Revista Psicología

MBR and the challenge of cognitive complementarity

Por Bernardo Pino Rojas

MBR and the challenge of cognitive complementarity
Según la teoría eco-cognitiva de Razonamiento Basado en Modelos (RBM), la manipulación de modelos científicos en tanto artefactos externos debe ser analizada como un componente constitutivo de nuestros procesos cognitivos de carácter inferencial. Asumiendo, hasta cierto punto1, los planteamientos de la ‘cognición distribuida’, el argumento que sustenta la afirmación anterior tiene cuatro premisas centrales. Primero, la historia de la ciencia muestra que la manipulación de modelos tiene un rol ubicuo en las prácticas que habrían derivado en los descubrimientos más importantes, y de los que se tiene mejor registro. Segundo, si dicha manipulación no fuera parte constitutiva de los procesos causales involucrados en las inferencias (principalmente los de carácter abductivo) que derivan en descubrimientos, entonces una lógica proposicional tradicional podría dar cuenta de la transición que los científicos, en tanto locus de una agencia cognitiva individualista, realizan desde premisas conocidas a conclusiones que resultan en una ampliación del conocimiento objetivo acerca de la realidad. Tercero, aún cuando una lógica proposicional tradicional es capaz de dar cuenta de procesos cognitivos inferenciales de carácter individualistas, no es capaz de dar cuenta de procesos abductivos científicamente exitosos. Cuarto, si el aparato descriptivo de una lógica proposicional individulista es insuficiente para dar cuenta de una lógica del descubrimiento, entonces se requiere un aparato descriptivo complementario y la mejor opción disponible es la que proporcionan aquellas visiones acerca de una agencia cognitiva anti-individualista concebida como sistema constituido tanto por elementos mentales (e.g. inferencias implementadas sobre el sustrato físico del cerebro) como extra-mentales (e.g. manipulación de artefactos). De estas cuatro premisas, se desprendería la conclusión de que la manipulación de modelos artefactuales es probablemente constitutiva de los procesos causales involucrados en inferencias de carácter abductivos.
Una de las formas en que un argumento puede fracasar es cuando dicho argumento es francamente inválido. Otra forma es cuando al menos una de sus premisas es falsa. En lo que sigue, intentaré mostrar que el argumento anterior falla por ambas razones.
En primer lugar, la teoría de RBM parece asumir que habría algo especial en los modelos en tanto artefactos que justificaría su rol en un tipo de razonamiento que requiere tales modelos para resolver alguna tarea cognitiva específica (e.g. en la investigación científica que puede resultar en algún descubrimiento). Sin embargo, lo razonable es pensar que quienes hacen investigación en RMB se enfocan en dichos artefactos simplemente porque la investigación se limita a dar cuenta de un determinado tipo de razonamiento en el ámbito científico, y que, por lo tanto, la noción de modelo se puede extender a cualquier tipo de artefactos que cumplan el rol que en ese ámbito se les adscribe a los modelos. Esto sugiere dos cosas. Primero, la idea de que, prácticamente, cualquier artefacto puede cumplir dicho rol, siempre y cuando los procesos abductivos que se pretenden explicar sólo difieren en sofisticación cuando se contrasta, por ejemplo, a los científicos con cualquier otro grupo de personas. Segundo, y derivado de lo anterior, la idea de que, prácticamente, a cualquier objeto se le puede atribuir el rol artefactual constitutivo de la cognición que los investigadores en RBM atribuyen a los modelos en la explicación de inferencias adbudctivas. En este sentido, la investigación de RBM se pueden concebir como tributaria de la investigación cerca de la cognición distribuida, ya que el interés en los modelos refleja un interés en el tipo de distribución (o extensión) cognitiva que es relevante para explicar procesos de descubrimiento, característicamente, los más sorprendentes o interesantes. Por supuesto, alguien podría decir que el estatus de procesos de descubrimiento “sorprendentes o interesantes” es relativo al interés de los investigadores, pero ese es un punto que no influye en el presente comentario. Lo que quiero considerar, en cambio, es, por un lado, la posible trivialización explicativa del rol de los artefactos en procesos cognitivos y, por otro, las razones que supuestamente apoyan la proposición de que un RBM es consistente con la idea de una agencia cognitiva distribuida.
Si la manipulación de artefactos es un argumento a favor de la extensión cognitiva,2 entonces dicha manipulación es concebida como cognitivamente constitutiva según una concepción de la cognición fundamentalmente diferente a la concepción tradicional individualista. La extensión cognitiva se funda en la idea de aquello que normalmente concebimos como cognitivo es más bien como lo manipulativo, y no al revés. Dicho de otra manera, la extensión cognitiva (especialmente en sus versiones más radicales) representa una visión de la cognición que rechaza la idea que las inferencias realizadas por un agente cognitivo son expresables proposicionalmente, por cuanto dicho carácter proposicional requiere asumir una naturaleza representacional, funcional y simbólica, de procesos cognitivos internos que la hipótesis de la extensión cognitiva rechaza. El desafío teórico de la extensión cognitiva no es incorporar la concepción tradicional de representación en sus descripciones3 sino presentar una conceptualización alternativa de la noción de procesos representacionales internos, típicamente funcionales y simbólicos. Sin embargo, el RBM va más allá de lo que plantea la cognición extendida y asume que las inferencias internas pueden ser, al mismo tiempo, descritas proposicionalmente y compatibles con la manipulación de objetos que la cognición distribuida asume como literalmente cognitiva por derecho propio. En este sentido, no es de extrañar que haya defensores del RBM quienes asumen que las discusiones sobre el locus intra- o extra-craneal de la cognición llevada a cabo entre individualistas y anti-individualistas es una discusión estéril e irrelevante.
En términos generales, el argumento original es inválido porque los procesos inferenciales tradicionales de corte individualista y los procesos de manipulación cognitiva de corte externalista no son complementarios.4 Dicha complementariedad corresponde a un supuesto implícito injustificado. Si los amigos del RBM quisieran plantear un caso más persuasivo con respecto al argumento a favor del RBM, entonces deberían proporcionar una justificación para dicha premisa. Dicha justificación no sólo debe ser compatible con la evidencia empírica, sino que también con una re-conceptualización adecuada de la noción de cognición que haga explícita la complementariedad en cuestión.
De manera más particular, y derivado de lo anterior, el argumento consta de al menos una premisa que claramente no es verdadera. Consideremos la segunda premisa. Esta premisa plantea que los procesos de manipulación de modelos artefactuales adquieren su justificación como procesos cognitivos a partir la impotencia descriptiva de una lógica proposicional tradicional con respecto a procesos cognitivos internos. Dicho de otra manera, la premisa establece que, porque dicho aparato descriptivo no puede dar cuenta de ciertos procesos cognitivos internos subyacentes a nuestro razonamiento abductivo, sería justificado inferir que los procesos cognitivos relevantes no son de carácter interno. Sin embargo, por las razones esgrimidas en el párrafo anterior, dicha inferencia es inválida, aún cuando se acepte la dramática limitación del aparato descriptivo tradicional.
Notas: 1 El compromiso que una teoría de RBM tiene con la visión de una cognición extendida es relativo, no solamente porque es difícil identificar un compromiso fuerte en la gran variedad de propuestas relacionadas al RBM, sino porque, en el caso que comento, la externalización cognitiva se considera un mero sustento o apoyo de procesos inferenciales ‘intracraneales’. De manera que el rótulo de “constitutivo” atribuido al RBM puede ser visto como más débil que aquel defendido por los proponentes de la cognición extendida.
2. En este comentario no hago distincgos entre 'cognición distribuida' y 'cognición extendida'. 3 Hay intentos, aún insatisfactorios, por darle una caracterización alternativa a nuestra noción de representaciones internas, por ejemplo, en términos de los ‘símbolos materiales’ de los lenguajes naturales (e.g. palabras escritas o proferidas), muestra de que la extensión cognitiva es una reacción, y no un proyecto compatibilista, con respecto a la visión clásica de la cognición.
4. Esta complementariedad no es meramente metodológica, sino con respecto a la naturaleza de los procesos cognitivos en cuestión.
Source of illustration: chemistry.about.com/od/sciencefairprojects/http://urbanguyb.blogspot.com/

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