Podéis seguirme también desde FACEBOOK, donde os espero a todos con los brazos abiertos, en el siguiente enlace: LA GRAMINOLA. LA REVISTA MUSICAL QUE SE LEE Y SE ESCUCHA. Desde ahí podéis saborear más contenidos y más música, además de realizar las aportaciones que consideréis oportunas.
Hola graminoleños.
Aquí tenéis una nueva entrega de vuestra revista musical preferida para ofreceros más música de todos los tiempos. Espero que cada día que pase, cada nueva publicación, la familia graminoleña siga creciendo. Gracias a todos.
Recordad que en La Graminola tienen cabida todos los estilos, todas las épocas, toda la música que nos ha acompañado día a día y que va a seguir acompañándonos siempre y que tan buenos momentos nos hace pasar y que tantos recuerdos nos trae a la memoria. Eso sí, prometo no publicar temas vinculados al reguetón o la mal denominada «música urbana», aunque sé que esto eliminará como seguidores a los más jóvenes, pero es que … mejor no digo más, ya me entendéis.
Ya sabéis que la revista tiene cuatro secciones bien diferenciadas que nos harán pasar grandes momentos. Son las siguientes:
Canciones con historia: Por aquí aparecerán canciones que tienen algo que contar al margen de lo que digan sus letras. Como se compusieron, que significaron, que cuentan exactamente. Algunas con historias mágicas, algunas con historias trágicas, algunas con algo de polémica.
Live is Life: El título de esta sección lo dice todo. La música se disfruta en cualquier formato, pero en vivo y en directo es cuando nos ofrece momentos inolvidables. Aquí disfrutaremos de esas grandes actuaciones que nuestros artistas favoritos nos han ofrecido subidos al escenario. Palabras mayores.
Producto Nacional: Música de aquí hecha por artistas y grupos de aquí, sin complejos, sin envidias. Porque nuestra gente es capaz de hacer tan buena música como cualquier artista de talla internacional. Disfrute total.
Porque Me Gusta: En esta sección me permito ejercer de «jefe graminoleño» y os ofreceré canciones que quizás no hayan tenido tanta trascendencia ni tanto éxito o que quizás no tengan historias detrás de su creación, pero que a mí me encantan. Simplemente música para disfrutar, sin más. Eso sí, posiblemente ésta sea la sección que nos traerá más sorpresas.
Por cierto, no olvidéis dejarme vuestras opiniones, críticas o sugerencias sobre lo que vaya publicando y recordad que os podéis suscribir y así os convertiréis en seguidores de La Graminola y no os perderéis ninguno de sus contenidos.
Y por último una recomendación. Algunos de los enlaces a los vídeos que aparecen en cada número de la revista, con el paso del tiempo es posible que no funcionen por los misterios y censuras de internet. En esos casos, os recomiendo que hagáis búsquedas en la red de dichos vídeos y podáis disfrutarla experiencia de manera completa.
¡¡¡¡¡EMPEZAMOS!!!!!
LOS PROTAGONISTAS DE HOY

Eran músicos de sesión y decidieron dar el paso y convertirse en protagonistas. Son Toto y nos traen todo un clásico.
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El rockero español por autonomasia es el protagonista de la sección de «Live is Life» del número de hoy.
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De lo que pudo haber sido a lo que realmente. Nos dejan hoy su música La Caja de Pandora un grupo que mereció mucho más de lo que consiguió.
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Evolucionó del folk al pop-rock así como en sus letras. Como los buenos vinos, Jackson Browne fue mejorando con el paso de los años.
" data-attachment-id="14260" height="507" width="525" data-comments-opened="1" loading="lazy" data-permalink="https://lagraminola.wordpress.com/2026/08/04/la-graminola-epoca-2-numero-10-4-de-agosto-de-2026/88jacksonbrowne/" aperture="aperture" />Evolucionó del folk al pop-rock así como en sus letras. Como los buenos vinos, Jackson Browne fue mejorando con el paso de los años.
CANCIONES CON HISTORIA
TOTO / AFRICA
En el pasado número de La Graminola os dejaba un vídeo espectacular de una joven que improvisaba una especie de karaoke multitudinario con el público asistente al programa de la televisión norteamericana “America’s Got Talent”, al que dirigía magistralmente para dejarnos una interpretación magistral de todo un clásico como “Africa” de esa gran banda que es Toto. Pues bien, hoy cerramos el círculo y os cuento algunas cosas de este grupo y de esta canción y os invito a que disfrutéis de la versión original.
Muchas veces nos pensamos que la grabación de un disco es algo muy sencillo. Creemos que basta con componer las canciones, escribir la letra y meterse en el estudio de grabación a tocar y cantar, pero realmente la cosa es más complicada. Detrás de cada disco, detrás de cada canción, detrás de cada grabación hay un grupo de personas, además de los artistas, sin los que sería imposible que esa música que tanto nos gusta y de la que tanto disfrutamos viera la luz. Técnicos de sonido, mezcladores, productores, letristas o arreglistas, entre otros, intervienen en cada uno de los discos para darles el sonido final. Pero posiblemente los que mayor importancia tienen a la hora de colaborar con esas bandas y, sobre todo, con esos solistas que tanto nos gustan son los músicos de estudio también conocidos como músicos de sesión.
Se trata de esos músicos que imprimen su toque personal al sonido de los discos que graban los artistas más grandes del mundo. Gente de un gran talento que se meten en el estudio de grabación para aportar su granito de arena con sus instrumentos, acompañando esa voz que tanto nos gusta de nuestro artista favorito. Algunos de ellos se convierten en auténticas instituciones y su caché es muy elevado ya que tienen una grandísima demanda. Y éstos, en ocasiones deciden ponerse al otro lado y se atreven a dar el salto para formar su propia banda y publicar sus propios discos. Esto es lo que sucedería a finales de los 70 con la banda Toto.
El grupo se fundó en el año 1977 pero llevaban ya bastante tiempo trabajando en el mundo de la música como músicos de estudio. En el año 1970, un grupo de seis jóvenes se conocieron en una escuela de secundaria donde compartieron su pasión por la música, lo que supondría el verdadero germen de lo que vendría unos años después. Estos chicos eran los hermanos Jeff, Mike y Steve Porcaro, Steve Lukather, David Paich y Joseph Williams. Una vez que terminaron sus estudios separarían sus caminos trabajando para otros artistas de primer nivel como músicos de acompañamiento pero sin perder nunca el contacto entre ellos.
Su andadura definitiva juntos comenzaría en el año 1977 formando su propia banda con la que mezclaban magistralmente estilos tan dispares como el rock, el blues, el soul, el jazz e incluso el funk. Su maestría a la hora de tocar y un desconocido talento a la hora de componer y cantar les convertirían de inmediato en uno de esos grupos casi de culto de finales de los 70 y principios de los 80, dejándonos como legado auténticos clásicos como el que disfrutamos en el día de hoy en La Graminola.
Pero para dar el toque definitivo al grupo necesitaban un vocalista principal. Todos ellos eran grandes músicos como habían demostrado en los últimos siete años tocando para otros artistas, pero les faltaba alguien que llevara la voz cantante, nunca mejor dicho. Tras realizar el oportuno casting, el elegido sería Bobby Kimball, una de las voces más potentes y reconocibles de la música de aquellos años. Es imposible concebir la música de los 80 sin Toto y es imposible concebir a Toto sin Kimball.
Por cierto, el nombre de la banda no fue elegido al azar ni mucho menos, por mucho que pueda parecer un poco simple. Se les ocurrió cuando se dieron cuenta de que habían trabajado con tantos artistas, habían abarcado tantos géneros musicales distintos que pensaban que lo habían hecho todo. Como en latín la palabra “toto” significa “que lo abarca todo”, pues eso, blanco y en botella.
Pero centrémonos ya en esa canción mágica que es Africa, sin duda alguna uno de los mayores éxitos de su carrera y posiblemente su canción más icónica, conocida y reconocida. Este clásico está incluido en su cuarto disco de estudio denominado “Toto IV”, su disco de mayor éxito y con el que mayores ventas han logrado en toda su carrera, considerado por muchos como el mejor que han grabado y que vio la luz en el año 1982. No sé si será el mejor o no porque el resto de su discografía es espectacular, pero que estamos ante un grandísimo trabajo es una realidad.
Como ha sucedido tantas y tantas veces (a muchas de las canciones que han pasado por La Graminola en los últimos meses les ha pasado lo mismo), “Africa” no era considerada por los miembros del grupo como una canción destacada, pero lo cierto es que cuando decidieron publicarla como tercer sencillo del álbum se darían cuenta de que estaban muy equivocados, dado que de manera inmediata se convirtió en un rotundo éxito llegando al número 1 de las listas norteamericanas y convirtiéndose en uno de los himnos de la música de los 80.
El tema fue compuesto por David Paich y Jeff Porcaro cautivados por el continente africano a pesar de no haberlo visitado en la vida. Habla de la historia de un hombre que viaja a África donde encuentra en una misionera el amor de su vida. En un primer momento fue considerada como un tanto “ñoña” por parte de la crítica especializada, pero con el paso del tiempo y con la interpretación vocal excepcional de Bobby Kimball, la situación cambió radicalmente.
Lo cierto es que la canción lo tiene todo, pero sin duda alguna ese comienzo con el teclado con un sonido metálico que logró David Paich es pura magia. Lo curioso del caso es que la melodía la compuso en un solo día, pero la letra tardó en acabarla varios meses al intentar pulirla una y otra vez para poder ser justo con la admiración que tenía por el continente africano. El resultado final es espectacular, por lo que la espera mereció la pena.
Lo cierto es que la importancia de los componentes de Toto en el mundo de la música de la década de los 80 es muy grande. Durante su trayectoria como banda siguieron colaborando con otros artistas como músicos de estudio dada su gran calidad e impulsados evidentemente por el éxito que estaban cosechando como grupo. De hecho, tras el bombazo que supuso su álbum “Toto IV”, Quincy Jones pensó en ellos de manera inmediata para el álbum que estaba preparando y que tenía muy buena pinta. Pues sí, el mítico “Thriller” de Michael Jackson contó con algunos de los miembros de Toto en la grabación de alguna de sus canciones. No puede extrañarle a nadie el resultado final: el disco más vendido en la historia de la música.
Puede parecer que la carrera de Toto fue un camino de rosas y que les vino todo rodado, pero no es cierto del todo. Sobre todo en los primeros momentos, porque parte de la crítica les trató de una manera muy injusta. Consideraban que era un grupo artificial, sin demasiado espíritu. Un grupo de buenos músicos pero que hacían música enlatada y abordaban demasiados estilos musicales distintos y de algún modo pensaban que eran unos “intrusos”. Sin embargo, si le preguntabas a los músicos de éxito en aquella época su opinión era totalmente distinta. Los elogios se sucedían unos tras otros ya que opinaban que precisamente esa variedad de estilos les proporcionaba una versatilidad y un sello personal a sus álbumes. Con el paso del tiempo, las críticas fueron disminuyendo y el reconocimiento a su labor fue prácticamente unánime.
Con el paso de los años, Toto se ha ido convirtiendo en una especie de franquicia musical, ya que, aún manteniendo alguno de sus miembros originarios, en cada nuevo disco y en cada nueva gira cambiaban de formación, dependiendo del estilo que querían impulsar, siempre con el sello de la calidad. Posiblemente por este motivo, su popularidad fue descendiendo poco a poco, sus discos fueron cayendo en ventas paulatinamente y en el año 2008 decidieron disolverse.
No quiero cerrar este artículo sin comentar que las desgracias en forma de enfermedades graves se han cebado con dos de sus integrantes. En el año 2010, al bajista Mike Porcaro se le diagnosticó una esclerosis lateral amiotrófica, el tan temido ELA, que acabaría con su carrera musical y con su vida cinco años después. Por su parte, en el año 2019 Bobby Kimball recibiría la mala noticia de estar afectado por una demencia frontotemporal con la que estaba perdiendo la memoria a pasos agigantados, lo que ha provocado que viva desde entonces alejando de lo que es su pasión, la música.
De lo que no cabe ninguna duda es de que la calidad de los músicos que integraron Toto es extraordinaria, sobre todo de los que fundaron la banda. A los componentes originarios se les puede aplicar ese dicho de “de casta le viene al galgo” ya que sus progenitores fueron fundamentales en su formación y no eran unos cualquiera en esto de la música.
Joe, el padre de los hermanos Porcaro, era un amante de la música y desde muy niños les educó en ella. En un principio les enseñó a tocar la batería, pero poco a poco cada uno de sus vástagos fue encontrando el instrumento adecuado. En el caso de David Paich, su padre Marty fue un admirado pianista y arreglista de jazz. La guinda del pastel viene de parte de Joseph Williams, que ha heredado los genes de su padre que no es otro que el mismísimo John Williams creador de tantas y tantas maravillosas bandas sonoras de grandes películas como por ejemplo “Star Wars”, “Tiburón”, “Parque Jurásico”, “E.T.”…
Por cierto, la elección de Bobby Kimball como vocalista fue todo un acierto, pero no fue la primera opción. El elegido en un primer momento fue Michael McDonald, dueño de una grandísima voz, pero declinó la invitación porque se encontraba muy cómodo en esa excepcional banda que son The Doobie Brothers. A buen seguro que los miembros de Toto no se arrepintieron de la elección final. A título de anécdota os contaré que el bueno de Kimball era un alma inquieta y se fracturó una de sus piernas en plena gira promocional del álbum “Toto IV” lo que no le impidió seguir subiéndose al escenario aunque permaneciendo todos los conciertos sentado al piano. Todo un profesional, no cabe duda.
Toto son el mayor ejemplo de que el éxito le puede llegar a cualquiera en cualquier momento si tiene la calidad necesaria. De colaborar como músicos de estudio con grandes artistas pasaron a ser los grandes protagonistas y unas auténticas estrellas. No es éste el único caso de estas características porque se me viene a la memoria la historia de un joven técnico de sonido que un buen día … Pero esto os lo cuento otro día porque es otra historia.
LIVE IS LIFE
MIGUEL RÍOS / BIENVENIDOS
Hay artistas que se convierten en auténtica referencia dentro de la música. Son músicos capaces de conectar con el público no solamente por sus composiciones, su estilo y su forma de cantar sino también por el auténtico carisma que poseen. El protagonista de este artículo es uno de ellos. Un granadino que se convirtió durante muchos años en el “rockero de cabecera” de varias generaciones.
Me estoy refiriendo nada más y nada menos que a Miguel Ríos que, como vamos a comprobar a continuación, ha sido uno de los cantantes más innovadores de nuestro país. En primer lugar porque fue capaz de colocar al rock n’ roll español a la altura que se merecía y en segundo porque gracias a él las actuaciones en directo, los grandes conciertos dejaron de ser únicamente protagonizados por artistas extranjeros. Gracias a su empeño y talento, el salto de calidad que darían los nuestros a la hora de protagonizar sus giras sería extraordinario.
Sin embargo, a Miguel Ríos le costó bastante enfocar su carrera hacia el estilo rockero que le convertiría en una estrella. Desde muy joven se aficionó a la música y lo que más le gustaba era el rock, atraído sobre todo por el auténtico rey que era Elvis Presley. Sin embargo, cuando decidió dar el paso e intentar dedicarse profesionalmente al mundo de la música, dejando atrás la etapa en la que trabajó como camarero y como dependiente de una tienda de discos, siendo aún muy joven se acercó a otro de los ritmos de moda en aquella época, década de los 60, como era el twist. Alguien le metió en la cabeza que el rock era el pasado y que el twist era el presente y el futuro y hacia ese estilo dirigió sus primeros pasos.
Tal sería su vuelco hacia el twist que en los primeros años de su carrera se haría llamar Mike Ríos “El Rey del Twist”, logrando cierta popularidad al realizar versiones de otros artistas internacionales que triunfaban en aquellos años. En el año 1960 se instaló en Madrid procedente de su tierra natal con tan sólo 16 años tras haber ganado un concurso radiofónico y muy pronto lograría grabar algunos singles adquiriendo cierta popularidad en el mundillo musical español.
A pesar de que su carrera empezaba a ir bastante bien, Miguel no se encontraba del todo cómodo ya que a pesar de todo el rock seguía corriendo por sus venas y haberse apartado de ese estilo no le tenía contento. Lo más curioso del caso es que en el año 1969 le llegaría el mayor éxito de su carrera hasta entonces y lo lograría con una canción muy apartada del rock, del twist o de cualquier tipo de música que pudiéramos denominar «moderna» en aquella época.
Me estoy refiriendo al mítico “Himno a la Alegría”, una adaptación del último movimiento de la novena sinfonía de Beethoven producida por uno de los mayores talentos de aquella época como era el argentino Waldo de los Ríos, quien se había instalado en España y que pocos años después terminaría suicidándose preso de una profunda depresión.
Es curioso que los primeros éxitos del que se después se convertiría en el rockero de referencia de nuestro país los cosechara con estilos tan dispares como el twist y la música clásica, adaptada eso sí, tan alejados del auténtico rock and roll.
Gracias al tremendo éxito cosechado con esta interpretación Miguel entraría en una época de su carrera en la que adoptaría un estilo melódico y muy alejado del que había utilizado hasta ese momento. Empezaba a dar la impresión de que ese rockero que quería comerse el mundo empezaba a ser fruto del pasado y estaba enterrado totalmente. Afortunadamente, con el paso del tiempo los acontecimientos darían el giro adecuado y la situación se reconduciría hacia donde debía.
Ese giro llegaría en el año 1972 cuando ofrecería el primer detalle de su visión innovadora dentro de la música de nuestro país. En ese momento iniciaría una gira denominada “Conciertos de Amor y Rock” en la que alternaría la música melódica que le había lanzado a la popularidad con lo que él siempre quiso hacer, rock and roll. Esos conciertos ofrecieron un despliegue nunca visto en nuestro país y le ayudarían a reconducir totalmente su carrera. Como ya sabemos, no sería ésta la única ocasión en la que protagonizaría una gira única en su especie.
Su conversión definitiva como el rockero que siempre fue llegaría ese mismo año, protagonizando un suceso típico de los hijos del rock and roll internacional en aquellos tiempos. Miguel fue detenido por fumar marihuana y permaneció cerca de un mes en la prisión de Carabanchel. Era una norma no escrita que los rockeros más genuinos de aquellos años tenía que ser rebeldes y tener problemas con el orden y la justicia y hasta en eso él dio el paso. No cabía duda, el rock español tenía nombre y apellidos: Miguel Ríos.
Como en los tiempos que vivimos actualmente hay mucha gente que tiene la piel muy fina, que conste que simplemente cuento las cosas. No hago ningún tipo de apología de los porros, las drogas y las adicciones, ni muchísimo menos. Son una lacra para la sociedad y responsables del destrozo de muchas familias, pero no podemos obviar que el mundo del rock siempre ha estado muy vinculado a ellas. No en vano uno de sus lemas preferidos es aquello de “sexo, drogas rock and roll”. Queda dicho.
Pero centrémonos ya en la actuación en vivo que quiero recordar en el día de hoy. Como sabemos, Miguel Ríos siempre iba un paso por delante al del resto de grupos y artistas de nuestro país en el aspecto de la música en directo. Sus giras siempre eran innovadoras y llamaban la atención. El rizo definitivo llegaría en el año 1982 cuando decidió embarcarse en un ambicioso proyecto con la publicación de un disco grabado en directo que le catapultaría a lo más alto.
Un proyecto ambicioso con el objeto de publicar un doble disco grabado en directo con todos los éxitos de su carrera hasta aquel instante. La grabación tuvo lugar en el antiguo Pabellón de la Ciudad Deportiva del Real Madrid, donde se ubican actualmente las famosas cuatro torres y se convirtió en un éxito descomunal. Llevaría el título de “Rock & Ríos” y aún hoy en día es el disco de rock grabado en directo más vendido de la historia por un artista español. Un álbum doble que marcaría un antes y un después en la carrera de Miguel Ríos.
Si “Rock & Ríos” se convirtió en un disco mítico, la canción que quiero compartir con vosotros a continuación no le iría a la zaga. Un tema con el que se abría el concierto y que se convirtió de inmediato en un auténtico himno para cualquier amante del rock y, sobre todo, para los amantes de las actuaciones en vivo y en directo.
Se trata de “Bienvenidos”, una canción compuesta por el propio Miguel para la ocasión en la que agradece a su incondicional público su presencia en el concierto y con la que abriría todas y cada una de sus veladas en la exitosa gira promocional que llevaría a cabo. Una canción que creo que todos los de mi generación nos sabemos de memoria: “Buenas noches, bienvenidos, hijos del rock and roll, os saludan los aliados de la noche”… “A los hijos del rock and roll, bienvendidos”.
El concierto contó con un montaje con las innovaciones más grandes en aquel momento y que nunca se habían visto en nuestro país. Un sonido espectacular y una puesta en escena impresionante con unas pantallas gigantes en las que se podía ver desde cualquier ángulo lo que sucedía en el escenario, así como una iluminación y unos efectos visuales excepcionales para aquella época.
Sin embargo, no todo fue fácil. El material audiovisual para el concierto procedía del extranjero y por problemas burocráticos fue retenido en la frontera, lo que provocó que llegara a Madrid solamente un día antes del primer concierto, motivo por el cual no pudieron hacerse las correspondientes pruebas de sonido ni los ensayos convenientes. Esta situación trajo consigo que el concierto del primer día sirviera como una especie de prueba para pulir deficiencias y el del segundo fuera en el que prácticamente se grabarían todas las canciones que se incluirían finalmente en el “Rock & Ríos”.
“Rock & Ríos” se convirtió en el auténtico estandarte no solamente del rock español sino también de los conciertos en vivo de los artistas de nuestro país. Un punto de inflexión que traería consigo que a partir de ese instante el salto de calidad en las giras de los grupos españoles quienes empezaron a innovar en este aspecto acercándose cada vez más a lo que ofrecían los artistas internacionales que venían a actuar aquí. “Bienvenidos” fue el estandarte de este cambio y el himno rockero de toda una generación.
A partir de ese instante Miguel Rios seguiría reinventándose en cada nueva gira que protagonizaba. Se convirtió en toda una referencia a la hora de concebir ideas nuevas a la hora de subirse a un escenario, dejándonos momentos inolvidables en los años posteriores.
Al año siguiente, en 1983, aparecería en el mercado un nuevo disco titulado “El Rock de Una Noche de Verano” y vendría acompañado de una nueva gira de esas inolvidables. En esta ocasión no estaría solo ya que iría acompañado del grupo Leño, con Rosendo Mercado a la cabeza, y de Luz Casal que por aquel entonces ofrecía su versión más rockera y más cañera muy alejada del estilo que ha adoptado en los últimos años. Si he de ser sincero, la de la actualidad me resulta un poco empalagosa y la de los principios de su carrera excepcional, pero como siempre digo sobre gustos no hay nada escrito.
Unos cuantos años después, concretamente en 1996, volvería a protagonizar otra gira para recordar aunque un poco más “minimalista” por así decirlo denominada “El Gusto es Nuestro”. En esta ocasión estaría nuevamente muy bien acompañado, nada más y nada menos que por Ana Belén, Víctor Manuel y Joan Manuel Serrat, cosechando un tremendo éxito en todas y cada una de sus actuaciones.
Eso sí, como se suele decir hasta el mejor escribano echa un borrón y esté se produciría de alguna manera en el año 1985. Ese año publicaba un recopilatorio de grandes éxitos, que ya tocaba, y para conmemorarlo inició una gira promocional denominada “Rock en el Ruedo”. Los conciertos de dicha gira tuvieron lugar en distintas plazas de toros de la geografía nacional ya que el escenario era circular y durante todo el espectáculo iba girando para que los allí presentes pudieran tener distintas vistas del mismo. Lo cierto es que tuvo menos aceptación que el resto de giras que os he mencionado y recibió unas críticas feroces tanto por la puesta en escena como por lo que en esa gira se ofreció, ya que no alcanzó la calidad de otras ocasiones. En fin, cosas que pasan.
No quiero finalizar este artículo sin comentaros una anécdota que sucedió durante la grabación del “Rock & Ríos” y que nos dejaría una frase de esas marca de la casa y para recordar. En un momento del segundo concierto, Miguel y su banda comenzaron a interpretar un tema instrumental titulado “La Basca Vacila”, algo que pilló por sorpresa al público asistente que se sintió en un primer momento algo desconcertado. Él se dio cuenta de inmediato de ese despiste y soltó “Ey, ¿qué pasa? No me digáis que os he cogido en bragas” tras lo que rompió a reir.
A partir de ese momento se recuperó plenamente la conexión con el público y Miguel Ríos ofreció uno de los momentos más llamativos del espectáculo improvisando e interactuando a lo grande con los allí existentes. Profesionalidad y tablas, así es como se define. Como toda su carrera que continúa hasta nuestros días con más de 60 años de recorrido.
Os dejo aquí el correspondiente vídeo para que disfrutéis del momento.
Miguel ríos, sin duda alguna uno de los grandes de nuestro rock.
PRODUCTO NACIONAL
LA CAJA DE PANDORA / UNA DE CAL Y UNA DE ARENA
Son muchos los que piensan que publicar un disco es fácil. El comentario de “es que ahora canta cualquiera” lo he oído yo toda mi vida y si bien es cierto que en ocasiones no les falta razón a quienes así piensan, lo habitual es que detrás de la publicación de un álbum, detrás de una carrera musical prometedora y más o menos duradera hay mucho esfuerzo y muchos sinsabores. La banda que viene a continuación sabe bien de lo que estoy hablando.
El grupo en cuestión es La Caja de Pandora, una banda muy infravalorada en mi modesta opinión, que publicó cuatro discos bastante buenos y que tuvieron una etapa inicial de cierta popularidad pero que poco a poco fueron diluyéndose hasta desaparecer de la circulación en gran medida por la poca promoción que sus sellos discográficos les dieron y en parte también por algo de mala suerte.
Recuerdo que la primera vez que los escuché me llamaron poderosamente la atención. Apostaban por un pop sencillo con ciertos toques flamencos que me recordaba, y de que manera, a una de mis bandas favoritas. Cuando los escuchéis sabréis bien de quien estoy hablando, pero mientras tanto os dejo que lo penséis. Y es que la voz de su solista, Juan Valverde, es casi idéntica a la del cantante de ese dúo español que tras años de separación están actualmente de gira por todo el territorio nacional (más pistas).
El estilo elegido y la forma de cantar de su vocalista provocaron en el grupo lo que podíamos denominar situaciones encontradas. Por un lado les abriría las puertas del éxito y de unas más que aceptables ventas en los trabajos que fueron publicando, pero por otro no pudieron librarse de llevar siempre la etiqueta de ser “imitadores de”, “clones de” o “copia de”. De cualquier modo, la música que nos regalaron era bastante buena y nos dejaron como legado una serie de canciones, algunas de las cuales se convirtieron en auténticos himnos en sus actuaciones en directo.
El grupo echó a andar definitivamente allá por el año 2001 con la publicación de su primer trabajo titulado “A Nuestra Vida Otro Sentío”, un disco repleto de buenas canciones y que como carta de presentación nos ofreció el tema que quiero ofreceros en el día de hoy. He dudado mucho entre cual escoger de su trayectoria, pero al final me he decidido con el que les puso en órbita y les presentó en sociedad.
Se trata de “Una de Cal y una de Arena”, una canción que sirvió para que el público los conociera y se percataran claramente de que su manera de tocar y, sobre todo, la manera de cantar de Juan Valverde, era muy parecida (salvando las distancias claro está) a la de don Manolo García y don Quimi Portet, ese maravilloso dúo que son El Último de la Fila. Como veremos más adelante en este artículo el vínculo entre los dos grupos y entre Juan Valverde y Manolo García es más estrecho de lo que podamos imaginar.
Es curioso, el señor Valverde, durante sus primeros pasos en el mundo de la música cuando todavía era un adolescente y unos pocos años antes de ingresar en La Caja de Pandora, perteneció a un grupo de rap. Me cuesta bastante imaginármelo rapeando, la verdad. En fin, no me enrollo más y aquí os dejo “Una de Cal y una de Arena”.
Lo del «maltrato» que os comento hacia esta banda parece que se hace extensible al tema de los videoclips, ya que no he podido encontrar otro de mejor calidad, pero por lo menos podréis disfrutar de esta joya.
Después del éxito que cosecharon con su álbum de debut llegaría en el año 2003 su segundo trabajo bajo el título “Vencidos por el Tiempo”, un disco muy en la línea del anterior y con el que repetirían éxito. La impresión que daba es de que su carrera estaba muy afianzada y el futuro era más que prometedor. Sin embargo, tras la publicación de este segundo álbum llegaría un golpe de mala suerte que marcaría su carrera.
El sello discográfico al que pertenecían quebró y saltó todo por los aires. Prácticamente tuvieron que empezar de cero, buscarse de nuevo la vida e intentar encontrar algún sello que apostara por ellos. Eran malos tiempos para la lírica y tuvieron que esperar tres años para poder volver a publicar un disco. Se trata de “Acuérdate Bien de Mi Cara” y aunque el público seguía apostando por ellos, sus ventas decrecieron considerablemente en gran medida porque el nuevo sello no se volcó como debía. Aunque ellos no lo sabían todavía, la cuesta abajo había empezado.
Dos años después llegaría el cuarto álbum titulado “No Perder el Norte” con el que cosecharon menos éxito aún, lo que provocaría que poco después Juan Valverde abandonara la banda. En el año 2010 aparecería en el mercado su quinto larga duración de título “El Tren de tu Vida”, con un nuevo vocalista, Paco Zárate, pero ya no sería lo mismo. Estaba claro que su andadura había llegado a su fin ya que habían ido de más a menos claramente.
Tras abandonar La Caja de Pandora, Juan Valverde intentaría iniciar una nueva etapa en solitario pero, una vez más, las dificultades lo impidieron. Nadie apostó por él y poco a poco fue cayendo en el olvido, hasta el punto de que unos pocos años después, concretamente en el año 2013, protagonizaría una historia cuanto menos curiosa que evidencia bien a las claras que triunfar en esto de la música es muy complicado, mucho más de lo que nos pensamos.
Posiblemente preso de la desesperación de que las cosas no salían como él quería, ese año participaría en el concurso televisivo “La Voz”. Sí, no me he vuelto loco. El vocalista principal de una banda que publicó con él cuatro discos y que vendió bastantes unidades, se veía obligado a intentar relanzar su carrera utilizando como plataforma un programa de televisión de nuevos talentos. Ver para creer. Una vez más, la moneda saldría cruz.
La suerte no se aliaría con él tampoco en esta ocasión. Caería eliminado en las eliminatorias a ciegas, esas en la que los coach aparecen de espaldas al cantante y se dan la vuelta si apuestan por él. Finalmente ninguno daría el paso y Juan Valverde volvería a saborear las mieles de la decepción.
No creáis que eligió una de las canciones de su grupo, no. Para rizar el rizo, Valverde se lanzó a versionar “Insurrección” de El Último de la Fila, dejando una interpretación personal pero con un tono de voz muy parecido al de Manolo García, lo que llevó a los coach a pensar que se encontraban ante un buen imitador del señor García, pero teniendo muchas dudas de como se podría mover en registros diferentes. Ya os decía antes que el vínculo entre La Caja de Pandora y El Último de la Fila es muy fuerte.
Os dejó aquí el vídeo de la actuación de Juan Valverde en “La Voz”, en el que se puede apreciar claramente que se encontraba muy nervioso y que no pudo ofrecer su mejor interpretación. Una pena.
Como habréis comprobado, la dureza para abrirse camino en el mundo de la música es más que evidente. Para que os hagáis una idea de hasta donde llegó esta situación, Antonio Orozco reconoció de inmediato la voz de Juan Valverde, pero no apostó por él. Valverde por su parte, demostró entereza y modestia ya que una vez que fue rechazado le pidió a David Bisbal que le acompañará al lugar donde se encontraba su familia presenciando su actuación para que le firmara un autógrafo a su hijo que le admiraba profundamente, a lo que Bisbal accedió de muy buena gana.
Como suele decirse, “Dios aprieta pero no ahoga” y en el año 2017 los miembros originales de La Caja de Pandora, con Juan Valverde a la cabeza, decidieron regresar con una pequeña gira en la que interpretaron todos sus clásicos. Han pasado unos cuantos años desde entonces, pero quien sabe, a lo mejor en un futuro no muy lejano nos sorprenden con un nuevo disco. Sería estupendo. Así pues, permaneceremos atentos por si acaso.
PORQUE ME GUSTA
JACKSON BROWNE / LAWYERS IN LOVE
Entramos ya en la recta final del número de La Graminola de hoy y para despedirnos vamos a viajar hasta California para saborear una de las canciones más icónicas y que más me gustan de ese magnífico cantante y compositor que es Jackson Browne. Un artista cuyas señas de identidad más marcadas son las del compromiso social y político sin fisuras. Talento e integridad a partes iguales.
Browne se convirtió en una referencia del folk norteamericano durante la década de los 70, basando su sonido durante los primeros años de su carrera en ese estilo con canciones melódicas y unas letras intimistas casi siempre tratando el tema del amor. Parecía uno más en el mundillo musical de aquellos años, pero con el paso del tiempo y la entrada de la mágica década de los 80 mostraría una grandísima evolución, introduciendo sonidos más cercanos al rock y, sobre todo, cambiando profundamente sus letras involucrándose social y políticamente contra los que mandaban en aquellos años. Una evolución a mejor en todos los aspectos.
Sus primeros pasos los dio componiendo para otros artistas. Algunas de las estrellas del folk norteamericano que por poner un par de emplos se beneficiaron de su talento fueron Joan Baez o Nico, ésta tras abandonar su colaboración con la mítica banda Velvet Underground. Lo que era más que evidente es que era cuestión de poco tiempo que Browne decidiera empezar a ver las cosas desde el otro lado del espejo y en el año 1972 publicaría su primer trabajo con el que triunfaría a lo grande.
Como tantos y tantos artistas que triunfaban en aquellos tiempos, con la llegada de la década de los 80 y los correspondientes cambios tanto en la creación de música como en el gusto de sus consumidores, Browne decidió evolucionar hacia un sonido más animoso abandonando de algún modo el folk para sumergirse en las aguas del pop y del rock. No sería ése el único cambio que mostraría en aquel momento.
En ese instante nos encontraríamos con un Jackson Browne mas involucrado que nunca con las causas sociales. En el año 1979 había fundado “MUSE (Musicians United for Safe Energy)”, una organización que se oponía al funcionamiento de las centrales nucleares y que daría paso a una serie de conciertos realizados con el fin de recaudar fondos para continuar con su lucha. Éste sería el primer paso para atisbar la evolución musical que mostraría con sus siguientes discos.
Así las cosas, en el año 1983 aparecería en el mercado el disco posiblemente más reivindicativo de su carrera que llevaría el título de “Lawyers In Love”. Un álbum con el que prácticamente tocaría techo tanto en ventas como en aceptación de los críticos especializados. Una verdadera bomba de relojería repleta de grandes canciones y de unas letras que no dejaban títere con cabeza criticando la labor de los políticos de aquellos tiempos, sobre todo de los norteamericanos.
Una de las canciones más importantes del disco fue la que le daba nombre, una espectacular canción que a mí personalmente me encanta ya que tiene un ritmo que te va atrapando poco a poco y una versatilidad continuamente cambiante apasionante. Además en esta ocasión nos encontramos con un Browne hasta divertido. Lo cierto es que hasta ese momento no había sido la alegría de la huerta a la hora de elaborar sus letras, todo hay que decirlo, pero en esta ocasión cambiaría rotundamente con la ironía, el sarcasmo y hasta el humor por bandera.
El ritmo de esta composición es una maravilla y las partes en las que Browne utiliza el falsete ponen los pelos de punta. He de reconocerlo, ésta es mi canción preferida de todo su repertorio y una de las que más me gustan en general, una de mis favoritas de siempre.
Nos encontramos con una letra crítica a través de la ironía hacia la sociedad norteamericana conservadora y materialista y a las políticas del por aquel entonces presidente de los Estados Unidos Ronald Reagan. No cabe duda, Browne ya iba con todo y no ocultaba en absoluto lo que pensaba y cuales eras sus ideas políticas y sus propuestas sociales. No hay más preguntas, su señoría.
Jackson Browne siempre ha tenido una relación muy estrecha con nuestro país del que siempre se ha sentido muy atraído. Su admiración por España es tan grande que posee un apartamento en barrio de Gracia de Barcelona, una zona cuya idiosincrasia encaja a la perfección con su manera de vivir la vida.
He de reconoceros que mi admiración por Browne ha sido tardía ya que hasta bien sobrepasados los 90 no me familiaricé adecuadamente con su figura y con su discografía. Supe de él en el año 1977, siendo todavía un niño, cuando público uno de los discos más emblemáticos de su trayectoria como es “Running on Empty”, repleto de grabaciones en directo. Una de esas canciones, la que más aceptación tuvo entre el público sobre todo en tierras europeas, fue una versión del tema de Maurice Williams titulado “Stay”, con la que Browne invitaba a los asistentes a su concierto a quedarse con él para seguir disfrutando de algunos bises.
Esa canción se convirtió en todo un clásico en nuestro país y una de mis favoritas en aquellos años. Sin embargo, no volví a saber de Browne durante mucho tiempo, perdiéndome sus grandes composiciones hasta que ya de adulto pude ir adentrándome en su carrera y darme cuenta de que era uno de esos artistas cuyo nombre hay que escribir con letras mayúsculas.
Mirad, hoy me siento generoso y os voy a ofrecer un dos por uno para que podáis disfrutar también de esa magistral interpretación de “Stay” en la voz de Jackson Browne con la colaboración de David Lindley y Rosemary Butler. Pata negra.
COMPROBAR QUE ES EL VÍDEO CORRECTO Y SI NO BUSCAR O QUITAR
Y esto es todo por hoy. Espero que hayáis disfrutado con la buena música de todos los tiempos y de distintos estilos del número 10 de esta segunda etapa de La Graminola y ya sabéis que nos vemos en el mismo sitio y a la misma hora dentro de dos semanas.
Hasta entonces, graminoleños.
