La demostración práctica de hasta qué punto la marca, sea cual fuere, representa un factor de decisión de compra por sus razones psicológicas y sociológicas básicamente en aquellos consumidores más propensos a dejarse llevar por sus emociones la encontramos en dos estudios recientes que analizan el comportamiento de los targets más "sensibles":
1) Las mujeres. Sin ánimo de que me acusen a estas alturas de machista, creo que estaremos de acuerdo en que las mujeres en general actúan de forma más emocional que los hombres. Siempre se interpreta su sensibilidad como un valor destacable al ocupar puestos de responsabilidad y se supone que se dejan llevar más a menudo por sus sentimientos que los fríos hombres. Pues resulta que desde el punto de vista de los estudios de mercado, estas características femeninas las inducen a ser más fieles a las marcas:
"..ellas son más leales y más propensas a seguir adquiriendo una marca que les gusta; ellas difunden más la información sobre sus productos favoritos a través del boca-oreja y de las redes sociales en internet"
2) Los adolescentes. Tampoco hace falta ser psicólogo para saber que los más jóvenes son los más influenciables por su entorno, más caprichosos e irracionales en la toma de decisiones. Y a juzgar por otro estudio, parece que estas peculiaridades les lleva a tener muy claro lo que opinan de las marcas:
"...el 55% opina que las marcas de distribución ofrecen productos de menos precio pero igual calidad, las grandes marcas comerciales serían su primera opción en casi de tener que compra un refresco (81%), un yogur (61%), unas zapatillas (57%) o un regalo (51%)"
Es destacable que si se trata de algo absolutamente intrascendente como un refresco, la mayoría aplastante se decantaría por una gran marca, cuando probablemente sea donde menos diferencia real haya, pero donde más campañas emocionales se realizan.
Conclusión: los estudios demuestran, que ser fieles a las marcas concretas es cosa de "nenazas" ;-)