Cuando comencé en este noble oficio de la fotografía, me resultaba muy natural realizar imágenes en verticales. Me parecía más interesante y transgresor: tenía que rotar hacia la izquierda y eso me gustaba. Además, me daba sensación de “ir más lejos” con la mirada. Y eso también era interesante.Con el tiempo, esa natural tendencia, la fui perdiendo quizás porque los editores “me obligaban” con el formato horizontal para publicar en diarios o revistas de viajes. Según ellos, era el más idóneo para llenar los espacios vacíos que dejaba el texto y la publicidad. Y los diseños de los espacios virtuales de las webs han seguido esa tendencia en la era digital. Además, los monitores de los ordenadores tienen la ubicuidad horizontal que acentúa aún más el uso de fotografías horizontales: “se ven mejor”, dicen los entendidos.Siguiendo mi teoría y mi experiencia, esa tendencia natural, en vertical, de mis primeros tanteos fotográficos también la encontré en varios de los alumnos de mis talleres que daban sus primeros pasos en eso de disfrutar de hacer fotos. Y todo ello me hace pensar en dos maestros de la fotografía vertical que nunca renunciaron a su uso y me parecen dos ejemplos a seguir.Me refiero a André Kertész y Sergio Larraín
© André Kertész
© André Kertész
No voy a entrar en este post a realizar comparaciones, usos o diferencias entre imágenes verticales y horizontales. De ello, hablan las escuelas y los manuales. Lo único que diré es que en el formato vertical, las composiciones tienen una organización de líneas y objetos más restringida,comprimida que en el formato apaisado y eso le da un valor más conceptual y sugerente a la imagen. Quizás por allí venga esa inclinación natural de muchos entusiastas a realizar algo distinto a lo convencional. Y quizás con el tiempo eso se pierde. Y esto lo digo con signo de interrogación, como un debate en ciernes.
© Sergio Larraín
© Sergio Larraín
Hasta pronto!
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