Revista Arte

Maruja Mallo: Un verso libre

Por Alejandra De Argos @ArgosDe

El Museo Reina Sofía dedica una ambiciosa retrospectiva a Maruja Mallo, una de las figuras más audaces y singulares de la vanguardia española del siglo XX. “Máscara y compás” recorre cronológicamente sus series más emblemáticas, permitiendo descubrir no sólo la evolución de su lenguaje plástico, siempre en transformación, sino también la personalidad libre, provocadora y radicalmente moderna de una artista que desafió convenciones estéticas y sociales en un tiempo convulso. Una exposición imprescindible para comprender su lugar en la historia del arte contemporáneo.

Sugiero no perder la oportunidad de visitar el Museo Reina Sofía, que hasta el 16 de marzo alberga la exposición “Maruja Mallo. Máscara y compás”. Esta amplia retrospectiva hace un recorrido cronológico por las distintas series de la pintora, ofreciendo una ocasión excepcional para conocer en profundidad la obra de una de las artistas más fecundas y singulares de la pintura española del siglo XX.

maruja mallo en su estudio. archivo vicente moreno

Maruja Mallo en su estudio en Madrid, mayo de 1936. Fotografía de Arte Casa Moreno. Museo Reina Sofia, Colección Archivo Lafuente. Maruja Mallo, VEGAP, Madrid, 2025.

Lo más destacable de esta muestra es que podemos acercarnos sin dificultad, no sólo a la evolución del lenguaje plástico de Maruja Mallo (cuyo nombre en la vida real era Ana María Gómez González, 1902-1995), siempre en vanguardia, y en constante transformación estética, sino también a la trayectoria vital que subyace en cada una de sus obras, desvelando a la mujer libre, transgresora, original y radicalmente moderna que fue. De carácter reservado y versátil, mostraba un sentido del humor cáustico, un magnetismo personal y seductor, pero a la vez tímida y reflexiva, con signos depresivos agudizados al final de su vida.

La trayectoria artística de Mallo está estrechamente vinculada a las convulsas circunstancias históricas de la España del siglo XX, marcadas por la inestabilidad política y la Guerra Civil, condicionando profundamente su obra y su existencia, que la llevó al exilio en Argentina.

Maruja Mallo Canto de las espigas 1939

Maruja Mallo. Canto De Las Espigas, 1939. Óleo sobre lienzo. Museo Nacional Centro De Arte Reina Sofía.

Maruja Mallo nació en Viveiro, Lugo, pero cuando hacían alusión a su lugar de origen respondía: "no soy gallega, soy celta". De una familia de catorce hermanos, se trasladaron a vivir a Madrid en 1922. En esta ciudad aprobaría el examen de ingreso para estudiar en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Lo más destacable de Mallo en su nueva vida en Madrid fueron, en lo personal, las relaciones intelectuales que forjó desde su juventud con sus primeros contactos con la vanguardia y el consecuente intercambio de ideas y energías que se produjo en estas relaciones. A Salvador Dalí lo conoció en la Academia, se hicieron amigos inmediatamente, compartían una personalidad contradictoria y provocadora y los dos fueron grandes impulsores de su obra. Lo más interesante fue la huella surrealista y la asociación con lo putrefacto. Salvador Dalí había llegado desde Cataluña a la Residencia de Estudiantes en 1922. Esta Residencia (1910), alumbramiento de un Arte Nuevo, era exclusivamente para hombres, pero no impidió que Maruja Mallo formara parte de este grupo, entre los que se encontraban amigos como el atlético Luis Buñuel, al que apodaron "Buñuel, el bestia" o el carismático y elegante Federico García Lorca, Bello, Moreno Villa o el pintor uruguayo Barradas. Mallo describiría estas reuniones como "rituales o fiestas líricas" donde el disfraz o la máscara, típico de los bohemios vanguardistas parisinos del siglo XIX, fueron signos que se mantuvieron en la extravagante artista, en la cual el maquillaje exagerado se iba convirtiendo con el tiempo en su sello personal.

Maruja Mallo

Retrato de Maruja Mallo.

Naturaleza viva III de Maruja Mallo 1942png

Naturaleza Viva III, 1942. Óleo sobre tablero de artista. Museo Nacional de Artes Visuales De Montevideo. Maruja Mallo, VEGAP, Madrid, 2025. 

Su relación con el grupo de la "Generación del 27" se debió a su arrolladora inteligencia e imaginación artística. Entre sus miembros destaca el pintor y poeta Rafael Alberti, con el que mantuvo una relación tormentosa pero fecunda entre 1925 a 1930. Esta relación tendría gran importancia en la vida de Mallo y en su dimensión creativa con colaboraciones artísticas como el decorado que diseñó para su obra La pájara Pinta. La relación íntima con Miguel Hernández generó un intercambio de influencias entre ambos. Del mismo modo Maruja dejó una huella notable en otros amigos cercanos como Pablo Neruda.
El escritor Ramón Gómez de la Serna fue un entusiasta de su obra. André Breton, padre del surrealismo francés, al que conoció en París, compró su obra Espantapájaros de la serie Cloacas y campanarios, una profética obra de tono surrealista, de la guerra que pronto estallaría. Ese tono o influencia se atisbaba en la serie previa Estampas. Otra de sus célebres series por su carácter innovador, es sin duda Verbenas que, en palabras de Mallo, arrancan del arte popular español. Estas pinturas se relacionaron con el ultraísmo, pues son una poética irreverente que esconde una aguda crítica social. De ella dijo García Lorca: "Estos son los cuadros que he visto pintados con más imaginación, con más gracia y con más sensualidad".

La verbena de Maruja Mallo 1927 VEGAP Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía

La Verbena, 1927. Óleo sobre lienzo. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Maruja Mallo. VEGAP, Madrid, 2025.

Maruja Mallo Joven negra 1948. Foto Maruja Mallo VEGAP Madrid 2025

Joven negra, 1948. Óleo sobre lienzo. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Maruja Mallo. VEGAP, Madrid, 2025.

Nunca se encasilló en ningún movimiento, ni siquiera en el surrealista en el que se la etiquetó, pues su continua evolución y originalidad estaban al margen de los encasillamientos.

Es una tarea imposible plasmar en tan pocas palabras la riqueza de la vida y la trayectoria artística, tan prolífica y heterogénea de Maruja Mallo. Por ello, me permito recomendar a todos aquellos que quieran profundizar en este personaje y en el importante lugar que ocupó en el mundo artístico internacional, que lean la documentada y fascinante biografía de Shirley Mangini, "Maruja Mallo" (Editorial Circe). Maruja Mallo falleció mientras dormía en la clínica Ibea.

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