El sitio es escaso pero la parte positiva es que no te molesta nadie de otras mesas, son como dos reservados.
La decoración es coqueta. Tiene algunos detalles llamativos, como placas antiguas de calles, algunas fotos antiguas y en la parte de arriba libros.
La comida es bastante sencilla, está todo bien, correcto, sin grandes alardes pero tampoco ningún fallo a destacar. Todo casero pero bien cocinado, y no siempre es fácil.
Eso sí, destaca el precio, 20 euros entre semana y 25 euros el fin de semana. Es difícil encontrar ese precio en Pamplona hoy por hoy.
La atención es también muy buena, están pendientes de lo que puedas necesitar. Ahí van las fotos:
Panaché de verduras
Ensalada campera
carta
Migas
Flan de café, flan de caramelos werther´s, trufas, tarta de queso y de chocolateComida: 8Decoración:8Servicio: 9Calidad/Precio: 9
