Revista Cultura y Ocio

Libro Aforismos. Extraídos de su correspondencia de Voltaire en Escuela Española.

Publicado el 07 octubre 2013 por Hermidaeditores

Libro Aforismos. Extraídos de su correspondencia de Voltaire en Escuela Española.
El periódico de educación "Escuela" ha publicado una detallada y amena columna firmada por Jaime Fernández, en la que comenta el libro "Aforismos de Voltaire, extraídos de su correspondencia", que hemos editado en Hermida Editores, traducido por María Teresa Gallego y Amaya García.
Voltaire en la intimidad
Jaime Fernández
Periodista y escritor
Además de un autor numerosas obras de teatro, poemas y cuentos ingeniosos, Voltaire fue un prolífico autor de cartas, de las que han llegado hasta nosotros alrededor de 18.000. Sostuvo correspondencia con la crema de la nobleza europea, con filósofos, como Rousseau, D`Alembert o Diderot, y con hommes des lettres. En esas misivas se aprecian las cualidades que esparció por sus obras literarias: ironía, ingenio, agudeza y precisión.   La estudiosa de los salones franceses del siglo XVII, Benedetta Craveri, ha subrayado que estas cartas son “el verdadero salón de Voltaire, el lugar donde podemos admirar todo su conocimiento mundano en acción”.
Por primera vez se ha traducido al castellano una selección de citas espigadas de su copiosa correspondencia en el libro Aforismos extraídos de la correspondencia (Hermida Editores). En las cartas están presentes los principales motivos que guiaron su vida y su obra. Su sentido práctico de la existencia aparece resumido en una sentencia tan diáfana como su pensamiento: “saber padecer, envejecer y morir, socorriendo a la naturaleza sin forzarla”. Con salud “se disfrutan todos los placeres y se suavizan las penas”.
Firme defensor de la independencia intelectual en una época en la que los escritores sin recursos debían someterse al mecenas o a los poderes fácticos, elogia la libertad personal “sin bailarle el agua a nadie”. Tampoco entiende que “haya hombres que prohíban leer a los demás hombres”, él, que no concebía una vida sin libros.
Esa misma independencia le lleva a huir de cualquier encasillamiento ideológico: “ni jesuita, ni jansenista ni parlamentario”. ¿Qué mejor consuelo que “decir lo que pensamos”?
Su amor a la vida le anima a impartir algunos consejos útiles a los corresponsales que se quejan de su estado de salud. Por ejemplo, a la marquesa de Bernières le dice que de nada le servirán los médicos mientras no siga un régimen estricto. Su consejo es simple y escueto: “Amad y comed menos”. Con un vientre despejado seguro que se piensa mejor. “Nuestra alma inmortal necesita del retrete para pensar bien”. Su receta médica se reduce a dos palabras: “sobriedad y ejercicio”.
Para Voltaire el buen vivir pasa por reírse de uno mismo y no tomarse las cosas demasiado en serio. Puesto que la vida es corta, más nos vale “beber juntos que maltratarnos unos a otros”. Alaba a los filósofos “que pueden reír e incluso hacen reír”, en la misma medida que detesta a quienes “no saben dejar de fruncir el ceño”.
Voltaire piensa que la amistad es imprescindible para el buen vivir. Nada bueno se hace, ni en las artes de la imaginación ni en las del gusto, “sin la ayuda de un amigo”. No cree que la reputación sea algo tan importante, como sostienen algunos. ¿Es que no se está de paso en este mundo? Él mismo se considera “como un viajero a quien nada de la taberna en que se hospedó pertenece”.
En cuanto a la muerte, opina que lo importante es no sufrir, ya que al morir se pierde la conciencia igual que al dormirnos. Critica a quienes “la anuncian con ceremonias”. ¿”De qué sirve que vengan a comunicarnos nuestra sentencia?”, le escribe a su amiga madame du Deffand.
Blog literario http://enlenguapropia.wordpress.com/

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