas estaban apagadas, visitamos el Istitut Lumière. Después de que todas las piezas del puzzle habían encajado, entrar en este lugar, fue para mí muy emocionante y además me llevé una sorpresa inesperada. Fue como si el cine con todo su imaginario: la sala oscura, la audiencia llena de gente desconocida, el milagro de la imagen en movimiento en la pantalla grande se materializara en una espiral de sensaciones que viajaba por mi cuerpo. La familia Lumière trabajó en equipo para lograr lo que lograron; mientras los hermanos Auguste y Luis inventaron la cámara cinematográfica, el padre Antoine (hombre de negocios no siempre acertados) tuvo la intuición de la fruición colectiva del cine, organizando proyecciones públicas y de pago. Además de la cámara cinematográfica, los hermanos Lumière (precisamente Luis que parece haber sido el más innovador) inventaron también el Autochrome (esta fue la sorpresa que me dejó asombrado); una técnica basada en el proceso de síntesis aditiva que, simplificando muchísimo, se basa en la superposición de tres disparos consecutivos de la cámara y de una placa de millones de granos de almidón de patatas trituradas, en tres colores diferente, para obtener fotografías en colores!!!

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Esta historia empezó una noche Madrileña en soledad y dos meses después, la historia se acaba en una fría noche invernal de un Lyon repleto de gente, de luces y de ambiente. Ahora queda solo el regreso que apela a un necesario proceso de decantación, para que la multitud de conceptos, sonidos, imágenes, olores, sabores, evaporen en el inconsciente. Este post es parte de este proceso.


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