Revista Diario

La herida emocional del parto

Por Myriam Cabanillas
Curará o tendré que resignarme a vivir con ella? Quizás el paso del tiempo haga que simplemente quede soterrada bajo el resto de vivencias...
Tengo dos hijos, he pasado por dos partos: el 1º horrible  (lo podéis leer aquí) y el 2º aun peor ( 1ªparte, 2ª parte y 3ª parte).
Pero ya pasaron, mis hijos están sanos y yo también.
Se supone que dado lo anterior, yo debería sentirme feliz y aliviada y no darle ni una sola importancia a lo acontecido, así pues, yo que soy muy obediente llevo 6 años guardándome para mi solita la verdadera importancia y repercusión que tuvieron mis partos.
En el primero pasé mucho dolor, miedo y vergüenza, por primera vez en mi vida tuve que dejarme la dignidad en la puerta del hospital.
Meses después aun lloraba al leer historias de partos normales, de niños amamantados...lloraba al imaginar lo que debió de sentir mi niño durante las muchas horas que pasó en el nido mientras yo me debatía entre la vida y la muerte.
Pero el tiempo pasó y la esperanza de ser madre de nuevo suavizó mi dolor -"no tendré tan mala suerte de nuevo, esta vez todo irá bien"- me decía a mi misma y al padre, que no quería ni por un asomo repetir paternidad.
De echo, tomar la decisión de tener otro hijo tardo dos años en consensuarse y costó múltiples diferencias entre nosotros: a el le pesaba el miedo mas que nada y a mi me pesaba la urgencia de sacarme la espina, de saber que podría hacerlo "bien" esta vez, de resarcir a mi futur@ hij@ por lo que no pude hacer con el primero.
Pero, como ya sabéis, tampoco pudo ser y esto me hundió.
Ya no existe manera de sacarme la espina, ya no podré volver a gestar, ni parir, ni intentar lactar, ni nada....lo que salió mal, salió y así seguirá.
Las secuelas físicas de mis partos son bastantes, aunque no son mortales, ni invalidantes, son muy molestas y me recuerdan durante dos semanas al mes, que parir no es lo mio.
Las secuelas psicológicas de mis partos van mas allá y mezclan el miedo con la frustración, la vergüenza con el enfado, la pena con la resignación...
De mi primer parto, me quedaron bastantes molestias urinarias debidas a la perforación que me regalaron durante la cesárea y unas estupendas adherencias que nadie tuvo en cuenta.
Esto hizo que en el segundo parto y tras altas dosis de oxitocina sintética y 9 cm de dilatación, la placenta se desprendiera, yo sufriera una hemorragia severa y fuera necesario practicar una cesárea, que por culpa de las adherencias,  no pudo practicarse con la urgencia necesaria.
La hemorragia severa que yo estaba sufriendo con mi hija aun conectada a mi por el cordón umbilical, hizo que ambas estuviéramos a punto de morir.
Pero aquí estamos sanas y salvas.
De este segundo parto, las secuelas son un poco peores:
Las adherencias han seguido multiplicándose, dando lugar a menstruaciones intensas y muy dolorosas, "pegándose" entre ellas y a la vez a otros órganos, sobre todo de la zona pélvica, así que todos los meses, durante la semana de la ovulación, se  inflama la zona ovárica y quedo como "enganchada" y con cólicos durante unos días, solución? una semana de Buscapina.
Después llega la menstruación y esta vez la inflamación suele ser un poquito mayor, se me pinza el nervio ciático dejándome "coja" y me dan cólicos importantes que hacen que mis maravillosas adherencias tiren de aquí y allá a placer.
Soy joven y fértil, pero me prohibieron tener mas hijos por que no dan un duro por que puedan salvar mi vida y/o la del bebé en un siguiente parto.
Así que, aquí me hayo, con mis ganas de tener 3 hijos guardadas en una caja con candado, cuya llave tiré al mar, con mis secuelas físicas a cuestas y la sensación de ser una bomba que  puede explotar en cualquier momento, porque, qué pasaría si me quedase embarazada sin buscarlo, como les ocurre a muchas parejas?
 Y que pasa con las adherencias? claramente me han dicho que no solo no disminuyen con el tiempo, si no que se siguen formando y haciéndose mas "duras" y es posible que a la larga tenga que pasar por quirófano para eliminar las mas peligrosas...
Casi tres años después, cada embarazo a mi alrededor, cada parto, cada recién nacido, cada lactancia...me siguen doliendo.
Mis hijos van creciendo a  un ritmo que a veces me parece vertiginoso y "mis bebés" se van esfumando y me debato entre el orgullo y alegría de verlos crecer y el vacío y la nostalgia de saber que ya no tendré mas bebés mios en mis brazos.
Myriam Twitter: @DeMiMaternidad FB: demimaternidadyotrosdemonios

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