Solitaria en un cabezo, huérfana de madre y de hermanas, superviviente del hacha y del fuego, impasible, humilde, viva. Así eres, encina.
Superaste las tormentas, las sequías, las heladas y el sol que abrasa en verano. Cobijaste al enjambre, ofreciste sombra al pastor, alimento a algunas grullas, nutrientes al cereal y vista limpia a mi corazón.
Te llevo viendo, asombrado, desde niño.
Hoy te han puesto vigilantes, estructuras de metal y cables que siegan el horizonte. Será el progreso.
Nubes de otoño
Atardecer en verano
Rastrojo
Temporal
La Vía Lactea
Vértice
Nubes de primavera
Con grullas
Con rayo
Conmigo
Con tendidos