Magazine

Madrid Romana y Visigoda

Publicado el 16 septiembre 2026 por Rmartin
Madrid Romana y Visigoda

Madrid Romana

En el siglo II d.C., en Egipto, el astrónomo y geógrafo Ptolomeo cita a una población de gran estrategia, situada entre Toletum (Toledo) y Complutum (Alcalá de Henares). Es, sin duda, la Mantua Carpetana, que algunos historiadores han identificado como Madrid.
Madrid Romana y VisigodaDurante los primeros años del siglo II a.C., los ejércitos de Roma entran en la Carpetania, convirtiendo a la comarca en una zona de tránsito para los ejércitos romanos que se desplazan a la Lusitania o a otros lugares de la Celtiberia; así hacia el año 150 a.C. se lucha contra Viriato en los límites de la Carpetania. En la región madrileña, incluida en la provincia Cartaginense, su población ocupó las cuencas del Manzanares, Jarama, Tajuña y Henares, distribuyéndose en una serie de pequeños asentamientos urbanos, el principal de los cuales fue Complutum, aunque otros como Termida, Varada, Miacum, Titulcia y Mantua, tuvieron menor trascendencia. Da comienzo un lento proceso de romanización que iría sustituyendo algunos de los asentamientos ya existentes, localizados en lugares elevados, por otros de carácter rural situados en valles fluviales. A partir de los siglos IV y V d.C., el proceso se acentúa y las ciudades dejan de tener atractivo para los grandes señores, perdiendo habitantes en favor de los asentamientos agrícolas; se inicia un proceso de ruralización, llegando a desaparecer lugares urbanos como Miacum y Titulcia. Es así como van surgiendo las grandes explotaciones agrícolas, dotadas de un alto grado de autosuficiencia, y que reunían un buen número de habitantes: Villaverde, Carabanchel, Jarama-Henares, y los posteriores vicus (en la antigua Roma era un barrio o pequeña aglomeración urbana).    Las villae eran pequeños asentamientos de carácter agrícola, situados en las proximidades de las vías de comunicación y de los ríos, sobre una terraza que les alejaba de las inundaciones en épocas de crecida, y cerca de bosques o monte bajo que les permitían disponer de leña y caza. El río aportaba pescado fresco más agua para el riego y el necesario funcionamiento de los molinos y termas; en las terrazas más altas se cultivaban cereales, vides y olivos. En cuanto a la caza, esta se practicaba en los terrenos próximos; principalmente: ciervos, jabalíes, cabras montesas, conejos, liebres y perdices. Todos estos aprovechamientos posibilitaba que cada villae fuera autosuficiente. Las villae estaban compuestas por las dependencias señoriales, en torno a un peristilo (patio rodeado de columnas en torno al cual se disponían las estancias), dotadas de elementos lujosos, tratando de reflejar el estatus de su dueño, y por los edificios de trabajo y habitaciones de la servidumbre, generalmente separados de aquéllas. En estas villae tenía gran importancia la cría de caballos, que encontraban en las vegas de los ríos madrileños un lugar óptimo para su crianza. Las villae más notables que se han podido conservar son las de El Val, Villaverde Bajo, La Torrecilla, Carranque o Valdetorres del Jarama.
Madrid Romana y Visigoda
Algunos de los yacimientos identificados en nuestra región son verdaderas ciudades de varias hectáreas, con fuertes sistemas defensivos constituidos por diversos recintos y fosos, realizados con muros de mampostería y sillería de más de tres metros de espesor. Aunque desconocemos la distribución del espacio dentro de ellas. Aunque si se ha podido comprobar, que las casas tenían planta rectangular o cuadrada y un tejado a una sola vertiente, construidas sobre un zócalo de piedra (sillarejo unido con barro) y sus muros eran de adobe trabado con barro y cal; compuestas por varias dependencias, con hogar en, al menos, una de ellas. Los enterramientos, según tradición romana, se hacían a lo largo de las calzadas, a la salida de los poblados.    La provincia madrileña adquirió una gran importancia debido a su situación estratégica dentro de la red viaria, que la convertía en lugar destacado de paso. La "V" formada por los ríos Manzanares y Henares es la confluencia de tres vías naturales de comunicación: hacia el noreste, la que se dirige por terreno llano hacia Zaragoza; hacia el noroeste, la que cruza el Sistema Central a través de dos ramales, uno, por Guadarrama, y otro por Navacerrada, en dirección a Salamanca y Valladolid; y hacia el sur, la que busca Toledo. En la localidad de Titulcia confluían tres importantes calzadas que materializaban, de forma aproximada, estas vías naturales, pues nacían en Emérita (Mérida) y, desde Titulcia, se dirigían a Cesaraugusta (Zaragoza) en un tramo único:
Gran vía del Duero: era la vía 24 del Itinerario de Antonino, y procedente de Segovia, entraba en Madrid por el puerto de Fuenfría, atravesaba el río Guadarrama, siguiendo por su ribera izquierda, pasaba por Miacum, continuaba por la ribera derecha del Manzanares, sin cruzarle nunca y, tras el codo meridional del río, enfilaba en dirección sureste hasta Titulcia.
Vía de Toledo: (vía 25): Procedía de Toledo, continuaba por la ribera derecha del Tajo, cruzaba sucesivamente los tramos finales del Jarama y del Tajuña y terminaba en Titulcia.
Vía meridional: (vía 29): Venía de Miróbriga, Sisapo y Laminium.
Aunque no existe acuerdo acerca del trazado exacto de estas vías, tampoco la localización exacta de Miacum y Titulcia, lo que resulta evidente es la ubicación del futuro Madrid en pleno centro de esta encrucijada de caminos.

Madrid Visigoda


En el año 409, la entrada por los Pirineos de varios pueblos germánicos, marca el fin del periodo romano; alanos y vándalos se internan —sin apenas oposición—, en la Meseta siguiendo la vía Cesaraugusta-Emerita, pasando por Complutum. En el año 455 Teodorico II hace su entrada en Hispania al mando de tropas visigodas, derrotando a los suevos. Aunque será entre los años 494 y 497, cuando hace su entrada el grueso del pueblo visigodo, el cual se establece en la Meseta castellana, al ser elegida por la escasa densidad demográfica y sus buenas expectativas ganaderas. En ella se establecen guarniciones militares para garantizar la seguridad de los principales centros de poder y la comunicación con el reino de Tolosa. Para conseguirlo, es necesario el control sobre la vía romana citada y las ciudades ubicadas en la misma.    La población de la comarca madrileña va quedando situada alrededor de los cursos bajos del Jarama y del Henares y junto a las calzadas romanas, habitando las granjas agrícolas y los vicus existentes, reutilizan estructuras anteriores y cuando se construyen nuevas se suelen hacer con materiales perecederos. Toledo, es declarada sede episcopal y capital del nuevo reino visigodo, viendo incrementada su importancia. Dentro de la región, sólo se mantienen Complutum (sede de obispado, y, único núcleo urbano confirmado por los hallazgos arqueológicos) y, en menor medida, Talamanca. Al mismo tiempo, la zona montañosa del norte, va viendo aparecer pequeños núcleos que vuelven a buscar enclaves elevados, con una orientación más ganadera que agrícola. Posiblemente, Titulcia y Miacum hayan desparecido en este periodo.    La información existente sobre la existencia visigoda, se ha basado, hasta hace poco tiempo, en los restos encontrados en las numerosas necrópolis reconocidas. Las recientes investigaciones en las dehesas de Colmenar Viejo, en el poblado de Gózquez (San Martín de la Vega), en El Bolao y Navalvillar, en Leganés o en Alcalá de Henares han de arrojar mayor conocimiento sobre la estructura de las viviendas.    Por entonces, la red viaria que se utiliza es la romana, aunque sufriera un progresivo deterioro por la falta de reparaciones y la desaparición de algunos núcleos de población, tanto urbanos como rurales.    En cuanto a los enterramientos, estos se realizan en fosa: en los primeros momentos, por pervivencia pagana, al difunto se le entierra con su vestimenta personal; en épocas posteriores, ya predominando el rito cristiano, el muerto será enterrado solamente con un sudario y, excepcionalmente, con ofrendas de vasos conteniendo óleos.
Madrid Romana y Visigoda
En la antigua colonia del Conde de Vallellano (paseo de Extremadura, junto a la Casa de Campo) se ha localizado una necrópolis visigoda compuesta por fosas y cistas; también hubo otra necrópolis en Tetuán de las Victorias, de la cual parece proceder un broche de cinturón que se conserva en el Museo Arqueológico Nacional.
Madrid Romana y Visigoda
Pudo ser hacia el siglo VII, cuando apareció Madrid, vicus rural y humilde, aunque situado en un lugar muy apropiado. Se supone que la aldea surgió en los alrededores de la parte alta de la calle de Segovia, a ambos lados del arroyo de San Pedro (del cual recibió su nombre prerromance: Matríce). Presumimos que, este enclave, era abrigado, de fácil acceso y muy favorable para los humanos, por la existencia, en sus proximidades de numerosas fuentes naturales y varios arroyos (el principal de ellos, será el luego denominado "de las Fuentes de San Pedro"). Además, en dirección a poniente se extendía una amplia vega cultivable: primero, en la zona más cercana, los después conocidos como huertos del Pozacho, e inmediatamente después, la propia vega del río Manzanares. Es posible que, hacia el sur, en la misma ubicación que luego tendría la iglesia de Santa María, existiera un pequeño oratorio o ermita en la que se veneraba una efigie bizantina de Nuestra Señora.    Sería una aldea de gentes dedicadas a la caza y al pastoreo, procedentes de la dispersa población del valle del Manzanares. Su asentamiento nunca estuvo a orillas del propio río, nunca aprovechado como tal, sino junto a un arroyo o afluente suyo, lo que coincide con el de otros lugares cercanos como Vallecas (arroyo de la Gavia), Villaverde (arroyo Butarque), Carabanchel (arroyo de Prado Longo), Miacum (arroyo Meaques), Pozuelo (arroyo de igual nombre).
Ramón Martín
Estimado lector, en todos los artículos referidos a Madrid figurará el enlace que encontrareis a continuación, en el se os redirigirá a una pagina, creada por mi, donde se recopilan todos los artículos publicados que, de una manera u otra, se refieren a Madrid: Historia, calles y plazas, monumentos, etc. Enlace

Bibliografía:

Historia de la Villa de Madrid de José Antonio Vizcaino
Costumbres, leyendas y descripciones de la Villa y Corte en los siglos pasados de Ricardo Sepúlveda
Historia de Madrid de Federico Bravo Morata
Historia de Madrid de la Editorial Complutense bajo la dirección de Antonio Fernández García
Breve Historia de Madrid de Federico Carlos Sainz de Robles
Historia de Madrid en pildoritas de Eduardo Valero
Diversas revistas y publicaciones en la red.
Las imágenes de IA.

RECOMENDACIONES


El Siglo XIX español: Mi primer libro publicado, es un repaso por algunos de los acontecimientos que tuvieron lugar en una España que llegaba a dicho siglo como una potencia venida a menos, y que saldrá de el en unas condiciones que podemos considerar penosas, ya que perdía los únicos territorios de una Imperio que llegó a dominar una parte importante del mundo.

Si estáis interesados podéis adquirirlo en Amazon en dos versiones: Tapa Blanda por 8,32€ Versión Kindle con posibilidad de leerlo Online o adquirirlo por 3,00€


Una biografía en tu pantalla: Otro blog de mi propiedad, en el que se pueden encontrar pequeñas e interesantes biografías de personajes de diversos países. Excepto reyes y sus consortes, condes, emires, califas, presidentes, etc, que los podéis encontrar en mi blog COSAS DE HISTORIA Y ARTE

Volver a la Portada de Logo Paperblog