Aunque en decoración siempre se me van los ojos a las líneas rectas, de vez en cuando las curvas también suelen captar mi atención. Así ha sido con el comedor de este piso sueco, en el que sobre el precioso suelo de roble espigado y entre paredes blancas y empapeladas con motivos florales, se ha colocado una elegante mesa de madera blanca con sillas de aires victorianos, de formas esbeltas tapizadas alrededor. Completan el comedor una vitrina también en madera blanca y una pequeña consola sobre la que cuelga un espejo dorado de formas barrocas. Mucho espacio, pocos muebles y sobretodo mucha luz y armonía. Algo que no me ha gustado nada de este piso es la distribución de los elementos en el salón. Las piezas son correctas, pero otra disposición menos ‘apiñada’ haría la habitación más ordenada. Feliz miércoles!!
Revista Decoración
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