Pero no ratas bonitas, de esas a las que les pondrías un lacito o tendrías como mascota (y sí, las tienen, es el último furor en mascotas en USA, quizás porque tienen tantas que ya no saben qué hacer con ellas).
Y yo que pensaba que ya lo había visto todo… ¡Ah, ilusa de mí! El ciberespacio ya no solo es el hogar de Borreguis, Piratas y demás calaña, ahora también alberga “ratas” o "burros de dos patas". 
Si hasta ahora las editoriales y escritores tenían que pelear con uñas y dientes contra la piratería, ahora al parecer hay que hacerlo también contra los “idiotas”. Y es que ya no está de moda solamente vulnerar los derechos de autor y traducir un libro por que yo lo valgo (aquello que se conoce vulgarmente con fan traducción o panchitadas), ahora, aún encima, las “lumbreras” que hay tras estos procesos (está claro que les gusta vivir al límite del riesgo), utilizan los nombres de los traductores y correctores de las editoriales para ponerles como responsables de dicho “churro”. Es decir… ¿Qué existe una churrotraducción destrangis de tal libro, pero la editorial ha sacado su propia versión? Espera que lo ponga bonito y le planto los créditos del libro original que así queda más chachi guay. Y luego dicen que el burro está en peligro de extinción. Está claro que cuando hicieron las estadísticas se olvidaron de incluir a los de dos patas, que aún encima denigran el nombre de ese noble animal. A ver… ¿Estamos tontos o qué? ¿No os han enseñado en la escuela que utilizar el nombre de otra persona viva o muerta, para cualquier cosa, supone un delito? Pues volved a las aulas y que os lo expliquen lumbreras, porque últimamente estáis sembrados.
