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Las 9 cabezas de hidra y del narcisismo

Por Davidsaparicio @Psyciencia

Las 9 cabezas de hidra y del narcisismo

El amor es un sentimiento intenso que normalmente se direcciona hacia otra persona. Sentir amor por alguien implica una serie de emociones intensas: deseo, celos, afinidad e incluso puede vivirse como algo doloroso y contradictorio. De todas formas, existe una variante de esta pasión interior, el amor propio.

De una manera sencilla podríamos definirlo como el respeto hacia uno mismo. Suele afirmarse que seremos queridos por los demás siempre y cuando previamente seamos nosotros quienes nos queramos. Por este motivo, la autoestima es el elemento esencial de esta versión del amor.

Pero, ¿qué ocurre cuando ese amor hacia nosotros mismos sobrepasa el umbral de lo normal? Es decir, cuándo empieza a afectar nuestro funcionamiento en las diferentes áreas de vida, como la social o laboral.

Dentro del campo de la salud mental a esto se le conoce como Trastorno de la Personalidad Narcisista y es definido según el DSM-V (2013) de la siguiente forma:

Patrón dominante de grandeza (en la fantasía o en el comportamiento), necesidad de admiración y falta de empatía, que comienza en las primeras etapas de la vida adulta y se presenta en diversos contextos, y que se manifiesta por cinco (o más) de los hechos siguientes:

  1. Tiene sentimientos de grandeza y prepotencia (p. ej., exagera sus logros y talentos, espera ser reconocido como superior sin contar con los correspondientes éxitos).
  2. Está absorto en fantasías de éxito, poder, brillantez, belleza o amor ideal ilimitado.
  3. Cree que es “especial” y único, y que sólo pueden comprenderle o sólo puede relacionarse con otras personas (o instituciones) especiales o de alto estatus.
  4. Tiene una necesidad excesiva de admiración.
  5. Muestra un sentimiento de privilegio (es decir, expectativas no razonables de tratamiento especialmente favorable o de cumplimiento automático de sus expectativas).
  6. Explota las relaciones interpersonales (es decir, se aprovecha de los demás para sus propios fines).
  7. Carece de empatía: no está dispuesto a reconocer o a identificarse con los sentimientos y necesidades de los demás.
  8. Con frecuencia envidia a los demás o cree que éstos sienten envidia de él.
  9. Muestra comportamientos o actitudes arrogantes, de superioridad.

Existen diversas investigaciones que buscan descifrar las causas de este trastorno de personalidad, por ejemplo:

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Un estudio reciente, publicado en la revista Neuroscience, dirigida por el investigador chino Yu Mao y su equipo encontraron que el narcisismo patológico estaba asociado con la reducción del grosor y volumen de la corteza prefrontal, la cual juega un rol importante en el control ejecutivo del cerebro y se relaciona con la desregulación emocional que presentan estos individuos. Así mismo, otra investigación menciona que el narcisismo patológico está relacionado con una disminución de la materia gris en una región del cerebro responsable de la compasión, de acuerdo con un grupo de científicos del Hospital Universitario de La Charité y de la Universidad Libre de Berlín.

Según el estudio, publicado en la revista Journal of Psychiatric Research, el narcisismo es un trastorno de la personalidad en el que los pacientes tienen fuertes complejos de inferioridad pero hacia afuera se comportan de manera arrogante y autocomplaciente.

El estudio, dirigido por  el psiquiatra e investigador Stephan Röpke de La Charité, muestra una correlación estructural entre el déficit afectivo y una anomalía cerebral.

“Nuestros datos muestran que el grado de empatía está en correlación con el volumen de materia gris en esa región en la que los pacientes con narcisismo muestran déficit”, dijo Röpke.

Tipos de narcisistas

El doctor Bruce Stevens, en su artículo A nine headed Hydra (2000), propone una clasificación interesante de la personalidad narcisista en nueve tipos diferentes (o una Hidra de Lerna de nueve cabezas), con el fin de ilustrar mejor las diferentes formas en que puede expresarse este trastorno y los problemas aparejados. Sin embargo, todas las cabezas comparten el mismo problema subyacente: la búsqueda desesperada de la fuente de amor a sí mismos en lugares donde nunca la encontrarán, un problema que empieza a bosquejarse vagamente desde fuera de la psicología académica o científica con el nombre de codependencia.

El dependiente

Siente una gran necesidad de ser amado y jamás está satisfecho. Nunca recibe suficiente amor. Presenta miedo al abandono y al rechazo. Su problema principal es que no es capaz de quererse y cuidarse a sí mismo y se centra en dar amor a los demás para así conseguir su aprobación y cariño. Resulta asfixiante para su pareja.

El amante especial

“Nuestro amor es único, especial, maravilloso y perfecto”. Piensa que nadie puede amar a su pareja como él o ella, que con su amor curará todas las heridas que pueda tener. Idealiza el amor y a la persona amada, a quien no ve como realmente es. El resultado suele ser la decepción. Son muy vulnerables a cualquier ofensa y arrastran heridas de anteriores relaciones. No toleran ninguna imperfección en su pareja.

El poderoso

Está enamorado del poder y lo expresa humillando o aterrorizando a sus empleados. Arrogante, desprecia a sus subordinados e “inferiores”. Lo único que importa es su carrera y su éxito. Su pareja suele ser una persona atractiva a quien exhibe como trofeo.

El “cuerpo”

Es un tipo de narcisismo muy habitual hoy en día. Su imagen tiene una enorme importancia y su autoestima está unida a dicha imagen. Necesita gustar a todo el mundo y que todo el mundo reconozca su belleza para sentirse una persona valiosa. Obsesión por tener el cuerpo perfecto. Tiende a negar sus problemas y a centrarse en su físico, como si el hecho de lograr la perfección física fuese a solucionar todos sus males.

El furioso

Tiene estallidos de rabia frecuentes debido a su hipersensibilidad ante cualquier ofensa real o imaginada. Tiende a ver malas intenciones en las acciones de los demás. Debajo de esa rabia frecuentemente se ocultan sentimientos como la tristeza, vergüenza o desesperación. Se caracteriza además por una incapacidad para controlar sus intensas emociones, incluida la rabia.

El estafador

Es una persona encantadora cuyos motivos son absolutamente egoístas. Pretende utilizar y explotar a los demás a través de su encanto personal. Le divierte engañar al amante confiado con infidelidades, fraudes, etc. y disfruta planeándolo. Su autoestima aumenta al verse capaz de hacer ese tipo de cosas. Las normas morales no se las aplica a sí mismo. Eso es para los demás y ellos se consideran por encima.

El fantasioso

Su mundo interior es muy rico y está poblado de fantasías de belleza, admiración, amor, éxito y mundos maravillosos, mientras que considera la realidad un fastidio del que querría escapar. Algunos adolescentes pasan horas aislados jugando al mismo juego de ordenador, con cuyo protagonista, un héroe capaz de todo, se sienten identificados. La soledad impide que el mundo exterior penetre en sus vidas mostrándoles la realidad, y su necesidad de sentirse grandiosos, únicos y especiales (algo que, en cierta medida, es normal en la adolescencia) puede hacer que se identifiquen con el héroe del videojuego y confundan la fantasía con la realidad.

El mártir

Su identidad está construida alrededor del hecho de ser una víctima o un superviviente de algo terrible. Se centra en sí mismo y en su propio dolor, que nunca llega a superar y no tiene tiempo para nadie más. Dentro de ese dolor se siente grande, “nadie sufre como yo”, “he tenido que soportar cosas terribles”. Es ese mártir al que todos deberían admirar por haber sufrido tanto y seguir vivo. Tienden a exagerar su dolor que, a veces, tiene dimensiones religiosas: el destino divino del sufrimiento exaltado y admirado. En realidad, es una forma de evitar el verdadero dolor y los problemas reales que hay en su vida y en sí mismo. “Mi dolor es tan grande que me impide pensar en otras personas o hacer otras cosas”.

El salvador

“Sólo yo puedo ayudarte”, “sólo yo puedo cambiar tu vida”. Es probable que tenga un trabajo relacionado con la ayuda a los demás, al que dedica todo su tiempo porque “lo necesitan”. Sin embargo, siempre acaba pidiendo algo a cambio, como sexo o dinero. Es frecuente en ciertos líderes religiosos de sectas.

Stevens hace una buena ilustración para categorizar algunos tipos de conductas narcisistas. Pero cuidado, sentirte identificado con algunos de estos criterios no significa que padezcamos de este trastorno de personalidad, debido a que es muy probable que contemos con distintos rasgos de personalidad, un porcentaje de obsesivos, quizás algo narcisistas o hasta algo histriónico, sean cual sean no debemos de entrar en un estado de preocupación, siempre y cuando no nos afecte en ninguna de nuestras áreas de funcionamiento como p.e, lo laboral, lo social, lo familiar, etc.

Fuentes:


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