
Aunque me hubiera molado unos botones más a lo “Ahora caigo”,
el formato del programa no es malo y podemos tacharlo de “original”, si es que eso existe ya…
Hace años que no tenía ganas de vivir un ¿reality? show musical. Atrás quedaron las múltiples ediciones de Operación Triunfo (que seguí bastantes) y poco más. Pero el otro día haciendo zapping… encontré La Voz y me dijo algo. No sé, la vi tan diferente y a la vez tan lo mismo de siempre que me dispuse a disfrutar en un rato de no siesta durante el puente; y hasta ahora. Los dramas personales, los botones en el último momento y los piques (falsetes la mayoría) entre el jurado -que, efectivamente, cobra más protagonismo que los participantes- te aporta un no se qué que me engancha y, a veces, me eriza los pelillos de mis adorables bracetes. Será la nostalgia, la vejez o la falta de buena televisión la que me impulse a verlo, puede, pero…
Hay un par de voces increíbles, carnes de discos de verano, y un par de voces extraordinarias que quién sabe adónde pueden llegar. La política del programa es buena: el jurado te valora de espaldas, solo se juzga la voz, se respeta cada género y estilo y lo demás no importa… Aunque sabemos que para buenas premisas siempre hay tiempo.
En fin, a ver qué sale de aquí… (si sale algo, claro)

pd: como alguien ponga los deditos de la voz al revés, mal vamos a ir… Lo dejo ahí…

