Ilustración Alexandra Levasseur.-Tracy K. Smith-Cuando nuestra risa rueda por el sueloComo perlas arrancadas del cuello de una chica, ¿Qué aguarda allí donde la risa une?Y después, cuando nuestro aliento entrecortadoNos tumba sobre un lecho de hojas, ¿qué nutreCon incesante cuidado es esas hojas?Es sólido, pero permeable, como un estado de ánimoComo Dios no tiene rostro. Como la lujuria,Parpadea sin una pizca de culpa.Entramos y salimos de las habitaciones, dejandoNuestro polvo, nuestras voces agrupadas reunidas en el alféizar.Nos apresuramos de puerta en puerta a un diluvio.De días. Los viejos árboles ascienden, sus troncos gruesosCon anillos nuevos. Todo cuanto vemos creceEn la tierra. Y todo lo que no vimosApoya su peso inmortal en nuestros oídos y canta.
Revista Cultura y Ocio
Ilustración Alexandra Levasseur.-Tracy K. Smith-Cuando nuestra risa rueda por el sueloComo perlas arrancadas del cuello de una chica, ¿Qué aguarda allí donde la risa une?Y después, cuando nuestro aliento entrecortadoNos tumba sobre un lecho de hojas, ¿qué nutreCon incesante cuidado es esas hojas?Es sólido, pero permeable, como un estado de ánimoComo Dios no tiene rostro. Como la lujuria,Parpadea sin una pizca de culpa.Entramos y salimos de las habitaciones, dejandoNuestro polvo, nuestras voces agrupadas reunidas en el alféizar.Nos apresuramos de puerta en puerta a un diluvio.De días. Los viejos árboles ascienden, sus troncos gruesosCon anillos nuevos. Todo cuanto vemos creceEn la tierra. Y todo lo que no vimosApoya su peso inmortal en nuestros oídos y canta.
