Revista Opinión

Los “privilegiados” y lo que dice la propaganda derechista

Publicado el 14 abril 2015 por Liberal

En los últimos tiempos, hemos visto en España como un creciente número de gente entregada a la propaganda interesada no ha dudado en arremeter contra aquellas personas que luchan por el bienestar de todos, el colectivo, acusándonos de “vivir en el lujo” o de ser “pijiprogres”. Varios compañeros mios viven en pisos muy bonitos de Valéncia. Incluso, algunos viven en chalets y es común oír comentarios despectivos tipo “¿qué hace un comunista en un chalet”? O, por ejemplo, a mí me han llegado a decir los libegales cosas como “joer, tan democrático que te haces y viajas muchisimo, vives de lujo”. En un reciente artículo de la revista Vox, donde se cita al columnista del New York Times Anand Giridharadas, se dice lo siguiente:

‘Don’t console yourself that you are the 99 percent,’ ‘If you live near a Whole Foods; if no one in your family serves in the military; if you are paid by the year, not the hour; if most people you know finished college; if no one you know uses meth; if you married once and remain married; if you’re not one of 65 million Americans with a criminal record — if any or all of these things describe you, then accept the possibility that actually, you may not know what’s going on, and you may be part of the problem.’

No, no lo voy a traducir. Aprende distintas lenguas.

Giridharadas dice que antes de criticar al “1%”, a la élite financiera que nos gobierna, dice que primero debes “revisar tus propios privilegios”.

En vez de explicarnos qué significa todo eso, VOX y Giridharadas dependen de descripciones muy extrañas y pintorescas a la hora de decirnos qué significa “privilegios”.

Obligar a la clase media a reconducir su atención hacia abajo (y hacia dentro) en vez de contra los verdaderos jugadores de élite arriba, VOX y Giridharadas están siguiendo el jueguito de la derecha, esta vez siendo los tontos útiles. Una cosa es avergonzar a la clase media (y de sobra hay motivos para hacerlo) y otra es entretenerles y callarles sobre el poder real, con el mensaje muy claro de que “bueno, podría ser mucho peor”.

Esa mentalidad, tristemente, ha hecho mucho daño a los países occidentales porque los ha incapacitado para seguir en la lucha por tener más derechos y más democratización.

Let’s take a closer look at Giridharadas’s list of supposedly 99 percenter traits and find out just how representative they are of the bulk of the US population.

Pero analicemos la realidad a la luz de lo que nos dice el propagandista Giridharadas. En USA, solo un 5% de adultos ha usado metadona en su vida. La cadena Whole Foods aparece en toda zona que cuente con un centro urbano importante. Desde el 2010, un 80% de los norteamericanos vive en zonas urbanas. Más del 33% de los americanos tiene titulación universitaria. El 57% de personas menores de 50 tiene un familiar que ha servido en las fuerzas armadas, pero solo un 33% de los menores de 30 dicen lo mismo. Eso es MUCHO MENOS que el 99%.

El “ser del 1%” no tiene nada que ver con un estílo de vida concreto o con los hábitos de consumo particular. Tener un Master y tomarte un batido orgánico en el Whole Foods no te convierte en un elitista financiero que domina el mundo. Se trata de relaciones socioeconómicas concretas, denunciadas ya por economistas como Piketty o el franco-español Emmanuel Saez. Son estudios que dejan bien claro cómo esta minoría que no alcanza ni el 1% de la población mundial se ha ido enriqueciendo masivamente en detrimento de los demás – con la consecuencia del estancamiento económico y el empobrecimiento de todos los demás.

El “1%” no es un temible cuco amorfo dentro de todos nosotros, como quieren hacernos creer en VOX. Es una clase MUY REAL. No necesitamos una lista de “síntomas” culturales que supuestamente mantienen para saber quiénes son. Solo basta con ver los números.

Si tu hogar – o siendo generoso – si la casa de tus padres tiene unos ingresos anuales que superan (en España por ejemplo) los 500 mil euros, eres, de hecho, parte del 1%. Eso es independientemente de si esnifas cosa, fuiste a la mili, o te has casado tres veces. Incluso, si la mayoría de tus amigos consumen en el bareto de la esquina y no en un bar para “pijos”, no quita la realidad económica.

En otras palabras, la lista de Giridharada es bazofia, son paparruchas. ¿Y entonces qué es ser del 1%? ¿Es solo lo que ganas al año? No – se trata de la clase donde estás. En qué posición estás.

La categoría de “clase” es relacional, no es una progresión. La mayoría de los “super ricos” ganan su dinero explotando el trabajo de los demás y con su propiedad privada – sus acciones empresariales, sus inversiones, etc. Los ricos del 1% hoy en día, a diferencia de los de hace 70 años, harán todo lo posible (con violencia si hace falta) para mantener sus privilegios cueste lo que cueste. Ni siquiera el derechista más capitalista de los años 30 era tan capitalista y egoísta como un progre-urbano hoy en dia…que por mucha retórica progresista en lo social que tenga (como Barack Obama), no deja de ser reaccionario cuando se trata de lo que él percibe es “su dinero”. En España tenemos el mismo fenómeno. Gente que se hace llamar de “izquierdas” y a la vez cuando se trata del tema de los impuestos, son mas derechistas que la propia Thatcher. ¿O es que ya nos olvidamos de la política fiscal ultra capitalista del PSOE?

Incluso, cuando los ingresos de la élite (normalmente los menos pudientes de ese grupo selecto) se derivan principalmente de sus altísimos salarios (en contraposición a los beneficios que generan ciertas inversiones) es mucho más probable que reinviertan ese dinero en acciones, o propiedades – y por supuesto educación de élite y otras oportunidades para sus retoños, antes que reinvertir en la clase media o media-baja mas bien que ya no tienen nada una vez han pagado las facturas.

Cuando se bajan los impuestos sobre el capital aumentando las tasas universitarias y destrozando los servicios sociales públicos, el 1% se beneficia mientras que la gran mayoría del 99% pierde mucho. Cada vez que aprueban una ley dificultando ir a la huelga o formar parte de un sindicato, gana esa élite y los demás pierden mucho.

Descubrí hace tiempo lo siguiente: si es bueno para el 1%, es malo para ti. Para que alguien tenga mucho, es necesario que otro tenga poco. Por eso vamos a tener que tomar decisiones en los próximos lustros: tendremos que entrar en conflicto con esta élite pequeñísima y sus instituciones (que solo ahora sirven esos intereses) si lo que pretendemos es ganar un futuro más justo e igualitario, democrático y de bienestar para nosotros y nuestros hijos.

Al sustituir las relaciones de clase con una lista de supuestos “privilegios” como comprar en tal o cual supermercado o vivir en tal o cual vivienda, VOX intenta hacernos creer que hay miseria sin villanos. De países sin clase dirigente que no se beneficia materialmente y directamente del sufrimiento económico de los demás. Esta omisión no es solo incorrecta – nos roba de cualquier debate posible y de generar una política dura de oposición que podría cambiarlo todo.

¿Por qué entonces “mirar hacia dentro” y seguir ignorando los hechos reales? ¿Por qué seguir peleando sobre quién tiene mejores condiciones laborales o vive en un ático en vez de un barrio pobre para hacernos pensar que “todos” somos responsables de la miseria y la desigualdad brutal cuando la realidad es que los responsables son una pequeñísima minoría de millonarios y multimillonarios en Davos chupando vino y sobornando a los políticos con su tráfico de influencias?

A ver si nos centramos más en la clásica lección: “conoced vuestro enemigo” y construir una solidaridad real a partir de ese reconocimiento. ¿Tenemos privilegios algunos? Sí, por supuesto. Pero en vez de compararnos entre nosotros o con el vecino, a ver si comparamos con el dirigente de un banco famoso que dirige fondos de gestión también conocidas como “hedge funds” en inglés? Que no nos engañen. Tu enemigo no es el pijo que se toma un batido en un bar caro o el sindicalista que vive en un chalet de sus padres. El enemigo es muy concreto, tiene nombres y apellidos, no alcanzan ni el 1% de la población mundial e impiden cualquier regeneración democrática. Obremos en consecuencia para derrotarles definitivamente.


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