Grandes claroscuros en esta supuesta película de ciencia-ficción, que en realidad me pareció cine para niños y arrastrados de la vida como yo. Qué raro. Llego a los cines Bosque, me voy primero al paqui para comprar patatas, grasa empaquetada y coca-cola, miro a mi alrededor en la tienda multicolor. No hay niños. Bueno, salgo, entramos en la sala oscura, en la tierra de los sueños. En las butacas, tampoco hay niños. Empieza la peli. Ahí sí.
Tiene razón Ethan, en su blog, que se muestra muy crítico y no sin razón. En el cine falta creatividad. Quien vaya a ver esta película esperando encontrar una solvente obra de ciencia-ficción, se va a llevar un chasco. Las tramas del monstruo-que-no-se-ve y la de los militares-qué-malos-son, dan bastante pena. En cambio, el retrato intimista de un grupo de amigos, de esa generación antes de la PlayStation, es otra cosa. Con sutilezas se nos muestra el vivir de unos chicos ilusionados, entusiastas en su proyecto de rodar un film en Super8. En esto me pareció un film estupendo y emocional. Tanto en las actuaciones, como en el trazo de los personajes y familias, como en el guión. Por una vez los chavales hablan como chavales y no como guionistas de tres al cuarto.
Esa panda de niños destila ganas de vivir, de hacer cosas. En esto Super8 me pareció la bomba. En lo demás, un refrito. Porque una cosa es homenajear y la otra es el copy-past.
Si alguno de ustedes, bienaventurados, busca ciencia-ficción sólida en la cartelera, mucho mejor El origen del Planeta de los Simios, que como me dijo Patricia Muñiz, es “la sorpresa del verano”. Un verano, que por cierto, anda muriéndose por las esquinas
- Abstenerse: si crees que vas a ver Dune.
- Recomendable: si echas de menos la era pre-digital y si tus hijos, suegras, cuñados, sobrinos, tíos y otros animales domésticos poco recomendables no paran de dar la tabarra.
- Puntuación: 6,15

Los niños de Super8
