Los planetas giran en un eje que se parece mucho a ti. Te mueves con tanta soltura sobre el escenario que apenas te reconozco. Recuerdo cuando soñábamos con el infinito, y bebíamos en todas las fuentes, y vaciábamos nuestros bolsillos sin saber que estaban rotos. Los planetas marcan la distancia que existe entre nosotros, y tú te conformas con soltar un millón de cometas con forma de soles estrellados. Las teclas del piano suenan huecas y sus acordes se alejan de nuestras vidas. Todos te miran mientras corren a tu alrededor. Hay muchas luces detrás de ti. Emiten destellos que ciegan mis ojos y detienen el tiempo. Los soles se convierten en estrellas y se pierden en un incierto infinito. Miro al escenario y está vacío…, pero los planetas son verdes y tus ojos se convierten en lagos. Hay azul por todas partes y ciudades sin colores.Microrrelato de Ángel Silvelo Gabriel.
Revista Arte
Los planetas giran en un eje que se parece mucho a ti. Te mueves con tanta soltura sobre el escenario que apenas te reconozco. Recuerdo cuando soñábamos con el infinito, y bebíamos en todas las fuentes, y vaciábamos nuestros bolsillos sin saber que estaban rotos. Los planetas marcan la distancia que existe entre nosotros, y tú te conformas con soltar un millón de cometas con forma de soles estrellados. Las teclas del piano suenan huecas y sus acordes se alejan de nuestras vidas. Todos te miran mientras corren a tu alrededor. Hay muchas luces detrás de ti. Emiten destellos que ciegan mis ojos y detienen el tiempo. Los soles se convierten en estrellas y se pierden en un incierto infinito. Miro al escenario y está vacío…, pero los planetas son verdes y tus ojos se convierten en lagos. Hay azul por todas partes y ciudades sin colores.Microrrelato de Ángel Silvelo Gabriel.
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