Revista Educación

Maria Montessori, su vida – Maria Montessori, her life

Por Montessoriencasa @CristinaTebar80

MKB Women in History

(scroll down for English)

Este post forma parte de la serie “Women’s History Month” en Multicultural Kids Blogs; donde durante todo este mes podréis leer interesantes posts sobre mujeres que han hecho historia.

Éste es probablemente el post más largo del blog con diferencia, pero la apasionante vida de Maria Montessori bien lo merece. Hazte una taza de té (o café, o lo que quieras!) y disfruta de la lectura.

Maria Montessori nació el 31 de agosto de 1870, en la ciudad de Chiaravalle, Italia. Su padre, Alessandro, era contable en la función pública, y su madre, Renilde Stoppani, era una mujer bien educada y tenía pasión por la lectura.

Con el fin de proporcionar Maria una buena educación, la familia Montessori se trasladó a Roma en 1875, donde se matriculó en la escuela pública local, en la Via di San Nicolo da Tolentino. De 1886 a 1890 continuó sus estudios en el Instituto Tecnico Regio Leonardo da Vinci, donde entró con la intención de convertirse en ingeniero. Esto era inusual en la época ya que la mayoría de las mujeres que accedían a la educación secundaria estudiaban los clásicos en lugar de ir a la escuela técnica.

Tras su graduación, los padres de Montessori la animaron a hacer carrera en la enseñanza, una de las pocas ocupaciones abiertas a las mujeres en el momento, pero ella estaba decidida a entrar en la escuela de medicina y convertirse en médico. Su padre se opuso inicialmente y a Maria se le negó la entrada por el director de la facultad. Ella no se dejó intimidar, al parecer al terminar la entrevista sin éxito con el profesor le dijo a éste: “Sé que voy a ser médico”.

En 1890 Montessori se matriculó en la Universidad de Roma para estudiar física, matemáticas y ciencias naturales, recibiendo su diploma dos años después. Esto y la intercesión del Papa León XIII le permitió entrar en la Facultad de Medicina, y se convirtió en la primera mujer en entrar en la escuela de medicina en Italia.

Su paso por la escuela de medicina no fue fácil. Tuvo que enfrentarse a los prejuicios de sus colegas masculinos y tuvo que realizar ella sola las disecciones ya que no estaba permitido hacerlas en clases mixtas. Pero Maria era una estudiante dedicada, y el 10 de julio 1896 se convirtió en la primera mujer médico en Italia.

Empezó a trabajar inmediatamente en el Hospital San Giovanni adscrito a la Universidad. Más tarde ese mismo año se le pidió representar a Italia en el Congreso Internacional para los Derechos de las Mujeres en Berlín, y en su discurso ante el Congreso desarrolló una tesis para la reforma social, con el argumento de que las mujeres deben tener derecho a un salario igual con los hombres.

En 1897 se ofreció como voluntaria para unirse a un programa de investigación en la clínica psiquiátrica de la Universidad de Roma, y ​​fue aquí donde trabajó junto a Giusseppe Montesano, con quien tendría un romance.

Como parte de su trabajo en la clínica, visitaba asilos para enfermos mentales en Roma, buscando pacientes para tratarlos en la clínica. Ella relataba cómo, en una de esas visitas, el cuidador de un asilo para niños le dijo con disgusto cómo los niños cogían las migas de pan después de la comida. Montessori se dio cuenta de que en una habitación totalmente vacía los niños estaban desesperados por encontrar estímulos sensoriales y actividades para sus manos, y que esta privación estaba contribuyendo a su condición.

Empezó a leer todo lo que pudo sobre el tema de los niños con retraso mental y, en particular estudió el innovador trabajo de Jean-Marc Itard y su alumno Edouard Séguin. Tenía tantas ganas de entender bien su trabajo que ella misma lo tradujo del francés al italiano. Itard había desarrollado una técnica de educación a través de los sentidos, que Séguin más tarde trató de adaptar a la enseñanza general creando aparatos y material práctico para ayudar a desarrollar las percepciones sensoriales del niño y las habilidades motoras. Montessori también trató de ampliar su conocimiento de la educación a través de cursos en la pedagogía, el estudio de las obras de Rousseau, Pestalozzi y Froebel.

La participación de Montessori en la Liga Nacional para la Educación de los Niños Retrasados ​​llevó a su nombramiento como co-directora, con Guisseppe Montesano, de una nueva institución llamada la Escuela Ortofrénica. La escuela acogió a niños con un amplio espectro de trastornos y resultó ser un punto de inflexión en la vida de Montessori, marcando un cambio en su identidad profesional de médico a educadora. Hasta ahora sus ideas sobre el desarrollo de los niños eran sólo teorías, pero la pequeña escuela le permitió poner en práctica estas ideas. Montessori pasó 2 años trabajando en la Escuela Ortofrénica, experimentando y perfeccionando los materiales elaborados por Itard y Séguin y manteniendo una actitud científica y analítica; la enseñando y observando a los niños durante el día y redactando sus notas por la noche.

La relación con Guisseppe Montesano se había convertido en una historia de amor, y en 1898 Maria dio a luz a un niño llamado Mario, que se quedó al cuidado de una familia que vivía en el campo, cerca de Roma. Maria visitaba a Mario a menudo, pero no fue hasta que después de unos años que él llegó a saber que ella era su madre. No obstante un fuerte lazo les unía, y en los últimos años colaboró y viajó con ella, continuando su trabajo después de su muerte.

En 1901 Maria dejó la escuela Ortofránica y se sumergió en sus estudios de filosofía educativa y antropología.

Durante este período Roma estaba creciendo muy rápidamente, y en la fiebre de desarrollo especulativo, algunas empresas de la construcción se fueron a la quiebra, dejando proyectos inconclusos de construcción que rápidamente atrajeron ocupantes ilegales. Uno de dichos desarrollos, situado en el barrio de San Lorenzo, fue rescatado por un grupo de banqueros ricos que emprendieron una restauración por la que dividieron apartamentos grandes en unidades más pequeñas para las familias trabajadoras empobrecidas. Con los padres fuera en el trabajo todo el día, los niños menores causaban estragos en los edificios; esto llevó a los constructores a solicitar a Maria Montessori que proporcionase formas de ocupar a los niños durante el día para evitar un mayor daño a los edificios. Montessori aprovechó la oportunidad y estableció su primera Casa dei Bambini, que se inauguró el 6 de enero 1907.

Puso muchas actividades y materiales diferentes en el entorno de los niños, pero mantuvo sólo las que les atraían. Montessori dio cuenta de que cuando los niños estaban en un ambiente donde las actividades estaban diseñadas para apoyar su desarrollo natural tenían el poder de aprender por sí mismos. Más adelante se referiría a esto como auto-educación. En 1914 escribió: “Yo no inventé un método de educación, simplemente di a unos niños la oportunidad de vivir”.

“Yo no inventé un método de educación, tan sólo di a unos niños la oportunidad de vivir” M.Montessori
Maria Montessori, su vida – Maria Montessori, her life
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Los niños de la Casa dei Bambini hicieron progresos extraordinarios, y con 5 años de edad estaban escribiendo y leyendo. Las noticias del nuevo enfoque de Montessori se extendieron rápidamente, y pronto llegaron visitantes a ver por sí mismos cómo se conseguían tales resultados.

El 20 de diciembre 1912 la madre de Maria Montessori murió a la edad de 72 años lo que la afectó profundamente, y el año siguiente llevó a su hijo de 14 años de edad a Roma para vivir con ella.

Poco después se produjo un período de gran expansión en el enfoque Montessori. Sociedades Montessori, programas de capacitación y escuelas surgieron en todo el mundo, y un período de viajes, ponencias y docencia ocuparon a la Dra. Montessori, gran parte de ella en Estados Unidos, pero también en el Reino Unido y en toda Europa.

Al regresar de los EE.UU. en 1917, Maria se instala en Barcelona, ​​España, donde se había creado un Seminari-Laboratori de Pedagogía para ella. María albergaba la ambición de crear un centro permanente de investigación y desarrollo de su enfoque de educación para la primer infancia, pero cualquier posibilidad de que esto ocurriera se vio frustrada por el ascenso del fascismo en Europa. En 1933 todas las escuelas Montessori en Alemania habían sido cerradas y una estatua de Montessori fue quemada en una hoguera alimentada con sus libros en Berlín. En el mismo año, después de que Montessori se negó a cooperar con los planes de Mussolini para incorporar las escuelas Montessori de Italia en el movimiento juvenil fascista, éste las cerró todas. El estallido de la guerra civil en España obligó a la familia a abandonar su casa en Barcelona, ​​y viajar a Inglaterra en el verano de 1936. Desde Inglaterra los refugiados viajaron a los Países Bajos.

En 1939 Mario y Maria se embarcaron en un viaje a la India para dar un curso de entrenamiento de 3 meses en Madrás, seguido de una gira de conferencias; no regresarían hasta casi 7 años después. Debido al estallido de la guerra, y al ser ciudadanos italianos, Mario fue internado y Maria puesta bajo arresto domiciliario. Pasó el verano en la estación de montaña rural de Kodaikanal, y esta experiencia guió su pensamiento hacia la naturaleza de las relaciones entre todos los seres vivos, un tema que desarrollaría hasta el final de su vida y que se conoce como la educación cósmica, un enfoque para niños de 6 a 12 años. Montessori estaba bien cuidada en la India, donde conoció a Gandhi, Nehru y Tagore. Por su 70º cumpleaños pidió al gobierno de la India que Mario fuesa liberado, petición que le fue concedida, y juntos capacitaron a más de un millar de maestros indios.

En 1946 volvieron a los Países Bajos y a reencontarse con los nietos que habían pasado los años de guerra en el cuidado de Ada Pierson. En 1947 Montessori, con 76 años, propuso a la UNESCO el tema “Educación y Paz”. En 1949 recibió la primera de tres nominaciones para el Premio Nobel de la Paz. Su última participación pública fue en Londres en 1951, cuando asistió al 9º Congreso Montessori International. El 6 de mayo de 1952, en la casa de vacaciones de la familia Pierson en los Países Bajos, Maria Montessori murió en compañía de su hijo Mario, quien continuó el legado de su obra.

MariaMontessori India 1939
Maria Montessori – India, 1939. Imagen: The Hindu

Biografía adaptada y traducida del texto original publicado por la AMI.

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Puedes hacerlo más abajo (después del texto en inglés) ^_^

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This post is part of the “Women’s History Month Series” at Multicultural Kids Blogs; follow the series this month to read more posts about women who made history.

This is probably my longest post so far, but the exciting life of Maria Montessori is well worth it. Grab a cup of tea (or coffee, or whatever you want!) and enjoy the reading.

Maria Montessori was born on the 31st August 1870 in the town of Chiaravalle, Italy. Her father, Alessandro, was an accountant in the civil service, and her mother, Renilde Stoppani, was well educated and had a passion for reading.

In order to provide Maria a good education, the Montessori family moved to Rome in 1875, where she enrolled in the local state school on the Via di San Nicolo da Tolentino. From 1886 to 1890 she continued her studies at the Regio Instituto Tecnico Leonardo da Vinci, which she entered with the intention of becoming an engineer. This was unusual at the time as most girls who pursued secondary education studied the classics rather than going to technical school.

Upon her graduation, Montessori’s parents encouraged her to take up a career in teaching, one of the few occupations open to women at the time, but she was determined to enter medical school and become a doctor. Her father opposed and initially Maria was refused entry by the head of school. She was undeterred, apparently ending the unsuccessful interview with the professor by saying, “I know I shall become a doctor”.

Eventually, it seems, Pope Leo XIII interceded on her behalf. In 1890 Montessori enrolled at the University of Rome to study physics, maths and natural sciences, receiving her diploma two years later. This and the Pope’s intercession enabled her to enter the Faculty of Medicine, and she became the first woman to enter medical school in Italy.

Her time at medical school was not easy. She faced prejudice from her male colleagues and had to work alone on dissections since these were not allowed to be done in mixed classes. But she was a dedicated student, and on the 10th July 1896 became the first woman to qualify as a doctor in Italy.

She was immediately employed in the San Giovanni Hospital attached to the University. Later that year she was asked to represent Italy at the International Congress for Women’s Rights in Berlin, and in her speech to the Congress she developed a thesis for social reform, arguing that women should be entitled to equal wages with men.

In 1897 she volunteered to join a research programme at the psychiatric clinic of the University of Rome, and it was here that she worked alongside Giusseppe Montesano, with whom a romance was to develop.

As part of her work at the clinic she would visit Rome’s asylums for the insane, seeking patients for treatment at the clinic. She relates how, on one such visit, the caretaker of a children’s asylum told her with disgust how the children grabbed crumbs off the floor after their meal. Montessori realised that in such a bare, unfurnished room the children were desperate for sensorial stimulation and activities for their hands, and that this deprivation was contributing to their condition.

She began to read all she could on the subject of mentally retarded children, and in particular she studied the groundbreaking work of Jean-Marc Itard and Edouard Séguin, his student. She was so keen to understand their work properly that she translated it herself from French into Italian. Itard had developed a technique of education through the senses, which Séguin later tried to adapt to mainstream education. He created practical apparatus and equipment to help develop the child’s sensory perceptions and motor skills. She also sought to expand her knowledge of education by attending courses in pedagogy, studying the works of Rousseau, Pestalozzi and Froebel.

Montessori’s involvement with the National League for the Education of Retarded Children led to her appointment as co-director, with Guisseppe Montesano, of a new institution called the Orthophrenic School. The school took children with a broad spectrum of disorders and proved to be a turning point in Montessori’s life, marking a shift in her professional identity from physician to educator. Until now her ideas about the development of children were only theories, but the small school, set up along the lines of a teaching hospital, allowed her to put these ideas into practice. Montessori spent 2 years working at the Orthophrenic School, experimenting with and refining the materials devised by Itard and Séguin and bringing a scientific, analytical attitude to the work; teaching and observing the children by day and writing up her notes by night.

The relationship with Guisseppe Montesano had developed into a love affair, and in 1898 Maria gave birth to a child, a boy named Mario, who was given into the care of a family who lived in the countryside near Rome. Maria visited Mario often, but it was not until he was older that he came to know that Maria was his mother. A strong bond was nevertheless created, and in later years he collaborated and travelled with his mother, continuing her work after her death.

In 1901 Montessori left the Orthophrenic School and immersed herself in her own studies of educational philosophy and anthropology.

During this period Rome was growing very rapidly, and in the fever of speculative development, some construction companies were going bankrupt, leaving unfinished building projects which quickly attracted squatters. One such development, which stood in the San Lorenzo district, was rescued by a group of wealthy bankers who undertook a basic restoration, dividing larger apartments into small units for impoverished working families. With parents out at work all day, the younger children wreaked havoc on the newly-completed buildings. This prompted the developers to approach Dr Montessori to provide ways of occupying the children during the day to prevent further damage to the premises. Montessori grasped the opportunity and she established her first Casa dei Bambini, which opened on the 6th January 1907.

She put many different activities and other materials into the children’s environment but kept only those that engaged them. What Montessori came to realise was that children who were placed in an environment where activities were designed to support their natural development had the power to educate themselves. She was later to refer to this as auto-education. In 1914 she wrote, “I did not invent a method of education, I simply gave some little children a chance to live”.

“I did not invent a method of education, I simply gave some children a chance to live” M. Montessori
Maria Montessori, su vida – Maria Montessori, her life
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Children in a Casa dei Bambini made extraordinary progress, and soon 5-year-olds were writing and reading. News of Montessori’s new approach spread rapidly, and visitors arrived to see for themselves how she was achieving such results.

On 20th December 1912 her mother died at the age of 72. Maria was deeply affected by this event, and in the year following her mother’s death she brought her 14-year-old son, Mario, to Rome to live with her.

A period of great expansion in the Montessori approach now followed. Montessori societies, training programmes and schools sprang to life all over the world, and a period of travel with public speaking and lecturing occupied Dr Montessori, much of it in America, but also in the UK and throughout Europe.

On returning from the USA in 1917, she based herself in Barcelona, Spain, where a Seminari-Laboratori de Pedagogiá had been created for her. Maria nursed an ambition to create a permanent centre for research and development into her approach to early-years education, but any possibility of this happening in her lifetime in Spain was thwarted by the rise of fascism in Europe. By 1933 all Montessori schools in Germany had been closed and an effigy of her was burned above a bonfire of her books in Berlin. In the same year, after Montessori refused to cooperate with Mussolini’s plans to incorporate Italian Montessori schools into the fascist youth movement, he closed them all down. The outbreak of civil war in Spain forced the family to abandon their home in Barcelona, and they sailed to England in the summer of 1936. From England the refugees travelled to the Netherlands.

In 1939 Mario and Maria embarked on a journey to India to give a 3-month training course in Madras followed by a lecture tour; they were not to return for nearly 7 years. With the outbreak of war, as Italian citizens, Mario was interned and Maria put under house arrest. She spent the summer in the rural hill station of Kodaikanal, and this experience guided her thinking towards the nature of the relationships among all living things, a theme she was to develop until the end of her life and which became known as cosmic education, an approach for children aged 6 to 12. Montessori was well looked after in India, where she met Gandhi, Nehru and Tagore. Her 70th birthday request to the Indian government—that Mario should be released and restored to her—was granted, and together they trained over a thousand Indian teachers.

In 1946 they returned to the Netherlands and to the grandchildren who had spent the war years in the care of Ada Pierson. In 1947 Montessori, now 76, addressed UNESCO on the theme ‘Education and Peace’. In 1949 she received the first of three nominations for the Nobel Peace Prize. Her last public engagement was in London in 1951 when she attended the 9thInternational Montessori Congress. On 6th May 1952, at the holiday home of the Pierson family in the Netherlands, she died in the company of her son, Mario, to whom she bequeathed the legacy of her work.

Adapted from the original text published by AMI.


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