Revista Arquitectura

La ducha enrasada

Por Luissantalla

Hace unos meses se ponía en los medios de comunicación asturianos una noticia sobre sus nuevas normas de habitabilidad. El titular en concreto “El principado obligará a que los pisos tengan la ducha enrasada y las puertas más anchas” me pareció significativo para un medio de comunicación al uso. Parece que se se está reflejando en los medios de comunicación la preocupación por la habitabilidad y la accesibilidad de los espacios cotidianos, bien!

El tema de la ducha lo podemos resolver fácilmente con conducha.es, por ejemplo, donde es fácil tener opciones de reforma e instaladores en pocos días. Me llama más la atención a que se complemente con el adjetivo enrasada, ya que implica una mayor obra, pero bien es cierto que es infinitamente mejor solución de cara a responder a personas con movilidad reducida, o simplemente para aquellos que no queremos darnos un golpe desagradable en el dedo pequeño del pie.

Por el bien de nuestros meñiques, si me permites la expresión, querría dar una serie de anotaciones complementarias a una exigencia tan general, que muchas veces pueden pasar inadvertidas, cuando desde el desconocimiento, o la propuesta “política” se lanzan decretos, que a mi juicio son necesarios, pero que traen consigo una serie de consecuencias que es mejor conocer.

Cuando hablamos de un plato de ducha enrasado hablamos de una superficie continua que continúa el nivel del pavimento interior del cuarto húmedo donde nos duchamos, es decir, tiene la capacidad de ser impermeable al agua, tener las pendientes mínimas para permitir su evacuación y la textura capaz de garantizar una baja resbaladicidad.

La ducha enrasada

Cuando se desagua de forma enrasada con el pavimento debemos de tener en consideración la existencia o no de bote sifónico en el baño, de manera que nuestro punto de desagüe de la bañera quede unos centímetros por encima de su entronque con el bote sifónico. En el caso de las duchas que traen su propio sumidero con sifón no las conectaremos al bote sifónico, sino que irán directamente a la bajante. Con esto quiero alertar de la solución de desagüe, que a veces es difícil de ejecutar ya que hay poco recrecido, o ya que la instalación de saneamiento va por el falso techo del vecino, u opciones múltiples que se hacían, precisamente en los baños de viviendas que ahora necesitan cambiar su bañera por una ducha.

Tratándose de obra nueva no hay problema, siempre que esté previsto. Con las láminas impermeables colocadas bajo el alicatado, correctamente solapadas y bien adheridas, se puede solucionar un baño con pendiente prácticamente nula, con sumideros (a mi particularmente me encantan los longitudinales) que tienen sifón propio. Insisto en esto ya que dos sifones en línea suelen dar problemas de desagüe.

En el caso de Galicia, las normas de habitabilidad se han implantado hace unos años (2010) y las reacciones son, aunque como toda norma tiene sus detractores, positivas, ya que se crean espacios de unas mejores dimensiones, que facilitan la movilidad de una población cada vez más envejecida, donde priman los espacios de calidad, ventilados e iluminados, con baños con la capacidad de ser accesibles con una mínima transformación.


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