Revista Insólito

La guerra que sólo duró 40 minutos

Publicado el 09 julio 2014 por Daniel Prieto González @100cerosblog

La guerra que sólo duró 40 minutos.

Aspecto del Palacio Real después del bombardeo.

Parece increíble, pero todo esto es cierto. Una guerra que sólo duró 40 minutos, un conflicto que enfrentó al todopoderoso Imperio Británico con el pequeño sultanato de Zanzíbar. Esta guerra, a pesar de su poca importancia, siempre quedará en los anales de la historia como un conflicto que más bien se podían haber ahorrado.
Situemonos. Zanzíbar es una pequeña isla localizada frente a las costa de Tanzania. Durante sólo unos meses, esta pequeña tierra fue independiente por primera y única vez en su historia. La causa de esta corta independencia (menos de un año, entre 1963 y 1964), fue el revuelo que causó la retirada de los británicos, dejando un pequeño sultanato a manos de Jamshid ibn Adbdullah, que después de un golpe de estado tuvo que huir. Posteriormente se proclamó la República de Zanzíbar y Pemba. Más tarde, se unió con Tanganica, resultando la República de Tanganica y Zanzíbar, que después se conocería como la actual Tanzania.

La guerra que sólo duró 40 minutos.

Localización geográfica de la isla de
Zanzíbar.

Esto sólo son algunas curiosidades sobre la isla, y una breve introducción a esta insólita historia. Ahora nos centraremos en los antecedentes de la Guerra Anglo-Zanzibariana, para seguir con la batalla.
Esta isla estuvo dominada por los portugueses, muy presentes en África, hasta 1499, año en el que el Sultanato de Omán se hace con el control de la isla. Tiempo más tarde, y gracias en parte al sultán Majin bin Said de Zanzíbar, la isla se declara independiente de Omán y el estado es reconocido por el Imperio Británico en 1858. Durante el reinado de Majin, se construye la Ciudad de Piedra, un complejo palaciego compuesto por tres edificios, un palacio, un harén anexo y un palacio de ceremonias conocido como la Casa de las Maravillas. Un dato curioso es que se cree que este edificio, la Casa de las Maravillas, fue el primero en tener electricidad en África Oriental.

La guerra que sólo duró 40 minutos.

Bandera del Sultanato de
Zanzíbar.

Después de unos años de calma y buenas relaciones, además de bastante libertad respecto a los demás protectorados británicos, la presencia británica se fue incrementando en la isla. Con este mayor control, típico de todos los territorios bajo control inglés, el Imperio Británico nombró a un gobernador títere, el sultán Hamad ibn Thuwaini en 1893. Este sultán tenía muy buenas relaciones  con los británicos, y estaba dispuesto a realizar cualquier cosa que les dijeran los "mandamases" ingleses. Con esta sumisión, Zanzíbar era uno de esos buenos lugares donde vivir, un lugar sin conflictos internos. Los británicos suministraban a la isla, y los zanzibarianos les garantizaban un lugar estratégico en el Océano Índico.

La guerra que sólo duró 40 minutos.

Bandera del Imperio
Británico


Pero claramente no todo el mundo estaba de acuerdo con el absoluto control británico, sino que querían que los ingleses desapareciesen del mapa. Lo que provocó el conflicto del que hablaremos a continuación.
El 25 de agosto de 1896, el sultán Hamad muere repentinamente, y con alarma, el Imperio Británico busca otro sultán antes de que se produzcan revueltas internas. Los británicos hablan con el futuro y fiel sultán, Hamud ibn Muhammad, persona con la que ya habían llegado a un acuerdo con anterioridad. Pero alguien cambió el curso de los hechos, el primo del fallecido, Khalid ibn Barghash. Khalid se proclamó sultán de Zanzíbar, con el objetivo de que la isla no volviera a ser británica. Rápidamente, el nuevo sultán se atrincheró en su palacio con 2.800 fieles seguidores y un barco, el HHS Glasgow, buque de la armada británica en poder de Barghash.
Los británicos esperaron, y enseguida enviaron una respuesta a la revolución iniciada. El Imperio les dio un ultimatúm, donde indicaba que el sultán debía abandonar el palacio y dejar el trono al gobernador elegido. El ultimatúm expiraba a las 9 de la mañana del día 27 de agosto de 1896.

La guerra que sólo duró 40 minutos.

Localización de los buques de ambos bandos
a las 9:00 del 27/8/86

Durante estos dos días de tensa paz, el sultán intentó negociar con los ingleses a través de representantes norteamericanos, pero las negociaciones no tuvieron éxito. Mientras tanto, el Imperio Británico colocaba cinco buques de guerra enfrente del palacio.
Sin llegar a un acuerdo, el 27 de agosto a las 9 de la mañana, los buques empezaron a bombardear el palacio, dejando este y el yate del sultán (HHS Glasgow) completamente destruidos. Más tarde, tras 40 minutos de intentos bombardeos, el sultán se rinde y huye. Khalid se dirigió hacia el consulado alemán, donde pidió asilo político y fue exiliado al África Oriental. 20 años después, Barghash sería capturado durante la Primera Guerra Mundial en la campaña del África Oriental, para posteriormente mandarlo a Santa Elena y Seychelles. Sin embargo, el sultán acabó su vida en el continente, en Mombasa, durante el año 1927.
Tras este golpe de Estado, que más tarde pasó a formar parte del libro de la Historia como la guerra más corta; Zanzíbar fue protectorado británico hasta 1963, año en el que, tras unos meses de independencia, empezó a formar parte de la actual Tanzania. Esta corta guerra, a pesar de que sólo durase cuarenta minutos, costó la vida a unos 500 zanzibarianos por parte del Sultanato; y del lado de los británicos, un almirante de la Royal Navy, fue herido de gravedad. Una lección muy importante surge de este conflicto: Por muy corta que sea una guerra, siempre ocasiona un daño en la población local, esté o no involucrada, siempre hay heridos, hay daños materiales, y lo más importante, muertos. Una lección que la humanidad todavía no ha sido capaz de aprender.


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