Revista Salud y Bienestar

Las buenas, las malas y las feas

Por Facildedigerir @facildedigerir

Texto original escrito por Ana.  

Las buenas

Las grasas insaturadas son llamadas grasas buenas porque contienen ácidos grasos esenciales. Esto es, tipos de grasa que el cuerpo no puede producir pero que son vitales para su buen funcionamiento. Los ácidos grasos esenciales funcionan como materia prima para fabricar las membranas de las células y producir ciertas hormonas, como los eicosanoides. También ayudan a disminuir los niveles de colesterol en sangre. Dos ejemplos de ácidos grasos esenciales son el Omega 6 y el Omega 3.

Las grasas insaturadas se encuentran esencialmente en alimentos vegetales: semillas, cereales, leguminosas y verduras. Y en animales marinos: pescados sobre todo azules y en aceites de pescado. Son líquidas a temperatura ambiente.

Las hay de dos tipos:

- Monoinsaturadas. Las más recomendables. Presentes principalmente en aceite de oliva extravirgen, aceite de canola, aguacate y semillas oleaginosas como cacahuates, almendras, avellanas, ajonjolí, nueces, semillas de calabaza.

- Polinsaturadas. Aceites de girasol, maíz, soya y linaza. Chía, nueces y productos de soya. Pescados y mariscos. Cereales integrales y lácteos.

avocado

La recomendación es que trates de consumir primordialmente grasas monoinsaturadas y en segundo lugar polinsaturadas. Para cocinar son más recomendables los aceites monoinsaturados como el de oliva, el de canola o el de aguacate. Se recomienda ingerir pescados azules o blancos de dos a tres veces por semana para asegurar la ingesta necesaria de ácidos grasos esenciales.

 Las malas

Las grasas saturadas son a las que comúnmente se les denomina grasas malas o dañinas, pero en este caso el término 'malas' es un poco engañoso. Las grasas saturadas son necesarias para el funcionamiento del cuerpo, tanto es así que él mismo las produce. El colesterol es un ejemplo de grasa saturada.

red meat

La cuestión es que nuestro cuerpo produce lo suficiente de ellas y por lo tanto no es necesario introducirlas a través de la dieta. El gran problema es que lo hacemos, y en cantidades tan excesivas que nos han acarreado muchos problemas de salud como: altos niveles de triglicéridos y colesterol, infartos, embolias, ateroesclerosis, entre otras.

Las grasas saturadas las encontramos principalmente en carnes (rojas en primer lugar y de ave en segundo), manteca, mantequilla, mariscos, lácteos enteros (leche, yogur, helado, crema), aceite de coco y de palma.

Como regla general, se recomienda mantener una ingesta reducida de este tipo de alimentos.

 Las feas

Las grasas trans es un producto práctico para la industria alimenticia, pero con pésimas consecuencias para la salud de los consumidores.

margarine

Las grasas trans se elaboran calentando aceites vegetales líquidos en la presencia de hidrógeno para obtener una grasa sólida, lo que facilita el transporte de este tipo de grasa evitando derramamientos y facilitándole la vida a la industria.

El problema es que durante este proceso de hidrogenación las grasas vegetales polinsaturadas se convierten en grasas saturadas contribuyendo a aumentar los niveles de colesterol LDL y disminuir los de HDL. Otro riesgo es que este tipo de grasas se incrustan en las arterias más fácilmente y una vez ahí es muy difícil deshacerse de ellas.

Las grasas trans se encuentran principalmente en la comida rápida, en las comidas empacadas para microondas, en las margarinas, galletas y panadería, dulces, frituras y helados.

Te recomiendo leer mi artículo sobre grasas trans para saber más.

 Recomendaciones para un correcto consumo de grasas

1. Trata de eliminar lo más posible las grasas trans. Revisa las etiquetas de los alimentos y toma la mejor decisión.

2. Reduce el consumo de grasas saturadas consumiendo lácteos semi o totalmente descremados.

3. Reduce el consumo de carnes rojas. Puedes probar el lunes sin carne y así estarás reduciendo un 15% anual.

4. Remueve siempre los gorditos y la piel de las carnes.

5. Al preparar caldos deja que éstos se enfríen y retira la grasa que se concentra en la parte superior con una cuchara.

6. Utiliza aceites monoinsaturados para cocinar.

7. Utiliza aceites monoinsaturados para aderezar ensaladas, preparando vinagretas, en vez de aderezos cremosos.

8. Reduce la utilización de mantequilla, utilizando aceites vegetales en su lugar.

9. Reemplaza la crema de leche por yogur descremado sin azúcar en salsas, aderezos y postres.

10. Consume pescados azules como las sardinas, el salmón y atún con mayor frecuencia para enriquecer tu dieta con Omega 3.

11. La chía y la linaza son excelentes fuentes de Omega 3, trata de añadirlas en ensaladas, panadería y licuados.


 


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