Revista Literatura

Medicina contra la crisis

Por Miserable

España, y el mundo en general, vive actualmente una de las épocas más duras que se recuerdan. Con un país estancado, hipotecado y endeudado, y unas condiciones laborales que, poco a poco, parecen volver a los tiempos de los caciques, puede que no sea el ambiente idóneo para dar rienda suelta a la imaginación y a la creatividad. La mayoría de los que apostamos por la creación literaria vemos la oscuridad a nuestro alrededor y no podemos sino preguntarnos si nuestros esfuerzos servirán para algo. Si las editoriales suelen apostar poco por autores primerizos, muchos son los que dudan  que lo hagan en los tiempos tan inciertos que vivimos actualmente. Para mí, escribir es la mejor medicina contra la decadencia y el malestar que veo a mi alrededor. Cuando estoy inmerso en la escritura, todo lo que hay a mi alrededor se vuelve difuso, y me concentro plenamente en conseguir que la página en blanco que tengo frente a mí cobre vida y me haga volar hasta un lugar mejor, o puede que peor, pero, al fin y al cabo, mío. Medicina contra la crisis
Cabe recordar que el siglo XVII fue uno de los más negros de nuestra historia y, sin embargo, fue una época grandiosa para las artes. La negrura y el pesimismo que los envolvía espolearon a poetas, escultores, pintores y demás artistas a transformar la realidad creando algunas de las obras más grandes de la humanidad. Propongo a todos los escritores primerizos que den con este espacio a que tomen ejemplo de los que ya lo hicieron en su día Quevedo, Calderón de la Barca o Góngora. El mundo necesita imaginación, necesita historias, esculturas y dibujos que hagan reír y llorar, que nos lleven a países lejanos, o que transformen lo que nos rodea. Tenemos una importante misión: la de llevar a los corazones de todo aquel que quiera evadirse la posibilidad de hacerlo. Abrir puertas y ventanas donde no las hay, y hacer que nuestra imaginación traiga mejores noticias que las de los telediarios. No dejéis que os hunda el pesimismo, y no perdáis las ganas de contar historias. Que vuestras palabras sirvan para alegrar el corazón a otros, además del vuestro. No dejéis nunca de escribir.
Medicina contra la crisis

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