Revista Opinión

Me sumo a la huelga general

Publicado el 27 enero 2011 por Robertoc

Hoy, de nuevo, me sumo a la huelga general. Esta vez está convocada solo en Euskadi, Cataluña y Galicia. Y en Euskadi ha sido convocada solo por los sindicatos nacionalistas. Así que desde aquí aprovecho para enviar un cariñoso tirón de orejas a CC.OO. y a UGT de  Euskadi por no haber participado en la convocatoria y obligarme a ir a la manifa de los nacionalistas.  Pero todo sea por defender los derechos que a otras generaciones tanto les costó conseguir y que ahora pretende quitarnos un partido autodenominado socialista y obrero.

En las convocatorias anteriores expliqué mis razones para hacer huelga: la gestión que el gobierno ha hecho de la crisis financiera y la reforma laboral. Esta vez la “cagada” del gobierno (y parece que también de algunos sindicatos) es la reforma de las pensiones y su medida estrella: retrasar la jubilación hasta los 67 años. Y es que en este caso, el gobierno ha propuesto una solución que perjudica a los trabajadores y mantiene los privilegios de los -llamémosles- terratenientes. Lo avisamos hace un mes en la blogosfera de IloveIU: no seas inocente, el gobierno te está mintiendo: existen otras soluciones. Pero claro, el gobierno quiere privatizar el sistema de pensiones: meternos el miedo en el cuerpo para que recurramos a los bancos y les demos nuestro dinerito a ellos. Izquierda Unida ha planteado una serie de medidas que no perjudican a los trabajadores, pero de las que el partido “obrero” ha hecho caso omiso. En estas condiciones, ¿cómo voy a ir hoy a trabajar?.

Por otra parte, esto del retraso de la jubilación nos afecta de forma especialmente negativa a un colectivo: el de quienes decidimos dedicar algunos años de nuestra vida a la investigación científica.  Durante siete años trabajé en la universidad como becario (primero de colaboración, luego de investigación), a sueldo del gobierno. Fue una época fantástica porque hacía lo que me gustaba, y además cobraba por ello. Eso si, los becarios no teníamos los derechos del resto de trabajadores: no cotizábamos a la seguridad social. Con lo cual, los primeros siete años de mi vida laboral no se van a tener en cuenta para decidir a qué edad me jubilo: a los 65 (si he cotizado 38,5 años) o a los 67. En realidad yo pensaba jubilarme a los 60: estaba convencido que en los próximos 20 años avanzaríamos en los derechos sociales de los trabajadores. Pero parece que con el partido “obrero” no va a ser así.


 


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