Revista Cultura y Ocio

Lucía Etxebarría vs. John Long Silver

Publicado el 22 diciembre 2011 por Kar

Comenzarédiciendo que no me cae bien Lucía Etxebarría. Lo cuál es un datoirrelevante, lo sé. Y también diré que no me gustan sus libros. Yeso lo puedo decir con conocimiento de causa, he leído tres (sí,tres!!) de sus novelas: “Beatriz y los Cuerpos Celestes”,“Nosotras, que No Somos Como Las Demás” y “De Todo Lo Visibley Lo Invisible”... a mi hermana le gusta, qué puedo decir... Enfin, me podrían gustar sus libros y que me cayera mal ella, oviceversa. La cosa es así. Me ocurre miles de veces. En cualquierade los casos, no deja de sorprenderme la movida que se ha generado araíz de sus declaraciones en las redes sociales.
Porsi acaso alguno de mis miles de lectores acaba de salir ahora de unrefugio antiatómico, le hago un resumen: La Etxebarría declara enFacebook y Twitter que se ha enterado que, de su última novela, sehan descargado más copias ilegales que despachado (y pasado porcaja) copias legales. Y que para “regalar” su trabajo, prefieredejar de escribir libros en una temporada. Pues esto, que no deja deser una perogrullada, ha generado un debate online y en los medios,casi diría yo que inusual. Lo cuál nos lleva al recurrente debatede la piratería. Ya hablé de ello una vez aquí, pero ya queresultó salirme una entrada-ladrillazo, pego un extracto que meviene a huevo:
Supongamosque estáis en un bar de copas. No se trata de un bar de barrio, o deese lugar donde conoces al tipo de la barra, sino de ese típico barde moda donde las copas son más caras de lo que se consideraríanormal. Os habéis tomado 8 copas. Cuando traen la cuenta, resultaque se han equivocado y sólo os reflejan 4 en la nota. Qué hacéis?Pagáis las 4 y marcháis, contentos de haberos ahorrado un dinero, otal vez avisáis al camarero de que ha habido un error y la cuentaes, en realidad, más elevada?
Supongamos ahora que estáis enun parking. Uno de esos parkings enormes del centro de la ciudad.Antes de salir, os dais cuenta de que la barrera está estropeada yse ha quedado arriba permanentemente. Qué hacéis? Salísdirectamente sin pagar o bien avisáis al responsable de la taquillay le dais el ticket para que os cobre?

Yahora supongamos que hay un festival de música en la ciudad. ElPrimavera Sound, por ejemplo, festival que no se caracteriza por sermuy barato, precisamente. Estáis en la puerta, dispuestos a comprarentradas. Pero en la valla divisáis un hueco considerable. Alguien,por ejemplo, el servicio de limpieza, se ha dejado la valla abierta.Nadie pasa por ahí, nadie vigila, de manera que es insultantementefácil entrar sin pagar. Qué hacéis? Colaros por esa entradadescuidada o bien pasar igualmente por taquilla?
Ok,probablemente algunos de los lectores de estas líneas hayanescogido, en cada ejemplo, la opción dos. Pero me juego, y conriesgo mínimo, lo que queráis, a que un alto porcentaje hubieraescogido la primera opción. Aún a sabiendas de que es ilegal. Aúna sabiendas de que moralmente es más o menos reprochable. Aún asabiendas de que no deja de ser “robar”.

Lucía Etxebarría vs. John Long Silver

El pirata más "cool"

Sirvanestos ejemplos a modo de reflexión para todos aquellos que se rasganlas vestiduras amparándose en el supuesto acto delictivo, inmoral ytotalmente reprochable que es el bajarse música (o películas, oseries, o videojuegos, aunque no lo mencione específicamente, valepara todo) de Internet. No, las personas que se bajan música deInternet no son unos delincuentes, ni unos desalmados, ni unospiratas. La mayoría de las personas que se postulan frontal yradicalmente en contra de las descargas ilegales, también hubieranescogido la opción uno, en una pirueta del despropósito y lacontradicción.
Y sin embargo, lo normal, lo razonable, es quetarde o temprano se establezcan mecanismos legales para evitar,prohibir, controlar y, si procede, y siempre de un modo razonable,sancionar las descargas ilegales. Y enfadarse, o tomarlo como unainjusticia, resulta ridículo. Todos los que descargamos músicasabemos que no está bien. Sabemos que es ilegal. (…)
Bueno,el texto, de 2009, iba referente a las descargas musicales. Yo, que soy un tíoanticuado, no me había planteado esta cuestión con los libros,porque para mí los libros son conjuntos de páginas de papel queleo, doblo, arrugo y subrayo. Pero entiendo que vale igual.Loque me llama más la atención son esas respuestas furibundasdefendiendo la martingala de “una cultura libre y gratuíta”.Defendiendo las descargas ilegales. No estoy yo en posición delanzar la primera piedra, algo de música me bajo todavía hoy endía, y bueno, mucha me he bajado en mi etapa estudiantil (ergo,pobre como una rata). Pero no se me ocurriría rebatir algo tan obviocomo que a un creador hay que pagarle por su creación. No hablo deasociaciones, IVAs, SGAEs, subvenciones, cánones y mucha de lamierda alrededor. Hablo de un concepto básico. Comoaprendiz de juntaletras me puedo solidarizar con la Etxebarría. Sialgún día publico algo, si algún día hiciera de eso mi profesión,desde luego me tocaría los huevos que se descargaran ilegalmente mislibros. Y probablemente consideraría la mejor solución un buen batede béisbol y un callejón oscuro.Otracosa es el asunto de “la impunidad de la gente en Internet”, lagente que insulta o amenaza bajo un nick, y todas esas cosas... enfin, ahí sí que no tiene razón, Lucía Etxebarría. Por supuestoque es un acto cobarde el de insultar desde la comodidad de unapantalla y un teclado. Pero Internet es así, y así debe ser. Libre,para lo bueno y para lo malo. Yo recibo docenas de insultos de fansde Matt Sorum por un par de verdades que dije sobre él en este blog.So what? So fuckin' what? Y bueno, si no quieres que te lleguen adecir ciertas cosas, Lucía, querida, no hagas público tu perfil deFacebook, no aceptes a cualquiera, cierra tu Twitter, qué sé yo.Además, joder, que nos la cogemos con papel de fumar... que esto esInternet. Que no son personas reales. Yo no sé si el Twitter de laEtxebarría lo escribe ella o un negro. Vosotros no sabéis quiénescribe estas líneas. Ya os lo digo yo, tengo a 200 chimpancésamaestrados haciendo mis textos. Tal vez Kar no existe, no es unapersona. Es una corporación. Es una máquina. Es como Skynet, perocon mejor gusto musical. Canciones:
TomWaits: “Kentucky Avenue”GeneSimmons: “See You Tonight”TheBlack Keys: “Unknown Brother”

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