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"Todos estos mundos son para vosotros, excepto Europa, no intentéis aterrizar allí."

Publicado el 30 mayo 2018 por Daniel Prieto González @100cerosblog
Tal como avisó HAL en "2010: Odisea dos", Europa es una de las mayores incógnitas del Sistema Solar. Una bola gigante de hielo que orbita al más grande de todos los planetas. Una luna que podría albergar un océano subterráneo e incluso vida. ¿Estaremos buscando a años luz de distancia cuando la respuesta puede que esté a tan sólo 27 minutos luz (aproximadamente) de nosotros?

Europa.
(Fuente: www.bbc.com)

A modo de presentación, Europa es uno de los cuatros satélites galileanos de Júpiter y el más pequeño de ellos. Tiene un diámetro de 3.121,6 km y orbita a una distancia de 670.900 km del gigante gaseoso. Con una masa de 0.008 veces la de la Tierra, la gravedad "europeana" es de 0,134g, es decir, 0,134 veces la de nuestro planeta. Otro de los rasgos característicos de esta luna es su superficie, que perfectamente se podría confundir con el fondo de una sartén, eso sí, algo quemada. Una superficie llena de manchas y rayas que en su día fueron un misterio. Sin embargo, el mayor de los enigmas que guarda Europa está relacionado con esa gran masa de agua líquida que esconde bajo su superficie y la posibilidad de que esta albergue vida. De hecho, la entrada de hoy viene inspirada tanto por "2010: Odisea dos" como por "2061: Odisea tres" (ambas novelas de Arthur C. Clarke), relatos de ciencia ficción que ocurren en el Sistema Solar y que me han enganchado de muy mala manera. No hay quien pare de leer así.
Obviamente prefiero no dar más detalles para evitar spoilers, sólo decir que, tal como se habrá deducido, en dichas historias el satélite galieano tiene un papel protagonista. A pesar de que en Europa se alcanzan temperaturas que rondan los 110 K (muy por debajo del punto de congelación del agua), la existencia de un océano de agua líquida no es ninguna fantasía. Los científicos sospechan que la luna es un cuerpo geológicamente inactivo, es decir, genera nada o muy poco calor, por lo que no hay energía suficiente para derretir todo ese hielo subterráneo. Sin embargo, dicha energía procede de otro cuerpo, un cuerpo tan masivo capaz de provocar la fundición del hielo a tal distancia. Hablamos de Júpiter y sus fuerzas de marea. Tal como he explicado en otras entradas, las fuerzas de marea son un "efecto secundario" de la fuerza gravitatoria que tiende a deformar los cuerpos esféricos en elipsoides de revolución. Es algo similar a lo que pasa entre la Tierra y la Luna. La Luna es el satélite que nos orbita y el objeto que provoca las mareas. Básicamente, estas mareas son el producto de la deformación de la Tierra, pero en este caso es el agua el que lo hace (siendo la conseuciencia más visible de estas fuerzas). Entonces, ¿qué pasaría si no hubiese agua líquida que sufriese el efecto de las fuerzas de marea?. Concretamente lo que pasa en Europa. El hielo del interior sufre esta efecto y se genera fricción que a su vez emite calor. Posteriormente, este calor funde todo el hielo y se crea el océano subterráneo. Otro caso conocido es Ío, el objeto más volcánicamente activo del Sistema Solar, donde Júpiter funde el material rocoso del interior y provoca que este satélite sea un auténtico infierno.
Ahora que hemos descrito el origen de dicho océano, toca preguntarse: ¿se sabe si existe de verdad? La respuesta no es segura, pero es más afirmativa que negativa. Hasta hace bien poco tan sólo se tenían sospechas, pero datos recabados por el Hubble en diciembre de 2013, y contrastados gracias a los datos recogidos por la sonda Galileo en 1997, permitieron el descubrimiento de fumarolas de vapor de agua en la corteza. Aunque se deban seguir recogiendo datos que terminen por probar su existencia, creo que podemos considerar a este océano una realidad. Por lo que ahora nos toca saber si tenemos vecinos orgánicos en este pequeño satélite.

Esquema del interior de Europa.
(Fuente: www.gizmodo.com)


Hasta ahora sabemos que Europa se compone por un núcleo de hierro "frío", un manto rocoso y una capa de agua que a su vez se compone de un océano y una corteza de hielo. A través de esta corteza no pasa nada de luz del lejano Sol, por lo que podemos ir descartando la existencia de organismos fotosintéticos. Sólo nos queda la opción de los quimiosintéticos, es decir, seres que obtienen materia orgánica a través de materia inorgánica, usando compuestos como el metano para la obtención de energía. Existen muchos tipos de organismos quimiosintéticos que no voy a explicar con detalle, simplemente porque no controlo sobre el tema y prefiero no arriesgarme. Lo que sí se sospecha es que estos seres se agruparían entorno a fumarolas volcánicas (cuya existencia no está probada) en el fondo del océano europeano, tal como pasa en algunos lugares de la Tierra. Sin embargo, las colonias de organismos que se crearían no podrían superar un cierto tamaño, ya que la región donde evolucionarían es muy limitada y no permite un gran desarrollo.
Así que no podemos descartar la existencia de vida en Europa, ya que si se dio en la Tierra en condiciones muy difíciles (al menos inicialmente), ¿por qué no tener la esperanza de que se haya dado en un lugar como Europa? Puede que algún día, con alguna futura sonda, descubramos que no estamos solos, aunque nuestros compañeros de viaje no sean mucho más complejos que una bacteria. También aclarar que esta información, aunque veraz, no está redactada y detallada de la manera que debería (principalmente porque estamos en un blog de divulgación escrito por un aficionado), así que les invito a buscar más información sobre el satélite y a preguntar a expertos en la materia. Eso sí, nunca dejen de echar un vistazo por aquí, ciencia todos los martes.

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