Revista Deportes

Los éxitos de Anna Tarrés en natación sincronizada no lo justifican todo

Publicado el 02 octubre 2012 por Aposilio @aposilio

La máxima exigencia que requiere la seleccionadora a sus pupilas no le autoriza a ejercer un trato inhumano con ellas


La hasta diciembre directora técnica y seleccionadora de natación sincronizada, Anna Tarrés, ha demostrado ser una gran profesional. Sus números lo demuestran, pues en los 15 años que ha estado al mando de esta especialidad ha sumado cuatro medallas olímpicas, 25 en los Mundiales y otras tantas en los Europeos. Estos magníficos resultados colocan a España entre los tres mejores países del mundo en este deporte, y para alcanzar un nivel tan elevado es necesario mucho trabajo, dedicación, esfuerzo y conocimientos. Ahora bien, todas estas condiciones positivas no justifican la mala educación, la tiranía y la inhumanidad en el trato a sus pupilas.

Los éxitos de Anna Tarrés en natación sincronizada no lo justifican todo

Fuente: carlosdelriego.blogspot.com

La agría polémica que se ha levantado en España al conocerse las malas artes que utilizaba la seleccionadora con sus nadadoras es de las típicas situaciones que no benefician a nadie. La decisión del presidente de la Federación Española de Natación, Fernando Carpena, de no renovar el contrato a la máxima responsable de la sincronizada ha dejado en entredicho el precio del éxito. Así, la polémica inicial desatada al prescindir de los servicios de una de las principales artífices de la popularidad de esta especialidad en España, se ha visto relegada a un segundo plano al conocerse una carta firmada por quince ex nadadoras que han contado las humillaciones a las que fueron sometidas durante años por parte de Tarrés.

Los éxitos de Anna Tarrés en natación sincronizada no lo justifican todo

fuente; juegosolimpicos.com

De todos es sabido que el deporte de élite exige el máximo de esfuerzo, dedicación y sacrificio. Y esto es lo que ha requerido la seleccionadora a todas sus nadadoras. Pero dentro de estas exigencias no puede estar de ninguna manera los insultos, las humillaciones y la crueldad. Porque así se debe de calificar decirle a las chicas: "Fuera del agua, gorda. Vete al psicólogo", o "trágate el vómito, que aún te queda hora y media de entrenamiento para terminar" o "no vengas a hacerte la estrecha, porque te ha follado a todo lo que se mueve". Estas son algunas de las lindezas que, al parecer, salieron de la boca de la seleccionadora en diferentes momentos. Estas frases aparecen en la carta firmada por quince de las nadadoras que pasaron por manos de Anna Tarrés. Y podría ser que alguna mintiera, pero es difícil que lo hagan todas ellas.
La afectada ha negado que tratara con atrocidad a sus nadadoras. Pero las declaraciones de Gemma Mengual y Andrea Fuentes, las dos mejores nadadoras de sincronizada que han estado a las órdenes de la directora técnica, inducen a pensar que no siempre el trato a sus pupilas ha sido el correcto. Así, mientras la primera, ya retirada, no lo niega, y se limita a afirmar que "no toca ahora sacar mierda", la segunda, en activo, señala que "es agua pasada" y que esta polémica les perjudica. Ambas se han mostrado poco contundentes en la defensa de la directora técnica, lo que da que pensar que han tenido que vivir algunas experiencias desagradables en este sentido.

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Fuente: noticias.lainformacion.com

Es más, este mal trato a sus pupilas no es la causa de la decisión de Fernando Carpena de prescindir de los servicios de Anna Tarrés, puesto que la Federación ya conocía hace años que la seleccionadora se extralimitaba en su relación con las nadadoras, ya que alguna de ella lo comunicó por carta cuando abandonó esta actividad. Incluso se lo hicieron saber al Consejo Superior de Deportes (CSD). Pero el expediente fue cerrado sin que se tomaran medidas para evitar dichos abusos. Otras son las causas reales que han llevado a esta decisión, pero ninguno de los afectados las ha hecho públicas.
Por cierto, no debería caer en el olvido la responsabilidad de los padres de estas nadadoras, quienes o no se enteraron del trato humillante que recibían algunas de sus hijas, lo que es preocupante, o lo permitieron por la satisfacción que produce tener a una hija en la élite deportiva ganando preseas olímpicas, lo que es rechazable. Y en este caso, tampoco tal elevado nivel de satisfacción lo justifica todo, pues este tipo de humillaciones pueden crear tanta infelicidad y frustración que duren más que el valor de una medalla.

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