Pero una mañana de entreno, alguien comenta que van a dar 6 horas para la Maratón de Sevilla.... y yo pensé... ¿y si me da tiempo de hacerlo en 6 horas?
Y encuentro escolta que a mí el coco, a partir del kilómetro 30, suele empezar a mandarme señales de retirada y si me acompañan como que me cuesta menos no echarle cuenta a las señales dichosas.Y entre unas cosas y otras.... me veo recogiendo el dorsal y otra vez con los nervios jejejejeje que esto se está volviendo ya una costumbre peligrosa.Y la recogida de dorsal se convierte en reunión de amigos Pretorianos y visita al estadio en el que espero entrar en unas horas, ay madre, po diooooo
Y vengan nervios y dormir poco (e ir mucho al baño, que tó hay que reconocerlo). Y para la salida, hecha un flan, con todos los miedos del mundo, recordando imágenes horribles de la maratón, de corredores desfallecidos, de llegadas a meta llenas de sufrimiento y de vídeos del día después encarando unos escalones de ná con más miedo que un cochino en el día de San Martín.
Y en la salida la foto de los Pretorianos, que asustan con las corazas puestas tela, pero que tela!!!!























