Podéis seguirme también desde FACEBOOK, donde os espero a todos con los brazos abiertos, en el siguiente enlace: LA GRAMINOLA. LA REVISTA MUSICAL QUE SE LEE Y SE ESCUCHA. Desde ahí podéis saborear más contenidos y más música, además de realizar las aportaciones que consideréis oportunas.
Hola graminoleños.
Aquí tenéis una nueva entrega de vuestra revista musical preferida para ofreceros más música de todos los tiempos. Espero que cada día que pase, cada nueva publicación, la familia graminoleña siga creciendo. Gracias a todos.
Recordad que en La Graminola tienen cabida todos los estilos, todas las épocas, toda la música que nos ha acompañado día a día y que va a seguir acompañándonos siempre y que tan buenos momentos nos hace pasar y que tantos recuerdos nos trae a la memoria. Eso sí, prometo no publicar temas vinculados al reguetón o la mal denominada «música urbana», aunque sé que esto eliminará como seguidores a los más jóvenes, pero es que … mejor no digo más, ya me entendéis.
Ya sabéis que la revista tiene cuatro secciones bien diferenciadas que nos harán pasar grandes momentos. Son las siguientes:
Canciones con historia: Por aquí aparecerán canciones que tienen algo que contar al margen de lo que digan sus letras. Como se compusieron, que significaron, que cuentan exactamente. Algunas con historias mágicas, algunas con historias trágicas, algunas con algo de polémica.
Live is Life: El título de esta sección lo dice todo. La música se disfruta en cualquier formato, pero en vivo y en directo es cuando nos ofrece momentos inolvidables. Aquí disfrutaremos de esas grandes actuaciones que nuestros artistas favoritos nos han ofrecido subidos al escenario. Palabras mayores.
Producto Nacional: Música de aquí hecha por artistas y grupos de aquí, sin complejos, sin envidias. Porque nuestra gente es capaz de hacer tan buena música como cualquier artista de talla internacional. Disfrute total.
Porque Me Gusta: En esta sección me permito ejercer de «jefe graminoleño» y os ofreceré canciones que quizás no hayan tenido tanta trascendencia ni tanto éxito o que quizás no tengan historias detrás de su creación, pero que a mí me encantan. Simplemente música para disfrutar, sin más. Eso sí, posiblemente ésta sea la sección que nos traerá más sorpresas.
Por cierto, no olvidéis dejarme vuestras opiniones, críticas o sugerencias sobre lo que vaya publicando y recordad que os podéis suscribir y así os convertiréis en seguidores de La Graminola y no os perderéis ninguno de sus contenidos.
Y por último una recomendación. Algunos de los enlaces a los vídeos que aparecen en cada número de la revista, con el paso del tiempo es posible que no funcionen por los misterios y censuras de internet. En esos casos, os recomiendo que hagáis búsquedas en la red de dichos vídeos y podáis disfrutarla experiencia de manera completa.
¡¡¡¡¡EMPEZAMOS!!!!!
LOS PROTAGONISTAS DE HOY

Abrimos el número de La Graminola de hoy a lo grande, viajando hasta Irlanda para disfrutar de The Cranberries.
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Midnight Oil nos traen una actuación mítica en un evento deportivo de primera magnitud. Os lo cuento todo en «Live is Life».
" data-attachment-id="14219" height="345" width="623" data-comments-opened="1" data-permalink="https://lagraminola.wordpress.com/2026/06/23/la-graminola-epoca-2-numero-7-23-de-junio-de-2026/midnight-oil-2/" aperture="aperture" />Midnight Oil nos traen una actuación mítica en un evento deportivo de primera magnitud. Os lo cuento todo en «Live is Life».
La música nacional nos llega hoy desde Cádiz de la mano de un nuevo grupo que acaba de publicar su primer trabajo. Se llaman DenisDenis

El cierre de La Graminola de hoy nos trae un sonido «revival» de la mano de Charlie Puth y Meghan Trainor. Esto si son «feat», no las de los reggetoneros.
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CANCIONES CON HISTORIA
THE CRANBERRIES / DREAMS
Hoy vamos a iniciar el número de La Graminola con una canción espectacular y emotiva de la mano de un magnífico grupo liderado por una cantante de las que su nombre hay que escribir con letras mayúsculas. En el anterior número ya os di alguna pista de lo que iba a llegar desde tierras irlandesas. Supongo que a estas alturas de la película muchos ya os estaréis imaginando que hablo de The Cranberries y la insuperable, inigualable y única Dolores O’Riordan.
Hay artistas que son descomunales en gran medida por la sensibilidad que son capaces de emanar. Dolores es sin duda una de ellas. Todo lo que componía, todo lo que cantaba esta lleno de emotividad y sentimiento, posiblemente por la gran cantidad de desgracias que rodearon su existencia hasta su fallecimiento en el año 2018. Con su marcha nos dejó una de las artistas a las que yo más he admirado y sigo admirando, dejándonos un legado musical descomunal.
Como ya os digo la vida de Dolores O’Riordan estuvo marcada por la desgracia. Cuando era muy niña su padre sufrió un tremendo accidente de tráfico con su camión quedando tetraplégico. Las penurias económicas en su casa le hicieron incluso pasar hambre y por ese motivo cuando todavía no era mayor de edad abandonó su casa para buscarse la vida como buenamente pudo. Su educación estuvo marcada por un estricto sentido religioso que le marcaría para siempre, lo que la originaría algunos problemas a la hora de dedicarse a la música, algo mal visto por los sectores más conservadores de la sociedad irlandesa de aquella época. Por si fuera poco, también desde niña sufrió abusos sexuales de un amigo de la familia. Como podemos ver el cóctel es tremendo y estuvo aderezado con un incendio de su casa provocado accidentalmente por su hermana.
Todas estas situaciones la llevarían a desarrollar un trastorno bipolar, tener que hacer frente a diversos cuadros depresivos, caer en las garras de la anorexia y refugiarse en algunos momentos en el alcohol, lo que a la larga terminaría ocasionándole la muerte. Pese a vivir tragedia tras tragedia, su música, sus canciones estaban repletas de talento y sentimiento a partes iguales, regalándonos momentos mágicos como el que os ofrezco hoy en La Graminola.
Dolores entró en The Cranberries casi por casualidad. El grupo inició su andadura en el año 1989 cuando los hermanos Noel y Mike Hogan junto a dos amigos, Fergal Lawler y el vocalista Niall Quinn empezaron a tocar juntos intentando progresar en el mundo de la música en su Irlanda natal. Sin embargo, muy pronto recibirían el primer golpe ya que Quinn abandonaría el grupo de manera imprevista lo que haría dudar de la continuidad de la banda.
Lo que estaba claro es que no iban a arrojar la toalla fácilmente por lo que iniciaron un cásting para encontrar un nuevo vocalista. La sorpresa llegaría cuando a la audición se presentó una chica de apenas 18 años, casi una niña, delgada y tímida que les impresionaría por su voz. No tenían claro meter una chica, y además tan joven, en el grupo como vocalista, pero por probar no pasaba nada. Le pasaron una maqueta con unos pocos acordes muy sencillos que habían grabado en su momento para ver que podía hacer con ellos y pocos días después se encontraron con que Dolores había compuesto varias canciones con esos acordes con sus correspondientes letras. Los hermanos Hogan y Lawler no daban crédito a lo que estaban viendo y escuchando y no dudaron ni un instante en que Dolores era su vocalista. The Cranberries acababan de tomar cuerpo definitivamente.
En el año 1992 se les presentó la oportunidad de grabar su primer disco y la ilusión les desbordaba por todas partes. Sin embargo el primer contacto con la industria musical les daría el primer palo. Ese año aparecería en el mercado su álbum de debut bajo el título de «Everybody Else Is Doing It, So Whay Can’t We?» y el primer sencillo del mismo es la canción que os quiero ofrecer hoy. Una grandísima composición, considerada todo un clásico y una de las mejores canciones de siempre de Dolores y su grupo.
Sin embargo, en un primer momento pasaría desapercibida y apenas tendría repercusión. El primer intento había sido fallido y parecía que el público y la crítica les daban la espalda. Sin embargo, pocas semanas después aparecería en el mercado su segundo single, otro de los clásicos de la banda «Linger», una espectacular canción que algún día aparecerá por aquí (ya sabéis: ésa es otra historia).
El éxito que este segundo sencillo tuvo les llevaría a ser reconocidos debidamente y, de manera inmediata, provocaría que se reeditara su canción de presentación en sociedad y que no había tenido el tirón esperado en un primer intento. En esta ocasión, los acontecimientos darían un giro monumental y todo el mundo pudo apreciar la calidad de esa canción y el talento tanto de la banda en general como de Dolores en particular.
Efectivamente estoy hablando de «Dreams», una de esas canciones que a mí particularmente me pone los pelos de punta cuando la escucho. Me parece pura magia. El amplio inicio instrumental es atrayente y repleto de calidad y cuando Dolores comienza a cantar con esa voz suave, lastimosa, conquistadora, nos damos cuenta de que estamos ante un auténtico clásico de la música de los 90.
Siempre he admirado a Dolores O’Riordan. Me conquistó desde el primer momento, con esa imagen tan rotunda con el pelo muy corto, su delgadez que le hacía parecer frágil, fragilidad que se tornaba en ímpetu absoluto cuando rompía a cantar. Dolores dominaba a la perfección distintos tipos de voz, siendo capaz de pasar de manera inmediata de cantar en un susurro con una voz dulce, a de repente romper con una voz contundente y abrupta. Un contraste que muy pocas artistas han sido capaces de ofrecer con tanta nitidez y calidad.
Así pues, aquí os dejo esa auténtica joya que es «Dreams», una canción que compuso Dolores O’Riordan cuando se enamoró por primera vez del que poco después se convertiría en su marido. Por cierto, se grabaron hasta tres versiones distintas del vídeo de esta maravilla. Yo os dejo aquí el que a mí personalmente más me gusta, pero os animo a que busquéis por internet los otros dos y los disfrutéis también.
Para que nos hagamos una idea de la personalidad de Dolores, a pesar de su apariencia, ella era la encargada de componer todas las canciones del grupo e incluso ella era la que elegía el título de cada álbum, incluido el disco de debut «Everybody Else Is Doing It, So Why Can’t We?» que viene a significar «todo el mundo lo está haciendo, ¿por qué no nosotros?», que viene a ser una manifestación de intenciones de lo que ellos querían lograr y muy pronto consiguieron: el éxito.
El estado de ánimo de la buena de Dolores fue una constante montaña rusa con continuas subidas y bajadas. Fueron muchas las ocasiones en las que cayó en la depresión, y aunque normalmente conseguía salir de ella con cada nuevo disco, con cada nueva gira, incluidos varios trabajos en solitario aunque de menor trascendencia, el entorno seguía sin acompañar.
Su trastorno bipolar le ocasionó muchos quebraderos de cabeza. Incluso se marcó un «Melendi» ya que en un vuelo hacia Nueva York arremetió contra las azafatas e incluso llegó a ser detenida. El demonio que llevaba dentro a veces afloraba y era difícil de contener.
Tras veinte años de matrimonio llegó la separación de su marido y poco después perdería a su padre tras seis largos años de lucha contra el cáncer. Llegaría entonces una nueva caída a los abismos y el habitual refugio en el alcohol. Desgraciadamente en esta ocasión la remontada no llegó.
En el año 2018, Dolores O’Riordan fue hallada muerta en su bañera. En un primer momento se especuló con la posibilidad de un suicidio, pero tras las oportunas investigaciones de la policía se llegó a la conclusión de que su fallecimiento se produjo por ahogamiento tras desmayarse por haber ingerido demasiado alcohol. En esta oportunidad la caída a los infiernos fue definitiva.
La vida es a veces demasiado dura, demasiado injusta, demasiado cruel con algunas personas. Dolores O’Riordan fue víctima de esa dureza, de esa injusticia, de esa crueldad, y pese a ello fue capaz de dejarnos momentos únicos con sus canciones. Su legado está ahí y ni las lágrimas, ni el sufrimiento ni el dolor pudieron acabar con su talento y con su capacidad de crear auténticas joyas.
No puedo evitar acordarme de todo el sufrimiento que tuvo que soportar cada vez que escucho alguna de sus canciones. Son momentos para la emoción en los que su imagen frágil a la vez que dulce y esa manera de cantar, esa voz capaz de acariciarnos, de emocionarnos y por momentos de impresionarnos. Hace ya ocho años que nos dejó pero su música sigue estando vigente.
Dolores O’Riordan, los «gallos» más bonitos de la historia de la música.
Por cierto, tras su fallecimiento, en el año 2019 apareció en el mercado un disco póstumo con algunas grabaciones no incluidas en ninguno de los discos del grupo. Un trabajo póstumo que es muy pero que muy recomendable. Incluso después de muerta, Dolores nos volvió a sorprender y emocionar.
Pero ésa ya es otra historia.
LIVE IS LIFE
MIDNIGHT OIL / BEDS ARE BURNING
Siempre he dicho que el mundo del deporte y el de la música está íntimamente ligados. Yo que soy un apasionado de ambos, disfruto muchísimo cuando se fusionan ambos acontecimientos y aprovechando que estamos en época de Mundial de fútbol, qué mejor que la sección de «Live is Life» de La Graminola se sumerja en las aguas del deporte, aunque realmente no relacionado con el fútbol sino con algo todavía más grande.
Y es que en mi modesto entender, el acontecimiento más espectacular a nivel deportivo que existe son los Juegos Olímpicos. Dos semanas de deporte en estado puro, de emociones continuas, historias increíbles y logros deportivos al alcance de muy pocos. Además, creo que ya nadie entiende este acontecimiento sin sus ceremonias de apertura y clausura y, por supuesto, sin la música que en ellas suenan.
No me voy a centrar hoy en una de las canciones oficiales de alguna de las ediciones de las Olimpiadas, que tiempo habrá, sino en un momento único que se vivió en la ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos celebrados en el año 2000 en la ciudad australiana de Sidney. Una actuación en vivo de uno de los grupos más representativos de la música de ese país que está considerada como uno de los momentos más memorables vividos en una ceremonia olímpica.
El grupo en cuestión no es otro que Midnight Oil, una banda australiana que siempre ha estado muy implicada en los temas políticos y sociales de su país, en gran medida por culpa de su líder indiscutible, Peter Garrett, el carismático vocalista del grupo y almamáter del mismo. Un personaje idolatrado y criticado a partes iguales, convertido con el paso del tiempo en político y con un cambio de ideas cuanto menos «chocantes». Pero vayamos por partes.
Como os cuento nos encontramos en el año 2000 y en aquel momento había una gran sensibilidad en la sociedad australiana con respecto al trato que se había dado siempre a las tribus aborígenes autóctonas del país. Para que os hagáis una idea es algo parecido al trato que sufrieron los, llamémoles con todo el cariño, «pieles rojas» de los Estados Unidos de América. Maltrato, desalojo de sus tierras … vamos lo típico del lado más oscuro del ser humano y los fantasmas racistas de siempre.
Midnight Oil habían publicado en el año 1987 un álbum conceptual titulado «Diesel and Dust», el sexto de su carrera, que hablaba precisamente de este tema y en el que se incluía una canción que iba a convertirse en el mayor éxito de su carrera y en un auténtico himno en su país. Se trata de «Beds Are Burning» y es la canción que quiero compartir con todos vosotros en el día de hoy en su versión en vivo y en directo en la ceremonia de clausura de los citados Juegos Olímpicos de Sidney.
En esta canción nos encontramos a un Garrett en estado puro, tanto en lo relativo a su interpretación, como a lo relacionado con la letra. Una canción que habla de la obligación que tiene la sociedad australiana de devolver a los nativos las tierras expropiadas y ofrecerles una forma de vivir digna e igualitaria. Garrett siempre ha ofrecido una imagen muy llamativa. Alto, espigado, con la cabeza rapada, muy gesticulante y una voz reconocible y poco «frecuente». La mezcla final nos deja una composición espectacular que en su estribillo pregunta «How can we sleep while our beds are burning? que viene a significar ¿Cómo podemos dormir mientras nuestras camas están ardiendo?» Una metáfora genial.
Poco antes de la celebración de los Juegos Olímpcios, John Howard, primer ministro australiano, había renunciado a reconocer los abusos llevados a cabo con la comunidad nativa y a pedirles disculpas, por lo que la polémica estaba servida. Ni que decir tiene que a los chicos de Midnight Oil se lo puso en bandeja para poder ofrecer el momento más politizado que jamás se haya vivido en una ceremonia de clausura o apertura de unos Juegos Olímpicos y una de las actuaciones musicales más recordadas de la historia.
La ceremonia había ido transcurriendo con bastante normalidad, siendo uno de los momentos culminantes la actuación del grupo INXS, sin duda alguna los auténticos líderes a nivel internacional de la música australiana en aquel momento. Pero lo que nadie esperaba es que poco después la única banda del país que les podía hacer sombra les iba a superar con una mítica actuación.
De repente aparecieron Garrett y el resto de miembros de Midnight Oil sobre el escenario y se escucharon los muy reconocibles primeros compases de «Beds Are Burning» lo que provocó el inmediato entusiasmo de los allí presentes. Garrett comenzó a cantar, el «gallinero» empezó a vibrar mientras se llenaba de muñecos hinchables representativos de la fauna autóctona y de gigantescas pelotas de playa que iban pasando de mano en mano. Pero la imagen más grande, la verdadera imagen de la actuación estaba sobre el escenario.
Los cinco miembros del grupo iban vestidos completamente de negro con una camiseta en la que se podía apreciar una palabra escrita con pintura blanca. Esa palabra era «Sorry» (perdón), dirigida a esas tribus aborígenes maltratadas durante años y años en Australia. Gran música, gran puesta en escena y gran bofetón a los politicuchos habituales que lo hacen todo al revés. Como podemos ver en todos sitios cuecen habas.
La actuación en si fue austera y formal, pero lo que significó a nivel sociopolítico transcendió del momento musical y deportivo. Como ya digo, posiblemente en su estructura la actuación más grande de una banda en una ceremonia olímpica.
Midnight Oil dejarían pequeños a los artistas que vendrían después, algo nada fácil ya que allí se dieron cita los grupos y cantantes australianos más grandes del momento, entre los que se encontraba gente de la talla de Kylie Minogue, Men At Work, Savage Garden, John Paul Young … Australia, tierra mágica y repleta de buena música.
Con el paso de los años, la figura de Peter Garrett siguió creciendo a nivel político, hasta el punto de que aparcaría la música para dedicarse en exclusiva a esa nueva faceta. En su primeros tiempos como político siguió abrazando sus ideas y reivindicando los derechos de los más desfavorecidos y la igualdad, pero como ha sucedido en tantas y tantas ocasiones, una vez que saboreó el dulzor del poder la cosa fue cambiando.
El comienzo de su faceta política llegó en el año 2002 cuando decidió abandonar Midnight Oil. Tras ocupar distintos cargos políticos locales, en el año 2007 fue nombrado ministro de Ambiente, Cultura y Artes. Durante esos años ocupó también algunos cargos dentro de fundaciones australianas dedicadas a esos temas e incluso llegó a formar parte de la Junta Internacional de «Greenpeace». Como vemos, en esos primeros momentos se mantuvo fiel a los ideales por los que había luchado durante su permanencia en Midnight Oil.
A partir de ahí su faceta política crecería como la espuma. El tirón mediático que tenía beneficiaba al Partido Laboralista que lo enroló en su filas y fue ocupando distintos cargos públicos hasta ser nombrado nuevamente ministro en el año 2007, en esta ocasión de Medio Ambiente, Patrimonio y Artes. Fue en ese momento cuando sus ideales cambiaron radicalmente aprobando, por ejemplo, dragar la Bahía del puerto de Melbourne lo que afectó gravemente a la pesca de la zona. Una medida no demasiado ecologista, creo yo.
Como tantas y tantas ocasiones ha sucedido en la historia, activistas rebeldes que luchan por sus ideas (con las que podemos estar de acuerdo o no pero que son igual de respetables que las nuestras), de repente llegan al poder y esa rebeldía se torna en incompetencia, conformismo y dejadez para dejar las cosas igual … o pero. Ha sido, es y será siempre así, desgraciadamente.
Ya lo decía el gran Groucho Marx: «estos son mis principios, si no le gustan tengo otros». De lo que no cabe duda alguna es de que en el año 2000 en Sidney, Garrett y los suyos tuvieron la valentía necesaria para ofrecernos un momento único en la historia de la música.
La mezcla entre deporte y música seguirá siempre presente en «La Graminola» como cuando … pero ésa ya es otra historia.
PRODUCTO NACIONAL
DENISDENIS / BAILE DE ALMAS
Muchas veces me dicen que casi nunca pongo música de actualidad en La Graminola, y aunque no es así literalmente, sí que es cierto que algo de razón tienen quienes así piensan. Son muchos los años que abarca la música que aparece por esta publicación y es difícil contentar a todos. De cualquier modo, voy a hacer todo lo posible porque de forma más o menos asidua puedan aparecer por aquí canciones de actualidad, bandas y artistas emergentes y grandes novedades que aparezcan en el mercado.
Y que mejor que empezar hoy mismo con un grupo nacional que me ha llamado la atención en los últimos meses con la publicación de su primer trabajo. Un grupo de esos que se pueden denominar de autor ya que el liderazgo absoluto de su vocalista y fundador es más que evidente.
Se trata de una banda denominada DenisDenis y que se creó de una manera muy peculiar. Para conocer algo de ellos nos tenemos que trasladar hasta Cádiz de donde es su «alma máter», el cantane y compositor Denis Vélez, un joven inquieto que aprovechando el confinamiento pandémico que todos sufrimos en el año 2020 dio rienda suelta a su talento para comenzar algo que empezó como un juego, como un entretenimiento y ha terminado convirtiéndose en uno de los grupos más llamativos y prometedores del panorama musical español.
Aprovechando el tiempo de confinamiento, Denis se montó un pequeño estudio en su propio domicilio y comenzó a componer y grabar sus propios temas. En un principio no tenía más intención que la de ocupar tanto tiempo libre pero poco a poco se fue dando cuenta de que la cosa podía ser más atractiva de lo previsto. A través de las redes comenzó a compartir su música y concretamente una de sus composiciones, de título «Rousseau», llamaría la atención de los internautas, quienes utilizando el típico método del «boca a boca» consiguieron que dicho tema empezara a ser bastante conocido.
El impacto que tuvo esa canción en concreto dio alas a Denis para seguir componiendo, seguir creando música y seguir utilizando su talento para ir creciendo musicalmente hablando. De esa manera, dos años después, con la plena normalidad ya conseguida, decidió unir sus fuerzas con el baterista Manu Porras, el guitarrista Ramón Sánchez y el bajista Chema Rodríguez, tres jóvenes gaditanos con los que crearía su propia banda de nombre DenisDenis.
A partir de ese momento todo empezó a ir muy rápido y el grupo comenzó a adquirir cierta popularidad. Durante el año 2023 se presentaron a algunos concursos a lo largo de la geografía española y su música empezó a ser más conocida. Poco a poco se fueron abriendo camino y comenzaron a tocar en directo en pequeños locales que poco a poco fueron convirtiéndose en algo más grandes así como en distintos festivales. El grupo fue tomando cuerpo y pronto se dieron cuenta de que estaban preparados para trabajar en un primer disco.
Mientras compaginaban sus actuaciones en directo con la composición y grabación de su primer álbum, su popularidad fue creciendo. A cada concierto que ofrecían iban adquiriendo mayor popularidad y más reconocimiento por parte de la crítica, lo que les llevaría a que poco tiempo después una discográfica apostara por ellos. Quien le iba a decir a Denis que cinco años después de empezar a componer música en su estudio casero y difundirla a través de internet iba a tener su propia banda y a publicar su primer disco.
Así las cosas, a finales del año 2025 aparecería en el mercado «La Virtud del Alba», el álbum de debut de DenisDenis que iba a convertirse de manera prácticamente inmediata en uno de los discos del momento. Su música guitarrera, de calidad, intensa y en la que las letras de sus canciones mezclan el optimismo con el pesimismo, la confianza con la desesperación o la alegría con la tristeza, calaron en el público convirtiéndoles en una de las bandas emergentes más populares y a las que mejor futuro se les augura dentro del panorama musical español.
Dentro de este disco se incluye un tema que podría decirse que es el que ha «tirado» del mismo para lograr el éxito que están consiguiendo. Se trata de «Baile de Almas», una canción que muestra bien a las claras el tipo de música que hacen y en el que la potente voz de Denis mezcla a la perfección con la manera de tocar de sus compañeros de fatiga. Una magnífica carta de presentación.
La letra de esta canción puede ser interpretada de distintas maneras, como suele suceder en muchas ocasiones, pero solamente una es la correcta en palabras de los propios miembros del grupo. Realmente de lo que habla es de esa comunión perfecta que existe entre ellos y el público cuando se suben a un escenario. Sin duda alguna, el público ha sido crucial en la carrera de DenisDenis, ya que gracias a ellos, gracias a las personas que acudían a sus conciertos han podido seguir creciendo hasta alcanzar el sueño de publicar su primer disco. Sin duda alguna, cada interpretación en vivo de la banda se convierte en un baile de almas que unen las suyas propias con las de sus fans.
De lo que no cabe duda es de que DenisDenis se han convertido en una de las bandas emergentes del pop español con más futuro. Por lo menos el nivel de su álbum de debut les ha colocado a la misma altura de gente como Shinova, Arde Bogotá o los desaparecidos Izal, entre otros. Habrá que seguir de cerca sus movimientos para comprobar si sus próximas creaciones y su segundo disco cumple con la expectativas y son capaces de mantenerse en la posición tan privilegiada que ahora mantienen.
PORQUE ME GUSTA
CHARLIE PUTH & MEGHAN TRAINOR / MARVIN GAYE
Siempre me ha gustado mucho la música de la década de los 60. Ese sonido inconfundible que nos lleva a los tiempos en los que todo era más natural y más trabajado. Las tecnologías que ahora conocemos no existían y la música se hacía con el sentimiento y el corazón y no con el logaritmo y el autotune como ahora.
A finales de los 70 y principios de los 80 hubo un fenómeno «revival» a nivel mundial en el que se fueron repescando muchas de las canciones que se convirtieron en himnos en esa mágica década de los 60. En algunos casos eran reediciones de grabaciones realizadas en aquel momento. En otros eran nuevas versiones adaptadas a los tiempos que corrían, pero de cualquier modo aquella música sonaba muy bien. Tenía el sabor añejo de los buenos vinos pero seguía emocionando como el primer día.
De esta manera aparecieron artistas tales como Rocky Sharpe & The Replays, The Boopers, Tracey Ullman, Shakin’ Stevens, Sleepe Labeef, The Rubettes o, mis preferidos, Racey, que nos hicieron recordar aquellos tiempos. En nuestro país empezaron a salir al mercado discos de grandes éxitos de grandes grupos españoles de los 60 como Los Brincos o el Dúo Dinámico y también tuvo mucho éxito una colección de ocho discos recopilatorios con grandes temas de aquellos tiempos denominada «Música Para Jóvenes Carrozas», que por supuesto adquirí con poco a poco hasta completar la colección, ya que los discos se vendía por separado y un par de ellos se agotaron en todas las tiendas. La guinda del pastel llegaría con el estreno de la película «Grease» y su insuperable banda sonora.
Pero no, no me voy a ir tan lejos ni muchísimo menos. Una vez superado aquel booom, de vez en cuando algún artista o algún grupo se marca el detalle de componer una canción con aquel sonido y eso es lo que quiero ofreceros hoy para cerrar con broche de oro el número de La Graminola de hoy. Para ello vamos a viajar a los Estados Unidos y al año 2015.
Una colaboración entre dos artistas emergentes muy jóvenes les pondría en órbita y de que manera gracias a una canción con ese sonido que tanto me gusta con un tema dedicado a uno de los mitos de aquella década de los 60. Si se habla de la música de esa época, recordar a Marvin Gaye es obligado.
El artífice de todo esto no es otro que Charlie Puth, un joven músico que de manera inesperada irrumpiría en el panorama musical norteamericano y de que manera. Sus primeros pasos los dio grabando una versión de, nada más y nada menos, «Someone Like You» de Adele, publicándola en YouTube. Es difícil hacer una buena versión de esta canción después de escuchar el original, pero Charlie lo logró y muy pronto comenzó a ser reconocido por los seguidores de la plataforma.
El chico llamaría la atención de la actriz y presentadora Ellen DeGeneres que le llevaría a su programa donde interpretaría ésa y alguna otra canción, logrando un rotundo éxito. Llamó tanto la atención que poco tiempo después lograría un contrato con una pequeña discográfica como compositor y productor. Todo estaba yendo bastante deprisa.
Lo que estaba claro es que aquello de componer y producir estaba muy bien, pero se le quedaba un poco pequeño. Así pues, no es de extrañar que muy pronto el sello discográfico «Atlantic» se fijara en él pero no para componer para otros, sino para grabar un disco, su primer trabajo.
Dicho y hecho, Charlie Puth se puso manos a la obra y entre los temas que compuso para su primer álbum, de título «Nine Track Mind», se encontraba una canción dedicada a uno de los músicos que el más admiraba y en el que se inspiraba, el grandísimo y malogrado Marvin Gaye. Lo de grandísimo está claro, no hay más que escuchar su música, lo de malogrado lo digo porque fue asesinado a tiros por su propio padre un día antes de cumplir 45 años después de una discusión.
La canción en un primer momento fue compuesta para ser interpretada por Cee Lo Green, pero Charlie finalmente tomo la decisión de «quedársela», grabarla él mismo e incluirla en su primer disco. Además pensó que estaría bien que hubiese otra voz que le acompañara en esta canción y que ésta fuese femenina y ya os digo que la elección no pudo ser más acertada.
Por aquel entonces una joven cantante y compositora había empezado a pegar muy fuerte con su primer disco. Un álbum que estaba marcado precisamente por el sonido típico de la década de los 60 y por una estética habitual en aquellos años. Así pues, la colaboración estaba servida. Blanco y en botella.
Como muchos os estaréis imaginando la estelar colaboradora de Charlie Puth no es otra que Meghan Trainor, que a principios de ese año 2015 había publicado su álbum de debut bajo el título de «Title» (así, sin más) y que lo estaba petando en todo el mundo. Lo que estaba claro es que una canción en la que Charlie y Meghan uniesen su talento no podía ser otra cosa más que una delicia para los oídos. Siguiendo con la originalidad, al ser una canción dedicada a Marvin Gaye, su título no podía ser otro que «Marvin Gaye» (también así, sin más).
Esta colaboración fue un éxito rotundo en Estados Unidos y en medio mundo y serviría para confirmar que Meghan Trainor era una de las cantantes norteamericanas con mayor proyección en aquel momento y que la carrera de Charlie Puth podía seguir el mismo camino.
Me encanta ese sonido sesentero, la combinación de las voces de los dos y ese videoclip ambientado en aquellos mágicos 60 con baile en el gimnasio incluido. Me parece genial su puesta en escena, con los chicos bailando primero de manera inocente y poco a poco subiendo el tono provocando el enfado de los profesores. ¿No os suena a las escenas del mítico baile de Grease?.
Por cierto, la carrera de Meghan Trainor ha seguido cosechando mucho éxito con la publicación de sus siguientes discos, pero en mi modesta opinión ha perdido algo de frescura al abandonar ese sonido tan original de su primer trabajo. No quiero decir que ya no me guste su música, pero sí que echo de menos la magia de sus primeros tiempos.
Además, la figura de Meghan es digna de tener en cuenta ya que desde muy niña dio muestra de sus dotes para la música. Podriamos decir que fue una especie de niña prodigio en este aspecto ya que empezó a componer sus propias canciones desde muy joven y a dar muestras de que tenía una voz espectacular, lo que llevaría a sus padres a comprarle la tecnología adecuada para que pudiera montar su propio «miniestudio» en su casa. Bien por los padres de Meghan.
Otra de las cosas más llamativas de Meghan Trainor es sin duda alguna su físico. Tiene una figura muy peculiar, con unas caderas muy marcadas y un culo de esos … llamémoles llamativo. Como suele suceder en estos casos, siempre hay patosos que se burlan y le sacan punta a estas cosas e intentan calmar su envidia con la humillación. La realidad es que ellos son los «diferentes» y a peor.
Meghan sin embargo nunca se ha sentido acomplejada por su físico sino todo lo contrario, lo ha llevado con una dignidad y una elegancia tremendas, hasta el punto de que se tomó cumplida venganza con una de las canciones incluidas en su álbum de debut titulada «All About That Bass» que traducido viene a querer decir «todo sobre este culo» y que … pero ésa es otra historia.
Por hoy esto es todo. Espero que hayáis disfrutado leyendo y escuchando la publicación de hoy como lo he hecho yo escribiéndola. Nos escuchamos y nos leemos en dos semanas.
Hasta entonces, Graminoleños.
