Revista Libros

Mi “como una persiana” y Su carta

Por Perdidas Entre Páginas @LasPerdidas

Hace no mucho escribimos un post sobre Jordi Sierra en nuestra sección de indignados tras dos artículos del escritor un tanto, ¿por qué no decirlo?, a nuestro parecer, desafortunados. Hace poco hemos podido leer una carta que ha escrito para El Tiramilla (donde colabora Nia), y en la que ha hablado del “revuelo” que han causado los artículos.

Antes de empezar a decir algo, diré que yo personalmente siempre he bebido de lo que Jordi Sierra ha ido escribiendo, es más, si habéis leído esta entrada sabréis que uno de sus libros fue una de mis primeras lecturas. Quizá nosotras tampoco supimos explicarnos, quizá los dedos en ocasiones son más rápidos que los pensamientos y no encontramos el modo de hacernos entender correctamente, por lo cual, creemos que algunos de vosotros nos malinterpretasteis. No quiero confundir a nadie, no estoy excusándonos de nada, todo lo que escribimos en ese indignados lo pensábamos y lo seguimos pensando, el fondo que se podía leer en él, si obviabas los detalles y el calentamiento del momento, sigue ahí. Me pareció, y me siguen pareciendo, artículos desafortunados; no todo el mundo puede conocerle, saber como es, y a veces las palabras deben ser medidas, más cuando tienes muchas personas detrás como es su caso. Recibimos varios comentarios a favor y otros en contra, pero no fuimos las únicas en indignarnos (antes incluso que nosotras), por lo que no creo que fuera algo personal, sino más bien generalizado. No hablo por lo demás, molestos o no, hablo por nosotras, por mí, porque fuimos de esas personas que se indignaron.

Muchos pensaron que era un simple tema de sentirnos aludidas y entonces explotar. Ni mucho menos. Jamás hemos intentado ni escribir ni publicar nada, ni creo que lo hagamos (al menos yo) en la vida. No es por nada en concreto, simplemente es que siempre he pensado que para escribir se necesitan unas aptitudes con las que no he sido dotada, y que tampoco tengo nada interesante que contar. Sin embargo, gracias a este blog, a estas páginas en las que me suelo perder a menudo, he leído unos cuantos libros “en pañales” que nos han enviado, he escrito emails kilométricos (sin exagerar) a varios escritores (iba a entrecomillarlos, pero qué diantres, si me estáis leyendo: vosotros sois escritores sin comillas, aunque el mundo no os conozca), he leído muchísimos auto publicados, algunos han sido buenos y otros no tanto; a algunos los he reseñado y a otros no, pero me parece que todos compartían algo: las ganas de contar algo y de llegar a alguien, a quien fuera. Y me sentí indignada no por mí, sino por todos ellos, y por todos a los que no conozco y que quiero y pido que luchen, que luchen por su sueño. También es muy diferente la coedición de la auto publicación, pero eso son otros derroteros que no voy a tratar porque ya han sido tratados por otros.

Tema blogs, iniciamos esta andadura hace casi ya tres años, teníamos unos 20 pocos por entonces, bastante alejadas de los famosos 15; en alguna ocasión sí que hemos sido bastante trascendentales en alguna que otra reseña, opinión, o como queráis llamarlo. Sigo pensando que nadie en el mundo puede ser lo suficientemente objetivo como para llamarle objetivo (valga la redundancia) con todas las letras, cuando lees (al menos yo) influyen tantísimas cosas, tantas variables, que seguramente si lees el mismo libro en momentos distintos, saques conclusiones diversas.

¡Claro que hay que leer de todo! Pero todo tiene su momento, a una persona que lleva poco leyendo no puedes pedirle que se ponga a leer según qué cosas, o si no le interesa o no le llama la atención tampoco veo el motivo que le convierte en menos lector por no hacerlo; y cuando decíamos que nos fiaremos más de una persona que ha leído cincuenta mil de juvenil, que de una que ha leído un poco de todo, nos referíamos simple y llanamente a que obviamente tendrá una opinión más amplia quien ha leído un poco de todo, pero quien ha leído mucho de algo sabrá orientarme mejor dentro del género, me fiaré más de alguien que lleva bajo sus ojos el peso de incontables libros de queséyo policiaca, y sabe decirme dentro del género qué es lo mejor, qué es lo peor y qué innova y qué no, que de alguien que aún habiendo leído de todo solo ha leído unos cuatro o cinco de ese género en particular. A eso nos referíamos, quizá siga habiendo quienes no nos entiendan, y me parece perfecto y correctísimamente correcto, cada uno que piense como quiera. Llegué hasta leer quien decía refiriéndose a unas servidoras que era una simple estratagema de publicidad, cosa que me hizo bastante gracia, no vendemos enciclopedias, no vendemos aspiradoras, no necesitamos ningún tipo de publicidad. Escribimos por y para nosotras, y para los que nos quieren leer y nos dedican aunque sea cinco minutos de su tiempo; para vosotros escribimos, recién conocidos, viejos acompañantes de este blog, anónimos y personas que de vez en cuando nos mandan algún que otro email que me hace sonreír hasta extremos insospechables. Me enrollo, lo sé. Con el tema blogs, como iba diciendo, hace unos cuantos párrafos: me molestó por todos esos blogs que han llegado a nuestro email, con preguntas, con inquietudes y que a veces nos hemos sorprendido porque no somos nadie para dar consejos, siempre hemos intentando contestar y guiar con la mejor de las intenciones, y no creo que nadie pueda decirnos que su email no ha sido contestado- y si es así lo sentimos-. Muchos de esos blogs administrados por lectores de “corta” edad son muy buenos, a otros les falta un empujón, pero en casi todos vemos las ganas de compartir algo, compartir esos pequeños contenedores de historias que a muchos nos llevan de cabeza y nos roban incontables horas de vida. Yo a menudo releo reseñas que hice hace tiempo y en algunas hasta me sonrojo pensando cómo pude escribir eso, cómo diantres Nia me dejó publicarlo, y cómo se me pasó por esta cabecita loca mía que eso podía estar mínimamente correcto (¡Hola, yo del futuro! Sé que estas pensando ¿cómo pensaste que esto, por llamarlo de alguna forma, podía ser digno de publicarse? Lo siento, mi futurista yo), pero es que en eso consiste dar opiniones, escribir o hacer lo que sea, que se aprende haciéndolo, una y otra vez y solo así se puede crecer, y esos “me gusta” o “no me gusta” son totalmente válidos, son una forma de practicar. Ahora no sabría deciros si alguna vez hemos dado una opinión de “me gusta porque sí” o “no me gusta porque no”, porque ya son con esta son 721 entradas y más concretamente 212 reseñas entre las dos (que se dice pronto) y no las recuerdo todas, en algunas hemos sido mas incisivas que en otras, en algunas nos hemos parado más a comentar los aspectos “técnicos”, en algunas nos hemos centrado más en lo que nos ha hecho sentir, en algunas hemos volcado un pedacito de nuestro ser, en algunas hemos sido un poco brujas, pero en todas hemos intentando explicar lo que nos ha removido o lo que no, puede que más alejadas o no de lo que debe ser una critica profesional, pero ahí esta la cosa, no somos profesionales ni lo queremos ser, somos consumidoras que dan su opinión a otros consumidores, y estos les hacen caso o se pasan su opinión por el forro, como gusten.

Por todo esto, algunos que otros se nos tiraron al cuello, no nos importa. Quiero decir, ¿el precio de decir lo que piensas es ese? Bien, adelante, aquí tenéis mi cuello.

Toda esta parrafada viene porque desconozco donde se ha generado todo ese revuelo y cuando fue (la verdad, es que después de escribir nuestra opinión por estos lares y dada la maldad, ingenuidad o poco “saber hacer” que algunas personas nos quisieron otorgar me sentí un poco ¿decepcionada? y no quise saber más del tema), pero eso prueba que estamos vivos señoras y señores, nos movemos en un mundo libre en el que siempre se puede expresar lo que se piensa sin miedo a grandes represalias, vivimos lo que leemos y leemos lo que vivimos, y somos grandes, cada día más, porque compartimos todos ese amor por las letras y la variedad de opiniones se haya entre tonos de grises, la verdad. Los debates siempre hacen grande, siempre ayudan a crecer.

Poco más me queda decir, esta parrafada que sospecho que solo leerá el mecenas de este blog, porque lo tenemos atrapado en la portada y no tiene escapatoria, viene a decir que no creo que Jordi Sierra deba dejar de dar su opinión y de escribir artículos, sabiendo cómo llegan sus palabras debería seguir haciéndolo, como siempre, considerando esto un gaje más del oficio; siendo conocedor del impacto que pueden llegar a tener sus escritos debería hacerlo con más fuerza, removiéndonos a todos, teniendo en cuenta que siempre habrá tantas opiniones como libros, y no todo el mundo opine igual (véase el ejemplo).


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