Revista Arte

La Teoría de la Einfuhlung y la Psicología del Estilo.

Por Marisol Marisol Fernández Recalde @MSolFeRe

Palabra de difícil traducción: empatía, endopatía y proyección sentimental. Se concreta especialmente entre 1870 y 1910.

Teoría de la Einfuhlung:

La Teoría de la Einfuhlung y la Psicología del Estilo.

Hipótesis: existe una correspondencia entre realidad psíquica y física, y éste es el punto de partida del que se nutre la teoría de la proyección sentimental.

La comprensión de un objeto se inicia con la penetración emocional en él, un proceso de relación afectiva que descansa en la facilidad con que el mundo físico admite transferencias psíquicas.

La primera noción fundamental es el concepto de Sentimiento como una acción espiritual absolutamente libre. La extrema libertad sentimental es crucial para favorece la empatía, pues permite equiparar la multiplicidad del mundo con la diversidad del yo. En esta correspondencia el sentimiento deviene un acto de comprensión y de introspección, pero ante todo convierte a la actividad perceptiva general en experiencia estética, en goce ante el objeto por transferencia de los sentimientos subjetivos.

Lo esencial de la obra no es el motivo ni el tema, sino el propio artista y su vida espiritual, su expresión mediante la proyección sobre las formas del mundo. Así pues  se trata: de una concepción del arte como expresión (expresionismo).

La Einfuhlung nos advierte que una obra de arte sólo es comprensible mediante una participación afectiva del espectador, mediante una identificación que revela las formas como símbolo del sentimiento. Es necesario pues, que el espectador posea la misma predisposición perceptiva y afectiva respecto a la obra que la que el artista tiene ante la realidad exterior.

El primer autor que ha de ser mencionado es Friedrich Theodor Vischer (1807-1887) que defiende como única posibilidad para el conocimiento de las cosas el proyectar sobre ellas nuestra subjetividad.

Su hijo y continuador Robert Vischer será quien se encargue de difundir el término Einfuhlung y de aplicarlo al estudio de la percepción visual.

Vischer investiga especialmente la simbología que las formas puras adquieren para nuestra mente: “Las diversas dimensiones de las líneas y las superficies; las diferencias de sus movimientos actúan simbólicamente; la vertical, eleva; la horizontal, amplia; la línea quebrada agita de una forma mas vivaz que la recta, recordando el modo de plegarse y de cambiar la dirección de la vida interior en relación a determinados puntos y leyes”.

Esta asociación entre lo sensible y lo espiritual, Vischer concibe la proyección sentimental como un insuflar vitalidad a  realidad; el juicio de valor de las obras de arte deberá contemplar este elemento subjetivo.

La mayor concreción de la Einfuhlung como Teoría del Arte llega de las manos de Theodor Lipps que redacta esta definitiva Estética (1903-1906). La estética es entendida como sección de la psicología, y ésta a su ves la disciplina fundamental de la filosofía.

Para Lipps es el psiquismo quien explica cada forma del mundo: “La forma de un objeto es siempre el ser formado por mi actividad interior”. Este protagonismo de la filosofía determina a la Estética, hasta el punto de exigir el estudio de sus principios en el fundamento subjetivo psicológico.

Así por ejemplo, Lipps en sus estudios centrados en la luz distingue distintas reacciones de acuerdo a cómo lo utilice:

1- Una luz plana, uniforme y frontal (siglo XV) mantiene en sosiego al espectador.

2- Una luz que se recrea en la ambigüedad (Leonardo, Tintoretto) provoca una inquietud y confusión que deviene asentimiento trágico cuando actúa a la manera tenebrista.

Esta teoría sugiere una Historia del Arte como expresión del sentir de la humanidad.

La Teoría de la Einfuhlung y la Psicología del Estilo.

Wilhelm Worringer (1881-1965)
Historiador y Teórico Alemán.

La crítica de Worringer se dirige al protagonismo otorgado a la Estética, sin tener en cuenta que su misión es ante todo normativa y que ha propiciado una mitificación del arte clásico (bello) sin admitir otras manifestaciones artísticas de idéntico valor aunque de distinto talento.

Se muestra partidario en distinguir entre:

Estética dedicada al estudio de la belleza y de su concreción en el arte clásico.

Ciencia del Arte: dedicada al estudio y explicación de todas las manifestaciones artísticas, es decir, una Teoría del Arte.

Así para  él la aportación de la Teoría del arte debe ser la de advertir que la capacidad artística se determina desde la voluntad, y que por tanto lo que no se realizó en determinadas épocas se debe exclusivamente a que no figuraba en la dirección de su voluntad artística.

El procedimiento que permite discernir la voluntad artística, las motivaciones histórico-humanas que subyacen en la creación artística, es lo que Worringer denomina Psicología del Estilo, único medio que puede revelar los valores formales, como expresión de valores internos.

Según el método de Worringer, las variaciones estilísticas responden a cambios en la voluntad artística, que es asimismo dinámica en tanto reflejo de la evolución psico-espiritual de la humanidad. La ciencia del arte aparece pues como una Piscología de la Humanidad.

La obra fundamental de Worringer; Abstraktion und Einfuhlung (1908): junto a su afán de proyección sentimental Worringer sitúa un afán de abstracción como consecuencia del gusto por lo inorgánico, aún sabiendo que podría tratarse de un reduccionismo.

Para llega a una satisfactoria explicación del estilo, éste entonces tenía que concebirse como resultado del encadenamiento Cosmovisión, Psiquismo, Voluntad de forma-estilo.

Mediante la visión que propone del sentimiento vital retomamos el eje de la cuestión:

“El sentimiento vital es el estado psíquico en que la humanidad se encuentra en cada caso frente al cosmos, frente a fenómenos del mundo exterior. Este estado se manifiesta en la calidad de las necesidades psíquicas, en la constitución de la voluntad artística absoluta, y tiene su expresión externa en la obra de arte, en el estilo de ésta, cuya peculiaridad es precisamente la peculiaridad de las necesidades psíquicas”.

Worringer distingue en una especie de historia psicológica de la humanidad, tres arquetipos:

1- El Hombre Primitivo: el ser humano primitivo es presa de un inmenso temor reverencial ante el espacio. El ser humano primitivo crea arte con el fin de liberarse del temor que le provoca el mundo. Como sólo puede relacionar las formas mas rudimentarias de conocimiento con los fenómenos naturales, les parece que éstos carecen de estabilidad o regularidad y busca objetos artísticos que compensen dicha carencia.

2-El Hombre Oriental: padece idéntico terror cósmico, pero a causa de un conocimiento profundo del universo, se expresa también en lo inorgánico, pero por misticismo.

La cosmovisión primitiva y oriental suponen una voluntad de forma, de expresión, idéntica: la abstracción. En ambos casos hay una evidente tendencia al plano y a las posibilidades geométrica de la línea (triángulos, cuadrados, círculos) y la ley frente al desorden de la experiencia.

El Hombre Clásico: por el contrario es aquel que está en disposición de convertir el caos en cosmos y concibe el mundo de manera inmanente gracias a su conocimiento y conquista espiritual. Se anula el trascendentalismo de la Religión y el Arte, que se daba en el hombre primitivo y oriental, aproximándoles a la humanidad, replanteándolo desde un antropocentrismo que facilita la entrega a los fenómenos sensibles para transformarlos de conformidad con la propia imagen. La voluntad de forma del hombre clásico se alimenta en el gusto por lo orgánico y el estilo será la expresión de la propia vida a través de la forma natural.

La reconciliación entre el ser humano y la naturaleza genera la agilidad orgánica y las formas armoniosas de la Antigüedad Griega. La abstracción de la contemplación artística cede paso a la empatía. En la empatía, la persona que contempla un objeto artístico busca las formas de la materia viva y halla en ella una belleza que Lipps define como autogozo objetualizado.

Al fin pues, Abstracción y Einfuhlung, son propuestos como los dos polos de la sensibilidad artística del hombre, como los dos posibles esquemas de creación. El propio Worringer resuelve la evolución del arte griego mediante un cambio que emancipa las formas de lo abstracto hacia lo orgánico, dando ocasión a diversas expresiones durante el trayecto. El paso del orden dórico al jónico es ejemplo de ello,  pues a la sustitución de un orden por otro le precedió una conciliación entre tendencias abstractas y naturalistas.

Debemos mencionar la conexión que sus teorías mantuvieron con el arte contemporáneo, un aspecto que otorga, si cabe, mayor valor a su obra. Efectivamente, la noción de Abstracción es anunciada por Worringer cuando la propia práctica del arte acentúa la ruptura con el proceder mimético establecido desde el Renacimiento

Personajes como Franz Marc  o Vassily kandisnky mostraron un especial interés por la tesis de Worringer al encontrar una clara afinidad entre los supuestos sobre los que desarrollaban su trabajo y el afán de abstracción expuesto por el teórico.

Fuentes y apuntes varios

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