Revista Deportes

Luis Suárez y el patriotismo mal entendido

Publicado el 03 julio 2014 por Aposilio @aposilio

Es increíble que el hecho de haber nacido en el mismo país lleve a miles de ciudadanos a justificar la inaceptable acción del delantero uruguayo que censurarían a cualquier otra persona



El mordisco que el delantero de la selección uruguaya Luis Suárez le dio al defensa italiano Giorgo Chellini durante el partido de la fase de grupos del Mundial de Brasil que disputaron ambas selecciones no tiene justificación alguna. Por mucho que se intente encontrar algún descargo para entender ese ataque de canibalismo, no hay excusa posible. Lo haga quien lo haga, atacar a un rival mordiéndole no tiene coartada exculpatoria, salvo que el protagonista de la mordida estuviera defendiéndose de un ataque, que no es, ni de lejos, el caso que nos ocupa. La persona, en este asunto un profesional del fútbol, que lleva a cabo una infamia de este nivel, no debería encontrar ningún tipo de apoyo, incluso debería ser reprendido por sus seres más queridos, quienes acogiéndole amablemente, le debería afear sus actos, por lo menos en privado. Y si dicho reproche se hiciera público, los protagonistas que lo llevaran a cabo serían dignos de elogio.

Luis Suárez y el patriotismo mal entendido

Fuente: marca.com

Por eso no se puede entender que un millar de compatriotas del delantero acudieran a una base de la fuerza aérea uruguaya contigua al aeropuerto internacional de Carrasco, donde se suponía que arribaría el crack nacido en Salto, para apoyarlo y darle ánimos tras haber sido expulsado del Mundial. Además, por si no hubiera quedado claro el compromiso de una parte de sus conciudadanos, otro centenar de vecinos y amigos fueron a aplaudirlo y jalearlo a la puerta de su residencia, donde el jugador del Liverpool salió al balcón con sus dos hijos en brazos para agradecer tan caluroso apoyo. Casi con toda probabilidad, lo único que une a todos esos ciudadanos y al futbolista del 27 años es su nacionalidad. Y esta banal condición es suficiente para mostrarse de manera irracional y justificar una acción impropia de todo ser racional. Si este inadmisible ataque lo hubiera realizado cualquier otro jugador del mundo sobre un uruguayo, seguro que ninguno de estos compatriotas que ahora le lanzan loas hubiera defendido al agresor. Esto ha sucedido ahora en Uruguay, pero podría haberse vivido en cualquier otro país del orbe por un patriotismo mal entendido.

Luis Suárez y el patriotismo mal entendido

Fuente: taringa.net

Es decir, que el simple hecho de compartir el lugar donde uno nace, que es una de las pocas cosas que el ser humano no puede elegir en esta vida, determina la justicia o injusticia de un acto que, en cualquier circunstancia, debería ser censurado. El patriotismo mal entendido ofusca el entendimiento de ciudadanos que en otras circunstancias presumirían de sensatos. Por lo menos eso es lo que se desprende de los argumentos leídos y escuchados de las informaciones procedentes de Uruguay de la llegada del astro celeste. Frase de apoyo como "Suárez vivió una injusticia por parte de la FIFA, ya que todo el mundo está en contra de él. Que se sepa que los uruguayos estamos a favor" o "vine a alentar a Suárez porque es el dios de la selección", entre otras muchas, no dejan lugar a dudas del apoyo recibido.

Luis Suárez y el patriotismo mal entendido

Fuente: centrotampa.com

Cabe la posibilidad de que los que respaldan al goleador celeste le hayan mostrado su solidaridad porque consideran excesivo el castigo impuesto por la FIFA. Nueve partidos de sanción con su selección y cuatro meses sin poder aparecer por un recinto deportivo puede parecer demasiado. Este punto es claramente subjetivo. A uno les parecerá suficiente, y a otros, escaso. Pero ni siquiera los que piensan que el castigo es desmesurado se arman de argumentos para justificar la acción de Luis Alberto Suárez. La sanción podría ser injusta, pero lo es mucho más el mordisco de la estrella charrúa, y acudir a un acto público para mostrarle pleitesía es dar por sentado que se está de acuerdo con su desaforado ataque de ira o, por lo menos, que se entiende una reacción de ese calibre. Y sea de la nacionalidad que sea, nunca se debería aceptar una acción tan desorbitada, con el agravante de que primero negó el mordisco y después tardó seis días en pedir perdón, tras la presión del Barcelona, que está negociando su fichaje.

Estas circunstancias añadidas llevan a pensar que la pena impuesta por el máximo organismo del fútbol mundial está en sintonía con la maldad de la acción.Y más, si se tiene en cuenta que es la tercera vez que comete esta grave falta, pues en el 2010 pegó otro bocado durante un encuentro al jugador del PSV holandés Otman Bakkal (fue sancionado con siete partidos por la Federación Holandesa) y el año pasado repitió la agresión con el jugador del Chelsea Branislav Ivanovic, por lo que le pusieron diez partidos de castigo. Pero está visto que estas penas sirvieron de poco. Por eso extraña todavía más que el presidente del Uruguay, José Mujica, saliera en defensa del ídolo charrúa, primero afirmando que no vio ningún mordisco, y luego asegurando que "no le eligieron para filósofo ni mecánico", como si ser futbolista fuera sinónimo de caníbal. Este dirigente político, además de izquierdas, debería ser el primero entender que el patriotismo no es apoyar a un conciudadano por el mero hecho de serlo, sino por lo que realmente ha hecho. Y en este caso, lo hecho no tiene perdón. Si, además, el primer político de Uruguay pierde los papeles y llama "hijos de puta" a los dirigentes de la FIFA, la ejemplaridad que ha dado en otro orden de cosas por su vida sencilla y modesta pierde valor. Se puede pensar eso de la panda de corruptos que dirigen el máximo organismo del fútbol mundial, pero un político no puede expresarse nunca en esos términos, porque realmente representa a un país. Un claro ejemplo de patriotismo mal entendido.

Luis Suárez y el patriotismo mal entendido

Fuente: plmemes.com

Y este asunto también presenta una vertiente que puede afectar al fútbol español, pues todo apunta a que el Barcelona quiere hacerse con los servicios de este gran goleador. Es evidente que sus condiciones futbolísticas oscurecen sus limitaciones personales. Es un riesgo que el club catalán está dispuesto a correr. Pero si Suárez vuelve a repetir una acción de este tipo vestido con la camiseta azulgrana, no habrá escusa alguna, pues todo el mundo es consciente de lo que podría pasar en algún momento. Una vez más, los goles valdrían más que la seriedad, la ejemplaridad y la buena educación. Y los que han criticado con razón al madridista Pepe por sus ataques de ira en el césped, perderían argumentos. ¿Se imaginan la que se podría montar si a estos dos artistas se les cruzaran los cables en un partido en el que se enfrenten? Hannibal Lecter podría quedarse en un simple aprendiz.
Alejandro Posilio FernándezPeriodista y community manager629369636Blogs: Posilio News y PosilioCMTwitter: @aposilioFacebooK: Posilio News blog

También podría interesarte :

Volver a la Portada de Logo Paperblog

Quizás te interesen los siguientes artículos :

Revistas