La autora revela cómo una visión onírica marcó el final de su novela y la transformó en un thriller emocional sobre intuición, heridas y renacer
Por: Alberto Berenguer / Instagram: @tukoberenguer; @delecturaobligada

“La última luna” nace de un sueño que le marcó profundamente. ¿Cree que los sueños son solo reflejos de nuestro inconsciente o pueden ser mensajes que trascienden lo racional?
Yo solo puedo hablar desde mi experiencia. En mi caso, los sueños me han traído muchos mensajes a lo largo de la vida. El más claro —y diría que el más poderoso— llegó justo la noche en que soñé con el final de La última luna. La escena fue tan vívida que al despertar todavía sentía el olor a mar y la humedad en la piel, como si lo hubiera vivido de verdad. Fue una experiencia increíble, muy especial y la narración en la novela es completamente fiel a lo que se me reveló en ese sueño.
Alessandra vive una transformación radical tras tocar fondo. Como coach y escritora, ¿qué cree que debe romperse dentro de una persona para que empiece una verdadera búsqueda interior?
Desde mi profesión, veo cada día a personas que tienen la valentía de parar y reflexionar para mejorar algo en su vida. Ya sea una relación que no va bien, cambiar un hábito, una forma de pensar, superar una dificultad o tomar una decisión importante. La vida es un reto constante, pero muchas veces no contamos con las herramientas necesarias para afrontarlo o para hacer ciertos cambios. Justamente eso es lo que ofrezco en mis sesiones de coaching.
La búsqueda interior suele surgir después de una situación que remueve por dentro: una traición, el miedo, la rabia, la decepción… emociones que sacuden y que llevan a cuestionarse muchas cosas. En el caso de Alessandra, vive un golpe de realidad que impacta directamente en sus valores más profundos. La traición, la mentira, la rabia, la incertidumbre… todo eso la lleva a buscar respuestas dentro de sí misma, a la vez que lo hace fuera.
En la novela conviven dos planos muy distintos. Por un lado, el mundo real y concreto de la mafia, los negocios y las amenazas, y por otro, una dimensión más sutil ligada a la intuición y la espiritualidad. ¿Cómo lograste equilibrar ambos sin que uno dominara al otro?.
Me encanta esta pregunta. A medida que iba escribiendo la historia, tenía muy claro que ese equilibrio debía estar presente. No quería un simple thriller de “buenos y malos”; sentía que necesitaba un plano más profundo, más sutil, para poder conectar toda la historia con el final que soñé. La edición ha sido clave para conseguir ese equilibrio y estoy muy agradecida por el resultado que hemos conseguido.
“La última luna” habla mucho de escuchar la intuición. ¿Hubo algún momento clave en su vida en que ignorarla le llevó por el camino equivocado?
Creo que tengo la intuición bastante desarrollada porque llevo muchos años trabajando mi mente. Medito desde hace más de veinte años, hago ejercicios de neurociencia para elevar mi consciencia, trabajo con mis emociones, cuido mi paz interior… Pero claro que me ha pasado. Eso sí, cada vez menos. He aprendido a escuchar esa voz dentro de mí sin dejar que el ego la silencie.
El ego, esa construcción mental que nos hace creer que somos solo lo que “debemos” ser: un nombre, una historia, un estatus, unos pensamientos… Suele ser el responsable de que no escuchemos a nuestro verdadero ser. Cuando aprendes a trabajar con eso, los cambios que empiezan a llegar a tu vida son realmente sorprendentes.
Ha vivido o conocido muy de cerca ciudades vibrantes como Nueva York, Ibiza o Bangalore. ¿Qué tiene cada una de ellas que conecta con los temas emocionales o espirituales que trata la novela?
Son ciudades que he tenido la suerte de conocer muy bien, las llevo en el corazón porque conectan profundamente conmigo. En la novela, cada una representa algo muy especial. Nueva York simboliza la oportunidad, el crecimiento personal y profesional; Ibiza representa la calma, el silencio necesario para escucharse por dentro; y Bangalore, en India, es para mí el centro espiritual, un lugar de transformación interior.
Convertir su proceso de cambio vital en ficción puede ser terapéutico, pero también arriesgado. ¿En qué momento supiste que estaba lista para exponerse a través de esta historia?
Es cierto que Alessandra tiene muchas cosas de mí, pero no soy yo. De hecho, creo que hay momentos en los que tengo más de Mario que de Alex. Lo que sí es verdad es que el libro refleja muchas de mis reflexiones, inquietudes, sensaciones… y supongo que eso es inevitable cuando escribes desde un lugar sincero. Aunque escribir siempre tiene algo de terapéutico, no he utilizado la novela como una forma de terapia. Es una historia con partes de mí, pero no es sobre mí.
Comenta que empezó la novela por el final. ¿Qué tan distinto habría sido el viaje de Alessandra si no hubiera tenido tan clara esa última escena desde el inicio?
La historia habría sido completamente distinta, porque todo se fue construyendo en función de ese final que ya tenía claro desde el principio. Es como tener un propósito muy definido, aunque no sepas todavía por dónde empezar a activarlo. Es el mismo proceso que sigo en mis sesiones de coaching: sabes que quieres cambiar algo, conseguir algo, pero el camino no está del todo claro. No ha sido un proceso fácil, pero estoy muy contenta con el resultado y con cómo todo fue encajando alrededor de ese cierre que soñé.
Muchos lectores dicen que “La última luna” les remueve por dentro. ¿Le parece que el thriller emocional puede ser una herramienta para el autoconocimiento del lector, no solo del personaje? ¿Siente que ha recibido su novela una buena acogida?
Sobre la primera pregunta, te diría que sí, totalmente. Me llegan muchos comentarios de lectores que hablan de los personajes como si fueran personas reales, como si los conocieran de verdad. Eso significa que han conectado con ellos, generalmente porque encuentran algo con lo que se identifican. Me encanta ver cómo la novela está despertando procesos de cambio, de autorreflexión y de conexión en quienes la leen. Algunos incluso me han contado que han empezado a meditar o a buscar procesos de coaching después de leerla.
En cuanto a la acogida, está siendo fantástica y de una manera u otra, la novela deja una huella en el lector. Los comentarios y críticas no podrían ser mejores. Me siento muy agradecida y feliz de que el mensaje esté llegando a tanta gente.
¿Qué tal ha sido su experiencia publicando con Caligrama? ¿Y cómo le ha acompañado la agencia Alabra en este debut literario?
Mi experiencia con Caligrama ha sido muy satisfactoria. Al ser mi primera novela, estaba bastante perdida sobre cómo publicar, pero ellos me han acompañado en todo momento y han hecho un trabajo excelente.
En cuanto a Alabra, para mí son como mi “hada madrina”. No solo son personas con una calidad humana e intelectual extraordinaria, sino también un equipo tremendamente profesional que me está ayudando a entender mucho mejor el mundo editorial y a dar a conocer mi novela. Estoy muy agradecida por todo lo que hacen y por el interés genuino que muestran en mi trabajo.
Si su novela tuviera banda sonora, ¿qué canción cree que acompañaría el viaje de Alessandra desde la oscuridad hacia su despertar personal?
Sin duda, sería «O mio babbino caro» interpretada por María Callas. Es de la ópera Gianni Schicchi, de Giacomo Puccini. Me encanta la ópera en general, pero María Callas tiene algo único. En esta aria, el personaje de Lauretta intenta convencer a su padre para que la deje casarse con su amado. Es de una delicadeza impresionante. Además, es en italiano, el idioma de los Altobelli y los personajes mafiosos de la novela. De hecho, la menciono en el libro como la favorita de Gorlani, el jefe de la organización mafiosa, lo que le da un significado especial dentro de la historia.
Como lectora apasionada, ¿hay algún libro o autor que le gustaría recomendar a quienes nos leen?
Recomendaría tantos… Todos los de Julia Navarro e Idelfonso Falcones. Me gusta sobre todo la novela histórica y el thriller psicológico. “El Médico” de Noah Gordon, “Los renglones torcidos de Dios” de Torcuato Luca de Tena y “La chica del tren” de Paula Hawkins.
Y para terminar, después de “La última luna”, ¿ha comenzado ya a tomar forma una nueva historia en su interior?
Llevo varios meses escribiendo mi nueva novela y estoy completamente enganchada. Disfruto tanto del proceso y me meto tanto en los personajes que me ha costado un poco despedirme de los de “La última luna”, a quienes tengo muchísimo cariño. Pero esta nueva historia es completamente distinta, con su propia identidad, y me está encantando vivirla mientras la escribo.
