Podéis seguirme también desde FACEBOOK, donde os espero a todos con los brazos abiertos, en el siguiente enlace: LA GRAMINOLA. LA REVISTA MUSICAL QUE SE LEE Y SE ESCUCHA. Desde ahí podéis saborear más contenidos y más música, además de realizar las aportaciones que consideréis oportunas.
El proyecto de La Graminola echó a andar en diciembre de 2015 y estuvo activo hasta marzo de 2020. Problemas de estrés, algo de agotamiento y la pandemia, que tantas cosas se llevó por delante, provocaron una pausa en el caminar de esta revista. Afortunadamente, regresa con un proyecto más humilde y una versión más reducida. Pasamos de una publicación semanal a una de cada dos semanas, pero lo que está garantizado y no cambia es el sabor a buena música.
En La Graminola tendrán cabida todos los estilos, todas las épocas, toda la música que nos ha acompañado día a día y que va a seguir acompañándonos siempre y que tan buenos momentos nos hace pasar y que tantos recuerdos nos trae a la memoria. Eso sí, prometo no publicar temas vinculados al reguetón, aunque sé que esto eliminará como seguidores a los más jóvenes, pero es que … mejor no digo más, ya me entendéis.
Como ya os digo, se reduce el tamaño de la revista que tendrá cuatro secciones bien diferenciadas que nos harán pasar grandes momentos, sin duda alguna. Son las siguientes:
Canciones con historia: Por aquí aparecerán canciones que tienen algo que contar al margende lo que digan sus letras. Como se compusieron, que significaron, que cuentan exactamente. Algunas con historias mágicas, algunas con historias trágicas, algunas con algo de polémica.
Live is Life: El título de esta sección lo dice todo. La música se disfruta en cualquier formato, pero en vivo y en directo es cuando nos ofrece momentos inolvidables. Aquí disfrutaremos de esas grandes actuaciones que nuestros artistas favoritos nos han ofrecido subidos al escenario. Palabras mayores.
Producto Nacional: Música de aquí hecha por artistas y grupos de aquí, sin complejos, sin envidias. Porque nuestra gente es capaz de hacer tan buena música como cualquier artista de talla internacional. Disfrute total.
Porque Me Gusta: En esta cuarta y última sección me permito ejercer de «jefe graminoleño» y os ofreceré canciones que quizás no hayan tenido tanta trascendencia ni tanto éxito o que no tengan historias detrás de su creación, pero que a mí me encantan. Simplemente música para disfrutar, sin más. Eso sí, posiblemente ésta sea la sección que nos traerá más sorpresas.
Como ya os cuento, han pasado seis años desde que me tomé un «pequeño» descanso y quiero darle las gracias a Antonio Ayala Payet quien desde radiopolis.org.es se puso en contacto conmigo en junio del año 2024 interesándose por La Graminola. Los correos electrónicos que intercambiamos despertaron en mí de nuevo el gusanillo graminoleño y gracias a ellos estoy de nuevo en la carretera. Gracias amigo y un abrazo muy grande.
Por cierto, no olvidéis dejarme vuestras opiniones, críticas o sugerencias sobre lo que vaya publicando y recordad que os podéis suscribir y así os convertís en seguidores de La Graminola y no perderos ninguno de sus contenidos.
Y por último una recomendación. Algunos de los enlaces a los vídeos que aparecen en cada número de la revista, con el paso del tiempo es posible que no funcionen por los misterios y censuras de internet. En esos casos, os recomiendo que hagáis búsquedas en la red de dichos vídeos y podáis disfrutarla experiencia como es debido.
Ya no me enrollo más, así que ¡¡¡¡¡EMPEZAMOS!!!!!
LOS PROTAGONISTAS DE HOY

Llegan desde Australia y son los encargados de abrir la nueva época de La Graminola. Men At Work nos traen una historia, que posiblemente no muchos conozcan, de uno de sus temas más conocidos.

Duros y potentes. Metallica nos ofrecen una actuación memorable en Moscú tras la caída del telón de acero.

Una versión mágica de todo un clásico del rock de la mano de ese gran grupo que son M-Clan, siempre protagonistas.
" height="600" width="606" data-medium-file="https://lagraminola.wordpress.com/wp-content/uploads/2026/03/mclan-llamando-tierra.jpg?w=300" data-permalink="https://lagraminola.wordpress.com/2026/03/30/la-graminola-epoca-2-numero-1-31-de-marzo-de-2026/mclan-llamando-tierra/" data-orig-file="https://lagraminola.wordpress.com/wp-content/uploads/2026/03/mclan-llamando-tierra.jpg" data-image-meta="{" alt="" aperture="aperture" />Una versión mágica de todo un clásico del rock de la mano de ese gran grupo que son M-Clan.

Y estos señores de aquí son los versionados, los componentes de ese inimitable grupo que es Steve Miller Band.

Un cierre de lujo a ritmo de buen rock con Alcatrazz, un grupo con unos guitarristas cinco estrellas.
CANCIONES CON HISTORIA
La historia de la música está repleta de canciones que tuvieron un sabor un tanto agridulce. Temas que contrastan su descomunal éxito con una historia detrás que terminó de forma dramática. La canción que viene a continuación lo tiene absolutamente todo: pasar desapercibida en un primer momento, un descomunal éxito poco después, hasta convertirse no solamente en un clásico de la música australiana sino en un auténtico himno y, finalmente, un proceso judicial largo y desagradable que acabaría con la salud de alguno de los implicados.
La canción en cuestión no es otra que “Down Under”, del grupo australiano Men at Work, un tema que inicialmente fue publicado como cara B del single “Keypunch Operator”, con un ritmo y una cadencia bastante menores que los de la versión final y que en un principio pasó totalmente desapercibida. Absolutamente nadie, ni tan siquiera los miembros de la banda, podían imaginarse lo que iba a cambiar la historia y el éxito que apenas dos años después iban a conseguir.
Corría el año 1983 y Australia ganaba la America’s Cup, una competición de vela de bastante prestigio que iba a elevar la moral de los australianos que atravesaban por aquel entonces momentos duros tanto en el aspecto político como económico. La euforia sería tan grande que hasta el Primer Ministro australiano se permitiría el lujo de conceder a todos sus ciudadanos un día de fiesta por la gesta deportiva. Muchos os estaréis preguntando que qué tiene que ver todo esto con “Down Under” y con “Men At Work”, pues bien, la razón es muy sencilla, esta canción con un ritmo más desenfadado y animoso que el publicado en el single, se convirtió en la banda sonora australiana durante el campeonato y en una especie de himno no oficial de Australia poco después, que era entonado para acompañar las victorias conseguidas durante la disputa del campeonato. La “downundermanía” se desató de una manera espectacular, la canción sonaba en cualquier punto de Australia, todos la cantaban sin cesar y se la sabían de memoria.
Tras este inesperado éxito en Australia, el tema daría el salto a nivel internacional gracias en gran medida a un videoclip que encajaba a la perfección en los que por aquel entones emitía la emisora de televisión americana MTV y todos sabemos que si tus canciones no salían en ese canal, te podías olvidar de triunfar. Ellos salieron, y en el año 1983 Men at Work se convirtieron en uno de los grupos de moda del panorama musical internacional, Grammy incluido, y “Down Under” en uno de esos clásicos atemporales.
Desgraciadamente, la historia daría unos cuantos años después un giro radical y ese dicho popular de “hace un día estupendo, verás como viene alguien y lo fastidia” se iba a cumplir a rajatabla. Y lo iba a hacer de la manera más imprevista, con un guion digno de una película de Hollywood. Un concurso televisivo que se emitía en Australia iba a destapar una historia que desencadenaría acciones legales, un proceso judicial y un final que no contentaría absolutamente a nadie.
En una de las pruebas del concurso, en el que participaban dos equipos formados por tres miembros cada uno de ellos, había que adivinar el título de una canción cuya melodía sonaba durante unos segundos. La melodía en sí era un sonido de flauta que uno de los equipos identificó de manera inmediata como el “Down Under” de Men at Work, pero sorprendentemente la respuesta no era la correcta. Tras unos segundos de pensárselo, uno de los componentes del equipo rival daría con la sorprendente respuesta correcta, se trataba de una canción tradicional infantil, compuesta en el año 1932 por una profesora llamada Marion Sinclair, titulada “Kookaburra Sits In the Old Gum Tree”. La polémica estaba servida, ya que el riff de flauta icónico del tema de Men at Work sonaba muy parecido, por no decir que era idéntico, al de esa melodía creada para los más pequeños. Lo podéis comprobar vosotros mismos.
Tras la emisión del programa por televisión, la compañía discográfica que tenía los derechos de esta melodía no tardaría en iniciar acciones legales al respecto. Corría el año 2007 y prácticamente 25 años después, Men at Work se veían sin comerlo ni beberlo inmersos en una situación impensable. Su prestigio se veía afectado de inicio, independientemente de lo que sucediera finalmente con el proceso judicial, y una canción tan emblemática como “Down Under” resultaba emborronada de manera insospechada.
La compañía alegaría que existía evidentemente un plagio y solicitó el abono del 60% de los derechos de autor del tema de Men at Work. Finalmente, el veredicto, que se dictaría en el año 2009, reconocería únicamente un 5% de esos derechos, con carácter retroactivo desde el año 2002. El importe ascendería a una cantidad cercana a los 100.000 dólares, una cantidad irrisoria comparada con los millones que pensaba obtener la empresa. Lo cierto es que ese veredicto final no contentaría absolutamente a nadie y todas las partes saldrían perdiendo.
En ese momento, la compañía discográfica se daría cuenta del gran error que había cometido, porque a pesar de lograr esa indemnización de 100.000 dólares, su balance sería claramente negativo ya que se gastaría durante el proceso judicial una cantidad que multiplicaría por cinco lo finalmente obtenido. Vamos que hicieron un pan como unas tortas. En el caso de la banda, a las pérdidas económicas ocasionadas por la indemnización en sí y por los gastos millonarios en abogados y demás, habría que sumarle los perjuicios emocionales.
Uno de los miembros del grupo, Greg Ham, quien tocaba el saco y el piano habitualmente en el grupo y que era el que interpretaba el famoso riff de flauta en “Down Under”, se sentiría culpable de todo lo sucedido, no siendo capaz de asimilarlo debidamente, interpretando que siempre sería recordado por haber copiado algo, una manera muy injusta de entenderlo, ya que sus míticas interpretaciones al saxo en temas como “Who Can It Be Now”, por ejemplo, son igualmente recordadas, además de que ese plagio no fue intencionado y dura muy pocos segundos. Eso no evitaría que cayera en una profunda depresión que le llevaría a aislarse totalmente, dejar de cuidarse y fallecer prematuramente en el año 2012 a los 58 años de edad.
Por si fuera poco, los descendientes de la autora de la canción infantil supuestamente plagiada no verían ni un solo dólar de la indemnización y tampoco terminarían demasiado felices con todo lo acontecido. Como ya os digo, nadie salió ganando, nadie terminó contento.
Polémicas aparte, lo que está claro es que “Down Under” sigue siendo un clásico de la música de los 80 que hoy en día sigue sonando en bandas sonoras de películas y campañas publicitarias. Con esta canción, los australianos continúan identificándose ya que la expresión “down under” se refiere precisamente a ellos, a los que están debajo de debajo, por así decirlo. Una canción para disfrutarla de principio a fin, incluido el riff de flauta del malogrado “Greg Ham”. Disfrutemos pues de ella.
LIVE IS LIFE
Hay grupos que están llamados a convertirse en auténticas leyendas. Hay canciones que parecen estar hechas para ser interpretadas en directo y disfrutarlas pasen los años que pasen. También hay temas que trascienden más allá de lo que es puramente música y protagonizan momentos históricos de la vida política y social. El tema que viene hoy a la sección de música en directo reúne todos estos condicionantes. Nos encontramos, sin duda alguna, ante un grupo y una canción auténticamente épicos.
Pero pongámonos en contexto. En el año 1991, la por aquel entonces Unión Soviética atravesaba momentos convulsos y difíciles. Después de prácticamente 50 años de cerrazón, de la mano de Gorvachov empezaba una apertura al resto de países y hacia la libertad, pero muchos de los militares soviéticos no pensaban de igual manera y se movían en busca de regresar al oscurantismo habitual, todo ello con intento de golpe de estado incluido.
Para intentar calmar los ánimos, mandar un mensaje de calma a sus ciudadanos y demostrar al mundo que lo de la apertura y la democracia plena iba en serio, al Gobierno Soviético se le ocurrió organizar un evento musical multitudinario con bandas extranjeras que hasta ahora habían sido vetadas en el país, pensando que eso podía significar el espaldarazo definitivo para alcanzar sus fines. Así que dicho y hecho, los soviéticos se pusieron en contacto con los organizadores del festival “Monsters of Rock”, que iba ya por su séptima edición, ofreciéndoles que el mismo se celebrara ese año en Moscú. Una idea que en un primer momento podía parecer descabellada pero que finalmente fue aceptada por los organizadores del festival con el objeto de poner su granito de arena de cara a la democratización de la Unión Soviética.
El festival se celebró en el Aeródromo de Tushino, un amplísimo espacio abierto elegido por las fuerzas de seguridad soviética para evitar aglomeraciones peligrosas y poder actuar con libertad si era necesario, y tuvo un cartel de auténtico lujo con los grupos The Black Crowes, Metallica, AC/DC (que estaban llamados a ser los grandes protagonistas del evento), Pantera (que fueron invitados a última hora) y la banda rusa E.S.T. Lo que pocos podían sospechar es que quienes finalmente se convertirían en los grandes protagonistas del evento iban a ser Metallica.
Todas las actuaciones se llevaron a cabo con amplias medidas de seguridad y con unos militares soviéticos totalmente desbordados por no estar acostumbrados a acontecimientos tan multitudinarios y con un público tan entregado a la causa. De hecho, se llegó a alcanzar el millón de asistentes durante la actuación de Metallica, quienes, como os cuento, se iban a convertir a la postre en los grandes protagonistas del festival y pasar a la historia ofreciendo una interpretación de uno de sus temas legendarios que será recordada pasen los años que pasen.
Durante las actuaciones de las bandas participantes, los militares soviéticos se encargaron de repartir golpes a diestro y siniestro intentando controlar a un público enfervorizado que no paraba de saltar, cantar y bailar, algo que hasta ese instante era impensable en el país. Los miembros de Metallica asistían atónitos a la escena desde lo alto del escenario mientras interpretaban sus canciones. Ellos tocaban a todo trapo y los militares parecía que repartían golpes al ritmo que ellos marcaban. Pero de repente todo cambió gracias a los primeros acordes de la canción que protagoniza hoy esta sección y que daría un vuelco radical a la situación gracias a una magistral interpretación.
De repente comenzaron a sonar los primeros acordes pausados de un tema que era muy familiar al público asistente, pese a la dificultad que habían tenido hasta ahora para poder escuchar ese tipo de música y poder comprar ese tipo de discos. Sin solución de continuidad la canción rompió con toda su intensidad y las potentes guitarras llenaron todo el aeródromo de una de las canciones más intensas de la historia del rock y de las que mejor directo tienen. Estoy hablando de “Enter Sandman”.
La multitud se entregó de inmediato a lo que estaban escuchando y sin que nadie lo viera venir, los militares decidieron que ya era hora de disfrutar del momento histórico que estaban viviendo. Dejaron de repartir golpes, se dejaron llevar por la música y comenzaron a bailar al mismo ritmo del resto de asistentes al concierto. Algunos de ellos incluso se despojaron de parte de sus uniformes. Se produjo entonces un momento mágico e inolvidable con una imagen que ha pasado a la posteridad de la historia del rock.
Como habréis comprobado en el vídeo, esta interpretación cumple con todos los requisitos que os mencionaba al principio: una banda de leyenda, una canción que parece estar compuesta para ser interpretada en directo y que trascendió al aspecto político-social de un país poco acostumbrado a ver disfrutar a sus ciudadanos más jóvenes con esa libertad. Espectacular.
Y para que veáis que no exagero lo más mínimo con lo de que “Enter Sandman” es una canción que va más allá de la música, os quiero dejar a continuación un regalito en forma de vídeo que nos deja imágenes igual de potentes que las que hemos disfrutado desde Moscú.
Como os iré mostrando en sucesivos números de “La Graminola”, la música está también íntimamente vinculada al mundo del deporte y como muestra bien vale el botón que viene a continuación, un vídeo que a mí me encanta, que muestra un momento mágico con esta canción de Metallica como protagonista y que a los que nos gusta y nos emociona la música a buen seguro que nos pone la piel de gallina.
Desde el año 2000, el equipo de fútbol americano de Virginia Tech recibe a sus jugadores al saltar al terreno de juego al ritmo desenfrenado de “Enter Sandman”, ofreciendo un espectáculo de luz y de sonido alucinante. Los jugadores saltan al campo con la adrenalina totalmente disparada y el público se entrega de tal manera que en ocasiones sus saltos han producido registros similares a los de una actividad sísmica leve. La verdad es que viendo estas imágenes no me gustaría estar en la piel de los jugadores del equipo rival. Aquí tenéis el correspondiente vídeo para que veáis que no exagero lo más mínimo.
Por cierto, que el “Sandman” del que habla la canción de los chicos de Metallica es una especie de “hombre del saco” con el que se atemoriza a los niños en algunas partes de los Estados Unidos de Norte América. Me encaja, la verdad.
PRODUCTO NACIONAL
La historia de la música de nuestro país esta repleta de artistas que en algún momento se lanzaron a la piscina versionando grandes clásicos de grandes grupos internacionales, unas veces con más acierto que otras, todo hay que decirlo. He de confesaros que lo de versionar en español clásicos de la música internacional no me ha acabado de llenar del todo, ya que en muchas ocasiones la diferencia, a peor, entre el tema original y la versión ha sido enorme. Sin embargo, cuando algún grupo o solista nacional ha sido capaz de hacer una buena versión el listón lo ha colocado alto, muy alto.
Uno de los casos en los que la versión realizada por una banda española, concretamente murciana, ha dado en el clavo y nos ha regalado un tema de una tremenda calidad y que, además, se ha convertido en emblemático para el grupo, es el que nos ocupa a continuación. Como ya os cuento, viajamos hasta Murcia en el año 1999 para disfrutar de un gran tema, tanto en su versión original como en la adaptación realizada desde tierras murcianas.
El grupo en cuestión no es otro que M-Clan, liderado por Carlos Tarque, una de las figuras más reconocidas, versátiles y emblemáticas del panorama musical de nuestro país. Un grupo que echó a andar allá por el año 1993 y que seis años después nos iba a regalar un tema de esos que con únicamente escuchar sus primeras notas nos hace vibrar.
La banda de murciana se fundó como os cuento en el año 1993 e inicialmente tomó el nombre de Murciálagos, poco después de Murciélagos Clan hasta adoptar el definitivo de M-Clan. La calidad de sus músicos y la versatilidad a la hora de hacer música a lo largo de su carrera han caracterizado a este grupo, que en un primer momento nos ofreció sonidos cercanos al rock sureño, poco después abrazar un sonido más pop y evolucionar hasta el soul y el blues en sus últimos trabajos. Siempre con el indiscutible liderazgo de su solista, Carlos Tarque, que además de moverse a la perfección en cualquier estilo, posee una imagen carismática, potente e inconfundible. De hecho, en sus trabajos en solitario de los últimos años ha abrazado incluso un sonido cercano al rock duro y cañero sin ningún problema.
En el año 1999 aparecía en el mercado su tercer álbum titulado “Usar y Tirar”. Un disco lleno de calidad por todos lados producido por Alejo Stivel, el excomponente de Tequila, que en labores de productor era sinónimo de éxito y buen sonido. Con esa mezcla era más que evidente que el disco iba a estar impregnado de buena música. Un disco bastante recomendable en su totalidad, pero en el que iba a destacar sobre el resto de las canciones que la componían la gran adaptación de un espectacular tema de la banda estadounidense Steve Miller Band titulado “Serenade”.
Tarque y los suyos le cambiaron el título y adaptaron a su manera la letra. El tema de M-Clan se titularía “Llamando a la Tierra” y con los cambios que introdujeron en su letra harían doblete, ya que rendirían tributo no únicamente a la banda de ese grandísimo músico que es Steve Miller sino que también lo harían a todo un mito y referente del grupo murciano como es David Bowie.
Y es que para escribir la letra de “Llamando a la Tierra” se inspirarían nada más y nada menos que en “Space Oddity”, el mítico tema de Bowie que aún en nuestros días sigue estando de actualidad y que ha envejecido pero que muy bien. Una letra que nos habla de astronautas, historias espaciales y filosofa sobre lo que es la vida, algo que encaja perfectamente tanto en el tema original de Steve Miller Band como en el inspirador “Space Oddity” de Bowie. Si a eso le añadimos un sonido prácticamente idéntico al de “Serenade” nos encontramos con un tema excepcional y una versión que nada tiene que envidiar al original.
Con el álbum “Usar y Tirar” en general y con el tema “Llamando a la Tierra” en particular, M-Clan lograrían el espaldarazo definitivo a su carrera que afianzaría al grupo como uno de los más destacados de nuestro país y les llevaría a jugar en primera división. Después llegaría incluso un álbum en vivo en formato acústico y otra de las canciones más emblemáticas de su carrera como es “Carolina”, pero ésa es otra historia que ya os contaré en su momento.
Aunque en teoría M-Clan sigue funcionando como grupo en la actualidad, es cierto que llevan inactivos desde el año 2016 en el que publicarían su, hasta ahora, último disco titulado “Delta”, momento en el que anunciaron que se tomaban un descanso de dos años que se ha alargado hasta nuestros días, el hecho de que sus miembros se hayan volcando desde entonces en distintos proyectos al margen del grupo hace pensar que las posibilidades de vuelta a la carretera sean bastante pocas. Carlos Tarque ha obtenido desde entonces bastante éxito con sus trabajos en solitario y da la impresión que no está muy por la labor de revivir al grupo. Una pena, porque a buen seguro que nos deleitarían con nuevas grandes composiciones.
Para que el artículo no quede de algún modo incompleto, creo que es justo que comparta con vosotros también el tema original de Steve Miller Band. Este “Serenade” que formaba parte del álbum “Fly Like an Eagle”, publicado en el año 1976, y que es uno de los grandes éxitos del grupo norteamericano. A buen seguro que la banda del señor Miller también aparecerá por las páginas de “La Graminola” en próximos números.
Como habréis podido comprobar el sonido de ambos temas es prácticamente idéntico. El inicio de las dos canciones suena exactamente igual y la calidad de ambas es excepcional. Lo dicho, una versión que no desmerece en absoluto al original. Si a eso le sumamos que la adaptación de la letra es muy acertada nos queda una composición redonda.
PORQUE ME GUSTA
En el mundo de la música hay ocasiones en las que nos encontramos grupos espectaculares que tienen un éxito relativo pero que dejan la impresión de que realmente se han quedado a medio camino. Bandas con unos miembros que son unos auténticos genios pero que por unas cosas o por otras no funcionan como equipo, como grupo, todo lo bien que se podría esperar de ellos. Sin duda alguna, Alcatrazz es uno de estos casos, en mi modesta opinión.
Esta banda norteamericana se formó en el año 1983 con una “alineación” de auténtico lujo. Sus fundadores sería Graham Bonnet, excantante de otra de las míticas bandas de rock duro y potente como es Rainbow, Jimmy Waldo y Gary Shea. A ellos se uniría de manera tan inmediata como breve el baterista de Iron Maiden Clive Burr, quien apenas aguantaría en el grupo unos meses ya que se volvió precipitadamente a su país natal, Inglaterra, siendo remplazado por el excomponente de la banda Iron Butterfly Jan Uvena.
Pero si hay un puesto dentro de esta formación estadounidense que fue sinónimo de calidad y espectacularidad ése fue el de guitarrista, ya que por Alcatrazz pasaron dos auténticos monstruos de este instrumento, el primero de ellos el mítico y único Yngwie Malmsteen, guitarrista sueco que recalaría en el grupo tras abandonar su anterior banda Steeler que, evidentemente, se le había quedado pequeña para la calidad con la que arrancaba las notas a su guitarra.
Así pues, se construyó una auténtica Superbanda, un auténtico “Dream Team” del heavy metal, con unos músicos de un talento descomunal y con una calidad simplemente espectacular. En el año 1983 publicarían su primer larga duración, titulado “No Parole From Rock ‘N’ Roll” en el que se incluía la canción que protagoniza hoy la sección de “La Graminola” en la que me dejo llevar simplemente por la música que me hace vibrar y disfrutar.
La canción en cuestión no es otra que “Island in the Sun”, un tema excepcional y auténtica carta de presentación de esta banda, que se convertiría inmediatamente en un gran éxito, el mayor de su carrera, algo que les pasaría factura en lo sucesivo ya que entre disputas internas, celos y no ser capaces de mejorar lo que hicieron de inicio, el grupo poco a poco se iría diluyendo.
La tremenda calidad como guitarrista de Malmsteen y su gran personalidad sobre el escenario provocarían los celos de Bonnet, quien como fundador del grupo se creía con derecho a controlarlo todo y a que ninguno de los otros componentes de la banda le hicieran la más mínima sombra. Lo que sucede es que la figura del guitarrista sueco era tan grande que muy pronto se convirtió en el favorito de los fans del grupo y en las actuaciones en directo todos esperaban con ansia los solos de guitarra únicos que era capaz de ofrecer en los conciertos.
La situación se fue deteriorando de tal manera entre Bonnet y Malmsteen hasta el punto de que en un concierto el primero manipuló el amplificador de la guitarra del segundo para que no pudiera lucirse como hacía habitualmente. Ésta fue la gota que colmaría el vaso y provocaría que el guitarrista abandonara a los que hasta ese instante habían sido sus compañeros de viaje tras apenas un año junto a ellos, para iniciar de manera inmediata una serie de proyectos que le convertirían en uno de los mejores y más prestigiosos guitarristas de la historia del rock and roll.
Una cosa está clara, que el ojo clínico de Bonnet, Waldo y Shea a la hora de escoger guitarristas era espectacular, ya que tras la marcha del sueco entraría a sustituirle otro de los míticos de la guitarra como es Steve Vai. Caviar sustituyendo a caviar, podría decirse.
Como no podía ser de otra manera, los celos y el afán de protagonismo de unos y otros, principalmente de Bonnet, llevarían a la ruptura del grupo que se fragmentaría en dos bandas con continuas luchas por la utilización del nombre de Alcatrazz que no finalizaría nunca. En nuestros días todavía mantienen su actividad dos grupos con la misma denominación, que interpretan en sus conciertos muchas canciones en común y que no hacen más que confundir a los buenos aficionados al heavy metal. Que exista un Alcatrazz liderado por Bonnett y otro Alcatrazz liderado por Waldo y Shea no es muy aconsejable, pero como veremos a buen seguro en próximas entregas de “La Graminola” no es algo excepcional.
Y esto es todo por hoy. Espero que el retorno de «La Graminola» haya sido de vuestro agrado. Ya sabéis que podéis haceros seguidores y que espero vuestros comentarios. En un par de semanas más y mejor.
Un saludo, graminoleños.
