Revista Libros

La única pega que le veo al kindle

Publicado el 04 noviembre 2010 por Robertoc

En el “capítulo anterior” exponía mi experiencia con el kindle durante los primeros días. Un mes después sigo estando encantado y leo muchísimo (os tengo muy abandonados a los bloggers, por cierto; tendréis que pasaros al libro). Pero ya le he encontrado la primera pega que, por cierto, creo que afecta más negativamente a las editoriales que a mi mismo. Esa pega es la incompatibilidad con el formato Adobe DRM. Me explico.

DRM son las siglas, en inglés, de “Gestión de derechos digitales” y sirve fundamentalmente para limitar el uso de un archivo digital, por ejemplo, impidiendo su reproducción, limitándola a un número determinado de copias o limitando la impresión del fichero. Vamos, que es una tecnología que busca evitar que compartamos ficheros (lo que la industria discográfica, cinematográfica y editorial, e incluso el gobierno llaman impropiamente “pirateo”). Bueno, pues resulta que las grandes editoriales (con grande me refiero a su volumen de facturación, no a su excelencia moral) publican todos sus ebooks con el DRM de Adobe, que no es compatible con el kindle. La consecuencia de eso es que no puedo comprar libros en esas editoriales españolas. Eso no impide, en todo caso, que pueda descargarme libros gratuitos (que los hay a miles) o que pueda comprar libros de las grandes editoriales (y ahora me refiero a aquellas que, facturando poco, se distinguen de las anteriores por su excelencia moral). Así que ahora debo tener como 20 libros en el ebook, de los cuales solo he comprado uno, otros cuatro me los han “prestado” y el resto son del dominio público.

En este caso creo que hay que repartir culpas tanto hacia amazon como hacia las editoriales. En primer lugar porque Amazon limita conscientemente su e-reader a los formatos comerciales de su plataforma donde, por cierto, no es posible encontrar los títulos que venden las editoriales españolas. Creo que deberían tomar medidas lo antes posible, y podría ir en dos direcciones. La primera solución es que el kindle pueda leer el drm de Adobe. Esto no beneficia a Amazon, puesto que lo que hace es facilitar la compra de títulos de la competencia, así que dudo que lo hagan. La segunda es llegar a un acuerdo con las editoriales españolas para comercializar sus títulos con el formato de Amazon. En ese sentido creo que el anuncio de la posible instalación de Amazon en España puede abrir una puerta a esa posibilidad. Habrá que esperar.

Por otra parte las editoriales también tienen una parte de responsabilidad. Llevamos mucho tiempo oyéndoles decir que esto de los e-readers lo único que va a favorecer es el pirateo y que no estaban dispuestos a entrar en el negocio del ebook. Ahora que han entrado, llegan tarde. Estos días he leído varias noticias donde las editoriales se quejan del “pirateo”. El último, hoy. Yo quiero comprar libros, pero no en las condiciones que quieren imponer las editoriales. El best seller de moda (La caida de los gigantes, de Ken Follet) cuesta unos 24 euros en la edición de papel (por ahora solo tapa dura) y 16 en la versión electrónica. En un año, o menos, sacarán la versión de bolsillo, seguramente a unos 15-16 euros. Pero hay diferencias entre una edición de bolsillo y una electrónica. Un libro de bolsillo tiene unos costes de los que carece un ebook, fundamentalmente la impresión y la distribución. Y un ebook tiene unas limitaciones de las que carece un libro en papel, y es que no lo puedes compartir (si tiene drm). Así que, siendo el contenido el mismo, el libro en papel lo podemos leer varias personas, mientras que el electrónico solo lo puedo leer yo. Siendo así, creo el precio del ebook debería ser inferior al de la edición de bolsillo.

Pero, por otra parte tenemos las grandes editoriales (las de la excelencia moral que facturan poco) que publican libros de autores poco conocidos. Creo que tienen un importante nicho de negocio en la llamada “larga cola“. En este caso podría consistir en vender pocas copias de cada libro, pero de muchísimos libros. La forma de conseguir eso sería dirigiéndose a públicos muy diversos, publicando una elevadísima cantidad de títulos, a precios muy bajos. La semana pasada pude experimentar un ejemplo que encajaría con este modelo de negocio. Me enteré por Meneame de una curiosa noticia sobre unos frescos y un pintor de Santander. Busqué información en internet, pero no encontré mucho. Lo más interesante parecía la biografía del autor escrita por su propio hijo. La editorial daba la posibilidad de comprar el libro en papel o descargar el pdf por 1,20€. En circunstancias normales no lo habría comprado en papel: está escrito en inglés y tampoco es que me entusiasmen las biografías de pintores. Pero por 1,20 mereía la pena echarlo un vistazo, y lo compré. Por cierto, que no deja de ser interesante en este caso la relación entre el precio del libro en papel (15,91€) y la versión electrónica (1,20€). Y además, sin protección DRM.

En resumen, creo que hay negocio en el ebook. Las grandes editoriales tienen un hueco en la larga cola. Deberían explorar también el mercado científico: ¿cuántas tesis y tesinas están inéditas? ¿y a cuántos profesionales, investigadores y estudiantes les interesaría tener acceso a ellas?. Y las editoriales que facturan mucho deben buscar su sitio en el nuevo panorama que se abre, si no quieren que tiremos mucho del emule. Los escritores no pueden dar conciertos ni vender camisetas.


 


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