Revista Ciencia

MalaCiencia cumple 7 años

Publicado el 15 marzo 2012 por Alf
Dibujo de una tarta con 7 velas

Pues si, ya van siete años. Siete. Hay que ver cómo pasa el tiempo. Un día como hoy, en 2005, publiqué el primer post de este blog, con la declaración de intenciones que todos conocéis. El ritmo de publicación ha bajado un poco, por los motivos que ya sabéis o imagináis (el tiempo, claro). Puede que por eso también hayan bajado un poco las visitas diarias (aunque aún están en torno a 1.000, dependiéndo de la época), o puede que el motivo sea la evolución de la web. El uso de las redes sociales va en aumento, y es posible que los blogs se lean menos (no hay tiempo para todo). Tengo en mente el hacer una página de MalaCiencia en Facebook y en Google+, así como añadir más botones «sociales» a este blog (de momento, solo hay un tímido «twittear»), aunque antes quisiera actualizar la plantilla de Blogger para poder usar características que me estoy perdiendo. Bueno, en todo se andará.

Y como es costumbre, la tradicional reflexión. Con la actual crisis económica, estamos viendo recortes y tijeretazos por todos lados. Seguro que podríamos estar horas y horas discutiendo sobre si es o no necesario, sobre la mejor manera de gestionar la crisis, o sobre qué se debe hacer con el dinero público. Pero como este blog trata de lo que trata, os diré de dónde, seguro, no se debe recortar: la investigación científica.

Los habituales de este blog recordaréis que ya más de dos años se empezó con los recortes en ciencia, y participé en una iniciativa en contra. Las cosas han ido a peor, siendo el caso que más conozco el del CIPF, por afectar a una conocida bloguera. No voy a repetir otra vez la historia de Faraday, pero sí el dicho que me viene a la cabeza con cada recorte en ciencia: «pan para hoy y hambre para mañana».

Y es que, aunque la ciencia cuesta dinero, no es un gasto, sino una inversión. A largo plazo, pero inversión al fin y al cabo. La investigación en ciencia puede facilitar el desarrollo de una nueva tecnología, que debidamente patentada, generaría dinero. Y si uno es altruista y no quiere ganar dinero con algo que considera debería ser de acceso universal, al menos no pagará la patente de otro.

Por otro lado, los jóvenes científicos se ven obligados a intentar encontrar trabajo en el extranjero. Formar a una persona en la universidad cuesta dinero, y en la universidad pública, parte de ese dinero viene de todos. Así que estamos invirtiendo en la formación de personas que luego van a trabajar a otro país, donde su trabajo dará frutos. Es decir, estamos regalando dinero a otros países. ¿No sería mejor recuperar esa inversión? Bueno, ahora que lo pienso, espero que no me lea algún político y decida que la solución sería eliminar también el gasto de la universidad pública.

Recortar en investigación científica por motivos económicos es un grave error, cuyas consecuencias sufriremos. Quizá no este año, ni el que viene, pero lo haremos, y durante mucho tiempo (no-premio a quien identifique la cita original).


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