
La mantequilla es una fuente natural importante de vitaminas A, D y E. Contiene calcio, fósforo, potasio, hierro, yodo y magnesio. La margarina no contiene ninguna vitamina salvo en el caso de que se le añadan al elaborarla, de ahí las margarinas enriquecidas con vitaminas. Ambos alimentos son altamente calóricos, 100g de mantequilla nos aportan 750g de calorías, pero la margarina todavía es más calórica, 100g de margarina aportan 900g de calorías. Para que os hagáis una idea, con tan sólo 50g de mantequilla se cubren el 15% de las necesidades calóricas de un adulto. Esto las convierte en alimentos no aconsejados para personas con arterioesclerosis, hipertensas o con exceso de peso. La mejor opción es no abusar de ninguna de las dos y optar por grasas mucho más saludables como el aceite de oliva del cual os hablaré en otra ocasión. No debemos usarlas para cocinar y a la hora de untar nuestras tostadas para el desayuno ¿qué os parece si nos acostumbramos a bañarlas con un chorrito de aceite de oliva al estilo de la inmejorable dieta mediterránea?
Si te ha gustado esta entrada, te invito a suscribirte por correo electrónico para recibir todas las novedades del blog en tu bandeja de entrada.
---
