
La diferencia estriba en que los plátanos tienen un índice glucémico muy superior al de las uvas, quiere esto decir que las uvas tienen menor densidad calórica, el aporte energético de las mismas se reparte en un mayor volumen y la sensación de saciedad es superior. Por ello podemos concluir que a pesar de las calorías que nos puedan proporcionar, los carbohidratos que contienen las uvas mejoran los niveles de azúcar en sangre y reducen la sensación de hambre .A esto también contribuye el alto contenido en fibra vegetal o pectina.

Por otro lado, las uvas tienen un elevado poder diurético y desintoxicante previniendo la insuficiencia renal, la artritis o la gota. Los ácidos orgánicos presentes en las mismas (tartárico y málico principalmente) tienen la facultad de alcalinizar la sangre disminuyendo los niveles de ácido úrico.Los compuestos fenólicos (antocianinas, taninos y flavonoides), las convierten en potentes antioxidantes. Los polifenoles neutralizan los radicales libres que deterioran las fibras de colágeno y elastina retardando el envejecimiento cutáneo. Además son buenos para el corazón porque su efecto vasodilatador evita la agregación plaquetaria disminuyendo la formación de trombos o coágulos en la sangre.

Las uvas son un alimento muy nutritivo con minerales como el hierro y el fósforo, y vitamina A, ácido fólico y, en menor proporción, vitaminas del grupo B y vitamina C.Un buen racimo de uvas constituye un postre ideal y un tentempié saludable con efecto saciante y refrescante.

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