
Cris Hocking te quiere a ti.
Parece un chiste pero no lo es; en una entrevista con Clint Hocking, director creativo de LucasArts, el susodicho comparó el desarrollo moderno de videojuegos con la expansión vikinga, con la que asegura hay muchos paralelismos.
Hocking hace referencia a la industria del videojuego en la que asegura no hay suficientes mujeres desarrolladoras.
Concretamente asegura, como hemos leido en Vandal:
“Los estudios de desarrollo de videojuegos y sus equipos tienen una estructura de personal similar a la de las tripulaciones vikingas. Por consecuencia, la cultura está rebosante de cerveza y agresiones reprimidas, y una gran parte de nuestra cultura general se basa en chistes de pedos”

El chiste es inevitable.
Es evidente el tono jocoso de Hocking, ya que afirma también que él mismo es el primero al que de vez en cuando le gusta disfrutar de un juego con chistes de pedos.
Pero eso no significa que lo que afirma sea menos serio; y es que no solo por la industria, sigo creyendo hoy, como creía hace tres o cuatro años en la Tertulia del Día de la Mujer en Game Over, que nuestro mundillo sigue siendo terriblemente sexista.
Por lo menos centrándonos en el terreno hardcore, ya que en el más casual, al que tanto nos gusta criticar, hemos podido comprobar como se ha llenado de gente de todos los sexos, colores, edades y condiciones, sin que haya pasado absolutamente nada…

Esto es el mercado casual. Nos queda tanto por aprender...
Pero entre los amantes del videojuego más recalcitrantes es otra historia. Ojo, no estoy señalando a nadie como individuo, pero creo que estaremos todos de acuerdo que como comunidad seguimos siendo un tanto reacios a la presencia femenina.
Sigue extrañándonos hoy, en pleno siglo veintiuno, que una chica juegue al World of Warcraft; y los avatares femeninos en este grandioso mundo online se asocian inmediatamente a gordos vírgenes encerrados en sus casas. Lo mismo pasa con títulos de evidente herencia hardcore como Gears of War o Killzone.
Sigue sorprendiéndonos que una mujer dirija un proyecto Triple A, eso cuando algún descerebrado no está tocando las narices con fotomontajes o menospreciando abiertamente el título por su equipo creativo. Y sino, que se lo digan a Jade Raymond.
Y también, y aquí todos somos culpables, seguimos etiquetando ipso facto a una aficionada a los videojuegos como casual sin ni siquiera conocer sus gustos o preferencias. ¿Cuántas veces una chica nos ha pedido consejo y le hemos recomendado títulos de Wii o FaceBook? ¿Por qué no le hemos recomendado los mismos juegos con los que nos pasamos horas enganchados a la pantalla?

Ambos son desarrolladores.
No lo digo solo yo, lo dice también nuestra querida Mari, que no pocas aventuras e historietas nos ha contado al respecto… Lo cuentan también gran parte de las muchas chicas ya que han entrado a formar parte de nuestro equipo; y también todas aquellas invitadas a la mencionada Tertulia del Día de la Mujer.
Y también lo afirma Gina Tost, co-presentadora de Generació Digital, programa de videojuegos de mucho renombre aquí en Cataluña, que el otro día soltó una frase que me dió mucho que pensar:
“En GAME alucinan cuando ven a una chica en minifalda comprando un juego hardcore y que dice que es para ella. Así no avanzamos.”

La de la izquierda es Gina. A la derecha un señor que queda demostrado que se acerca a cualquier falda.
Lo dicho, Hocking es un cachondo pero no le falta razón. Faltan mujeres en la industria, faltan mujeres en el mundillo y faltan mujeres en este campo de nabos que algunos llamamos el terreno hardcore. Pero tengo la sensación, de la misma forma que tendemos a recluirnos en esta especie de ghetto, que esa posibilidad no nos hace mucha gracia.
Hay muchas cosas que podemos hacer para cambiar esta situación… Por ejemplo dejar de mirar raro a una chica que se declare como jugona redomada; la misma mirada que tanto nos molesta que nos echen cuando afirmamos en el mundo exterior que somos jugones de pura cepa. Podemos intentar no mirar un título desde un prisma especial según quien ha sido su desarrollador jefe, algo mucho más difícil de lo que parece; o podemos empezar a recomendar los títulos que realmente nos gustan sin tener en cuenta el sexo de nuestro interlocutor.
Porque a todo el mundo le gusta serrar bichos, aunque a veces parecemos olvidarnos de ello…
Sigo convencido que el mundillo del videojuego es, entre otras cosas, terriblemente sexista. Pero insisto, está en nuestras manos el cambiar esta situación, ni que sea dejando que una mujer esté cómoda entre nosotros.
Sino, después no nos quejemos de la fama de ser unos Wiirgenes redomados. Nos la hemos ganado a pulso.
