Revista Cultura y Ocio

Las dos caras (o idiomas) de la verdad, según la Deutsche Welle

Publicado el 07 noviembre 2013 por María Bertoni

El hallazgo de documentación oficial confeccionada durante nuestra dictadura de 1976-1983, y cuyo contenido de carácter confidencial incluye un plan para prolongar el gobierno de facto hasta el año 2000 y listas negras de intelectuales y artistas (Julio Cortázar, Norma Aleandro, Federico Luppi, Osvaldo Bayer, Mercedes Sosa, Eva Giberti entre otros), inspiró este interesante artículo que la Deutsche Welle publicó ayer miércoles en la versión en inglés de su sitio web. Curiosidad mediática, la nota del corresponsal Marc Koch difiere notablemente de esta otra sin firma que la edición en castellano difundió dos días antes, y que se limita a retomar información básica elaborada por la agencia de noticias alemana Deutsche Presse-Agentur (DPA), su par española EFE y nuestro diario La Nación.

El trabajo de Koch revela detalles que la gran prensa argentina ignoró o apenas consignó en el transcurso de esta semana. Por ejemplo, que los archivos encontrados también albergan una suerte de catálogo de cantantes extranjeros prohibidos (John Lennon y Rod Stewart por nombrar sólo dos) y una serie de instrucciones concebidas para enfrentar la crítica de la opinión pública internacional, sobre todo aquélla concentrada en la desaparición de disidentes y en la persecución de escritores, actores, académicos que las listas negras catalogan según su nivel de peligrosidad.

La traducción sugiere que se trata del mismo artículo, pero en realidad son dos versiones de una misma noticia.

A simple vista parece un mismo artículo publicado en inglés y en castellano, pero en realidad se trata de dos maneras distintas de enfocar una misma noticia. Sin dudas, los lectores anglófonos salen beneficiados.

Además de declaraciones del ministro de Defensa Agustín Rossi, el periodista cita a Graciela Peñafort Colombi, abogada al servicio del Estado nacional que se hizo famosa por su preclara intervención en la audiencia pública que la Corte Suprema de Justicia convocó antes de fallar sobre la constitucionalidad de la Ley de Servicios Audiovisuales. “Estamos hablando de documentos originales que pueden ayudar a probar, en los procesos judiciales correspondientes, la estrategia dictatorial de imponer un plan económico nacional a partir de la violación sistemática de la Constitución en general y de los derechos humanos de empresarios en particular” cuenta Koch que (le) dijo la profesional.

El autor del artículo en inglés profundiza todavía más y explica que “Peñafort alude al conjunto de expedientes sobre la venta de la única fábrica de papel de la Argentina”. También recuerda -sin especificar nombres propios- que “los entonces propietarios de la planta fueron arrestados y torturados por los militares” y que “la compañía fue presuntamente vendida por debajo del valor real a dos empresas de medios que aún existen”.

Quizás porque es anterior al trabajo de Koch y sobre todo porque replica contenido de las tres fuentes mencionadas (DPA, EFE, La Nación), la nota anónima en castellano se limita a transcribir declaraciones de Rossi sobre las primeras derivaciones del inesperado hallazgo. Lo que llama la atención es, por un lado, que la Deutsche Welle no haya actualizado su sitio en español con la traducción del artículo a cargo de su corresponsal y, por otro lado, que la presentación de ambos textos sea tan parecida, como si efectivamente se tratara de una misma cobertura.

A simple vista, la gran diferencia radica en la foto elegida a título ilustrativo. Quizás la decisión editorial se relacione con la escasa cantidad de lectores angloparlantes (presumiblemente oriundos de países ajenos a la actualidad lationamericana) en condiciones de reconocer a Jorge Rafael Videla y el episodio oscuro de la Historia argentina que representa.

Sin ánimo de elucubrar alguna hipótesis conspirativa, vale preguntar por las razones de este doble recorte de nuestra realidad. Si bien no se lo puede acusar de contradictorio, sí evoca aquella inolvidable máxima de nuestro Nuevediario sobre “las dos caras de la verdad”. De hecho, la DW parece haberse inspirado en las virtudes del bilingüismo para aggiornarla.


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