Revista Música

La graminola – época 2 – número 14 – 29 de septiembre de 2026

Publicado el 29 septiembre 2026 por Perendengon

Podéis seguirme también desde FACEBOOK, donde os espero a todos con los brazos abiertos, en el siguiente enlace: LA GRAMINOLA. LA REVISTA MUSICAL QUE SE LEE Y SE ESCUCHA. Desde ahí podéis saborear más contenidos y más música, además de realizar las aportaciones que consideréis oportunas.

Hola graminoleños.

Aquí tenéis una nueva entrega de vuestra revista musical preferida para ofreceros más música de todos los tiempos. Espero que cada día que pase, cada nueva publicación, la familia graminoleña siga creciendo. Gracias a todos.

Recordad que en La Graminola tienen cabida todos los estilos, todas las épocas, toda la música que nos ha acompañado día a día y que va a seguir acompañándonos siempre y que tan buenos momentos nos hace pasar y que tantos recuerdos nos trae a la memoria. Eso sí, prometo no publicar temas vinculados al reguetón o la mal denominada «música urbana», aunque sé que esto eliminará como seguidores a los más jóvenes, pero es que … mejor no digo más, ya me entendéis.

Ya sabéis que la revista tiene cuatro secciones bien diferenciadas que nos harán pasar grandes momentos. Son las siguientes:

Canciones con historia: Por aquí aparecerán canciones que tienen algo que contar al margen de lo que digan sus letras. Como se compusieron, que significaron, que cuentan exactamente. Algunas con historias mágicas, algunas con historias trágicas, algunas con algo de polémica.

Live is Life: El título de esta sección lo dice todo. La música se disfruta en cualquier formato, pero en vivo y en directo es cuando nos ofrece momentos inolvidables. Aquí disfrutaremos de esas grandes actuaciones que nuestros artistas favoritos nos han ofrecido subidos al escenario. Palabras mayores.

Producto Nacional: Música de aquí hecha por artistas y grupos de aquí, sin complejos, sin envidias. Porque nuestra gente es capaz de hacer tan buena música como cualquier artista de talla internacional. Disfrute total.

Porque Me Gusta: En esta sección me permito ejercer de «jefe graminoleño» y os ofreceré canciones que quizás no hayan tenido tanta trascendencia ni tanto éxito o que quizás no tengan historias detrás de su creación, pero que a mí me encantan. Simplemente música para disfrutar, sin más. Eso sí, posiblemente ésta sea la sección que nos traerá más sorpresas.

Por cierto, no olvidéis dejarme vuestras opiniones, críticas o sugerencias sobre lo que vaya publicando y recordad que os podéis suscribir y así os convertiréis en seguidores de La Graminola y no os perderéis ninguno de sus contenidos.

Y por último una recomendación. Algunos de los enlaces a los vídeos que aparecen en cada número de la revista, con el paso del tiempo es posible que no funcionen por los misterios y censuras de internet. En esos casos, os recomiendo que hagáis búsquedas en la red de dichos vídeos y podáis disfrutarla experiencia de manera completa.

¡¡¡¡¡EMPEZAMOS!!!!!

LOS PROTAGONISTAS DE HOY

LA GRAMINOLA – ÉPOCA 2 – NÚMERO 14 – 29 DE SEPTIEMBRE DE 2026

Empezamos hablando de música y de televisión con The Buggles, esenciales para entender la música. Una historia muy interesante.

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Empezamos hablando de música y de televisión con The Buggles, esenciales para entender la música. Una historia muy interesante.

LA GRAMINOLA – ÉPOCA 2 – NÚMERO 14 – 29 DE SEPTIEMBRE DE 2026

LA GRAMINOLA – ÉPOCA 2 – NÚMERO 14 – 29 DE SEPTIEMBRE DE 2026

¿Qué tienen en común Dolly Parton y Whitney Houston? Os lo cuento.

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¿Qué tienen en común Dolly Parton y Whitney Houston? Os lo cuento.

LA GRAMINOLA – ÉPOCA 2 – NÚMERO 14 – 29 DE SEPTIEMBRE DE 2026

Con motivo de la reciente desaparición de Víctor Abundancia, rendimos tributo a una de las bandas más representativas de la «movida madrileña»: Los Coyotes.

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Con motivo de la reciente desaparición de Víctor Abundancia, rendimos tributo a una de las bandas más representativas de la «movida madrileña»: Los Coyotes.

LA GRAMINOLA – ÉPOCA 2 – NÚMERO 14 – 29 DE SEPTIEMBRE DE 2026

Nos visita hoy una de las bandas más atronadoras del actual panorama musical. Preparaos para vibrar con Imagine Dragons

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Nos visita hoy una de las bandas más atronadoras del actual panorama musical. Preparaos para vibrar con Imagine Dragons

LA GRAMINOLA – ÉPOCA 2 – NÚMERO 14 – 29 DE SEPTIEMBRE DE 2026

Cerramos hoy con un nuevo flashmob muy deportivo. ¿De qué se trata? Lo descubriréis leyendo y escuchando.

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Cerramos hoy con un nuevo flashmob muy deportivo. ¿De qué se trata? Lo descubriréis leyendo y escuchando.

CANCIONES CON HISTORIA

THE BUGGLES / VIDEO KILLED THE RADIO STAR

Hoy voy a hablaros de una cadena de televisión, pero que nadie se asuste, se trata de un canal muy vinculado a la música y sin el que sería imposible comprender la música de los años 80 y sucesivos. Eso sí, la historia vendrá acompañada con la correspondiente banda sonora que nos trae una mítica canción que resultaría ser profética. Seguro que todo lo que os estoy contando os suena a chino y bastante raro, pero según vayáis leyendo lo comprenderéis todo.

Para ello viajamos hasta el año 1981, momento en el cual nacía un nuevo canal televisivo norteamericano cuya temática exclusiva en un principio era la música. Con la llegada de la década de los 80, la evolución de la música fue tan grande que terminó yendo un paso más allá. Ya no valía con escuchar las canciones, el público quería ponerle cara a los músicos que les hacían pasar tan buenos momentos y la revolución de los videoclips irrumpiría como un auténtico volcán. La música ya no solamente s escuchaba sino que también se disfrutaba con la vista.

Hasta ese instante, la radio era la que mandaba en el mundo de la música a la hora de que el público conociera y disfrutara de los discos que los artistas iban publicando. Sin embargo, con la llegada de los 80, la imagen de esos músicos evolucionó claramente y muchos de ellos se dieron cuenta de que con una imagen potente, llamativa, original e incluso en ocasiones hasta estrafalaria podían atraer la atención de más público. Para ello, muchos de esos artistas comenzaron a grabar videoclips de sus canciones para que aparecieran en televisión y atrajeran aún más a sus fans. Poco a poco, la televisión le fue ganando terreno a la radio.

Ese interés por grabar vídeos promocionales por parte de los artistas y el de disfrutarlos por parte de público fue creciendo de manera exponencial, por lo que era cuestión de tiempo que empezaran a aparecer programas especializados en la materia, es decir, programas en los que las actuaciones con público en el estudio de televisión se alternaran con la emisión de dichos vídeos. ¿Y por qué quedarse ahí? ¿Por qué conformarse únicamente con programas musicales y no algo más ambicioso? Pues bien, la respuesta no se hizo esperar y en ese año 1981 comenzaría sus emisiones la mítica cadena televisiva de la MTV.

MTV no solamente se convertiría en la cadena de televisión preferida de los amantes de la música sino que provocaría una especie de revolución ya que cualquier artista que se preciara, ya fuera veterano o recién salido del cascarón, fuera del estilo que fuera, fuera conocido o desconocido, grababa el correspondiente videoclip de cada single que sacaba al mercado con el objeto de que la MTV lo emitiera. Si salías en la MTV el éxito estaba más cerca.

De esta manera, aparecería la figura de los denominados “videojockeys” (VJ), quienes presentaban esos videoclips que eran vistos una y otra vez por los jóvenes de aquella época. Los presentadores radiofónicos empezaron a perder presencia, incluso los más famosos y entendidos en la materia ya que, una vez más, lo de una imagen vale más que mil palabras se cumplió a rajatabla.

La cadena inició sus transmisiones en agosto de 1981 y quería hacerlo a lo grande. Había que pensar mucho a la hora de escoger cual iba a ser el primer videoclip que apareciera en antena. Tenía que ser una canción grande, una canción mítica ya que pasaría a la historia por ese motivo y lo cierto es que escogieron con mucho acierto ya que un par de años antes un grupo de tres jóvenes que intentaban hacerse un hueco en el mundo de la música tras haber trabajado para otros artistas crearon una composición que resultaría ser premonitoria de lo que iba a pasar poco después.

A mediados de la década de los 70, dos músicos que empezaban en el mundillo como acompañantes de la banda que daba cobertura a Tina Charles, una de las artistas más consolidadas de la música disco en aquella época, se dieron cuenta de que conectaban bastante bien y se propusieron formar su propia banda en el futuro. Estos dos chicos eran Trevor Horn y Geoff Downes y sería en el año 1977 cuando darían cuerpo definitivo a su grupo con la colaboración de Bruce Woolley. Acababa de nacer un grupo que tendría un recorrido más bien corto pero que se convertiría en una de las bandas más importante de la historia de la música. Acababan de nacer The Buggles.

En aquel momento, el tecno-pop estaba empezando a pegar fuerte y ellos abrazaron ese estilo, convirtiéndose de algún modo en pioneros de lo que vendría después. A su música pegadiza y llena de sonidos de sintetizador le añadían unas letras que criticaban la industrialización del mercado musical y la manipulación que sufría el público que consumía música víctimas de campañas publicitarias muy agresivas. Se daba la paradoja de que de algún modo criticaban aquello con lo que si no fuera como era no habrían conseguido triunfar y la canción que quiero compartir con vosotros a continuación no fue una excepción.

Se trata del primer sencillo de la carrera de The Buggles que sería publicado en septiembre del año de 1979 dentro de su álbum de debut titulado “The Age of Plastic”. Una canción que iba a ser premonitoria de lo que iba a suceder con la manera de difundir y consumir música en muy poco tiempo y que encajaba a la perfección para ser el primer videoclip en ser emitido por la cadena MTV.

Su música está repleta de sonidos de sintetizadores y cajas de ritmos, utilizando un efecto de voz telefónica, una especie de voz metálica con la que Trevor Horn le dio un aspecto futurista y podríamos decir que robótico, efecto que logró cantando a través de un micrófono conectado a un amplificador de guitarra. La nueva era de la música había comenzado y lo había hecho de la mano de The Buggles. Si a eso le sumamos el coro femenino con unas voces cristalinas y puras, el contraste le daba un efecto espectacular a la canción. Magia pura.

Pero lo más atractivo de esta genialidad de canción viene de la mano de la letra y yo diría que de su título. Nos cuenta como un cantante de la década de los 60 era una auténtica estrella mientras su música se emitía únicamente por la radio, algo que se viene abajo en el momento en el que la televisión empieza a darle a conocer y su físico no encaja con los tiempos modernos. Una letra llena de nostalgia y que resultó profética para lo que sucedería con la llegada de la MTV. Con todos vosotros “Video Killed the Radio Star”, es decir, el vídeo mató a la estrella de la radio.

MTV no pudo elegir mejor la canción que abriera el inicio de sus transmisiones. Ninguno de los miembros de The Buggles creo que fuera consciente al componer “Video Killed the Radio Star” de que estaban prediciendo el futuro y que se convertiría en historia ya no de la música sino que también de la televisión. Su recorrido no fue demasiado largo, no fue demasiado más allá y no tuvo prácticamente más repercusión que el éxito de su carta de presentación salvo alguna que otra canción suelta, pero su importancia en el mundo de la música es más que evidente.

Con el inicio de sus emisiones en el año 1981 MTV fue creciendo día a día convirtiéndose en la cadena televisiva preferida de los jóvenes norteamericanos, aunque las primeras críticas no tardarían en llegar. Su filosofía inicial era la de que únicamente se emitía música de rock and roll, lo que no era cierto extrictamente, y por este motivo no se emitían videoclips de músicos de color, únicamente de artistas blancos. Las críticas a este respecto empezaron a llegar y su filosofía tuvo que cambiar radicalmente.

Las acusaciones de racismo no tardaron en llegar, pero lo que hizo cambiar la manera de elegir los videoclips que se emitían en antena fue la irrupción espectacular del que poco tiempo después sería considerado como el auténtico rey del pop. El éxito de Michael Jackson sobre todo con su mítico álbum “Thriller” y los espectaculares videoclips que fue capaz de crear con esas históricas coreografías le darían un vuelco a la situación y a partir de ese instante, la música que emitiría MTV sería, ya sí, totalmente universal.

Dice el refrán, o el dicho o como se denomine realmente, que “donde las dan, las toman” y eso es lo que le sucedería a MTV. Su puesta en escena en el año 1981 acabaría con la supremacía de la radio a la hora de promocionar la música, ya que emitían videoclips sin solución de continuidad las 24 horas del día. Pero con la llegada de internet y las nuevas tecnologías, la forma de consumir música y, sobre todo, de escucharla cambiaría radicalmente con la aparición de plataformas de streaming que emitían esos mismos vídeos, pudiendo verlos cuantas veces queramos y en cualquier momento del día, del mes o del año. De esa manera, MTV iría perdiendo fuelle e iría cambiando su programación, emitiendo cada vez menos videoclips y llenando su programación de series y realitys. Todo lo que empieza tiene un fin y el de MTV como la conocíamos llegaría de manera definitiva en el año 2025, finalizando sus emisiones y dejando atrás momentos inolvidables. Sin MTV, la música moderna no se habría convertido en ese fenómeno de masas universal que es hoy en día. Sólo queda decirles gracias por todo.

Lo que está claro es que en esta ocasión no ha habido ningún artista visionario que haya predicho el futuro y este final para la cadena de televisión con una composición que hablara de ello. Vamos que a nadie se le ha ocurrido componer una canción que podría haberse titulado “Streaming killed de televisión star”. Evidentemente, el talento de ahora no es el mismo que el de antes y a los reguetoneros y similares no se les ocurren letras que vayan más allá de chicas, coches y lujos. No haré más comentarios al respecto.

En cuanto a los miembros de The Buggles, aunque su recorrido como banda fue bastante efímero, han seguido dando guerra en el mundo de la música. Bruce Woolley fue el primero en abandonar la banda, dedicándose a escribir canciones para otros y realizando labores de producción de manera independiente.

Algo parecido sucedería con Trevorn Horn y Geoff Downes, aunque estos dos previamente darían un inesperado salto pasando a formar parte durante un corto periodo de tiempo de una de las bandas más importantes de la historia del denominado rock progresivo como son Yes. Ambas bandas compartían representante y cuando en el año 1980 el vocalista de Yes Jon Anderson y el teclista Rick Wakeman decidieron abandonar la banda fueron sustituidos por Horn y Downes. Ambos permanecerían en el grupo poco más de un año, aunque este último regresaría en el año 2011 de manera definitiva formando aún parte de la mítica banda.

Horn no se desvincularía totalmente de Yes ya que, aunque ya no formaba parte del grupo, realizó las labores de producción de alguno de sus temas, como es el caso de “Owner on a Lonely Heart” que … pero esa ya es otra historia. Además de a Yes, el cantante de The Buggles ha realizado tareas de producción para grupos y artistas como ABC, Seal o Frankie Goes To Hollywood, entre otros.

Escribir la historia de la música sin hacer mención a MTV es imposible. Esta cadena fue fundamental para el salto que daría la música a partir de la década de los 80 y se convertiría en una auténtica revolución a la hora de promocionar canciones. A partir de su aparición, cada single que salía al mercado vendría acompañado de su correspondiente videoclip, más sencillo o más espectacular, pero la música a partir de ese instante también era imagen.

Además, la cadena televisiva nos dejaría como legado momentos espectaculares de la música en vivo y en directo, con la aparición de un programa denominado “MTV Unplugged” que comenzaría a emitirse en el año 1989, en el que los distintos artistas interpretaban sus mejores canciones en directo de manera acústica. Algunos de estos conciertos se terminarían convirtiendo en discos que tendrían un éxito descomunal como es el caso de Nirvana que … Pero esperad, que ésta también es otra historia.

Por cierto, el bueno de Geoff Downes tras abandonar The Buggles y finalizar su primera y corta etapa con Yes, formaría parte de una macrobanda integrada por artistas de grupos míticos del rock de la época que se harían llamar Asia y que triunfarían a lo grande con … Lo siento por vosotros, pero ésta también es otra historia.

De lo que no cabe ninguna duda es de que The Buggles fueron un grupo muy particular a la par que fundamental en la década de los 80. Particular por su manera de concebir la música, por su brevedad y por apenas ofrecer actuaciones en directo y fundamental por su influencia y, sobre todo por este maravilloso “Video Killed the Radio Star”.

LIVE IS LIFE

WHITNEY HOUSTON / I WILL ALWAYS LOVE YOU

En el pasado número de La Graminola le rendí tributo a esa gran artistas que ha sido Dolly Parton con motivo de su triste desaparición en fechas recientes. En ese artículo os comentaba que había una icónica canción compuesta por ella que años después sería interpretada por otra grandísima cantante y que se convertiría en el tema central de una de las películas más taquilleras del año 1992. Pues bien, hoy cerramos de algún modo el círculo contando la historia de esa canción y disfrutando de una mítica interpretación en directo.

En el año 1973, Dolly Parton decidió dar por terminada su relación artística con Porter Wagoner. Como ya os conté, Dolly colaboraba con él, una auténtica estrella del country del momento, en su programa televisivo cosechando un gran éxito y adquiriendo mucha popularidad. Sin embargo, ella no se encontraba del todo cómoda con su función. Sentía que de algún modo era considerada como la «chica que cantaba en el programa de Wagoner» y que no se la contemplaba como la gran cantante y compositora que era. Por ese motivo, decidiría dar en ese momento un paso definitivo en su carrera: separar su camino del de Porter Wagoner.

La decisión ya estaba tomada pero lo difícil era decírselo al que había sido su compañero de fatigas en estos sus primeros años de carrera musical así como su auténtico valedor. Wagoner había confiado en ella desde el primer momento, le había dado su gran oportunidad y ambos mantenían una relación de amistad bastante profunda por lo que comunicarle a su querido amigo que su colaboración llegaba a su fin era un momento muy complicado.

Tras darle muchas vueltas, Dolly decidió que la mejor manera de contarle a su amigo sus intenciones era componer una canción que expresara lo que sentía y cuales eran sus propósitos. Dicho y hecho, Dolly compuso una canción que iba a convertirse en uno de los clásicos de su carrera en aquel momento y una de las baladas más aclamadas y escuchadas de la historia de la música unos cuantos años después. Eso sí, la versión original tendría un sonido claramente country mientras que la maravillosa copia de casi 20 años después se alejaría totalmente de ese sonido.

Una vez que la canción estuvo terminada, Dolly visitó a Wagoner en su despacho acompañada de su guitarra y le dijo que tenía algo que contarle y cantarle, tras lo cual comenzó a interpretar la composición que había creado. Wagoner se dio cuenta de manera inmediata de lo que su querida amiga le estaba diciendo y sus lágrimas comenzaron a caer por sus mejillas. Tras acabar de cantar, le dijo a Dolly que la comprendía perfectamente y que no se oponía a su marcha pero con una condición, que le dejar ser el productor de esa maravilla.

Así nació «I Will Always Love You», un tema que puede considerarse como el primer éxito de Dolly Parton en solitario y que se convirtió de manera inmediata en todo un clásico del country. Lo que nadie podía sospechar es que 19 años después una nueva versión de ese clásico superaría con creces el éxito cosechado por la versión original y en una de las baladas más famosas de todos los tiempos. Aquí os dejo el vídeo de la composición de Dolly Parton para su disfrute y para que más adelante la comparéis, si es posible porque ambas son tremendas, con la que se grabaría en el año 1992.

En el pasado número de La Graminola también os conté que una de las más grandes estrellas del rock de todos los tiempos, si no la más grande, quedó prendado de esa canción y se interesó de manera inmediata por poder interpretar su propia versión, por lo que se puso en contacto con Dolly Parton con el fin de llegar a un acuerdo. Termino de contaros la historia.

Si hay algo que ha caracterizado a Dolly durante toda su vida, además de su talento, es su gran personalidad y en esta ocasión la sacaría a relucir en su máxima expresión. Esa estrella que estaba interesada en «I Will Always Love You» se puso en contacto con ella y le comunicó que quería hacer su propia versión del tema. En un primer momento Dolly estaba dispuesta a acceder pero el problema es que el ego de ese gran mito le llevó a ofrecerle que le pagaría una generosa cantidad por adquirir en exclusivas los derechos de su canción y por ahí Dolly no estaba dispuesta a pasar.

De esta manera, la señora Dolly Parton fue capaz de decirle que no al mismísimo señor Elvis Presley, impidiendo que el «Rey del Rock» pudiera hacer su propia versión de un tema que le maravillaba. Entendiendo la figura de Elvis está claro que decirle que no a él no estaba al alcance de muchos, pero al de Dolly sí que estuvo. Genio y Figura.

Pero vamos a centrarnos ya en la versión que salió al mercado en el año 1992 como tema principal de una película que es uno de los grandes clásicos de Hollywood y que es la historia que verdaderamente quiero contaros.

Existía un guion escrito en el año 1975 de una película que contaba la historia de un exagente del servicio secreto norteamericano que era contratado para realizar labores de guardaespaldas de una superestrella de la canción que estaba recibiendo continuas amenazas de muerte de manera anónima. El guion en sí era bastante atractivo pero nadie apostó por lanzarse a la aventura de filmar la correspondiente película y finalmente quedó guardado en un cajón.

17 años después, uno de los mejores actores de Hollywood, que se encontraba por aquel entonces en uno de los mejores momentos de su carrera, desempolvó el citado guion y se decidió a producir por fin la película de la que él sería también protagonista. Estoy hablando de Kevin Cotsner que interpretaría el papel de guardaespaldas que le encajaba a la perfección. Ahora quedaba elegir quien iba a ser la intérprete femenina que diera vida a la estrella acosada y el señor Costner lo tuvo claro desde el primer momento.

Su elección sería Whitney Houston, una de las voces más impresionantes que ha dado el mundo de la música y que en aquel momento también estaba en un punto álgido de su carrera. Además lo tenía todo para interpretar el papel ya que era realmente una estrella de la canción, poseía una voz descomunal y mostraba cierta fragilidad en su manera de ser, características todas ellas que tenía la protagonista femenina de la película que estaba en marcha.

Así las cosas, el representante de Whitney recibió la correspondiente oferta y éste se la traslado a la cantante. Cuando ella escuchó la proposición dijo no de manera inmediata. No había actuado como actriz en su vida, no le atraía demasiado en aquel momento el mundo del cine e incluso el guion le resultaba un tanto empalagoso. Además, en aquel momento Whitney estaba embarazada y el rodaje no podía iniciarse de manera inmediata e interferiría posteriormente en sus giras promocionales y en la grabación de su siguiente disco.

Sin embargo, Whitney sintió curiosidad por saber quien iba a ser el actor que interpretara el papel principal y cuando su representante le dijo que era Kevin Costner la situación cambió radicalmente. Ella no podía creer que alguien como él se hubiera fijado en alguien como ella y su opinión cambió de manera radical. Tras pensarlo durante unos días, finalmente diría que sí, con la única condición de que el rodaje tendría que retrasarse unos ocho meses hasta que diera a luz y estuviera plenamente recuperada, a lo que Kevin Costner accedió encantado.

Costner ya tenía el guion, tenía el dinero para rodar la película y tenía a la actriz adecuada. Ahora quedaba por elegir la banda sonora, ya que durante el largometraje Whitney interpretaría varias canciones sobre el escenario. Poco a poco se fueron eligiendo y dando forma a esas canciones que quedarían plasmadas en un álbum que saldría al mercado diez días antes del estreno de la película, en una maniobra publicitaria bastante acertada.

Lo único que quedaba pendiente antes de la grabación de la película era elegir un tema central que pudiera interpretar Whitney y que se convirtiera de algún modo en la seña de identidad del largometraje. Tenía que ser una canción que llamara la atención del público, que inmediatamente se identificara con la película y que cada vez que sonara en las emisoras de radio o en televisión hiciera que quien la escuchara sintiera ganas inmediatas de ir al cine a ver la película. Y la encontraron, vaya que si la encontraron.

Sería el propio Kevin Costner quien eligiría «I Will Always Love You» como ese tema principal de la banda sonora. Eso sí, animó a Whitney a que le diera su propio toque y que se alejara un poco del sonido country de la versión original compuesta por Dolly Parton. Estaba convencido de que con la manera de cantar de Whitney y un sonido cercano al soul que ella tan bien era capaz de dominar conseguirían un gran éxito. Y así fue.

Una vez que la versión estuvo terminada llegaría un pequeño impedimento que fue solucionado inmediatamente. Cuando los responsables de la casa discográfica escucharon la nueva «I Will Always Love You» no quedaron muy convencidos. No veían por ningún sitio que la versión de Whitney pudiera triunfar ya que era un poco larga y su inició consistía en 44 segundos interpretados accapella sin ningún tipo de acompañamiento hasta que entraban unos teclados muy sutiles. Una vez más, Costner sería el que tomaría la decisión definitiva. Él era el productor de la película, el que aportaba el dinero y la canción se quedaba como estaba por lo que finalmente fue incluida tanto en el disco como en la película como todos la conocemos y disfrutamos.

Como todos ya sabréis a estas alturas de la película (nunca mejor dicho), el largometraje al que me refiero es «The Bodyguard», estrenado en España como «El Guardaespaldas», que recaudaría cifras enormes en todo el mundo y que dispararía la popularidad de Whitney Houston. En aquel momento ya era una grandísima estrella, pero a partir de ese instante llegaría al zenit de su carrera.

Como en la película son muchas las escenas en las que Whitney aparecer interpretando sus canciones sobre un escenario, he pensado que lo mejor es que el vídeo que comparta hoy con vosotros sea en vivo y en directo, pudiendo apreciar de esta manera la espectacular voz que siempre tuvo. Así pues, aquí os dejo su interpretación de «I Will Always Love You» en la gala de la edición de los premios «Grammy» del año 1994 que por sencilla no deja de ser emotiva e indispensable. Whitney fue la encargada de abrir dicha gala irrumpiendo en escenario empezando a cantar accapella mientras el telón se iba abriendo y se mostraba al público. El auditorio entraría en éxtasis cuando llegó al momento álgido de la canción, ofreciendo un momento histórico ya no de las galas de los «Grammy» sino de las interpretaciones en directo. Magistral.

Está claro que el mundo de la música y el del cine se dan la mano de manera muy estrecha y prácticamente se podría decir que comprender uno sin el otro es prácticamente imposible. Esto lo iremos viendo en próximos números de La Graminola, porque sí, ésa es otra historia.

Os contaré que la opinión de Dolly Parton sobre la versión que nos regaló Whitney Houston hay que decir que simplemente quedó maravillada. Sintió una profunda emoción cuando la escuchó por primera vez y agradeció de corazón la labor que Whitney llevó a cabo. Ni que decir tiene que los ingresos por derechos de autor de «I Will Always Love You» se dispararían cuando se estrenó la película y la buena de Dolly demostraría una vez más de la pasta de la que estaba hecha. Gran parte del dinero recibido fue invertido por Dolly en un barrio de Nashville en el que la mayoría de las personas que allí vivían eran afroamericanas y en situación bastante precaria. Una vez más su calidad de artista, que es mucha, se vio superada por su calidad humana.

Antes de cerrar el artículo quiero contaros algunas anécdotas sobre «The Bodyguard» así como sobre «I Will Always Love You».

Como os comentaba al principio, el guion de la película fue escrito en el año 1975 pero no terminaría viendo la luz aunque se tenía ya incluso el nombre de los actores que iban a interpretarla hasta el año 1992. Estos dos actores eran nada más y nada menos que Steve McQueen en el papel de guardaespaldas y Dianna Ross en el papel de estrella de la música. Estoy convencido que con semejantes «monstruos» habría salido una película igual de espectacular que la protagonizada por Costner y Houston.

También quiero comentaros que dicho guion fue llevado al teatro en forma de musical, siendo protagonizado por la componente de The Pussycat Dolls, Meldoy Thornton durante los años 2002 y 2003. Fue muy comentado que en alguna ocasión tuvo que interrumpir el momento de la interpretación de «I Will Always Love You»  ya que el público asistente se unía a ella cantando de manera desafinada y a destiempo llevados por el éxtasis del momento. Sin palabras.

En cuanto a la figura de Whitney, que decir. Como artista lo tenía todo para haber seguido siendo una grande entre las grandes, pero su mala cabeza y, sobre todo, las malas compañías la arrastrarían a un final trágico. Su matrimonio con el cantante Bobby Brown, antiguo miembro de la boyband New Edition cuando apenas era un niño, terminaría sumergiéndola en el mundo de las drogas que finalmente la llevarían a su trágica desaparición en el año 2012 a los 48 años de edad.

Pero ésa ya sabéis todos de sobra que es otra historia.

PRODUCTO NACIONAL

LOS COYOTES / ESTA NOCHE ME VOY A BAILAR

Una vez más desde La Graminola tenemos que rendir un pequeño homenaje a un artista, en este caso nacional, que nos ha dejado hace algo más de un mes. La racha no cesa desgraciadamente y seguimos perdiendo a esas personas que han escrito varias páginas de la historia de nuestra música.

El pasado 13 de agosto, Víctor Aparicio Abundancia, conocido popularmente como Víctor Coyote o Víctor Abundancia, fallecía de forma repentina mientras practicaba ciclismo en una carretera segoviana. El que fuera líder absoluto del grupo Los Coyotes se había trasladado a tierras segovianas para asistir desde allí al famoso eclipse que tuvo lugar a mediados del mes pasado y de manera inesperada su viaje iría mucho más allá, a un punto de no retorno.

Supongo que muchos de vosotros no conoceréis ni la figura de Víctor ni la música de Los Coyotes ya que, a pesar de ser uno de los grupos pioneros de la movida madrileña, no obtuvieron un éxito rotundo de cara al público a excepción del tema que os ofrezco hoy en La Graminola. Fueron uno de esos grupos que eran más elogiados por los críticos que por aquellos que tendrían que comprar sus discos, pese a lo cual dejaron su impronta y, sobre todo de la mano de su vocalista y líder nos dejaron algún que otro tema para disfrutar.

Víctor Coyote era una persona bastante peculiar. Era un hombre muy introvertido y poco amigo de las multitudes pero poseedor de un grandísimo talento. También era una persona inquieta, siempre innovando, siempre buscando nuevos sonidos además de ser dibujante de cómics, diseñador gráfico e incluso director de videoclips para otros grupos y cantantes.

Fundó Los Coyotes en el año 1979 junto a Fernando Gilabert y Celestino Albizu, incorporándose a la banda posteriormente Ramón Godes. En un primer momento abrazaron la música de rockabilly adoptando la típica estética de estos grupos, con sus tupés repletos de gomina, pantalones vaqueros ajustados y rock and roll, mucho rock and roll.

Víctor había llegado a Madrid desde su Tui natal y muy pronto se hizo un hueco entre los artistas que por aquel entonces estaban empezando a dar cuerpo a la “movida madrileña”. Como os comentaba al principio, era un personaje bastante peculiar hasta el punto de que se recorría las tiendas de discos de Madrid buscando discos raros que no conocía casi nadie para empaparse de todo tipo de estilos, algo que marcaría claramente su carrera que sería un constante cambio de la manera de entender la música.

Pero si por algo es recordada su figura es por convertirse en el creador de lo que dio en llamarse “rock latino”, una fusión de la música de rock de los 60 y ritmos latinos que años después romperían a lo grande en nuestro país. Un mestizaje que la figura de Santiago Auserón, el que fuera vocalista de ese pedazo de banda que fueron Radio Futura, haría suyo con su alter ego Juan Perro, algo que ha provocado que sea considerado como el rey de este estilo, aunque lo que está claro es que sin la figura de Víctor Coyote, que se atrevió a dar el primer paso, Auserón posiblemente no sería lo que es ahora. Que conste que esto es una opinión propia, no hay base científica.

El camino que tuvo que recorrer para llegar a ese sonido tan característico sería largo y cambiante ya que cada nuevo trabajo, cada nueva composición, le llevaban a una nueva variante de estilo, enriqueciendo al grupo con continuas ideas innovadoras. Posiblemente por este motivo, por esos cambios tan pronunciados a la hora de hacer música, el público nunca consideró a Los Coyotes como un grupo de masas y las ventas de sus discos siempre fueron discretas, algo que no le preocupó nunca a Víctor ya que anteponía ante todo su libertad de generar su música sobre el éxito de ventas y las ganancias económicas.

Tras dar sus primeros pasos con Los Coyotes a ritmo de rockabilly, llegarían los primeros cambios de estilo, sumergiéndose de manera casi inmediata en las aguas del punkabilly, una música muy similar pero con un sonido más contundente, un ritmo más rápido y unas guitarras más crudas y distorsionadas. No sería ésta ni mucho menos su única evolución.

A partir del año 1984 Víctor se vería atraído por la música latina que se hacía en aquel momento al otro lado del charco y comenzó a experimentar mezclando la música de rock que hacía con Los Coyotes con una cadencia de marcado ritmo latinoamericano. Podría decirse que ahí nacería oficialmente el denominado “rock latino” aunque con un porcentaje más alto de rock que de música latina, por lo que la siguiente evolución no tardaría en llegar.

La siguiente vuelta de tuerca llegaría en el año 1988 y llevaría a Los Coyotes a un lugar que nunca habían visitado hasta entonces, el de la fama absoluta, todo ello gracias a la publicación de su álbum titulado “De Color de Rosa”, con el que el toque latino de su música creció de manera exponencial, haciéndose más bailable y atractivo para el público y logrando las mejores ventas de su carrera gracias en gran medida al primer single que se publicó de este disco que, además, es el tema que quiero compartir hoy con todos vosotros.

Con este disco el cambio de sonido fue radical. Atrás quedaba la crudeza de sus guitarras de los primeros tiempos para dar paso a una música en la que el saxo, las trompetas, los timbales y los sintetizadores lo llenaban todo. Un salto de calidad definitivo y un disco que alcanzaría gran popularidad gracias a una canción que en él se incluía y que se convirtió en una llenapistas en cualquier discoteca de España que se preciara. Estoy hablando de “Esta Noche Me Voy a Bailar”.

Muchos piensan que con este disco Víctor y sus Coyotes se adelantaron un par de años al fenómeno que se produciría entonces con la irrupción de la bachata y otros ritmos similares procedentes de Hispanoamérica siendo la figura de Juan Luis Guerra la más reconocida. Gracias a “De Color de Rosa” y a “Esta Noche Me Voy a Bailar”, los Coyotes dieron ese salto de calidad que necesitaban para embarcarse en la gira más larga y multitudinaria de toda su carrera. Por fin eran una banda que ya no sonaba “rara”.

Con este álbum tocarían techo en su carrera y pasarían a denominarse Los Coyotes de Víctor Abundancia, cambio premonitorio de lo que sucedería en el año 1989 con la aparición en el mercado de “Puro Semental”, el último disco del grupo tras lo que Víctor iniciaría su carrera en solitario, volviendo a innovar una y otra vez con distintos estilos musicales que van desde la cumbia o el fado a la música electrónica. Como veréis siempre cambiando, siempre inventando.

Víctor Coyote no fue nunca un artista de los de fama absoluta, pero entender la música española sin su figura y, sobre todo la “movida madrileña”, es prácticamente imposible. Siempre fue una rara avis y un adelantado a su tiempo que se atrevía con todo. Para que os hagáis una idea de que se embarcaba en cualquier tipo de reto os contaré que sustituyó como guitarrista a Carlos Berlanga en las actuaciones en directo que ofrecieron Alaska y Dinarama mientras Carlos hacía el servicio militar. Lo dicho, genio y figura.

PORQUE ME GUSTA

IMAGINE DRAGONS / BELIEVER

Como recordaréis, el cierre de la última entrega de La Graminola estuvo protagonizado por un flashmob que tuvo lugar a finales del año pasado en París con motivo de la inauguración del encendido madrileño de esa ciudad. Un grupo de personas, en su mayoría niños, nos regalaron una emotiva y admirable versión de una de las canciones más representativas del grupo norteamericano Imagine Dragons como es «Believer». Y ya sabéis que cuando os regalo algún vídeo de este tipo, en el siguiente número la canción interpretada de manera amateur protagoniza uno de los artículos del mismo. Así que vayamos con ello.

He de reconoceros que Imagine Dragons es uno de los grupos actuales que me atraen bastante, aunque también tengo que deciros que me gustan más sus primeros discos que los que ha ido publicando recientemente. Pienso que la evolución de su sonido, supongo que buscando mayor audiencia, les ha restado algo de esa frescura y contundencia que mostraron inicialmente.

El grupo se formó en el año 2008 y estaba compuesto por el vocalista Dan Reynolds, alma máter de la banda, el guitarrista Wayne Sermon, el bajista Ben McKee y el baterista Daniel Platzman. Sin duda alguna fueron un soplo de aire fresco para el panorama musical del momento con un sonido contundente en el que la batería lo invadía todo como un trueno. Un sonido ideal para las actuaciones en vivo en grandes estadios, algo que ellos manejan a la perfección.

Como ya os digo, el sonido de Imagine Dragons ha ido cambiando a lo largo de los años, mostrando una gran versatilidad aunque en algunos momentos a mí personalmente me parezca innecesaria, pero para gustos… colores. En un primer momento, el que a mí más me gusta, mostraban un estilo en el que la batería sonaba contundente y atronadora y canciones de las que en las actuaciones en vivo interpreta el público con gran pasión. No es de extrañar que mi disco preferido sea entonces “Night Visions”, su álbum de debut, que apareció en el mercado en el año 2012.

A cada nuevo disco que han ido publicando han ido dando un nuevo giro a su sonido, sin abandonar del todo su estilo único e original. De esta manera ha pasado por una etapa un tanto oscura con letras que hablan del dolor o la depresión con el sonido de las guitarras tomando más protagonismo con tonos distorsionados y más eléctricos.

Posteriormente, llevados por la locura conejil de la música de nuestros días, perderían algo de esa contundencia que habían mostrado hasta entonces introduciendo el sonido de sintetizadores y realizando incursiones en el hip-hop y la música urbana. Que conste que es mi opinión personal, pero me da mucha rabia cuando grupos y artistas que tienen unas señas de identidad propias y muy marcadas se echan en brazos de lo que triunfa simplemente por vender más discos y ganar más dinero. La comercialización de la música de nuestros días es infinita.

Estos continuos cambios de estilo y de manera de hacer música han marcado la carrera de Imagine Dragons, en gran medida por las distintas crisis que ha atravesado su vocalista Dan Reynolds. Por este motivo no es de extrañar las aguas por las que navegaría el disco doble “Mercury – Acts 1 & 2” que salió al mercado en el año 2021 y que se vio influido por el estado de ánimo del cantante, inmerso en aquel entonces en una profunda depresión. Las letras se volvieron tristes y hablaban de la muerte, de la locura o de la soledad, predominando las baladas, con un Reynolds que por momentos gritaba más que cantaba. Sin duda alguna el momento más delicado de su carrera. Todo un lamento.

Afortunadamente, con la recuperación anímica de Dan Reynolds, la banda retomó en cierta medida la frescura de siempre, superando asimismo la salida del grupo de Daniel Platzman. Con la publicación del hasta ahora último trabajo titulado “Loom” en el año 2024, el optimismo ha hecho acto de aparición y muestran un sonido más limpio y bailable, dejando atrás, esperemos que definitivamente, su etapa más deprimida.

Pero centrémonos ya en la canción que quiero compartir con vosotros en el cierre de La Graminola de hoy, ese atrayente y sugerente “Believer”. Una tema que forma parte del álbum “Evolve”, publicado en el año 2017 y que está marcado precisamente por ese momento depresivo y triste que atravesaba Dan Reynolds, aunque dando muestras de su pelea contra ese estado de ánimo y las ganas de salir adelante, algo que finalmente conseguiría.

La letra de la canción está inspirada por supuesto en las propias vivencias personales de Reynolds, que nos cuenta que se convirtió en “creyente” de sí mismo a la hora de superar todos esos oscuros pensamientos que le atormentaban, todo ello adornado con buena música y con las señas de identidad que a mí más me gustan: un inicio contundente de batería y unos coros espectaculares y desgarradores en el estribillo. Disfrutemos de ella.

Habitualmente nos pensamos que esos cantantes que tenemos como ídolos y que nos hacen vibrar con sus creaciones son una especie de superhéroes que ni sienten ni padecen. Nada más allá de la realidad. Si bien es cierto que esas superestrellas ganan mucho dinero y son aclamados por todos, tienen vidas iguales a las de nosotros en cuanto a los sentimientos. Tienen problemas como cualquiera, padecen en el amor como todos, atraviesan bajos momentos de moral como pueda atravesarlos yo mismo y son personas al fin y al cabo. Con más dinero, en ocasiones con más ego, pero personas a las que les suceden cosas buenas y malas cada día. Esto es lo que Dan Reynolds y su banda nos han querido enseñar siempre con sus composiciones y, sobre todo, con sus letras.

Reynolds siempre ha contado sus vivencias en cada una de las letras de sus canciones, pero según él mismo ha confesado en numerosas ocasiones “Believer” es la que resume a la perfección los malos momentos que ha vivido. Afortunadamente se dio cuenta a tiempo del pozo en el que se estaba sumergiendo y fue capaz de salir de él, refugiándose en su familia, recuperando algunas amistades y siendo tratado por especialistas. Ojalá que todos los que en alguna ocasión hemos atravesado por esos momentos depresivos no olvidemos nunca que debemos de ser “creyentes”, debemos de ser “Believers” de nosotros mismos.

Por cierto, en aquel momento Reynolds no solamente estaba luchando con sus problemas mentales sino que también tenía problemas físicos ya que padecía una “espondilitis anquilosante”, que afecta a la columna vertebral y provoca un dolor muy intenso. Lo dicho, todos, famosos o no, ricos o pobres, al final somos lo mismo: personas con virtudes y defectos, con problemas y alegrías.

No quiero cerrar el número de La Graminola de hoy sin dejaros otro de mis regalos, otro de esos flashmob tan espectaculares. En esta ocasión viajamos hasta Mónaco donde con motivo de la presentación de la «Vuelta Ciclista a España» de este mismo año y que ha finalizado recientemente, un grupo de jóvenes a los que ya conocemos de otras situaciones similares nos ofrecieron una maravillosa puesta en escena de un tema de Queen muy relacionado con el ciclismo. Deporte y música una vez más se dan la mano.

Esto ha sido todo por hoy. Espero que hayáis disfrutado de la buena música que ha os ha traído La Graminola y recordad que en quince días más y mejor. Que no falte nadie, pasaré lista.


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