Revista Música

La graminola – época 2 – número 6 – 9 de junio de 2026

Publicado el 09 junio 2026 por Perendengon

Podéis seguirme también desde FACEBOOK, donde os espero a todos con los brazos abiertos, en el siguiente enlace: LA GRAMINOLA. LA REVISTA MUSICAL QUE SE LEE Y SE ESCUCHA. Desde ahí podéis saborear más contenidos y más música, además de realizar las aportaciones que consideréis oportunas.

Hola graminoleños.

Aquí tenéis una nueva entrega de vuestra revista musical preferida para ofreceros más música de todos los tiempos. Espero que cada día que pase, cada nueva publicación, la familia graminoleña siga creciendo. Gracias a todos.

Recordad que en La Graminola tienen cabida todos los estilos, todas las épocas, toda la música que nos ha acompañado día a día y que va a seguir acompañándonos siempre y que tan buenos momentos nos hace pasar y que tantos recuerdos nos trae a la memoria. Eso sí, prometo no publicar temas vinculados al reguetón o la mal denominada «música urbana», aunque sé que esto eliminará como seguidores a los más jóvenes, pero es que … mejor no digo más, ya me entendéis.

Ya sabéis que la revista tiene cuatro secciones bien diferenciadas que nos harán pasar grandes momentos. Son las siguientes:

Canciones con historia: Por aquí aparecerán canciones que tienen algo que contar al margen de lo que digan sus letras. Como se compusieron, que significaron, que cuentan exactamente. Algunas con historias mágicas, algunas con historias trágicas, algunas con algo de polémica.

Live is Life: El título de esta sección lo dice todo. La música se disfruta en cualquier formato, pero en vivo y en directo es cuando nos ofrece momentos inolvidables. Aquí disfrutaremos de esas grandes actuaciones que nuestros artistas favoritos nos han ofrecido subidos al escenario. Palabras mayores.

Producto Nacional: Música de aquí hecha por artistas y grupos de aquí, sin complejos, sin envidias. Porque nuestra gente es capaz de hacer tan buena música como cualquier artista de talla internacional. Disfrute total.

Porque Me Gusta: En esta sección me permito ejercer de «jefe graminoleño» y os ofreceré canciones que quizás no hayan tenido tanta trascendencia ni tanto éxito o que quizás no tengan historias detrás de su creación, pero que a mí me encantan. Simplemente música para disfrutar, sin más. Eso sí, posiblemente ésta sea la sección que nos traerá más sorpresas.

Por cierto, no olvidéis dejarme vuestras opiniones, críticas o sugerencias sobre lo que vaya publicando y recordad que os podéis suscribir y así os convertiréis en seguidores de La Graminola y no os perderéis ninguno de sus contenidos.

Y por último una recomendación. Algunos de los enlaces a los vídeos que aparecen en cada número de la revista, con el paso del tiempo es posible que no funcionen por los misterios y censuras de internet. En esos casos, os recomiendo que hagáis búsquedas en la red de dichos vídeos y podáis disfrutarla experiencia de manera completa.

¡¡¡¡¡EMPEZAMOS!!!!!

LOS PROTAGONISTAS DE HOY

LA GRAMINOLA – ÉPOCA 2 – NÚMERO 6 – 9 DE JUNIO DE 2026

LA GRAMINOLA – ÉPOCA 2 – NÚMERO 6 – 9 DE JUNIO DE 2026

¿Qué tienen en común estas dos fotos? La respuesta en la sección «Canciones con Historia»

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¿Qué tienen en común estas dos fotos? La respuesta en la sección «Canciones con Historia»

LA GRAMINOLA – ÉPOCA 2 – NÚMERO 6 – 9 DE JUNIO DE 2026

Si os pregunto como mezclarían Elton John y Axl Rose juntos sobre el escenario ¿que me contestaríais?
Os disipo la duda en la sección de «Live is Life».

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Si os pregunto como mezclarían Elton John y Axl Rose juntos sobre el escenario ¿que me contestaríais?
Os disipo la duda en la sección de «Live is Life».

LA GRAMINOLA – ÉPOCA 2 – NÚMERO 6 – 9 DE JUNIO DE 2026

Como hoy estamos que lo tiramos con buen rock, nos visitan unos de los máximos exponentes del rock duro de nuestro país: Mago de Oz.

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Como hoy estamos que lo tiramos con buen rock, nos visitan unos de los máximos exponentes del rock duro de nuestro país: Mago de Oz.

LA GRAMINOLA – ÉPOCA 2 – NÚMERO 6 – 9 DE JUNIO DE 2026

El cierre de La Graminola de hoy nos hace viajar a Suecia para disfrutar de The Sounds, una banda con letras mayúsculas.

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El cierre de La Graminola de hoy nos hace viajar a Suecia para disfrutar de The Sounds, una banda muy grande.

CANCIONES CON HISTORIA

BARÓN ROJO / CON BOTAS SUCIAS

La historia de la música está repleta de situaciones en la que los artistas pasan factura de algún modo a situaciones no del todo agradables que han tenido que vivir. En la mayoría de las ocasiones es por temas amorosos, amistades que se pierden o relaciones familiares no demasiado buenas, pero de vez en cuando nos encontramos con que esa especie de «venganza» va más allá. Si queréis saber de que hablo seguid leyendo.

Nos situamos en el año 1981. Como aquel que dice acabábamos de estrenar democracia y la vida de los españoles había cambiado profundamente. Vivencias que hasta hacía bien poco eran impensables se habían convertido en una auténtica realidad y la apertura y modernización de la sociedad era más que evidente. El mundo de la cultura en general y de la música en particular, sería sin duda alguna uno de los que más afectados se vio por estos cambios.

Infinidad de géneros musicales que hasta ese instante eran poco menos que clandestinos en nuestro país ahora ofrecían sus canciones sin ningún temor. La variedad musical era inmensa y poco a poco los jóvenes y los menos jóvenes, estos más escandalizados claro está, comenzamos a disfrutar de sonidos que en muchos casos eran nuevos para nosotros. Los grupos españoles empezaron a asomar dejando atrás el pop sencillo, la balada dulzona y el cantautor rebelde para dar paso a una serie de canciones y discos que a muchos nos abrieron los ojos. El heavy metal fue uno de esos fenómenos que arrasó con todo.

Ni que decir tiene que los más veteranos, los de generaciones anteriores, se escandalizaron con estos cambios, algo que ya había pasado antes en otros países y que no era nada nuevo, pero por estos lares íbamos con un poco de retraso. La creencia generalizada de que los grupos de rock duro eran polémicos, macarras, violentos y hasta satánicos era muy extendida y su imagen con esas largas melenas, pantalones ajustados y unas molonas chaquetas de cuero les daba un aire de «chicos malos». Y que decir de su música, unas guitarras potentes y chirriantes que lo único que hacían era ruido. Menos mal que muchos de nosotros pensábamos todo lo contrario, bendito ruido.

Y si hablamos de heavy metal español hay que ponerse de pie y hablar de los míticos, únicos y genuinos Barón Rojo, sin duda alguna el grupo que abrió el camino a tantas y tantas bandas que llevaban tiempo deseando ser protagonistas y que por fin lo consiguieron. Un grupo excepcional que irrumpió en el panorama musical español como un terremoto, por su música y por algo más.

Para conocer bien la historia de Barón Rojo hay que situarse en el año 1980. En ese momento apareció en escena un grupo llamado Coz que fue de los  primeros en hacer una música cercana al heavy metal pero sin llegar a alcanzar exactamente ese sonido. Ese año publicaron su primer trabajo bajo el título de «Más Sexy» y apareció como primer sencillo la canción que le daba nombre, un tema rockero e intenso que sonó y sonó hasta la saciedad en todas las emisoras de radio y que se convirtió en uno de los fenómenos musicales del año. Un auténtico clásico de la música española.

Sin embargo, dos de los miembros de la banda no estaban demasiado contentos a pesar del éxito que estaban logrando. Los hermanos Carlos y Armando de Castro estaban en desacuerdo con el camino que llevaba el grupo. Querían hacer un rock más duro y potente y para ellos el sonido que ofrecían era demasiado «suave» para lo que podían dar. Por ese motivo, llegarían las primeras desavenencias más que entre los miembros de grupo por parte de los hermanos de Castro y la casa discográfica con la que habían firmado.

Esa multinacional era nada más y nada menos que la CBS y ya sabemos que las discográficas buscan ganar dinero únicamente la mayoría de las veces y lo del sonido o las formas es secundario. Así las cosas, las diferencias entre lo que proponían los hermanos de Castro, música más dura e intensa, y lo que les exigía la multinacional (rock suave y muy comercial) se convirtieron en insalvables y Carlos y Armando decidieron abandonar la banda hartos de discusiones que no conducían a nada.

De manera inmediata se pusieron manos a la obra para formar su nueva banda con la que pudieran ofrecer ese rock duro que tanto deseaban. Para ello incorporaron a un veterano de la música como era José Luis Campuzano «Sherpa» quien poseía una voz idónea para lo pretendían. Lo más curioso del caso es que este hombre había formado parte en la década de los 70 del grupo Los Módulos, una banda que logró mucho éxito en esos años con baladas clásicas y pop español muy suave, vamos que competían con gente como Fórmula V, Los Puntos, Los Diablos … Lo que le cambia la vida a algunos artistas.

Evidentemente también necesitaban un batería y tras acudir a un concierto del rockero Argentino Moris en Madrid, Carlos y Armando quedaron prendados del batería que tocó ese día con él y de inmediato le propusieron incorporarse a la banda que estaban formando. El batería en cuestión era Hermes Calabria y no dudó un momento en aceptar la oferta. Era el año 1981 y Barón Rojo ya era una realidad.

Ese mismo año aparecería en el mercado su primer álbum bajo el título de «Larga Vida al Rock and Roll». El título ya hablaba bien a las claras de lo que iban a ofrecer, pero lo mejor, lo más sabroso iba a llegar con el primer sencillo que publicarían. Una canción que iba dedicada a alguien muy concreto.

Esa canción no es otra que la mítica «Con Botas Sucias» y habla de una persona manipuladora y falsa que todo lo controla y todo lo fastidia. El caso es que hablar de lo que se dice una persona no habla, sino que más bien habla de una multinacional. Pues sí, esta canción iba dirigida a la propia CBS, porque como podemos comprobar las iniciales de su título forman las tres letras por las que se conoce a esta multinacional.

La crudeza de su letra es total y el comienzo ya es demoledor «tienes once años y pareces una vieja, sigues prisionera de tus gustos ancestrales …» Bueno, lo mejor es que la escuchéis y la disfrutéis y entenderéis todo lo que cuentan en ella.

Es más que evidente que a la multinacional no les causaría ningún destrozo económico, pero estoy seguro de que nos les sentaría demasiado bien escuchar lo que de ella decían, sobre todo porque quien finalmente confío en los hermanos de Castro y les dejó hacer la música que querían sería una discográfica modesta, española y de reciente creación como era Chapa Discos. Apenas llevaba funcionando cuatro años y había sido creada por el mítico periodista y crítico musical «Mariscal Romero» dando cabida a bandas cañeras y rockeras como Obus (también aparecerán por aquí no pasando mucho tiempo), Asfalto, Topo, Ñu, Leño, Mermelada … Incluso grupos no tan duros como Elegantes o los mismísimos Kaka de Luxe (auténticos reyes de la movida madrileña) publicaron algún disco con Mariscal.

Como sucede muchas veces en estos casos, durante los primeros meses de la ruptura de los hermanos de Castro con Coz, coexistieron dos bandas con ese nombre, la formada por ellos junto a Sherpa y Hermes, y la original liderada por Juan Márquez y nuevos músicos reclutados al efecto. Para evitar males mayores y procesos judiciales eternos, Carlos y Armando adoptaron el nombre de Barón Rojo, lo que me parece un gran acierto.

En resumen podemos acertar que Barón Rojo es una de las bandas más importantes de la música hecha en nuestro país. Su fama y su éxito fueron tremendos, sobre todo para el contexto de la época en la que nos encontrábamos, y participaron en los festivales internacionales más prestigiosos del heavy metal y derivados, llegando a compartir escenario con grupos como Twisted Sister o Iron Maiden, nada más y nada menos.

Por cierto, a lo largo de su carrera, sobre todo en aquellos primeros años, nos dejaron auténticos himnos, como una canción dedicada a míticos rockeros fallecidos que … pero ésa ya es otra historia.

LIVE IS LIFE

ELTON JOHN & AXL ROSE / BOHEMIAN RHAPSODY

En el anteriornúmero de La Graminola, justo al final, os dejé una pequeña sorpresa con un fascinante vídeo en el que un grupo de jóvenes nos ofrecían una versión original y excepcional de «Bohemian Rhapsody» del mítico grupo Queen. También os decía que esta versión en directo tenía bastante que ver con algo que iba a aparecer en este número que hoy estrenamos. Pues bien, ha llegado la hora de desvelar el «misterio».

El 24 de noviembre del año 1991 nos despertábamos con una sobrecogedora y triste noticia, la muerte de Freddie Mercury víctima del sida. No por esperada la noticia de su fallecimiento dejó de ser impactante y provocó un auténtico shock al mundo del rock. Nos dejaba una de las figuras más icónicas de la historia de la música, uno de los grandes referentes del rock & roll y uno de los artistas más talentosos y con mejor voz que creo que hoy en día nadie ha sido capaz no solamente de superarle sino simplemente de igualarle.

Yo no soy un entendido en la materia ni soy un experto en medicina, pero por lo que he podido leer últimamente creo que hay ya tratamientos muy precisos para tratar esa tremenda enfermedad y es una lástima porque de haber existido por aquel entonces estos fármacos las vidas de Freddie Mercury y de tantos y tantos otros conocidos y desconocidos podrían haberse salvado. De cualquier modo, el legado de Mercury continúa vigente pasen los años que pasen.

Como no podía ser de otra manera, Brian May, Roger Taylor y John Deacon, sus sempiternos compañeros en Queen, se pusieron manos a la obra de manera inmediata para organizar un merecido homenaje para que las grandes figuras del rock internacional le rindieran un merecido tributo. De esta manera, el 20 de abril de 1992 tendría lugar el «Freddie Mercury Tribute Concert for AIDS Awareness» en el que se reuniría un elenco extraordinario de artistas para recordar, y de que manera, su figura. Ni que decir tiene que el concierto se celebraría en el inigualable marco del estadio de Wembley en Londres, donde mejor si no.

Este homenaje serviría no solamente para rendir tributo a Freddie Mercury sino que también para recaudar medios económicos para la ayuda a la lucha contra el sida. La respuesta del público fue casi desproporcionada, abarrotando Wembley desde varias horas antes del inicio del concierto, habiendo agotado las entradas en apenas tres horas desde que se pusieron a la venta.

Yo tuve la posibilidad de ver el concierto que fue retransmitido por televisión en directo y fue una auténtica maravilla. Aún lo tengo grabado en una cinta de vídeo VHS, por lo que  no lo puedo ver en ningún sitio, pero me niego a desprenderme de ella. Es pura historia de la música. Menos mal que con el mundo de internet podemos disfrutar de esas imborrables imágenes cuantas veces queramos.

En las más de cuatro horas que duró el evento, May, Taylor y Deacon nos dejaron momentos inolvidables uno tras otro acompañados de artistas de primer nivel. Son muchas las actuaciones que merecen ser recordadas, por lo que será bastante habitual que en la sección de «Live is Life» de La Graminola vayan apareciendo momentos de ese concierto. Hoy os ofrezco una primera entrega verdaderamente mítica, quizás la más llamativa por todo lo que la rodeó y porque pertenece a la que posiblemente sea la canción más elogiada de Queen.

Efectivamente estoy hablando de «Bohemian Rhapsody», esa canción que no puede faltar en la colección de discos de cualquier amante de la música y que tuvo una interpretación colosal de la mano de dos artistas descomunales aunque totalmente antagónicos entre sí y que hasta el último instante no se sabía como podían encajar.

Cuando en el año 1975 Freddie Mercury creó «Bohemian Rhapsody» nadie, y cuando digo nadie creo que se puede hacer extensible a los cuatro miembros del grupo, podía imaginarse el éxito que iban a cosechar ni la repercusión que esta composición iba a tener en la historia de la música. Y eso que fue todo muy complicado ya que por la estructura de la canción, con momentos cercanos a la mismísima ópera y, sobre todo, por su duración, prácticamente seis minutos los problemas se acumularon.

La discográfica no quería incluirla en el álbum «A Night at the Opera» porque no iba a triunfar y las emisoras de radio eran reacias a pincharla en antena por su duración. Además era imposible crear una versión más corta ya que su estructura saltaría por los aires. Freddie y los suyos no cedieron ni un milímetro y finalmente superaron todos esos problemas para convertirla en uno de los grandes clásicos del rock.

Durante el concierto fueron circulando sobre el escenario grandísimas figuras del panorama musical, auténticos mitos todos ellos, que fueron interpretando distintas canciones de Queen, cada uno impregnándolo todo con su clase y su estilo. Cuando llego el momento de «Bohemian Rhapsody», los elegidos fueron dos cantantes de un talento descomunal pero con dos maneras muy opuestas de entender la música y la vida.

Como todos sabéis, la estructura de esta mágica composición tiene unos compases bastante suaves y tranquilos para romper en un ejercicio de rock en estado puro en su parte final. Para la primera parte no hubo dudas, el elegido fue Elton John, quien además de ser capaz de interpretar de maravilla la canción, haciéndose acompañar de un piano, era íntimo amigo de Freddie Mercury. Pero a los chicos de Queen se les ocurrió la disparatada a la par que brillante idea que la parte final, la más intensa, la más cañera la interpretara nada más y nada menos que Axl Rose, el díscolo e imprevisible cantante de Guns N’ Roses que en aquel momento podía decirse que era la banda de referencia del rock a nivel mundial.

Evidentemente, Axl Rose no tenía demasiado feeling con el bueno de Elton John y nadie sabía como podía salir la mezcla. Explosiva era, estaba claro. De hecho al pobre Elton se le llevaban los demonios porque no pudo ensayar la interpretación en ningún momento porque el rebelde de Axl se saltó todos los ensayos. Pese a ello permaneció en el cártel a sabiendas de que si iba a acudir o no finalmente al concierto y subir al escenario era una auténtica incógnita.

Axl llegó a Wembley con el concierto ya empezado, sin saludar a nadie, sin detenerse un momento y se metió en su camerino. Elton intentó entrar en él para hablar sobre la actuación pero cuando llamó a su puerta le abrió un desconocido que dijo ser el mayordomo de Axl y que el «señor» estaba descansando y no podía recibirle. Comportamiento marca de la casa, no hay duda.

Desconozco si había un plan b por si Axl finalmente no salía al escenario en el momento oportuno, pero cuando llego el momento, Elton si lo hizo, se sentó al piano y comenzó a tocar las primeras notas de «Bohemian Rhapsody». Comenzó a cantar ofreciendo un momento de los de ponerte los pelos como escarpias y llegó la parte en la que aparecían los maravillosos coros de los chicos de Queen. Para ello tiraron de música enlatada y proyectaron en las pantallas del estadio la mítica parte del vídeo en la que salen los cuatro rostros de Mercury, May, Taylor y Deacon. Hasta ahí todo bien, pero llegaba el momento de la duda ya que a partir de ahí venía la parte desgarradora de la canción, con las guitarras frenéticas, el ritmo disparado y el cambio total de estilo.

Supongo que en ese momento Elton y los tres miembros de Queen tiraron de profesionalidad para mantener el tipo, pero a buen seguro que eran un manojo de nervios al no saber si Axl iba a aparecer o no en el escenario. Y en ese momento … pues en ese momento el cantante de Guns N’ Roses hizo una irrupción que ya es historia del rock. Ataviado con una falda larga de las que se solía poner, su eterno pañuelo en la cabeza y su melena rubia al aire, Axl salió girando sobre sí mismo como una peonza y ofreció una versión final de «Bohemian Rhapsody» que no desmerece nada en absoluto de la original Como ya he hablado mucho, creo que es mejor que la disfrutéis con vuestra vista y vuestros oídos.

El momento fue único y para rematarlo, Elton y Axl entonaron juntos los últimos compases abrazados en el centro del escenario. La tensión dio paso a la satisfacción y a pesar de los nervios y las dudas está claro que mereció la pena todo el sufrimiento por el momentazo que nos regalaron.

Este concierto homenaje creo que puede considerarse el más grande que se haya hecho nunca, aunque ya sabéis que siempre digo que es muy arriesgado asegurar que algo es «lo mejor» porque al final todo va sobre gustos, pero simplemente con analizar los artistas que en él participaron las dudas pueden reducirse mucho.

Con los tres miembros de Queen colaboraron gente de la talla de los mencionados Elton John y Axl Rose y otros no menos grandes como George Michael, David Bowie, Anniel Lennox, Slash, Metallica, Robel Plant, Extreme, Seal, Lisa Stansfield, Rogel Daltrey, Liza Minnelli, Paul Young … Vamos que no os pido que me lo mejoréis, igualádmelo si podéis.

Como ya os digo, el concierto estuvo repleto de grandes momentos que merecen se recordados una y otra vez, por lo que en futuros números de La Graminola apareceran por esta sección algunos de ellos. Las actuaciones de George Michael, David Bowie o Annie Lennox, por ejemplo, estarán entre ellas.

Por cierto, perdonad que no me haya explayado más sobre la manera en que se compuso «Bohemian Rhapsody», pero como me imagino que la mayoría de vosotros habrá visto la gran película del mismo título, conoceréis la historia a la perfección.

Eso sí, hay algunas cosas de otro tema de Queen sobre el que se pasa de puntillas en la película que … Pero ésa, es otra historia…

PRODUCTO NACIONAL

FIESTA PAGANA / MAGO DE OZ

La verdad es que hoy me está quedando un número de La Graminola bastante «cañero», y lo cierto es que como dice el refrán «no hay do sin tres, así que con el producto nacional que os ofrezco a continuación vamos a seguir la senda del rock duro y potente aunque con algunas variantes.

Siempre me ha cautivado el sonido que combina a la perfección el heavy metal más auténtico con ritmos cercanos al folk y la música celta. Esa mezcla me parece mágica y ofrece momentos grandiosos para disfrutar de la buena música tanto escuchando el disco tranquilamente en casa (lo de tranquilamente es un decir) como en la majestuosidad de una actuación en vivo. El grupo que viene a continuación es, en mi modesta opinión, una de las mejores bandas de rock de la historia de nuestro país y la que mejor sabe ofrecer el sonido que os estoy comentando.

Como ya os podréis imaginar estoy hablando de Mago de Oz, la banda de Fuencarral (Madrid) que lleva ya casi cuarenta años en la carretera y que sigue siendo toda una referencia en el folk-metal y que con alguna excepción, todo hay que decirlo, sigue ofreciendo grandes discos de manera habitual. Eso por no hablar de las impresionantes actuaciones en vivo que ofrece en sus giras en las que hacen vibrar, y de que manera, a todos los asistentes.

Cuando hablo de alguna excepción a la hora de «juzgar» los discos que han ido publicando en los últimos años, quiero referirme a que en algunos momentos da la impresión de que la inspiración no era la más adecuada. Eso y que creo que los continuos cambios en la formación que ha ido adoptando la banda, sobre todo en lo que a su vocalista principal se refiere, influye en que la máquina se tiene que reengrasar con mucha frecuencia y el aceite utilizado no es siempre el más idóneo.

Bueno, voy a dejar de hablar en sentido metafórico y empezar a centrarme en lo que quiero ofreceros en el día de hoy. Son muchas las canciones que Mago de Oz ha convertido en clásicos e incluso himnos del rock español, por lo que es difícil elegir una canción que represente todo lo que son, pero creo que por su importancia, por su calidad y por la anecdótica manera en que fue creada merece la pena centrarse en «Fiesta Pagana», un tema que lo tiene absolutamente todo.

Pero para conocer la verdadera esencia del grupo hay que centrarse en la figura de su creador y líder absoluto, el señor Jesús María Hernández Gil, más conocido como «Txus di Fellatio», quien en el año 1988 empezó a reclutar músicos para crear una banda de rock aunque sin demasiadas ambiciones, simplemente buscando dar rienda a su talento como compositor, letrista y baterista y pasarlo bien con una de sus grandes pasiones, la música.

Lo cierto es que la música no era la única pasión de Txus ya que tenía otra todavía más grande si cabe: el fútbol. Sí, así como lo oís, el líder de Mago de Oz era un buen futbolista hasta el extremo que había fichado por las categorías inferiores del mismísimo Real Madrid. En un primer momento alternó las dos actividades, música y fútbol, pero tenía muy claro que en ese momento su prioridad más absoluta era el deporte rey.

Su talento como futbolista, jugando de portero, le llevó incluso a ser internacional con España en categorías inferiores y su carrera era bastante prometedora. Desgraciadamente, y como ha sucedido tantas y tantas veces, una grave lesión de rodilla a los 18 años le haría colgar las botas, por lo que el camino quedo abierto para centrarse única y exclusivamente en la música. No sé hasta donde habría llegado futbolísticamente hablando de no haber tenido que dejarlo, pero creo que todos salimos ganando.

Pero hablemos ya de «Fiesta Pagana», una espectacular composición incluida en el cuarto álbum de la banda, «Finisterra», publicado en el año 2010 y que de manera inmediata se convirtió en un auténtico clásico tanto de Mago de Oz como del rock español. Una de esas canciones atemporales que es esperada casi con ansia en cada actuación en directo.

Como ya digo lo tiene todo. Un inicio folclórico total con sus flautas y violines sonando de manera cadencioso, un estallido de rock puro y duro y una letra de esas que dicen cosas y que de inmediato se te quedan grabadas en el cerebro. Que levante la mano quien en alguna ocasión en su vida no haya levantado el puño y entonado aquello de «ponte en pie, alza el puño y ven / a la fiesta pagana, en la hoguera hay de beber / de la misma condición, no es el pueblo ni un señor / ellos tienen el clero y nosotros nuestro sudor.

Pero no queda ahí la cosa porque la forma en la que Txus Di Fellatio compuso «Fiesta Pagana» es a la par que atípica una auténtica genialidad. En aquel momento estaba atravesando un periodo de inspiración un tanto problemático y no acababa de dar con la tecla para la música del nuevo disco que estaba preparando con el resto de la banda. Un día, saliendo de una tienda de discos vio una establecimiento que había al lado que se dedicaba al esoterismo y de repente le vino una melodía a su cabeza.

Txus solía llevar una pequeña grabadora encima por si de repente le venía la inspiración en cualquier sitio por inesperado que fuera, pero curiosamente ese día no la llevaba consigo. Temiendo que se le pudiera olvidar esa melodía, ni corto ni perezoso se dirigió a una cabina telefónica, llamó a su domicilio donde sabía que no había nadie en ese momento y que iba a saltar el contestador automático, y cuando éste se puso en funcionamiento comenzó a tararear la melodía que iba a convertirse en uno de sus grandes clásicos.

Cuando su madre volvió a casa y escuchó el mensaje en el contestador quedó un poco descuadrada. Cuando vio a su hijo le llegó a preguntar que había un mensaje muy raro con alguien tarareando una canción y que si era alguno de sus amigos gastándole una broma o que estaba un poco … bueno ya me entendéis. Afortunadamente la madre de Txus no borró la grabación y de esa manera pudo ponerse a pulirla, a darle una letra y a convertirla en lo que es hoy en día, un tema indispensable en el rock español.

Como podéis ver la magia salta en cualquier momento a la hora de componer una canción. Cualquier composición, cualquier disco, cualquier acorde de esas canciones que tanto nos gustan tienen detrás una historia, una anécdota, un sucedido. Ésta es la gran magia de la música.

No quiero cerrar el artículo dedicado a «Fiesta Pagana» sin hacer una pequeña crítica, siempre pequeña y siempre constructiva claro está, a muchos de los acontecimientos que han rodeado a Mago de Oz en los últimos años. Creo que es contraproducente tanto cambio en la formación. De hecho, sin ir más lejos, desde la creación del grupo han ejercido labores de vocalista principal hasta cinco cantantes distintos, demasiados en mi opinión.

Juanma Lobón, Aury Lozano, José Andrea, Javier Domínguez «Zeta» y Rafa Blas, éste último es el actual vocalista desde el año 2023, han ejercido esas labores, cada uno dándole su toque personal a sus interpretaciones. Si he de quedarme con uno de ellos sería con José Andrea que, además, es el que más tiempo ha durado en ese cometido con más de quince años siendo la voz de Mago de Oz. Además su personalidad le llevó a discutir de algún modo el liderazgo del propio Txus y posiblemente por ahí hayan venido los problemas para que finalmente abandonara el grupo en el año 2011.

No seré yo quien discuta el liderazgo absoluto de Txus Di Fellatio al frente de Mago de Oz, no se me ocurre, pero sí que es cierto que la manera de ejercer ese liderazgo, por lo que comentan muchos de los que han pasado de la banda con un cierto carácter dictatorial, es la que ha llevado a crear algunas crisis dentro de la formación que en alguna ocasión ha afectado a la creatividad. Algo habitual en el mundo de la música en general y del rock en particular, pero que de no producirse daría estabilidad a la banda y redundaría en su calidad.

Por cierto, sería injusto por mi parte no hacer referencia al otro miembro de Mago de Oz que permanece de manera inamovible desde la creación del grupo fiel a su amigo Txus. Se trata del violinista Carlos Prieto «Mohamed», parte esencial en la banda y del sonido y la intensidad que son capaces de ofrecer cuando se suben a un escenario.

En resumen, hoy Mago de Oz ha debutado en esta nueva etapa de La Graminola pero no será la última vez en la que aparezcan en alguna de sus secciones ya que … pero esa, como ya os imaginaréis, es otra historia.

PORQUE ME GUSTA

THE SOUNDS / PAINTED BY NUMBERS

Recuerdo que allá por la década de los 80 y la de los 90 eran muchos los artistas de los que esperaba con verdaderas ansias la publicación de un nuevo disco. Apenas habían pasado unos meses de la aparición en el mercado de su último trabajo y ya tenía ganas de más. Estaba muy pendiente de lo que se decía de ellos, si estaban preparando nuevas canciones, si habían entrado ya en el estudio de grabación, si había fecha para un single de anticipo …  Vamos un no vivir ya que en aquellos tiempos no existía internet y las información llegaba con cuentagotas.

Sin embargo, he de reconocer que en la actualidad esa sensación prácticamente ha desaparecido. Se pueden contar con los dedos de una mano esos grupos o cantantes de los que estoy muy pendiente de noticias de nuevas canciones porque cada vez me cuesta más encontrar artistas que me llenen plenamente y que todas las canciones de un mismo álbum estén a la altura de mis expectativas.

La banda que cierra el número de La Graminola de hoy es una de esas excepciones. Se trata de un grupo sueco que desde la publicación de su primer disco allá por el año 2002 me ha atraído profundamente. Es de las bandas que más me gustan de la actualidad por su música, bailable y guitarrera hasta decir basta, y por la tremenda personalidad e impacto de su vocalista. Estoy hablando de The Sounds, un grupo que no desmerece en absoluto de las míticas bandas suecas han triunfado a nivel mundial como ABBA, Ace of Base, Roxette, Europe, The Cardigans y tantas otras.

La banda se formó en el año 1999 cuando un grupo de amigos del instituto decidieron intentar abrirse paso en el mundo de la música, aunque no sería hasta el año 2022 cuando aparecería en el mercado su primer álbum titulado «Living in America». Como podemos comprobar lo de formar grupos en plan aficionado con los compis del instituto, el colegio o la universidad nos ha regalado muchas pero que muchas alegrías en forma de grandes bandas.

El álbum fue un éxito en su tierra natal y pronto empezó a tener repercusión en el resto de Europa. Pero sería con su segundo disco, «Dying to Say This to You» cuando darían el salto definitivo al éxito más rotundo saltando incluso al otro lado del charco. The Sounds se consagraron con ese segundo trabajo y se convirtieron en una de las bandas más importantes del panorama musical europeo.

The Sounds hacen una música con un sonido muy cercano al pop de los 80. Un sonido bailable, reconocible nada más oír los primeros compases y muy adecuado para pasarlo bien y bailar a todo ritmo. Tienen un directo muy bueno en gran medida gracias al buen hacer encima del escenario de su vocalista Maja Ivarsson, quien, salvando las distancias, siempre ha sido comparada con la mismísima Debbie Harry de Blondie.

Maja siempre muestra un comportamiento provocativo en escena. Rubia, alta, con unas piernas eternas, sabe explotar al máximo sus «poderes» acompañándolos de una tremenda personalidad y una voz que encaja a la perfección con sus compañeros de viaje, el guitarrista de ascendencia chilena Félix Rodríguez, el bajista Johan Bengtsson, el teclista Jesper Anderberg y el baterista Fredrik Nilsson.

Dentro de su segundo trabajo, posiblemente el mejor de su carrera, aunque a mí me cuesta mucho quedarme con uno solo porque me parecen todos buenísimos, se incluía la canción que quiero ofreceros como broche de oro del número de La Graminola de Hoy. Una canción con mucho ritmo y que les catapultó al éxito a los dos lados del charco.

Se trata de «Painted by Numbers», una de mis preferidas, y como podéis ver en el videoclip, Maja exhibe todo su atractivo y todo su glamor. Un vídeo para disfrutar con los oídos y también con la vista, a pesar de su sencillez.

A partir de este momento las puertas de los Estados Unidos se abrieron de par en par para The Sounds, convirtiéndose en uno de los grupos de referencia en ese país, algo que para una banda sueca tiene un mérito muy grande. Sin duda alguna, esta canción y el vídeoclip promocional en el que Maja muestra una actitud descarada y sexy y en el que todos los miembros del grupo aparecen en una especie de compartimentos o celdas iluminados con luces de neón atrajeron la atención de los norteamericanos.

Su rotundo éxito en Estados Unidos les ha llevado a formar parte de algunas bandas sonoras de algunas películas como por ejemplo Scream 4, en la que se incluía como tema principal su tema «Seven Days a Week». Definitivamente su integración en tierras americanas es total.

Como os comentaba al principio, The Sounds es uno de mis grupos favoritos de los de la última hornada por así decirlo, y de los que estoy muy pendiente de todo lo que acontece a su alrededor y, por supuesto, de la posibilidad de la publicación de un nuevo trabajo, que supongo que debe estar al caer aunque cualquiera sabe. Lo digo porque al principio publicaron sus trabajos con una periodicidad aceptable. El segundo disco tardó cuatro años en aparecer tras la publicación de su álbum de debut. Tres años después llegaría el tercero y para disfrutar del cuarto solamente habría que esperar dos años los mismos que tardaría el quinto. A partir de ahí, el desierto ya que su último álbum, «Things We do for Love» tardó nada más y nada menos que siete años en publicarse y lo hizó en el año 2020, así que a lo mejor con un poco de suerte no tardando mucho tenemos nuevas canciones que llevarnos a los oídos.

En fin, que llega el momento de la despedida y quiero hacerlo con otra pequeña sorpresa que servirá de anticipo a algo que os contaré en el próximo número de La Graminola. Una prueba más de por que la música es maravillosa. Un pub irlandés, un grupo de gente disfrutando de los amigos y de unas cervezas y un momento mágico…

Os espero aquí en dos semanas, graminoleños, y mientras tanto seguiremos disfrutando de la buena música. Que no falte nadie, pasaré lista.


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