Pierre Lachenai es un escritor de éxito. Casado y con una hija, vive una existencia burguesa convencional en París, pero su fama le precede en ciertos círculos. Esto es precisamente lo que facilita que pueda comenzar un romance con una joven azafata a la que conoce en un vuelo con destino a Lisboa. Lo curioso es que esta historia de amor no llega a desvelar sus cartas de manera clara en ningún momento, pues el espectador no conoce plenamente las verdaderas intenciones de cada uno de ellos al respecto. Para Pierre es una especie de emocionante regreso a la juventud sin ser muy consciente de que su decisión puede tambalear su cómoda estabilidad familiar. Para Nicole, la azafata, tampoco parece ser una historia de amor absoluta, sino una experiencia con una persona madura, prestigiosa y atenta, pero intuimos que sus verdaderos gustos se orientan hacia tipos más rudos. La película de Truffaut no está tan interesada en explorar estos sentimientos sino en las consecuencias derivadas de esta relación prohibida. En cualquier caso muchas partes de la misma son narradas con ligereza y humor, como esa crítica nada velada crítica a la vida cultural en provincias en la Francia de los años sesenta. La manera de filmar de Truffaut y su interés por el costumbrismo hacen que La piel suave siga viéndose con inmenso placer, a pesar de que su final no esté a la altura del resto de la cinta.P: 8
