Revista Música

La graminola – época 2 – número 5 – 26 de mayo de 2026

Publicado el 26 mayo 2026 por Perendengon

Podéis seguirme también desde FACEBOOK, donde os espero a todos con los brazos abiertos, en el siguiente enlace: LA GRAMINOLA. LA REVISTA MUSICAL QUE SE LEE Y SE ESCUCHA. Desde ahí podéis saborear más contenidos y más música, además de realizar las aportaciones que consideréis oportunas.

Hola graminoleños.

Aquí tenéis una nueva entrega de vuestra revista musical preferida para ofreceros más música de todos los tiempos. Espero que cada día que pase, cada nueva publicación, la familia graminoleña siga creciendo. Gracias a todos.

Recordad que en La Graminola tienen cabida todos los estilos, todas las épocas, toda la música que nos ha acompañado día a día y que va a seguir acompañándonos siempre y que tan buenos momentos nos hace pasar y que tantos recuerdos nos trae a la memoria. Eso sí, prometo no publicar temas vinculados al reguetón o la mal denominada «música urbana», aunque sé que esto eliminará como seguidores a los más jóvenes, pero es que … mejor no digo más, ya me entendéis.

Ya sabéis que la revista tiene cuatro secciones bien diferenciadas que nos harán pasar grandes momentos. Son las siguientes:

Canciones con historia: Por aquí aparecerán canciones que tienen algo que contar al margen de lo que digan sus letras. Como se compusieron, que significaron, que cuentan exactamente. Algunas con historias mágicas, algunas con historias trágicas, algunas con algo de polémica.

Live is Life: El título de esta sección lo dice todo. La música se disfruta en cualquier formato, pero en vivo y en directo es cuando nos ofrece momentos inolvidables. Aquí disfrutaremos de esas grandes actuaciones que nuestros artistas favoritos nos han ofrecido subidos al escenario. Palabras mayores.

Producto Nacional: Música de aquí hecha por artistas y grupos de aquí, sin complejos, sin envidias. Porque nuestra gente es capaz de hacer tan buena música como cualquier artista de talla internacional. Disfrute total.

Porque Me Gusta: En esta sección me permito ejercer de «jefe graminoleño» y os ofreceré canciones que quizás no hayan tenido tanta trascendencia ni tanto éxito o que quizás no tengan historias detrás de su creación, pero que a mí me encantan. Simplemente música para disfrutar, sin más. Eso sí, posiblemente ésta sea la sección que nos traerá más sorpresas.

Por cierto, no olvidéis dejarme vuestras opiniones, críticas o sugerencias sobre lo que vaya publicando y recordad que os podéis suscribir y así os convertiréis en seguidores de La Graminola y no os perderéis ninguno de sus contenidos.

Y por último una recomendación. Algunos de los enlaces a los vídeos que aparecen en cada número de la revista, con el paso del tiempo es posible que no funcionen por los misterios y censuras de internet. En esos casos, os recomiendo que hagáis búsquedas en la red de dichos vídeos y podáis disfrutarla experiencia de manera completa.

¡¡¡¡¡EMPEZAMOS!!!!!

LOS PROTAGONISTAS DE HOY

LA GRAMINOLA – ÉPOCA 2 – NÚMERO 5 – 26 DE MAYO DE 2026

Hoy conoceremos la historia que hay detrás de una de las canciones míticas de una banda mítica como es Guns N’ Roses.

" data-attachment-id="14188" height="565" width="565" data-comments-opened="1" data-permalink="https://lagraminola.wordpress.com/2026/05/26/la-graminola-epoca-2-numero-5-26-de-mayo-de-2026/guns-n-roses/" aperture="aperture" />

Hoy conoceremos la historia que hay detrás de una de las canciones míticas de una banda mítica como es Guns N’ Roses.

LA GRAMINOLA – ÉPOCA 2 – NÚMERO 5 – 26 DE MAYO DE 2026

En directo, Coldplay es una de las bandas que ofrece un grandísimo espectáculo. Lo comprobamos con uno de sus clásicos.

" data-attachment-id="14189" height="342" width="563" data-comments-opened="1" data-permalink="https://lagraminola.wordpress.com/2026/05/26/la-graminola-epoca-2-numero-5-26-de-mayo-de-2026/coldplay-3/" aperture="aperture" />

En directo, Coldplay es una de las bandas que ofrece un grandísimo espectáculo. Lo comprobamos con uno de sus clásicos.

LA GRAMINOLA – ÉPOCA 2 – NÚMERO 5 – 26 DE MAYO DE 2026

Únicos en su especie en el pop español. Desde Valladolid llegan Celtas Cortos con su sonido inconfundible.

" data-attachment-id="14190" height="373" width="563" data-comments-opened="1" data-permalink="https://lagraminola.wordpress.com/2026/05/26/la-graminola-epoca-2-numero-5-26-de-mayo-de-2026/celtas-cortos/" aperture="aperture" />

Únicos en su especie en el pop español. Desde Valladolid llegan Celtas Cortos con su sonido inconfundible.

LA GRAMINOLA – ÉPOCA 2 – NÚMERO 5 – 26 DE MAYO DE 2026

Broche de oro con la música de The Mavericks y una canción para subir el ánimo. Grandes.

" data-attachment-id="14191" height="370" width="558" data-comments-opened="1" loading="lazy" data-permalink="https://lagraminola.wordpress.com/2026/05/26/la-graminola-epoca-2-numero-5-26-de-mayo-de-2026/the-mavericks-2/" aperture="aperture" />

Broche de oro con la música de The Mavericks y una canción para subir el ánimo. Grandes.

LA GRAMINOLA – ÉPOCA 2 – NÚMERO 5 – 26 DE MAYO DE 2026

La despedida de La Graminola de hoy no tiene desperdicio. ¿Qué sorpresa nos deparará?

" data-attachment-id="14194" height="756" width="551" data-comments-opened="1" loading="lazy" data-permalink="https://lagraminola.wordpress.com/2026/05/26/la-graminola-epoca-2-numero-5-26-de-mayo-de-2026/interrogacion/" aperture="aperture" />

La despedida de La Graminola de hoy no tiene desperdicio. ¿Qué sorpresa nos deparará?

LA GRAMINOLA – ÉPOCA 2 – NÚMERO 5 – 26 DE MAYO DE 2026

No estaba invitado pero ha venido. El virtuoso Joe Satriani denuncia un plagio. Para saber más seguid leyendo.

" data-attachment-id="14203" height="416" width="555" data-comments-opened="1" loading="lazy" data-permalink="https://lagraminola.wordpress.com/2026/05/26/la-graminola-epoca-2-numero-5-26-de-mayo-de-2026/joe_satriani/" aperture="aperture" />

No estaba invitado pero ha venido. El virtuoso guitarrista Joe Satriani denuncia un plagio. Para saber más seguid leyendo.

CANCIONES CON HISTORIA

GUNS N’ ROSES / SWEET CHILD O’ MINE

Siempre he pensado que las «intros» de las canciones tienen una importancia tremenda a la hora de lograr o no el éxito. Aquellas canciones que comienzan con un sonido que con simplemente escuchar las primeras notas ya identifiquemos lo que va a venir a continuación es fundamental. La historia de la música está repleta de canciones que con un primer riff de guitarra, una batería potente de inicio, unas teclas mágicas o unas voces que llamen la atención desde el principio han abierto las puertas de la fama a sus creadores. La canción que inaugura el número de La Graminola de hoy es una de ellas.

Si además el grupo que nos la trae es una de las bandas más importantes de la escena del rock tenemos la jugada maestra. Para ello viajamos al año 1987 hasta Los Ángeles donde un grupo de jóvenes intentaban abrirse camino en el mundo de la música componiendo sus primeras canciones con la intención de sacar al mercado su primer trabajo. No fue fácil, estuvieron a punto de quedarse en el camino, pero al final lo lograron y de que manera.

Hay un refrán español que dice que lo bueno si breve es dos veces bueno, pues en este caso se puede aplicar a la perfección, ya que la canción a la que me refiero fue compuesta en apenas cinco minutos. Sin duda alguna nos encontramos ante los mejores cinco minutos del rock and roll puro y duro de la historia.

Era un día de verano de ese año 1987 cuando cuatro jóvenes, inexpertos a la par que ambiciosos, se encontraban en una casa alquilada en Sunset Strip. La verdad es que los medios que tenían eran bastante precarios y el habitáculo en el que se movían no era un palacio verdaderamente. De hecho ellos denominaban a esa casa como «The Hell House», es decir, la casa del infierno. Aquella tarde estaban un poco desesperados porque no acababan de encontrar la inspiración adecuada que estaban buscando y la apatía se apoderó de ellos.

En una habitación se encontraba solo el vocalista del grupo, escribiendo un poema de amor a la que por aquel entonces era su novia. En otra de las habitaciones se hallaba el resto del grupo con el guitarrista principal de la banda jugueteando con su guitarra repitiendo una y otra vez un riff que más que nada era un pequeño juego para él. Un riff que según confesaría más tarde le recordaba al sonido de un circo. No paraba de repetir una y otra vez el riff y sus compañeros de habitación estaban empezando a alterarse un tanto desesperados.

Sin embargo, en la habitación continua, su ocupante no pensaba igual. Según escribía su poema escuchó el riff y se dio cuenta de que ya lo tenían. De inmediato entró en la habitación donde se encontraba el resto de la banda y le dijo a su guitarrista que siguiera con el riff y que el bajista y el otro guitarrista se unieran a los acordes. De inmediato el baterista se percató de que tenían algo y se unió a la fiesta mientras el vocalista comenzó a cantar el poema que acababa de escribir.

El grupo de jóvenes del que os estoy hablando son nada más y nada menosque Guns N’ Roses y la canción que acababan de crear de la nada era la mítica «Sweet Child O’ Mine», con esa intro con el sonido mágico de la guitarra de Slash que todos identificamos de inmediato y que es un auténtico clásico de la historia de la música. Y que decir de la tremenda interpretación de Axl Rose que le puso toda su pasión en la letra de la poesía que le había escrito a su novia.

Junto a ellos, Steven Adler a la batería, Izzi Stradlin a la guitarra y Duff McKagan al bajo crearon una banda que de inmediato iba a convertirse en mítica. Sin duda alguna, el sonido de «Sweet Child O’ Mine» fue el gran culpable, a pesar de que en un primer momento todos ellos pensaron que sería una canción de relleno dada la forma en la que se compuso. Afortunadamente estaban muy equivocados.

La canción fue incluida en el que sería su álbum de debut titulado «Appetite for Destruction», que de manera inmediata lograría un éxito sin precedentes y cuando fue publicada como sencillo se convertiría en el primer número uno en listas de su carrera. Lo que comenzó como una broma producto del aburrimiento se convirtió de repente en un auténtico himno.

Como curiosidad hay que mencionar que en el correspondiente videoclilp que grabaron aparecen todas las novias de los miembros del grupo, no faltando, por supuesto la de Axl Rose, a la que iba dirigida la letra de la canción y, por lo tanto, protagonista principal de manera inesperada. Axl se casaría poco tiempo después con ella y os diré que una de ellas es Erin Everly, hija de Don Everly, quien junto a su hermano Phil había formado un dúo mágico en los años 60 denominado The Everly Brothers y que tarde o temprano terminarán apareciendo en La Graminola.

Como no podía ser de otra manera en una banda de rock que se precie, tanto la canción en sí como el álbum en el que se incluyó provocaron que Guns N’ Roses se vieran envueltos en algunas polémicas. Que poco sospechaban entonces críticos y fans que eso no era nada para lo que iba a venir en el futuro si de polémicas y escándalos hablamos.

La polémica principal vino cuando se grabó el videoclip y cuando se empezó a radiar «Sweet Child O’ Mine» en las emisoras de radio. El problema era que la canción original, cuya versión era la que se incluyó en el álbum, duraba casi seis minutos, un tiempo excesivo tanto para un sencillo videoclip como para ser radiado en emisoras, por lo que se editó una versión reducida a poco más de cuatro minutos, eliminado parte del solo que nos regaló Slash. A ninguno de los miembros del grupo les gustó esta medida y provocaron alguna que otra discusión acalorada, pero no les quedó más remedio que tragar ya que en el fondo eran unos recién llegados. Eso sí, ésta sería la única vez en que se dejarían llevar.

La otra polémica llegaría por la portada de «Appetite for Destruction», que sigue manteniendo un récord que no ha podido ser batido, el del álbum de debut más vendido de la historia. Pues bien, la portada inicial mostraba a un robot que supuestamente iba a ser castigado por un rockero de pro al haber cometido una violación, todo muy Guns N’ Roses, todo muy Axl Rose, todo muy Slash. La portada se basaba en una obra de un pintor llamado Robert Williams y de inmediato generó una tremenda polémica ya que las distribuidoras se negaron a hacer su trabajo y bloquearon la publicación del álbum.

Otra vez tuvieron que ceder a regañadientes ya que el disco tenía que salir al mercado como fuera, eso sí con otra portada. Os dejo aquí la portada original que finalmente aparecería en el interior del álbum, como una especie de póster para intentar calmar un poco el ambiente.

Eso sí, la portada que finalmente fue elegida para «Appetite for Destruction» es igual de icónica, llamativa y mágica. En ella aparecen una cruz celta y las calaveras de los cinco miembros del grupo rodeándola. Está claro que tanto la portada exterior como la interior son también parte de la historia del rock n’ roll.

Evidentemente todo lo que rodeó el debut de Guns N’ Roses hacía presagiar que nos encontrábamos ante una banda especial, que no iba a dejar indiferente a nadie y que iba a triunfar a lo grande. Otro ejemplo de ello es que el disco, recordemos que en aquella época eran de vinilo con cara A y cara B, tendrían en su lugar una cara G y una cara R. la cara G, la primera, contenía canciones que hablaban de las drogas y la cara R, la segunda podría decirse que hablaba de las otras dos facetas que siempre han sido marca de las grandes bandas: el sexo y el rock n’ roll.

LA GRAMINOLA – ÉPOCA 2 – NÚMERO 5 – 26 DE MAYO DE 2026

No cabe duda de que «Sweet Child O’ Mine» fue el pistoletazo de salida de una de las bandas más importantes de la historia del rock, así como uno de los grupos más polémicos y provocadores que nos podamos echar a la cara, hasta el punto de que fueron denominados como «la banda más peligrosa del planeta», afirmación muy acertada y que explica a la perfección como se le fue la cabeza con el paso del tiempo a Axl Rose principalmente seguido muy de cerca por Slash y que provocaría la desaparición del grupo durante bastante tiempo, con la promesa de la publicación de un nuevo disco que tardaría nada más y nada menos que quince años, aunque ya no sería igual.

Pero ésa es ya otra historia …

LIVE IS LIFE

COLDPLAY / VIVA LA VIDA

(Vaya por delante que esta sección de La Graminola del día de hoy va dedicada a mi querida Maika. Gracias por tu paciencia al escucharme contar cada día mis batallitas musicales compartiendo en los desayunos dos barritas de cereales con tomate y aceite y dos cafés con leche, uno de ellos sin lactosa. Va por ti.)

Cuando nos juntamos con los amigos y terminamos hablando de música es muy fácil que la conversación termine girando hacia los conciertos que hemos visto, hacia esas actuaciones míticas que nos han marcado de alguna manera. De inmediato empiezan a aparecer sobre la mesa los nombres de grandes bandas que ofrecen momentos únicos cuando se suben a un escenario. Sin duda alguna, uno de esos nombres es el de Coldplay.

Los británicos liderados por el carismático Chris Martin son una de esas bandas que han ido creciendo poco a poco con el paso de los años hasta adquirir el caché suficiente como para considerarla como una banda de referencia, sobre todo a la hora de ofrecer actuaciones en vivo. Un grupo que se lo trabajó desde el principio, que fue evolucionando poco a poco con unos primeros trabajos que parecían hechos para un público minoritario pero que terminarían convirtiéndose en una de las mejores bandas del momento y del futuro.

Martin siempre puso toda la carne en el asador a la hora de intentar cautivar y sorprender al público en los conciertos de Coldplay y supo ir introduciendo las variantes necesarias en cada nueva gira hasta prácticamente alcanzar la excelencia. Hoy os traigo un claro ejemplo de lo que son capaces de hacer en directo con uno de los temas míticos de su carrera, si no el que más.

El grupo inició su andadura en el año 1997. Chris Martin, Johnny Buckland, Guy Berryman y Will Champion se conocieron en el colegio universitario de Londres en el que cursaron sus estudios y de inmediato conectaron ya que todos ellos eran unos enamorados de la música. De inmediato formaron una banda que inicialmente se denominaría Big Fat Noises, tomando poco tiempo después el de Starfish hasta alcanzar la denominación definitiva de Coldplay.

En el año 2000 publicarían su primer álbum bajo el título de «Parachutes». Dos años más tarde aparecería en el mercado su segundo trabajo denominado «A Rush of Blood to the Head» y en el año 2005 cerrarían una especie de trilogía con su tercer larga duración «X&Y». Para aquel entonces ya se habían abierto camino en el mundo de la música y habían adquirido la consideración de uno de los grupos destacados del momento, pero lo mejor estaba por venir ya que con su siguiente trabajo darían el salto definitivo al estrellato y de que manera.

Sería en el año 2008 cuando publicarían «Viva la Vida or Deaht and All His Friends», un álbum con el que romperían todos los moldes y que les daría la oportunidad de demostrar a todo el mundo que ya no cabía ninguna duda de que eran uno de los grupos llamados a escribir grandes momentos en la historia de la música, algo que corroborarían con los conciertos que ofrecerían en la gira promocional de este cuarto disco y las que llegarían en lo sucesivo.

No es de extrañar que la calidad de este trabajo fuera tan grande ya que el productor del mismo fue nada más y nada menos que Brian Eno, uno de los mayores genios que ha dado la música moderna y mítico componente de la no menos mítica banda Roxy Music. Eno les llevaría a dar el giro que necesitaban para alcanzar un sonido bastante distinto al de sus tres primeros discos y con el que conseguirían llegar al número uno en las listas británicas y estadounidenses al mismo tiempo, algo al alcance de muy pocos.

Dentro del álbum, y como tema principal del mismo, se incluía una canción que sería la que elevaría a Coldplay al estrellato más absoluto. Un tema de esos que tiene una intro muy reconocible, hoy va de intros como podéis comprobar, y un coro final inolvidable con un «Ohohohoho ohohoh» que era un auténtico lujo para poder lucirse en los conciertos. Una de esas canciones atemporales que pasen los años que pasen siguen vigentes y nos hacen emocionarnos como el primer día en que la escuchamos.

Como os podéis imaginar me estoy refiriendo a «Viva la Vida», una de las mejores composiciones de la carrera de Coldplay y que a lo largo de estos años ha dejado momentos inolvidables en sus interpretaciones en vivo como en Glastonbury en el año 2016 o en Madrid cinco años antes. Pero hoy quiero centrarme en la interpretación que nos regalaron en el año 2018 en la localidad brasileña de Sao Paulo, para muchos considerada la mejor de su carrera y uno de los mejores conciertos que se hayan ofrecido nunca.

Este concierto se encuadraba dentro de la gira promocional de su disco «A Head Full of Dreams» y fue espectacular de principio a fin. Sin embargo, el momento culminante del mismo llegaría no con una de las canciones del álbum que estaban presentando sino de la mano de ese ya clásico «Viva la Vida». Tal sería el éxito y la magia que exhibirían ese día que la actuación sería publicada como disco, vídeo y se elaboraría un documental espectacular al respecto. Estaba claro, ya jugaban en primera división y se les quedaba pequeña.

Con la interpretación que ofrecieron de «Viva la Vida» mostrarían una comunión perfecta, muy especial con el público que vibró como nunca y que se convirtió en parte fundamental del espectáculo. Desde los primeros compases se pudo comprobar que estábamos ante un momento muy especial en el que los más de 50.000 asistentes iban a participar activamente en convertir ese instante en único.

Da la impresión de que esa magia que irradiaba el público asistente llevó a los miembros de Coldplay a dar todo lo que tenían dentro. Evidentemente, Chris Martin asumió el mando de la actuación, llevando a cabo algunos silencios en determinados momentos de la canción para que fueran las voces del público las que cantaran a pleno pulmón, pero en esta ocasión Will Champion no se quedaría atrás con la intensidad que puso a su interpretación con los timbales y el momento culminante del sonido de una enorme campana.

Como una imagen (y en este caso un sonido) valen más que mil palabras aquí os dejo ese momento mágico y uno. Preparaos para que se os pongan los pelos como escarpias porque además se convirtieron en innovadores repartiendo entre el público pulseras led que le dieron un colorido todavía más especial.

Da la impresión de que la carrera de Coldplay siempre ha sido un camino de rosas, pero en sus primeros momentos tuvieron sus problemillas y diferencias. Chris Martin dudo en un primer momento de las habilidades de Will Champion, lo que estuvo a punto de llevarse al grupo por delante, pero entre todos los miembros del grupo lo solucionaron, decidiendo en ese momento que las decisiones a partir de ese instante se iban a tomar de manera democrática y que cualquier miembro de la banda que se dejara atrapar por las drogas o algún otro tipo de adicción sería expulsado de manera inmediata. Viendo el momento mágico de «Viva la Vida» en Sao Paulo, creo que no queda ninguna duda sobre la valía de Champion.

Como suele ser habitual en el mundo de la música en general y en el de los grandísimos éxitos en particular, Coldplay serían acusados de plagio por «Viva la Vida» por uno de los mejores guitarristas de siempre como es Joe Satriani. El norteamericano les acusó de que habían plagiado su tema «If I Could Fly», pero finalmente la sangre no llegaría al río. Como me gusta que seáis vosotros los que opinéis aquí os dejo el tema de Satriani para que comparéis.

En mi opinión es cierto que puede encontrarse cierto parecido pero «Viva la Vida» siempre será única.

Por cierto, algo que no sabe mucha gente es que «Viva la Vida» está inspirada en la obra del mismo nombre de la pintora Frida Kahlo, un bodegón de sandías que simboliza el amor a la vida a pesar de que ésta nos dejé momentos de mucho dolor. Grandiosidad por los cuatro costados, no cabe duda.

LA GRAMINOLA – ÉPOCA 2 – NÚMERO 5 – 26 DE MAYO DE 2026

PRODUCTO NACIONAL

CELTAS CORTOS / RETALES DE UNA VIDA

En el mundo de la música, hay muchas ocasiones en las que parece que un grupo está hecho para un vocalista y líder en concreto y ese vocalista está hecho para triunfar con ese grupo. La banda patria que viene a continuación es uno de esos casos. Todo el mundo es libre de iniciar proyectos paralelos o apartados del grupo que les ha dado la fama (y en algunas ocasiones sale bien), pero yo soy más partidario de aplicar el dicho de “si algo funciona bien no lo toques”.

Vayamos al grano que me estoy liando un poco con la introducción del artículo. Para ello tenemos que viajar hasta Valladolid, de donde procede una de las bandas más originales y especiales de la música española. Un grupo con un sonido inconfundible, mezcla de rock y de folk, en el que las guitarras eléctricas se entremezclan con violines, gaitas y flautas para regalarnos algunos auténticos himnos de nuestra música. Señoras y señores, con ustedes Celtas Cortos.

El grupo liderado por Jesús Cifuentes “Cifu” no tiene igual en nuestro país, al menos en lo que a éxito se refiere. Tuvieron un momento álgido muy marcado, un periodo más reflexivo, una separación de caminos y un reencuentro para volver con la misma frescura y calidad de siempre. Pero para entender bien su carrera empecemos por el principio.

El grupo echó a andar allá por el año 1986, pero desde dos años atrás ya estaban dando sus primeros coletazos. Cuatro jóvenes estudiantes de un instituto vallisoletano amantes de la música forman un colectivo de música alentados y apoyados por uno de los profesores del centro. Poco a poco se fueron incorporando nuevos miembros para formar un grupo denominado Páramo en el que interpretaban música tradicional castellana. Las raíces estaban echadas.

Uno de los integrantes más reconocidos del colectivo era Carlos Soto quien de forma simultánea formaba parte de un grupo denominado Almenara, del que formaban parte también Nacho Castro y Luis de Tejada, contando como vocalista principal con el inimitable Jesús Cifuentes. Era cuestión de tiempo que las dos formaciones terminaran fusionándose para formar un grupo denominado Colectivo Eurofolk con el que ganaron un concurso organizado por una discoteca de Valladolid, algo que les llevaría a tomarse en serio su carrera musical.

En un primer momento su intención era disolver el grupo después de la participación en el concurso, más que nada porque no pensaban que resultarían ganadores. Ese triunfo les haría cambiar de opinión y continuar adelante, cambiando su nombre por el definitivo de Celtas Cortos. Que poco sospechaban en ese momento que el futuro les depararía el convertirse en una de las bandas de referencia de nuestro país muy poco tiempo después.

Sus inicios fueron como lo de las mayoría de los grupos que, por así decirlo, no tenían “padrinos”, es decir, bastante duros. Las discográficas no acababan de apostar por ellos por el tipo de música que hacían, con bastantes de sus temas totalmente instrumentales, y estuvieron muy cerca de arrojar la toalla. Afortunadamente, su puesta en escena en directo y lo vibrantes que eran los conciertos que daban en pequeños locales hicieron que funcionara el boca a boca y por fin les llegase su oportunidad. No la desaprovecharían, convirtiéndose en uno de los grupos de mayor éxito en nuestro país a finales de los 80 y durante los 90.

A pesar de que el grupo siempre ha tenido en sus filas a grandísimos músicos, la figura de “Cifu” siempre ha estado por encima de todos ellos, siendo la verdadera imagen de Celtas Cortos. Como suele suceder en estos casos, el bueno de Cifuentes pensó que de alguna manera la banda se le quedaba pequeña y en el año 1995 formó un proyecto paralelo que se denominaría El Caimán Verde, publicando un álbum con el mismo nombre. Al mismo tiempo, otro de los miembros de Celtas Cortos, Nacho Martín, pensó que él no podía ser menos y al mismo tiempo sacó al mercado un disco en solitario bajo el título de “La Noche de las Once Lunas”. La mecha de una separación de caminos había prendido.

Era inevitable que la ruptura se produjera tarde o temprano, así que en el año 2002, Jesús Cifuentes decidió abandonar Celtas Cortos para iniciar una nueva etapa en su carrera, formando un nuevo grupo denominado Cifu y la Calaña Sound, lanzando al mercado un álbum titulado “El Tejado de Menos”. Mientras tanto, los que hasta ese momento habían sido sus compañeros de fatigas, con continuas entradas y salidas de distintos miembros, decidieron continuar adelante con un nuevo vocalista llamado Antuán Muñoz, con el que publicarían un nuevo disco en el año 2003 titulado “C’est la Vie”.

Como suele suceder en estos casos, ni el uno ni los otros lograron el éxito que buscaban. “Cifu” no llegó ni de lejos a los resultados que había obtenido con Celtas Cortos y éstos últimos no acabaron de calar en el público con su nuevo vocalista. Menos mal que rectificar es de sabios y en el año 2006 todo volvería a su ser con el regreso de Jesús Cifuentes al lugar que nunca habría tenido que abandonar.

Con el reencuentro, Celtas Cortos recuperaron la popularidad perdida y publicaron un recopilatorio de grandes éxitos, embarcándose en una larga gira con la triunfaron como en sus mejores tiempos. Pero lo mejor vendría en el año 2008 cuando aparecería en el mercado el primer disco de estudio tras el regreso de “Cifu” bajo el título de “40 de Abril”, al que pertenece la canción que hoy quiero ofreceros.

Estoy hablando de “Retales de una Vida”, una canción que les devolvería a “la primera línea de playa” y con el que alcanzarían el éxito que se les había negado durante los últimos años por separado. Una canción que a mí particularmente me encanta y que si no tiene algunos tintes autobiográficos poco le falta.

Este tema viene marcado, una vez más, por una mágica intro que es simplemente espectacular, y además está acompañada por un letra que a mí me parece preciosa. Un auténtico poema que habla de lo que es realmente la vida y que, como ya os comento, pienso que de algún modo explica lo vivido por “Cifu” a lo largo de todos sus años de carrera musical.

Frases como “De las grandes ocasiones, alguna hay mejor”, “De los grandes ganadores, hay un perdedor”, “Es el mejor del equipo, el latido del corazón” o ese maravilloso estribillo “Y los recuerdos al aire me besan la cara, sólo recuerdo lo bueno, de lo malo nada”… Lo dicho, espectacular.

De lo que no cabe duda es de que “Celtas Cortos” es una banda de referencia de nuestra música y que después de más de 40 años en activo siguen siendo capaces de hacer vibrar a lo grande al público que asisten a sus conciertos, a pesar de que a día de hoy solamente permanecen en la banda dos de sus fundadores, Goyo Yeves y, por supuesto, Jesús Cifuentes. Si a eso le sumamos que a lo largo de su carrera nos han regalado auténticos himnos, no es de extrañar que más pronto que tarde vuelvan a visitar La Graminola.

Pero ésa ya es otra historia…

PORQUE ME GUSTA

THE MAVERICKS / DANCE THE NIGHT AWAY

Llega el momento de cerrar el número de La Graminola de hoy y vamos a hacerlo a lo grande, de la mano de una banda norteamericana que a mí particularmente me encanta (digo esto tantas veces que ya carece de sentido) y que considero de una calidad excepcional. Un grupo de grandes músicos liderados por su vocalista principal, Raúl Malo, capaz de cautivarnos con su voz cuando decide regalarnos tonos agudos. Estoy hablando de The Mavericks.

Podríamos catalogar a The Mavericks como un grupo de country aunque no de la manera más tradicional de este estilo, toda vez que se atreven a fusionarlo con ritmos latinos, ska, tex-mex y, por supuesto rock & roll. Todo esto no nos debe de extrañar si consideramos que la banda se fundó en el año 1989 en Miami y que Raúl Malo es de ascendencia cubana. De lo que no cabe ninguna duda es que esta amalgama de sonidos hacen a esta banda casi única en su especie.

Es difícil decantarse por una sola canción de este grupo, pero creo que la más característica de su sonido es la que os ofrezco en el día de hoy. Data del año 1998 y estaba incluida en su quinto álbum titulado «Trampoline», título que fue todo un presagio ya que, efectivamente, fue el trampolín que les llevaría a alcanzar a más público que nunca producto del pequeño giro que le dieron a su estilo, apartándose del country más tradicional para sumergirse en las aguas de música con más ritmo y mucho más eléctrica.

Y es que con este álbum tiraron la casa por la ventana ya que incluyeron arreglos orquestales a muchas de su canciones dotándolas de un sonido muy especial y muy elogiado por la crítica. Siempre es atrevido asegurar que un disco es el mejor de la carrera de un grupo o de un artista, pero «Trampoline» cuanto menos es el disco más importante de The Mavericks.

En esta ocasión nos encontramos a un Raúl Malo que mostró toda su energía vocal sin desentonar lo más mínimo en ninguna de las canciones que conforma este disco, algo que no es fácil cuando prácticamente cada tema del álbum es totalmente distinto al anterior. Vamos que desde ese día pasaron de competir en primera división a hacerlo en la Champions, valga la comparación futbolística.

De entre todas las canciones de la carrera de The Mavericks, la que podéis disfrutar hoy en La Graminola es la que a mí particularmente más me gusta. Un tema con una intro especial y reconocible (efectivamente, esto ya lo he dicho en el resto de las canciones que aparecen hoy por aquí) y que está dotada de un ritmo frenético de principio a fin con un sonido que atrapa desde la primera nota y que invita a bailar.

Estoy hablando de «Dance the Night Away», un tema en el que algunos se atreven a decir que Raúl Malo la interpreta con una voz muy similar a la de Roy Orbison, aunque éstas son palabras mayores, pero sí que es cierto que muestra una gran flexibilidad vocal, demostrando ser capaz de atreverse con cualquier cosa.

En fin, que os preparéis para mover los pies y el resto del cuerpo con este «temazo».

Como ha sucedido tantas y tantas veces, esta canción se compuso de la manera más rápida y sencilla. El bueno de Raúl Malo se puso a tontear con su guitarra tocando unos acordes sencillos sin demasiadas pretensiones y de repente se dio cuenta que tenía una canción de las buenas. Lo de la letra vendría después, aunque realmente era lo que menos le importaba porque en cuanto le dio estructura a la composición supo que con lo que se iba a quedar la gente sobre todo era con la música.

Si la música fue concebida de manera sencilla, la letra no le va a la zaga. Habla de la sensación de optimismo cuando alguien se libera de una experiencia amorosa tóxica, lo que unido al ritmo frenético de la melodía provoca que todo encaje a la perfección.

En cuanto al videoclip pues más de lo mismo: sencillez total. El grupo toca su música en un supermercado lo que provoca que tanto empleados como clientes que están realizando sus compras de inmediato se pongan a bailar. Mientras tanto el vigilante de seguridad intenta localizarlos pero no lo consigue en ningún momento, afortunadamente porque así podemos disfrutar de la canción hasta el final. Vamos que no es un vídeo como para que le den un Oscar pero sí que es gloria para nuestros oídos.

Por cierto, The Mavericks cayeron también en las redes de dejarlo durante algún tiempo por el hambre de Raúl Malo y alguno más de los miembros del grupo de iniciar proyectos paralelos en solitario. Lo dejaron en el año 2003, pero como ya hemos visto en el caso de Celtas Cortos hace una sección (no sé si es correcto decirlo así pero vosotros me entendéis), recapacitaron como es debido y en el año 2012 volvieron a reunirse para seguir publicando discos, permaneciendo juntos en la actualidad. Sabia decisión.

Hasta aquí debería llegar el número de La Graminola de hoy, pero ya sabéis que me gusta dejaros de vez en cuando alguna sorpresa. Además, el vídeo «extra» que cierra la publicación de hoy sirve como anticipo a algo que llegará en el próximo número dentro de dos semanas. Todo tiene relación, ya lo veréis.

No voy a daros más pistas ni explicaciones. Simplemente os diré que a menudo me preguntan que por qué me gusta tanto la música… pues por cosas como la que viene a continuación.

Tras este final tan espectacular y emotivo me despido hasta dentro de dos semanas. Que no falte nadie.


Volver a la Portada de Logo Paperblog