Revista Cocina

La nutrición en la defensa contra las infecciones.

Por Mamucer @MarinaMunozC

defensas

- Marina Muñoz Cervera -

Una nutrición incorrecta afecta al sistema inmunitario y, si nuestras defensas están bajas, somos más susceptibles a padecer infecciones, entre otros problemas de salud.

Numerosos estudios, tanto experimentales como en humanos, han demostrado que el desequilibrio de nutrientes, carencias o excesos, pueden afectar a nuestra inmunidad, volviéndonos menos resistentes a las infecciones.

Tras un largo tiempo de menosprecio a los temas relacionados con la nutrición, tanto es así que se tomaba como una creencia, es decir, las personas creíamos o no creíamos en la fuerza de los alimentos como potencial paliativo y curativo de enfermedades, existe un acuerdo casi unánime acerca de que la nutrición constituye el arma más poderosa de la que disponemos para conservar la salud y es imprescindible, en muchos casos, para recuperarla. Lo que comemos son alimentos pero lo que necesitamos son los nutrientes que los mismos nos aportan, por tanto los alimentos son la fuente potencial de los nutrientes y de la forma en que los comamos dependerá nuestra salud.

Los humanos disponemos de un complejo sistema inmunitario que sirve para defendernos de las infecciones y su integridad depende en gran medida de nuestra alimentación y estilo de vida (práctica de ejercicio, hábitos saludables).

Actualmente, el virus del Ébola está teniendo un fuerte impacto a nivel mundial por las tremendas consecuencias de su infección. Quizás sea el momento de plantearse, ¿de qué forma nos enfrentamos a las infecciones?, es decir, ¿nuestro organismo está armado y preparado para defenderse? o bien está desprotegido y somos un camino abierto para que cualquier virus o bacteria se reproduzca dentro del mismo provocándonos una enfermedad.

De nuestra fortaleza inmunitaria puede depender, no solo la posibilidad de infección, sino también el progreso de la enfermedad, en el caso de que sea inevitable porque el agente infeccioso supere nuestras barreras defensivas.

Pero no solo de ello depende nuestra integridad, los virus, bacterias y hongos son parásitos con distintos grados de infecciosidad, es decir, no todos son igual de invasivos y ello depende de su estructura y de sus características, entre otros factores.

La información es un aspecto básico a tener en cuenta, es decir, podemos estar perfectamente íntegros, pero si nos enfrentamos a una situación peligrosa epidemiológicamente hablando, tenemos que protegernos adicionalmente para ganar la batalla.

Os pongo un ejemplo, América del Sur es una zona endémica (se da de forma habitual) en Dengue, una infección que ha pasado de padecerla el ganado a alojarse en la personas, causando una enfermedad que varía de mediana a grave en sus síntomas, pero que puede causar la muerte. El mayor problema del dengue es que la transmite un virus ante el que no existe vacuna disponible, hoy en día; este virus lo transmiten los mosquitos a través de su picadura y en estas zonas pueden existir millones. Así descrito, asusta, por eso tenemos que concretar. El dengue solo es transmitido por una especie de mosquitos y ésta solo abunda en algunas circunstancias, como lugares donde existen aguas estancadas, mucho tráfico de viajeros, etc. No estamos del todo inermes, existen los repelentes (son productos químicos no agradables, pero menos peligrosos que la infección). Ante una situación así, tenemos que plantearnos lo siguiente:

- ¿Estamos bien alimentados y nutridos? Si.
- ¿Practicamos algo de deporte o algún tipo de ejercicio físico? Si.
- ¿Estamos del todo protegidos? si no hay vacuna del todo no, pero..
- ¿Cómo nos protegemos más? usando repelente para que no nos piquen.
- ¿Podemos hacer algo más? Si claro, podemos aumentar nuestras defensas con alimentos potenciadores y/o plantas para estar todavía más fuertes, ya que tenemos un buen sustrato, nuestro estado nutricional, para que su acción sea óptima.

Con todo ello ¿qué hemos conseguido? Ser menos vulnerables, es decir, ya no somos el blanco fácil en el que los virus se sienten cómodos, y van a tener que luchar más para conseguir vencer nuestras defensas, incluyendo nuestras barreras “extras” como en este caso puede ser el repelente.

Si aún así, nos infectamos, nuestra enfermedad será más suave porque nuestro sistema inmune combate con eficacia y nos recuperaremos mucho antes.

Afortunadamente, no todas las situaciones son así de arriesgadas, normalmente conocemos los agentes infecciosos que pululan por el medio en que vivimos y los medios informativos nos mantienen al tanto. Si viajamos a lugares peligrosos, nos ponen vacunas y nos preparan para afrontar los riesgos, pero somos nosotros los que tenemos que acercarnos, aunque sea un poco a la realidad para poder comprenderla y hacerle frente de la forma más adecuada posible.

Si en nuestro país no nos informan, acerquémonos nosotros a la información, averigüemos y luchemos por nuestra salud que es un derecho individual.

¿Porqué la nutrición es tan importante en la inmunidad?

La interacción entre nutrición e inmunidad es un fenómeno apasionante y complejo; los alimentos en general y nutrientes en particular ejercen un papel importante en el mantenimiento del sistema inmune.

No podemos entrar en detalles por la complejidad del tema, pero vamos a conocer los aspectos más interesantes, muy a grandes rasgos:

- Cualquier desequilibrio nutricional afectará a la competencia de nuestro sistema inmune.

- El sobrepeso y la obesidad producen inmunosupresión y aumento de la frecuencia a las infecciones por una respuesta de los anticuerpos disminuida.

- El estudio de la inmunocompetencia es un indicador sensible del estado nutricional, es decir, a través del estado de nuestras defensas podemos saber cómo estamos nutridos.

- Los desórdenes alimentarios producen leucopenia (disminución de leucocitos, una células muy importantes en nuestro sistema defensivo).

- Malnutrición e infecciones está ligadas de forma inevitable.

- Contamos con medios de defensa inespecíficos como son la piel, mucosas y otras estructuras, así como las secreciones (lágrimas, nasal, etc.) que nos están defendiendo constantemente. De su integridad dependerá nuestra mayor o menor vulnerabilidad y, ésta depende en gran parte de la alimentación y el aporte de nutrientes que consigamos con la misma.

- Contamos con unas defensas específicas celulares, que se ponen en marcha cuando entramos en contacto con los agentes infecciosos. Estas defensas son células encargadas de defendernos (macrófagos, polimorfonucleares neutrófilos, células NK -natural killer- un tipo de linfocitos llamados “asesinos”, etc.) fagocitando (se comen a los enemigos y los inutilizan). La integridad de todas las células depende de nuestro estado nutricional.

- Contamos con unas defensas específicas llamadas “humorales” y son los anticuerpos sintetizados por los linfocitos B como respuesta a las infecciones. La eficacia de las mismas depende de nuestro estado nutricional.

- Los minerales más involucrados con el sistema inmunitario son el cobre, hierro, selenio, zinc, magnesio y yodo, pero todos ellos son necesarios.

- Las vitaminas que tienen una acción más directa sobre la inmunidad son: vitaminas del grupo B, A, C, D y E, pero todas ellas son necesarias.

- Las suplementación excesiva de vitaminas o minerales como suplementos para reforzar la inmunidad puede tener el efecto contrario.

- Necesitamos energía, en forma de glúcidos ricos en almidón para que nuestras defensas estén en buen estado.

- Necesitamos proteínas para que nuestras células y tejidos se regeneren diariamente.

- Necesitamos grasas saludables para que las membranas de nuestras células y otras estruturas estén en buen estado.

- Necesitamos fibra para que nuestro intestino, tan importante en el complejo sistema inmunitario, funcione bien.

- Necesitamos agua para que las reacciones necesarias para defendernos se lleven a cabo de forma adecuada.

- Y, necesitamos que todo lo anterior esté en equilibrio para que no haya sobrecarga ni defecto de nutrientes.

Como vemos, una alimentación desequilibrada puede echarnos por tierra la salud, de varias formas, entre ellas convirtiéndonos en susceptibles a las infecciones. Por el contrario, una alimentación nutritiva puede ser nuestro seguro de vida.

Fuentes:
– Organización Mundial de la Salud. OMS. “Nutrición”

http://www.who.int/topics/nutrition/es/

- Salvador Zamora Navarro, Gegorio Varela Moreiras, Gregorio Varela Mosquera. “Evolución de la Nutrición”. Capítulo I de “Tratado de Nutrición”. Ángel Gil. Tomo I. Bases bioquímicas y fisiológicas de la nutrición. 2ª edición. Editorial Médica Panamericana. Madrid, 2010.

- A. Ortiz-Andrellucchi. Grupo de Investigación en Nutrición, Departamento de Ciencias Clínicas, Universidad de Las Palmas de Gran
Canaria, España; Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC). “Nutrición e Inmunidad”. Global Theme Issue on Poverty and Human Development Nutrición y Metabolismo. Rev Soc Med Quir Hosp Emerg Perez de Leon 2007; 38(Suppl 1): 12-18.

- E. Nova, A. Montero, S. Gómez y A. Marcos. Grupo de Inmunonutrición. Dpto. Metabolismo y Nutrición. Instituto del Frío. Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Madrid. “La estrecha relación entre la nutrición y el sistema inmunitario”. Sporte nutricional al paciente oncológico.

Imagen:

http://www.revistahogar.com/img/impresa/big_789584defensas.jpg


La nutrición en la defensa contra las infecciones.

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