Revista Música

La graminola – época 2 – número 2 – 14 de abril de 2026

Publicado el 14 abril 2026 por Perendengon

Podéis seguirme también desde FACEBOOK, donde os espero a todos con los brazos abiertos, en el siguiente enlace: LA GRAMINOLA. LA REVISTA MUSICAL QUE SE LEE Y SE ESCUCHA. Desde ahí podéis saborear más contenidos y más música, además de realizar las aportaciones que consideréis oportunas.

Hola graminoleños.

Superados los nervios y la incertidumbre del primer número de La Graminola de esta nueva etapa, aquí está de nuevo vuestra revista musical preferida para ofreceros más música de todos los tiempos. Espero que cada día que pase, cada nueva publicación, la familia graminoleña siga creciendo. Gracias a todos.

Recordad que en La Graminola tienen cabida todos los estilos, todas las épocas, toda la música que nos ha acompañado día a día y que va a seguir acompañándonos siempre y que tan buenos momentos nos hace pasar y que tantos recuerdos nos trae a la memoria. Eso sí, prometo no publicar temas vinculados al reguetón, aunque sé que esto eliminará como seguidores a los más jóvenes, pero es que … mejor no digo más, ya me entendéis.

Ya sabéis que la revista tiene cuatro secciones bien diferenciadas que nos harán pasar grandes momentos. Son las siguientes:

Canciones con historia: Por aquí aparecerán canciones que tienen algo que contar al margen de lo que digan sus letras. Como se compusieron, que significaron, que cuentan exactamente. Algunas con historias mágicas, algunas con historias trágicas, algunas con algo de polémica.

Live is Life: El título de esta sección lo dice todo. La música se disfruta en cualquier formato, pero en vivo y en directo es cuando nos ofrece momentos inolvidables. Aquí disfrutaremos de esas grandes actuaciones que nuestros artistas favoritos nos han ofrecido subidos al escenario. Palabras mayores.

Producto Nacional: Música de aquí hecha por artistas y grupos de aquí, sin complejos, sin envidias. Porque nuestra gente es capaz de hacer tan buena música como cualquier artista de talla internacional. Disfrute total.

Porque Me Gusta: En esta sección me permito ejercer de «jefe graminoleño» y os ofreceré canciones que quizás no hayan tenido tanta trascendencia ni tanto éxito o que quizás no tengan historias detrás de su creación, pero que a mí me encantan. Simplemente música para disfrutar, sin más. Eso sí, posiblemente ésta sea la sección que nos traerá más sorpresas.

Por cierto, no olvidéis dejarme vuestras opiniones, críticas o sugerencias sobre lo que vaya publicando y recordad que os podéis suscribir y así os convertiréis en seguidores de La Graminola y no os perderéis ninguno de sus contenidos.

Y por último una recomendación. Algunos de los enlaces a los vídeos que aparecen en cada número de la revista, con el paso del tiempo es posible que no funcionen por los misterios y censuras de internet. En esos casos, os recomiendo que hagáis búsquedas en la red de dichos vídeos y podáis disfrutarla experiencia de manera completa.

¡¡¡¡¡EMPEZAMOS!!!!!

LOS PROTAGONISTAS DE HOY

LA GRAMINOLA – ÉPOCA 2 – NÚMERO 2 – 14 DE ABRIL DE 2026

Hoy rendimos tributo a varios artistas que nos han dejado últimamente. Empezamos con Peter Criss.

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Hoy rendimos tributo a varios artistas que nos han dejado últimamente. Empezamos con Ace Frehley de Kiss.

Desde Austria llega el grupo que da nombre a la sección de la música en vivo: Opus

LA GRAMINOLA – ÉPOCA 2 – NÚMERO 2 – 14 DE ABRIL DE 2026

Seguimos con los homenajes. En esta ocasión recordamos a Jorge Martínez de Ilegales.

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Seguimos con los homenajes. En esta ocasión recordamos a Jorge Martínez de Ilegales.

LA GRAMINOLA – ÉPOCA 2 – NÚMERO 2 – 14 DE ABRIL DE 2026

Cerramos el número de hoy con un merecidísimo recuerdo de ese genio que fue Rick Davies de Supertramp.

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Cerramos el número de hoy con un merecidísimo recuerdo de ese genio que fue Rick Davies de Supertramp.

CANCIONES CON HISTORIA

El número de “La Graminola” de esta semana va de homenajes. Tres grandes figuras del panorama musical internacional nos han dejado en las últimas fechas y desde aquí quiero rendirles un pequeño homenaje, en agradecimiento a los grandes momentos que nos han hecho pasar y de la buena música de la que nos han hecho disfrutar. Ace, Rick, Jorge, va por vosotros.

Para empezar vamos con uno de los miembros de una de las bandas más míticas de la historia del rock. Uno de esos grupos que son conocidos por todos los amantes de la música aunque su estilo no sea su preferido. Una banda que ha triunfado gracias a su música y a su imagen. Me estoy refiriendo a los inimitables Kiss.

A lo largo de su carrera, Kiss ha presentado distintas formaciones con un denominador común: Genne Simmons y Paul Stanley, auténticos fundadores del grupo y únicos miembros que han permanecido en el mismo sin interrupción. Si he de quedarme con una formación que a mi modo de entender es la auténtica de los estadounidenses sería con la que completan Peter Criss y el desgraciadamente desaparecido Ace Frehley.

Este último nos dejaba de manera inesperada el pasado 16 de octubre, a los 74 años de edad, tras golpearse en la cabeza después de una caída accidental en su domicilio. De esta manera nos abandona el que en mi modesta opinión ha sido el mejor guitarrista del grupo y la verdadera alma máter de Kiss en sus actuaciones en vivo, más allá de la personalidad y los shows que eran capaces de ofrecer en sus conciertos Simmons y Stanley.

Y para rendirle un pequeño pero merecido homenaje al bueno de Ace, vamos con una de las canciones más icónicas de su banda, no exenta de cierta polémica tanto entre los propios miembros del grupo como en su público más fiel y apasionado. Una canción que supuso un cambio en su estilo rockero de siempre, abrazando al sonido de la música disco que todo lo impregnaba en el momento en que fue compuesta y que a pesar de las críticas iniciales que sufrió se ha convertido con el paso del tiempo en todo un clásico y una de esas canciones que conocen jóvenes y menos jóvenes. Como muchos os estaréis imaginando me estoy refiriendo a la genuina “I was made for lovin’ you”.

Corría el año 1979 y Kiss atravesaba un magnífico momento en su carrera. El éxito les sonreía con su rock duro y potente y unos conciertos con vuelos sobre el público y llamaradas constantes que complementaban con su inigualable imagen con unas plataformas imposibles en sus pies, unas ropas espectaculares y sus caras pintadas, auténtico santo y seña de la banda. En ese momento aparecía en el mercado el séptimo disco de su carrera titulado “Dynasty” y en el que se incluía el tema que nos ocupa y que saldría publicado como primer sencillo. Lo cierto es que no dejaría indiferente a nadie.

Eran los finales de la década de los 70 y en aquella época la música disco era el estilo musical de referencia en los Estados Unidos y prácticamente en todo el mundo. En la ciudad de Nueva York existía una discoteca, la mítica “Studio 54” por la que pasaban todos los grandes músicos de aquellos tiempos. Podría decirse que si no te invitaban a “Studio 54” no eras nadie. Por cierto, en próximos números de “La Graminola” os seguiré hablando de este lugar ya que ha dado para muchas historias dentro del mundo de la música.

Paul Stanley frecuentó “Studio 54” en varias ocasiones y se sintió atraído por la música que allí escuchaba. En ese momento se le ocurrió que él podía componer un tema con ese sonido pero aplicando un toque personal que, por así decirlo, aunque en aquellos tiempos no existía esa expresión, fusionara disco con rock. De esta manera iba a nacer “I was made for lovin’ you”.

El tema no fue demasiado bien acogido por el resto de los miembros del grupo. No estaban de acuerdo en cambiar el sonido que les había llevado al estrellato y mucho menos acercarse a un estilo que simplemente les aburría. Sin embargo, Stanley supo convencerles para que grabaran la canción, se incluyera en el nuevo disco y, además, fuera el primer sencillo del mismo, buscando un impacto inesperado en su público de siempre.

La controversia siempre ha acompañado a la grabación de esta canción. Dado que ninguno de los otros tres miembros de Kiss apostaba por ella, se fueron filtrando una serie de noticias respecto a que Peter Criss y Gene Simmons hicieron todo lo posible por no participar en esa grabación aún a sabiendas de que les iba a tocar interpretarla una y otra vez en los conciertos. Lo cierto es que esas ausencias fueron relativas y la única que verdaderamente se produjo fue justificada.

El baterista Peter Criss fue sin duda alguna quien peor recibió la nueva composición de su compañero y el que más la crítico públicamente. De hecho fue el único ausente en su grabación, siendo sustituido para ello por Anton Fig, un músico de estudio. Eso sí, todo tenía una justificación ya que en aquellas fechas Criss sufrió un accidente automovilístico que le tuvo fuera de circulación durante una temporada. Por cierto, yo siempre he llamado “batería” al músico que se encarga de la percusión, pero resulta que el término correcto es “baterista”. He de reconocer que todavía me cuesta utilizar este último término por lo que si en algún momento de mis artículos sigo utilizando el que he usado toda la vida espero que sepáis perdonarme.

En cuanto a las especulaciones sobre la ausencia de Gene Simmons y su interminable lengua en las sesiones de grabación de esta canción, y pese a que él mismo manifestó en algunas ocasiones que fue real, lo cierto es que con el paso del tiempo hemos sabido por boca de los allí presentes que esa ausencia no se llegó a producir y que participó junto al baterista improvisado y sus compañeros Frehley y Stanley en la creación del mítico tema, algo que ha terminado reconociendo él mismo.

Lo cierto es que era una gran incógnita saber el recibimiento que iba a tener por parte del público esta composición. Como era de esperar, su lanzamiento supuso un auténtico bombazo ya que no hubo término medio a la hora de opinar sobre ella: o la adoraban o la odiaban.

“I was made for lovin’ you” tuvo un recibimiento espectacular en líneas generales, convirtiéndose en un auténtico éxito de manera inmediata. Ese acercamiento a la música disco les abrió camino entre un nuevo público que se sumaría a las “Kissmanía”, aunque gran parte de los seguidores habituales de la banda no opinaron lo mismo. Los más fervientes fans de Kiss, los más “fundamentalistas” echaron pestes sobre el tema, se sintieron defraudados e incluso en algunos casos dieron la espalda a la banda por la que hasta ahora habían estado bebiendo los vientos. De cualquier forma, si ponemos en una balanza los detractores y los admiradores de esta canción, ésta se inclinará claramente del lado de estos últimos.

A pesar de que “I was made for lovin’ you” se ha convertido en todo un clásico de la música y no ha perdido frescor ni vitalidad con el paso de los años, siendo utilizada en innumerables ocasiones para campañas publicitarias, bandas sonoras de películas o de series de televisión, Simmons, Frehley y Criss han sido muy críticos con la composición. El baterista manifestó que con esta canción perdieron gran parte de la credibilidad que tenían como figuras del rock y Frehley llegó a decir que era uno de los peores temas de toda su carrera. Es curioso como los propios creadores de la canción echaban peste del tema mientras que millones de personas no paraban de escucharla y vibrar con su sonido. Por eso me gusta tanto la música, por estas historias y estas canciones.

No muy distinta sería la opinión de la crítica especializada de la época. Unos pensaban que era pura bazofia y un giro que llevaría a Kiss a su paulatina desintegración. Otros, sin embargo, la elogiaban por su audacia y su originalidad, pensando que pese al giro en su sonido el grupo no perdía en absoluto su esencia de siempre. Como siempre digo, para gustos colores, pero si yo tengo que ponerme de parte de alguien es de quienes simplemente con escuchar las primeras notas empieza a vibrar de inmediato.

De cualquier modo, de lo que no cabe ninguna duda es de que “I was made for lovin’ you” se ha convertido con el paso del tiempo en la canción más representativa y conocida de Kiss y todo un clásico de la música de los años 80. Uno de esos temas conocidos por todos los amantes de la buena música y que aún más de cuarenta años después sigue sonando sin perder ni un ápice de su magia. Como dicen los de ahora, un temazo.

Casualidad o no, muy poco más tarde Peter Criss y Ace Frehley abandonarían la banda. Eran conocidas ciertas desavenencias entre ellos y Paul Stanley y Gene Simmons ya que estos últimos cada vez tenían más protagonismo y controlaban a su antojo el grupo, contando cada vez menos con sus otros dos compañeros a la hora de tomar decisiones.  Posiblemente el sonido de “I was made for lovin’ you” fuera la gota que colmaría el vaso y que llevaría a abandonar la banda a Peter Criss en el año 1980 y a Ace Frehley dos años después.

A buen seguro que la música de Kiss nos seguirá visitando en próximos números de “La Graminola”. Son muchas las historias que contar sobre su música, sus andanzas, su imagen y todo lo que siempre ha rodeado hasta espectacular banda.

No quiero cerrar la sección de hoy sin dejaros un vídeo curioso y divertido en el que Gene Simmons nos cuenta porque odia esta canción y que únicamente le gusta cuando la tocan en directo. Genio y figura la del bajista popularmente conocido como “El Demonio” por su espectacular maquillaje.

El vídeo se comenta por sí solo. Grande Simmons y grandes Kiss.

LIVE IS LIFE

Estaba claro que con el título que lleva esta sección, el tema que nos ocupa hoy no podía tardar en llegar a La Graminola. Porque si hay una canción que resume en esencia todo lo que es una actuación en directo y lo que nos hace sentir a los que nos gusta la música, ése es “Live is Life” del grupo austriaco Opus.

Y es que esta composición lo tiene todo para convertirse en todo un estandarte de la música en vivo y en directo. Su manera de ser concebida, la interpretación magistral, la implicación del público, la letra pegadiza y “cantable” … Mirad si es importante que le da título a una sección de ese pedazo de revista que es La Graminola.

Como todos sabemos, los responsables de este tema son los miembros del grupo austriaco Opus, quienes compusieron esta canción cuando ya eran una banda veterana de éxito en su país, en el año 1984, cuando llevaban en activo ya once largos años. Lo que no esperaba ninguno de ellos era que esa canción tan especial para ellos se iba a convertir en un auténtico bombazo a nivel internacional.

El grupo estaba celebrando en aquel momento sus once años de carrera y decidieron componer una canción para que única y exclusivamente fuese interpretada en sus conciertos. De hecho, “Live is Life” nunca se grabó en una versión de estudio y la que siempre hemos escuchado y disfrutado durante todos estos años es la que se grabó la primera vez que la interpretaron en directo.

El escenario donde tuvo lugar el estreno fue la localidad austriaca de Overwart. Cuando sonaron sus primeros acordes el público asistente se vio sorprendido de manera inmediata y el clímax de complicidad que se creo fue verdaderamente espectacular. Y es que la canción lo tiene todo. Un inicio de batería que casi obliga a secundar con las palmas, una entrada del teclado sencilla y pegadiza y como no, ese eterno “na na nanana”. Ponle un “na na na” a una canción y tendrás un éxito inmediato.

“Live is life” rinde homenaje a lo que es una actuación en directo. La estructura de la canción, la formidable interpretación y su letra son una auténtica oda a la pasión que se desata al escuchar música en un concierto, generando sensaciones inolvidables e insuperables.

Aquel 2 de septiembre de 1984 le cambió la vida a los miembros de Opus. El tema fue un auténtico bombazo y la grabación que se realizó de su interpretación en Overwart fue publicada como sencillo. Ni que decir tiene que de manera inmediata llegó al número uno de las listas de éxito de su país, algo que era de esperar viendo la acogida que tuvo, pero lo mejor de todo es que la cosa no acabó ahí. Poco a poco fue sonando en el resto de países de Europa y finalmente terminaría saltando el charco hasta los Estados Unidos, convirtiéndose en un éxito rotundo a escala mundial.

Esta canción se ha convertido con el paso del tiempo en uno de esos temas atemporales, una de esas composiciones que pasen los años que pasen siguen de actualidad, pues siguen siendo escuchadas en bandas sonoras de películas, campañas publicitarias, etc y que con sólo escuchar sus primeros acordes, con sólo escuchar esos toques de batería acompañados por las palmas del público nos hace levantar la cabeza y exclamar inmediatamente ese “na na nanana”

Pero por si fuera poco, apenas cuatro años después, un ídolo mundial del mundo del fútbol, considerado por muchos el mejor jugador de la historia, nos iba a regalar un momento mágico al ritmo de “Live is Life”, con una imagen icónica que añadiría todavía más magia al asunto.

Ya sabéis que el mundo de la música y el del deporte están íntimamente ligados. Será bastante habitual que pasen por La Graminola canciones que han trascendido hacia el deporte de una manera insospechada, convirtiéndose en auténticos himnos para los aficionados de distintas disciplinas deportivas. “Live is Life” es una de ellas y de la mano del mítico Diego Armando Maradona recibiría el empujón definitivo para convertirse en un clásico entre los clásicos.

Corría el año 1989 y por aquel entonces Maradona jugaba en el Nápoles italiano. El 19 de abril de ese año, su equipo se enfrentaba en Munich al Bayern en un partido correspondiente a la desaparecida copa de la UEFA. Cuando los dos equipos se encontraban en el terreno de juego realizando el correspondiente calentamiento comenzó a sonar por la megafonía a todo volumen “Live is Life”. Lo que sucedió a continuación fue un momento único.

Al son de la música, Maradona comenzó a moverse prácticamente bailando pero dando toques al balón con un pie, con el otro, con el pecho, con ambas piernas, con la cabeza. Un manejo del balón excepcional realizado de manera rítmica al son que marcaba la canción de Opus, como siempre con sus botas desatadas. Tal fue el espectáculo que estaba dando en ese momento que el calentamiento de ambos equipos prácticamente se paró ya que no podían parar de mirar lo que el argentino estaba haciendo. Incluso los jugadores del Bayern cesaron en sus carreras para no apartar su mirada de ese manejo del balón envueltos en la música que sonaba por megafonía. Sin duda alguna uno de los momentos más icónicos de la historia del fútbol.

He de confesaros que además de la pasión que siento por la música, tengo los mismos sentimientos ante el deporte en general y el fútbol en particular, por lo que ver este vídeo saboreando la maestría de Maradona con el balón y escuchar al mismo tiempo uno de los grandes temas del mundo de la música en directo disfruto como no está escrito. Y eso que soy del Real Madrid, pero cuando hay que reconocer la grandeza de un jugador, juegue en el equipo que juegue, hay que hacerlo. Y si es al ritmo de la música mucho más.

Como veis os he dejado aquí una sorpresa inesperada que es una auténtica joya. La música lo llena todo y el mundo del deporte no es ajeno a ello. Ya os garantizo que en próximos números de La Graminola, esa unión entre deporte y música volverá a ser protagonista para deleite de todos.

Por cierto, Opus y su «Live is Life» nos dejaron otro momento mágico que … Pero ésa es otra historia que ya os contaré en su momento.

PRODUCTO NACIONAL

Como ya os comentaba en la sección de “Canciones con Historia”, el número de La Graminola viene “cargado” de homenajes de distintos artistas que nos han abandonado en los últimos meses. Y es que de un tiempo a estar parte son muchos, demasiados, los que han fallecido, eso sí, dejándonos un legado excepcional. Así pues seguimos con un merecido tributo en esta ocasión a un personaje indispensable dentro de la historia reciente de la música española. Me estoy refiriendo al inimitable Jorge Martínez de Ilegales. Viajamos entonces de manera inmediata hacia Asturias.

Los problemas de salud del bueno de Jorge han sido continuos en los últimos años, pero a finales del año pasado ya fueron tan graves que no pudo superarlos. En el mes de septiembre pasado, en plena gira de presentación de su último trabajo, le diagnosticaron un cáncer de páncreas muy agresivo y en estado bastante avanzado. Todos sabemos que este tipo de cáncer es de los que más tasa de mortalidad tiene y, desgraciadamente, esta ocasión no fue una excepción y el 9 de diciembre Jorge Martínez fallecía a pesar de haber luchado como un jabato hasta el último suspiro.

Jorge Martínez es uno de esos personajes del mundo de la música que de no haber existido habría que haberlo creado. Indispensable. Y no sólo por la música que fue capaz de crear, sino por su forma de ser y lo que ha supuesto en el panorama musical español a lo largo de más de 40 años de carrera. Un cachondo mental, un macarra de libro, un aspecto físico que no pasaba desapercibido para nadie y un buen número de muy buenas canciones que recordar siempre. Eso por no hablar de la tremenda cantidad de anécdotas que nos ha ido dejando año a año. Luego os cuento alguna de ellas.

Ilegales se formó realmente en el año 1977, pero en esos inicios su nombre era Madson. Poco después pasaron a denominarse Los Metálicos y cuando entró en el grupo otro de los estandartes de la banda, el bajista Íñigo Ayestarán, pasaron a llamarse ya definitivamente Ilegales.

Dos son las características principales de Ilegales. Por un lado su música, rock español del de siempre, de guitarra contundente, de sonido reconocible. Por el otro la contundencia de sus letras, a veces violentas, a veces provocativas, pero siempre claras, contundentes, profundas y geniales. Supongo que a estas alturas muchos de vosotros sospecharéis que Ilegales son una de mis bandas españolas favoritas. Pues sí, muy favorita, sin duda alguna.

En el año 1981 se presentaron al concurso de rock “Ciudad de Oviedo” sin ninguna aspiración a lograr un buen resultado, pero curiosamente calaron de inmediato entre el público y acabaron entre los primeros clasificados y como premio pudieron incluir tres de sus temas en un álbum conjunto con otras bandas participantes. Sin ellos saberlo habían iniciado su camino de manera profesional, ya que poco después publicarían un sencillo en el que aparecían los temas “La pasta en la mano” y “Revuelta juvenil en Mongolia”.

Todo fue muy deprisa en el año 1982 aparecería en el mercado su primer trabajo, de título “Ilegales” que se convertiría en uno de los discos más importantes del año y les convertirían en un grupo de referencia del rock español.

Os voy a contar una cosa. Descubrí este disco casi por casualidad. Por aquel entonces existía un programa radiofónico nocturno que se emitía en la desaparecida Radio Juventud que se llamaba “El Búho Musical”. Presentado por uno de los comunicadores referencia de la época en el panorama musical español, Paco Pérez Bryan, siempre ponía un disco completo, sin interrupciones y sin comentarios. Los más jóvenes no sabrán de los que les estoy hablando, pero los de mi quinta sí, pero lo cierto es que esa circunstancia nos permitía grabar esos discos si queríamos en una cinta de casette, algo muy habitual en los años 70 y 80. Pues bien, una de esas noches sonó el disco de Jorge Martínez y los suyos y os puedo asegurar que de inmediato me dije: tengo que comprarme este disco. Y así fue, a la mañana siguiente, con el adelanto de la paga semanal que me dieron mis padres me compré ese vinilo que guardo como oro en paño.

No quiero extenderme mucho más sobre la historia de esta extraordinaria banda sobre las andanzas del bueno de Jorge Martínez, ya que a buen seguro irán apareciendo en próximos números de La Graminola, así que me voy a centrar en la canción que os quiero ofrecer hoy y que estaba incluida precisamente en ese primer trabajo.

Se trata de un tema que me cautivó de manera inmediata. Una composición con un inicio eterno de guitarra y bajo como introducción, que da paso a una letra de esas que se te quedan inmediatamente y que te hacen pensar. Una crítica feroz a la sociedad de aquel momento (en Asturias había cada día huelgas, manifestaciones y enfrentamientos con la policía por el tema de los astilleros), y que si escuchamos detenidamente no difiere demasiado de la sociedad que vivimos en la actualidad.

La melodía de este tema irradia calidad por todos lados, pero lo que más me cautivó desde la primera escucha fue su letra. En ella dice cosas tales como “diez mil obreros en paro esperan en las plataformas de suicidio colectivo”, o mi preferida “nuevos cantantes hacen el ridículo, en viejos festivales como EUROVISION”. Como veis tan real como la vida misma, no ha cambiado nada.

Por cierto, la portada del disco tampoco tiene desperdicio, como podéis ver en el vídeo que os dejo a continuación.

Hay que poner en contexto que Jorge Martínez era hijo de militar, con lo que ello supone: una educación rígida exigiendo un comportamiento ejemplar, algo en lo que el asturiano no se volcó en exceso, todo hay que decirlo. Es bastante frecuente que esto suceda y muchas de las figuras más irreverentes del mundo de la música han sido educados en ambientes muy estrictos sin ningún éxito, todo hay que decirlo y es motivo de satisfacción para los que nos deleitamos con esos grandes talentos.

Como os decía anteriormente son incontables las anécdotas que Jorge Martínez nos ha ido dejando durante todos estos años de actividad. Os voy a contar una que para mí no tiene desperdicio.

En el año 2023 Movistar + rodó un documental titulado “Ilegales 82” (de obligado visionado para todos aquellos que améis la música española), con motivo del 40 aniversario de la publicación del primer disco de la banda asturiana. En dicho documental Jorge Martínez aparece en estado puro, dejando con sus comentarios momentos verdaderamente hilarantes. Uno de ellos tuvo como protagonista a otro de los intérpretes nacionales de más carisma de nuestra música.

Debemos de situarnos a principios de los 80 con la explosión de la época mas creativa del pop y el rock español. Por aquel momento eran continuos los conciertos que ofrecían ayuntamientos y entidades similares y en ellos se mezclaban bandas e intérpretes de los estilos más variados lo que provocaba en muchas ocasiones grandes tumultos e incidentes de orden público. Se juntaban punkies con heavys o rockers con poppys… Una auténtica locura, pero era la época de “La Movida” y la auténtica edad de oro del pop español, una época mágica.

En uno de esos conciertos coincidieron Ilegales y Gabinete Caligari. Dos estilos muy distintos ya que por un lado la banda liderada por Jorge Martínez irradiaba rebelión y tendencias políticas de izquierdas, mientras que la liderada por Jaime Urrutia era vinculada a la derecha más cañí por aquellas letras a veces horteras, a veces geniales, algunas de ellas muy vinculadas a la fiesta nacional. Que conste que estas supuestas ideas políticas eran etiquetas que la sociedad les ponía, sin que ninguna de estas bandas hiciera apología alguna sobre el tema.

El caso es que la mezcla de estos dos grupos fue explosiva y entre bastidores tuvieron un enfrentamiento que comenzó siendo verbal y terminó con Jorge Martínez partiéndole literalmente la cara a Jaime Urrutia de un puñetazo. Intervención policial, incidentes entre el público, alguna botella que voló … Vamos lo típico de muchos conciertos de aquella época.

En un momento dado del documental, se juntan en un bar a tomar unas cervezas Martínez y Urrutia, rememorando aquellos tiempos y ese incidente en concreto. El líder de Gabinete Caligari no muestra rencor alguno contra el alma máter de Ilegales y se muestra muy cordial y Jorge Martínez tira de memoria y comenta que no puede recordar por qué le caía tan mal Jaime y por qué motivo concreto le partió la cara.

El comentario al respecto que lanza Jorge Martínez es “no recuerdo exactamente por que te odiaba y por qué te sacudí ese día. Supongo que porque eras muy feo. De hecho sigues siendo extremadamente feo”. Jaime lanza en ese momento una carcajada sorprendido por la salida del asturiano. Como digo, genio y figura hasta la sepultura, nunca mejor dicho.

Así pues, sirva este artículo como pequeño homenaje al inimitable Jorge Martínez, que a buen seguro volverá a aparecer por las páginas de La Graminola en más de una ocasión. Como veréis, la música española también tiene a sus “rebeldes sin causa”.

PORQUE ME GUSTA

Llega ya el momento de cerrar el número de La Graminola de hoy y lo hacemos con otro pequeño tributo hacia la figura de otro de esos artistas cuyo nombre hay que escribir con letras mayúsculas y que el pasado 6 de septiembre de 2025 nos dejaba a los 81 años. Co-líder de la mítica banda Supertramp y autor de momentos únicos y extraordinarios de la historia de la música. Me estoy refiriendo a Rick Davies.

Es imposible entender lo que es la música sin haber escuchado a Supertramp, uno de esos grupos repletos de calidad por los cuatro costados y que llevaba la perfección grabada en la mente de sus miembros. Eran capaces de sonar en directo sobre un escenario exactamente igual a como lo hacía en sus discos. Auténticos genios sin duda alguna.

El gran problema al que esta banda ha tenido que enfrentarse durante la mayoría de los años de su carrera fue la tremenda disputa entre dos de sus componentes. Y es que es bastante habitual en la historia de la música que cuando en un grupo existen dos líderes carismáticos a la par que geniales conviviendo, los egos de ambos terminen haciendo que todo salte por los aires, y los británicos de Supertramp no fueron una excepción.

Es imposible entender a Supertramp sin Rick Davies. Tan imposible como entenderlos sin el otro gran líder Roger Hodgson. El primero procedía de una familia obrera y humilde y tuvo que abrirse paso por la vida a base de esfuerzo y sacrificio, mientras que el segundo procedía de una familia acomodada en un mundo de encontrarse todo hecho. Si a eso le sumamos que ambos tenían un talento descomunal, no es difícil entender que nos dejarían discos descomunales así como enfrentamientos continuos llevados por una competitividad dentro de la banda mal entendida. Para que os hagáis una idea de hasta donde llegaba esa rivalidad, ambos tocaban el piano y cada uno de ellos tocaba este instrumento en sus temas. Es decir, Hodgson tocaba en las canciones que él componía y cantaba y Davies hacía lo propio con las suyas. Un hecho excepcional lo de dos vocalistas de esa importancia y dos pianistas talentosos en la misma banda.

Lo cierto es que les costó un poco lograr calar entre el público, ya que su música era tan genial como innovadora y no todos los paladares estaban preparados para semejante manjar. Afortunadamente no desfallecieron, siguieron intentándolo y en el año 1974 llego su gran momento. Ese año publicaron el álbum “Crime of the Century”, un disco de rock progresivo que sorprendió a propios y extraños en gran parte gracias a la alternancia vocal que mostraron los dos auténticos líderes de Supertramp. Una voz en falsete inconfundible por parte de Hodgson se enfrentaba a otra más grave y no menos reconocible de Davies en una armonía perfecta. Podría decirse que en ese momento nació una de las bandas más icónicas de la historia de la música moderna.

Cada nuevo trabajo que publicaban significaba un éxito mayor que el anterior, ofreciendo una música perfecta, memorable. Discos repletos de auténticos himnos y un directo que no por pausado y por momentos melancólicos dejaba de ser intenso. No mostraban grandes artificios, no se movían apenas en el escenario, pero no hacía falta. El ambiente que creaban con su música, sus interpretaciones y su eterno sonido de piano lo llenaban todo. Eso sí, según fueron apareciendo en el mercado sus nuevas creaciones, la rivalidad Davies-Hodgson fue creciendo más y más, lo que redundó en un crecimiento continuo de ambos en beneficio del sonido y del éxito de la banda.

He querido que el tema que ilustre musicalmente la figura de Rick Davies en este artículo sea una de sus composiciones y uno de los temas en los que su voz era la que llevaba el mando. Y es que con el tiempo Supertramp se convirtió en una banda en la que convivían dos mundos, dos estilos, dos sonidos. La mitad de las canciones las componía Davies y él mismo las interpretaba y la otra mitad eran obra del talento de Hodgson y quien las cantaba. Un dos por uno genial que perjudicaba el futuro del grupo pero que nos ofrecía una música excepcional por partida doble.

Así pues, el tema que os quiero ofrecer hoy pertenece al álbum publicado en 1977 bajo el título de “Even in the Quietest Moments”, otra obra maestra de su carrera. Un disco que sería el que significaría el principio del fin de la banda tal y como la conocíamos ya que apenas seis años después Roger Hodgson abandonaría a los que hasta ese momento habían sido sus compañeros de viaje. Se trata nada más y nada menos que de uno de sus grandes clásicos: “From Now On”.

Aprovecho para comentaros algo. Como veréis, algunos de los vídeos no son videoclips como los entendemos actualmente. La explicación es muy sencilla y es que en los años 60 y 70 sobre todo no era una fórmula habitual, algo que cambiaría en los 80 sobre todo con la aparición de la mítica emisora televisiva norteamericana MTV … Pero esa es otra historia que os comentaré próximamente.

Con la salida de Hodgson del grupo, Davies tomó las riendas en exclusiva de Supertramp, convirtiéndose con el paso de los años en el único miembro del grupo que permaneció en el mismo durante toda su carrera. Su sonido dio un giro hacia las preferencias más calmadas y cercanas incluso al blues que siempre había mostrado Davies en sus composiciones y aunque no consiguió el mismo éxito de ventas con sus los discos posteriores publicados después de la salida de su antiguo compañero y rival, las críticas siempre fueron excelentes. Eso sí, Roger Hodgson inició entonces su carrera en solitario cosechando grandes éxitos con los discos que público, gracias en gran medida a esa voz en falsete tan característica. Desgraciadamente, con la separación dejaríamos de disfrutar de esa combinación tan original y única que habían ofrecido hasta ese instante unidos en el mismo proyecto.

Desde el año 2015, Rick Davies inició una encarnizada y continua lucha contra un mieloma múltiple que le fue diagnosticado y que poco a poco iría minando su salud hasta llevarle a la muerte el año pasado, desapareciendo así una de esas figuras del mundo de la música que hay que estudiar sí o sí para entender lo que ésta significa en nuestras vidas. Un clásico entre los clásicos, un genio entre los genios.

Siempre fue una persona muy discreta, sin nada de divismo, sin nada de lujo. Únicamente un talento excepcional que coincidió con otro artista igual de talentoso pero con una forma de ver la vida radicalmente opuesta y que a la par que nos dejó momentos memorables llevaría a que su andadura juntos fuese más breve de lo que muchos habríamos deseado. Gracias por todo, Rick.

Y esto es todo por hoy. Espero que os haya gustado la música que os he ofrecido hoy y ya sabéis que en dos semanas más y mejor. Recordad que podéis dejarme vuestras opiniones y no olvidéis que os podéis suscribir gratuitamente a «La Graminola».

Hasta el día 28 de abril, graminoleños.


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